«Mandos de la Guardia Civil y de la Policía buscan alterar el sistema vasco de seguridad»
Defiende el operativo de la Ertzaintza el día de la final del Mundial y su trabajo para esclarecer las agresiones
El consejero de Seguridad confía en que en las próximas semanas, sobre todo durante la Aste Nagusia de Bilbao, se mantenga la «tranquilidad» del verano. Yvonne Iturgaiz | Vídeo: P. del Caño
Koldo Domínguez
Koldo Domínguez
16/08/2026 Actualizado a las 07:08h.
Admite Bingen Zupiria (Hernani, 1961) que está siendo uno de los veranos más tranquilos de los últimos años para su departamento. La excepción ha sido el hostigamiento a dos ertzainas fuera de servicio y los incidentes del pasado fin de semana, que no tuvieron tintes políticos pero sí volvieron a evidenciar una agresividad contra los agentes y la pérdida del respeto a la autoridad de parte de la sociedad vasca.
– Ese mismo día su departamento emitió un contundente comunicado de condena. ¿Por qué, si está siendo un verano tan tranquilo?
– Una concentración de tres incidentes de ese tamaño en una noche necesitaba una explicación. Era imprescindible salir y comunicar con claridad y transparencia, explicar cada uno de ellos y el contexto en el que se produjeron.
– ¿Y cuál es?
– Primero, como en todas las sociedades democráticas, hay grupos extremistas que rechazan la existencia de la Policía. Por cierto, algo que nunca sucede en países dictatoriales, sobre todo de extrema izquierda. A eso hay que sumar que hay una parte de la sociedad vasca que apoyó la violencia terrorista de ETA, que convirtió a la Ertzaintza en un enemigo y que aún está haciendo la digestión.
– ¿Qué más?
– Hay también comportamientos radicales antisistema en las aficiones más aguerridas de nuestros clubes de fútbol. Y en términos más generales, falta civismo en las fiestas, en la forma que tenemos de ocupar la noche, de beber y consumir sustancias, y esto siempre genera problemas de convivencia y seguridad. Y finalmente, en el fondo de todo, tenemos un problema de pérdida de autoridad.
– ¿Están hablando con los clubes de fútbol implicados?
– Sí, sobre todo con las directivas del Athletic, Real Sociedad y Alavés, porque hay cuestiones en las que debemos colaborar. Hay que identificar a las personas con comportamientos alegales, ilegales o que atentan contra la convivencia.
– ¿Esos ultras deberían ser expulsados de los estadios?
– Los clubes deberían ser, en algunos casos lo son, muy exigentes con quienes tienen esos comportamientos.
– ¿Y qué hacemos con los que tienen «problemas de digestión»?
– La izquierda abertzale e institucional, que representa a EH Bildu, tiene que mostrar una actitud más clara con respecto a la Ertzaintza. Está bien que cualquier fuerza parlamentaria sea exigente ante algunas actuaciones policiales. Pero de ahí a poner en tela de juicio permanentemente cualquier cosa que tenga que ver con este cuerpo, hay un trecho muy grande.
– Ante incidentes de este tipo, ¿los agentes deberían ser más contundentes en sus intervenciones o tener temple y aguantar más?
– En la inmensa mayoría de los casos, las actuaciones son proporcionadas y progresivas en función del nivel de violencia. Un agente tiene que decidir en dos segundos cómo se va a enfrentar a una situación imprevista. Y debe tener la capacidad suficiente para enfrentarse a ella. Y ahí tenemos una responsabilidad como departamento, a través de la Academia, de ofrecer una formación permanente.
– Algunos agentes confiesan cierto temor a emplearse en una actuación porque luego pueden tener problemas.
– No soy consciente de ello.
– ¿Hay malestar en la plantilla con usted por criticar en público algunos operativos?
– Si cuando un ertzaina sufre una agresión recibe inmediatamente el apoyo del departamento, también cuando hay indicios de que ha habido comportamientos inadecuados, debemos reaccionar igual. Eso es bueno para todos.
– ¿Se acabó eso de cerrar filas y apoyar a los agentes pase lo que pase?
– La transparencia beneficia y robustece la legitimidad de la Ertzaintza.
Selección española
– ¿Entona algún 'mea culpa' por el dispositivo policial del día de la final del Mundial?
– No. Ahí cabían dos opciones. Una, llenar el país de policías y realizar un despliegue tremendo allí donde hubiera una pantalla para ver el partido. Y otra, tener los dispositivos preparados para reaccionar en caso de incidentes. Optamos por la segunda. La Ertzaintza hizo lo que tenía que hacer.
– ¿No pensaron que una manifestación por el centro de Bilbao convocada por quien la convocó podía derivar en incidentes?
