Vivir es una bella forma de seguir muriendo, aunque, falta sangre en mi hospital donde soy un prisionero de mi guerra. Soldado raso, agonizante en los campos de arroz, preso olvidado en la ofensiva de mi incendio. Sumiso ante las cenizas del “Match-3”, mi espíritu, cuando se rompe la barrera, barrera del sonido, sonido de mi posicionamiento. Salta a la vista, en la explosión, que algo de luz he alcanzando, mas, sigo siendo un soldado raso, en los campos de arroz... Ya hay frescos en mi Capilla Sixtina, y una flecha candente surge, vibrante, entre la lluvia y los frutos de acebo. Nada importa cuando falta sangre en mi hospital, cuando mis músculos, viven aún, lívidos, tras la hemorragia incontenible. Heridos, hay miles de heridos, en la batalla del amor... BASTET @Registrado en el registro de la propiedad intelectual.
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