'Harry el sucio' y las discotecas anteriores a la Movida: "Uno que se quería ir sin pagar me sacó un cuchillo pero yo con 'Irma la Dulce, mi navajita, me defendí"
Iñaki DomínguezMadrid
Madrid
Actualizado Sábado, 11 abril 2026 - 14:09
A Harry lo llaman así por su afición a las películas de Harry el sucio, y también porque siempre fue un tipo duro, o bravo, como suele decirse en la calle. Nuestro protagonista abrió uno de los primeros pubs de la zona de Malasaña, antes de estallar la tan manida Movida.
Según el propio Harry: "Abrimos el mismo día que la Vía Láctea, en agosto de 1979. Sé que fue el mismo día aunque no recuerdo cuál exactamente". El pub se llamaba Necronomicon, como el célebre libro de HP Lovecraft. Estaba en la Travesía de San Mateo, n° 7, entre la calle Hortaleza y la calle San Mateo. Montar el bar costó dos millones de pesetas, que por entonces era mucho dinero.
A pesar de la ubicación de su local nocturno, Harry nació (en 1956) en la calle Ibiza, al tiempo que estudió en colegios pijos de los que siempre lo expulsaban. Se crió en la calle Mártires Concepcionistas, muy cerca de Manuel Becerra. Como él mismo comenta: "Cuando yo era adolescente, aquello era Zona Nacional. Se trataba de barrios de ultraderecha marcados con grafitis en las paredes, donde podía leerse ZN. Yo iba a colegios donde estudiaban chicos de derechas, hijos de diplomáticos, hijos de militares, etc. Todos llevaban zapatos muy caros".
En la zona había cachorros fascistas, gente como Los Guerrilleros de Cristo Rey o miembros de Fuerza Nueva; personajes con los que Harry tenía sus más y sus menos, dada su ideología política contraria. "Ellos llevaban puños americanos, cadenas, tornillos, etc", comenta él. "A menudo se fabricaban las armas ellos mismos".
En su juventud, Harry conoció muchos macarras, sobre todo aquellos que operaban por la zona de Ventas, cercana a su barrio. "Un bar de la zona era el Managua, donde se juntaba mucho macarra. Yo llegué a Ventas a través de un centro de acción católica que había en la calle General Mola. Nos dijeron que acudían muchas chicas monas y decidimos acercarnos al lugar. Ahí conocí a gente que era de Ventas, aunque eso era un barrio totalmente distinto al mío".
Otro lugar de encuentro para Harry era la discoteca M&M, en la calle Bejar, n° 9, muy cerca del metro Diego de León. "Por entonces no había muchos sitios del estilo por Madrid", recuerda. Allí actuaron los Burning para presentar sus primeros discos.
Los Burning, en una imagen promocional.
Los Burning, en una imagen promocional.EM
"Otro lugar de noche era el Don Pepe, en la zona de Hermosilla. Antes se llamaba Nido de águilas en inglés y estaba decorado muy psicodélico, con una pintura de Nueva York en la pared, una carretera con líneas en el suelo, etc, algo muy moderno para la época. Yo comencé a parar mucho por ahí, recuerdo que el dueño me compraba chocolate aunque no fumaba, solo porque yo le caía bien".
Bandas y robos
Según Harry, en la zona de Aurrerá, en los Bajos, también había muchas bandas, como la gente de los Muchachos, la Banda del Carpio, etc. "El Chicho era un atracador famoso", comenta. "Rompía los bloqueos de los SEAT 124, de los 1800 con la sola fuerza de sus brazos, cuando nosotros no lo lográbamos entre dos. Era muy fuerte".
"Hace unos años me encontré al Carpio en el Oba Oba, de la calle Jacometrezo. Me reconoció y me dijo: 'Tú a mí te me escapaste siempre'. Él siempre quiso robarme pero nunca lo logró. Él quiso robarme con el Luis y el Tonchines, pero nunca pudo, La verdad es que sentí cierto orgullo cuando me dijo eso".
A finales de los 70, los porros podían comprarse en zonas de extrarradio, en el pueblo de Vallecas o en los bulevares del mismo barrio. En esos mismos años Harry comenzó a vender hachís. Una zona caliente en ese sentido era la calle Belén (en el barrio de Chueca), donde existían bares como El circo de Sambo, donde había música en directo. Lo llevaban un tal Jesús y un tal Sancho. Otros bares del estilo eran el Azur o la Vaquería.
Uno de los puntos de venta de Harry era la Plaza del Rey, en la zona de Barquillo. Aparte de los estupas, Harry tenía que estar atento para que otros maleantes no le robasen la mercancía ni el dinero, algo que siempre se le dio bien, como ya hemos señalado.
Peleas en bares
En los tiempos en que Harry tenía su pub, un día tuvo una pelea con cuchillos con un antiguo enemigo, un palero del barrio de Chueca: "El tipo en cuestión apareció por allí de malas maneras y quiso irse sin pagar. Finalmente, me sacó un cuchillo de dimensiones importantes, aunque yo llevaba una navajita (a la que había bautizado como Irma la dulce, por la película de Billy Wilder) y pude apuñalarlo, por lo que luego le extirparon el bazo". Afortunadamente, Harry no tuvo problemas con la ley y pudo seguir con su vida.
Todo esto y más lo narra el propio Harry, a instancias de sus amigos los hermanos García-Pelayo, en su libro, De puro milagro (2021), publicado por Ediciones Atlantis. Si quieren leer historias reales de un Madrid ya desaparecido, ya saben, háganse con este texto autobiográfico, puesto que no les dejará indiferentes.
Iñaki Domínguez
Es autor de Macarras interseculares, editado por Melusina, [puedes comprar el libro aquí], Macarrismo, editado por Akal, [puedes comprar el libro aquí] y Macarras ibéricos, editado por Akal, [puedes comprar el libro aquí]. Macarras ibéricos, editado por Akal, Macarras interseculares (cómic) [puedes comprar el libro aquí]