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Policías Locales y Violencia

Por fin empezamos a alcanzar un grado importante de madurez las Policía Locales y empezamos a dar a la Violencia de Género, lacra de nuestra sociedad, un giro significativo que nos dirige hacia el buen camino.

En cualquier municipio de España, pero especialmente aquellos de tamaño importante (+de 50.000 habitantes) se está obrando un cambio que puede significar  un salto cualitativo en las protecciones a las mujeres que poseen una orden de alejamiento o una orden de protección; bien sea como medida cautelar o como pena, por los delitos que hubiera cometido su agresor.

¿Cuál debe ser el planteamiento correcto? .En primer lugar el que somos las Administraciones Locales quienes disponemos de los principales recursos sociales de atención a estas mujeres al estar diferidas desde las Comunidades Autónomas. ¿No es este hecho un punto a nuestro favor que hasta ahora no habíamos esgrimido?  .¿No es más fácil que nosotros nos acerquemos a nosotros mismos, desde distintos departamentos municipales que otros organismos lo hagan?

Evitaremos de esa forma una segunda y tercera y cuarta y …….. victimización a la mujer. ¿Os habéis planteado alguna vez por cuantas personas debe pasar una mujer desde el inicio hasta el fin de un proceso como este? .Si no lo habéis hecho, contadlas y me lo diréis. Es tremendo el número de profesionales que intervienen a su alrededor.

Desde otra perspectiva, debemos buscar el punto débil de otras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que trabajen la violencia de género en nuestro territorio y convertirlos en nuestras fortalezas. Por ejemplo el horario de nuestra presencia, este aspecto, entre otros, puede abrirnos las puertas a crear la tan ansiada Unidad Especializada en violencia que algunos municipios hemos creado y que tan buen servicio está dando tanto  a las mujeres de la localidad como a la propia Policía Local.

El que crea que con sólo abarcar un horario más amplio tiene la solución a la violencia en su localidad, siento desilusionarle, pero tengo que decirle que para poder trabajar de una forma amplia y con una buena proyección de futuro debe empezar a valorar otros aspectos:

1.     Alto grado de implicación de nuestros responsables políticos que permita abordar estos temas en el lugar adecuado para ello; que no es otro, inicialmente,  que la Junta Local de Seguridad. Además permiten que los profesionales policiales puedan disponer de recursos adecuados y detraerlos o aumentarlos respecto de la plantilla normal.

Este aspecto aunque difícil debe contar previamente con un “germen” en nuestra propia Policía que  sirva de catalizador inverso. Es más fácil que dentro de nuestra plantilla exista una labor importante al respecto de la violencia y que acabe aflorando con las condiciones apropiadas, que de repente venga un nuevo responsable político y nos “obligue” a trabajar  en este aspecto.

2.     Sensibilidad de nuestras respectivas Jefaturas y que vean estas unidades no como un gasto inútil (de personal y medios), si no como una inversión a futuro para las mujeres de nuestros municipio.

3.     Conocimiento e implicación directa del estamento judicial. Imprescindible si no queremos tirar todo el trabajo por tierra. Un Juez/a no puede ni debe tener conocimiento de la creación de una Unidad de este tipo, con un atestado o informe en su mesa. Debemos diseñar una estrategia que nos permita ese acercamiento; seguramente no nosotros, pero si nuestros responsable profesionales.

4.     Formación Profesional específica. Al menos como las otras Fuerzas Cuerpos de Seguridad que operen en nuestro municipio; para intentar evitar, entre otras cosas, los inevitables recelos. Entre otras debe ser en:  Policía judicial, Oficinas de denuncias, Seguimientos y Protecciones, Medicina Legal y Forense, Inspecciones oculares, Fotografía y las propias de Violencia de Género; en sus aspectos de sensibilización, sicológicos y sociales. En este aspecto es importante involucrar a nuestra Fuerza o Cuerpo de Seguridad coincidente en  el territorio y, si es posible, realizar prácticas y formación conjuntas.

5.      Adecuada selección de los componentes de la Unidad. Entre otros aspectos se busca un alto grado de implicación profesional, equilibrio emocional, conocimientos legales adecuados, asertividad, capacidad de gestión, etc.

6.     Dotación de medios materiales adecuados: ropa de paisano, vehículos camuflados, instalaciones adecuadas y específicas, medios técnicos y tecnológicos adecuados, etc.

7.     Un aspecto no menos importante es la Seguridad Jurídica. Cuantas veces nos hemos encontrado con distintos criterios a la hora de intervenir en cualquier tema y lo que a uno le parece blanco, al otro negro. Imaginad entonces si estamos hablando de violencia o no, de lesiones o no, de coacciones o no, de amenazas o no,  de un hombre a una mujer por el mero hecho de serlo. La cosa se complica y bastante. De ahí que antes comentara que este tipo de unidades especializadas dan un buen servicio tanto a las mujeres víctimas de violencia como a nuestra propia plantilla, al unificar criterios operativos de intervención.

En ese momento resulta imprescindible, que el cuadro de mandos de la citada Unidad fomente, redacte o disponga protocolos y manuales propios que den una doble garantía a la intervención: Garantía de que la mujer será tratada por cualquier agente de una plantilla con un solo criterio operativo y Garantía al Policía interviniente al tener consigo una herramienta que aclara sus dudas y le tutela y guía durante la intervención.

8.     Fomentar la coordinación interna con otros departamentos municipales es un elemento que no podemos dejar a un lado, pues es garantía de éxito en nuestra actuación.

¿Qué pasa que si no disponemos de todo lo anterior, no podemos trabajar en violencia? .Pues claro que no, debemos ver a estas organizaciones como ejemplo de una evolución natural hacia la que deberemos tender. Mientras tanto trabajaremos como hasta ahora con la prevención y la mediación.

¿Es un modelo perfecto? Pues tampoco, abrir una puerta no significa acabar el camino que se nos vislumbra delante. Debemos recordar que cada municipio tiene su propia idiosincrasia y por tanto una medida que es buena para uno es desaconsejable para otro. Debemos buscar primero y evolucionar después nuestro propio modelo.

Poco a poco las Policías Locales tomarán conciencia clara de los medios materiales y humanos que pueden dedicar en exclusiva a esta cuestión y colaboraran de igual a igual con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en la protección de las mujeres víctimas de violencia. No como en la actualidad, donde nadamos en tierra de nadie, si no con la firma de unos convenios o acuerdos adecuados que les permitan asumir, dependiendo del grado de profesionalización y de sus propios recursos, un mayor protagonismo.

Desde mi experiencia, animo a todas las Policías Locales a perder el halo de voluntariedad y buena intención que siempre nos ha caracterizado y evolucionen a la profesionalidad en cualquiera de sus aspectos de trabajo, en este caso concreto, la Violencia de Género; sin perder nunca el punto de cercanía al ciudadano que siempre nos ha caracterizado y al que nadie nos puede hacer renunciar.


Autor:

Humberto Cotillas Cuadrado

Cabo de la Policía Local de Alcobendas, Madrid


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