– Esa posibilidad siempre cabe. Pero desde el punto de vista de la seguridad, en este departamento siempre ha prevalecido garantizar el derecho a la libre expresión y a la libre manifestación.
– El PP vasco ya ha pedido su comparecencia. ¿Qué le deja a usted esa imagen de una representante institucional teniendo que enfrentarse ella sola a los agresores porque no había ningún policía cerca?
– En esta cuestión hay que empezar por el principio. Hubo comportamientos por parte de algunos ciudadanos vascos totalmente inaceptables. El recurso a la violencia, la agresión y la amenaza ante quien piensa diferente no tiene lugar en esta sociedad. Eso hay que decirlo con toda claridad. No es de recibo que se intente agredir a una persona porque manifieste su preferencia por la selección española o vista su camiseta. Tampoco por llevar la de la vasca. De hecho, flaco favor le hace a quien defiende, como lo hace la mayoría de esta sociedad, la existencia de una selección nacional vasca.
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– Le preguntaba por los incidentes.
– Ese día se produjeron algunos incidentes, es verdad. Y la Ertzaintza reaccionó como estaba previsto. La mayor parte de las pantallas gigantes instaladas se desarrollaron con normalidad.
– Por cierto, ¿usted vio camisetas de España por la calle?
– La verdad es que ese día no salí a la calle. Fui a casa de unos amigos a ver el partido y a comer una tortilla.
– ¿Y los días previos?
– Ninguna. Sí que vi algunas de la Euskal Selekzioa. Pero igual es que he estado en lugares donde no son de uso corriente.
– ¿En qué ha quedado su queja al Ministerio del Interior por las detenciones de presuntos agresores por parte de la Policía Nacional?
– Lo primero que quiero decir es que esto no es algo nuevo. Es recurrente desde que en 1979 se aprobó el Estatuto de Gernika y se creó la Ertzaintza. Tengo la impresión de que ocurre cada vez que el Gobierno español o el Congreso aprueban una nueva ley relacionada con la seguridad, cada vez que la Policía Nacional y la Guardia Civil impulsan una nueva sección central y cada vez que se crean Fiscalías especializadas en medio ambiente, menores, mujeres, delitos de odio... Cada vez que eso ocurre algunos mandos de la Policía Nacional y la Guardia Civil olvidan lo que dice el Estatuto, olvidan los acuerdos adoptados, olvidan la Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y buscan una oportunidad para recuperar una posición que no les corresponde legalmente.
– Así que ve en esos arrestos una intención más allá.
– Veo una intención por parte de esos mandos de alterar el sistema vasco de seguridad y tener una presencia mayor de la que tienen y que no les corresponde jurídica y legalmente. Por lo tanto, estamos ante una cuestión política que debemos resolver políticamente. Probablemente, para las funciones que esos cuerpos tienen encomendadas en Euskadi, igual disponen de más efectivos de los que necesitan. Esa es una decisión del Ministerio del Interior. No soy quién para decir cuántos guardias civiles y policías nacionales debe haber. Pero igual hay lugares en los que hacen más falta que aquí. Y me remito a los índices de delincuencia de otras comunidades autónomas y otras ciudades del Estado español.
– Después de su queja han continuado las detenciones.
– Sí, y seguramente habrá alguna más. Por eso digo que todos debemos centrarnos en lo que nos compete. Y hay cuestiones muy sensibles de nuestra seguridad que dependen de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. Por ejemplo, las que tienen que ver con extranjería, donde me gustaría ver a unas fuerzas de seguridad del Estado más activas y más comprometidas.
– ¿No están trabajando todo lo que deberían?
– Yo creo que no.
– ¿En qué sentido?
– No voy a decir más. Pero voy a poner otro pequeño ejemplo. A raíz de los incidentes de Vitoria del 12 de octubre, les hemos solicitado dos veces que nos ayuden a identificar, mediante las imágenes que les hemos enviado, a los miembros de Falange que provocaron también aquella situación. Todavía hoy esperamos esa información.
– ¿Qué dicen de todo esto en el Ministerio?
– El Ministerio siempre quita importancia a estas actuaciones. Por eso digo que es una cuestión que exige nuestra atención política, tanto del Gobierno vasco como de los grupos parlamentarios que le apoyan.
– ¿En qué le afecta al ciudadano de a pie que sea un cuerpo u otro el que detenga a los agresores del día de la final?
– Esto no va de una carrera de detenciones. Se trata de que cada uno haga la tarea que tiene que hacer. Y esta tarea corresponde a la Ertzaintza.
– ¿Y la está haciendo?
– Sin duda.
– No han arrestado a nadie.
– Perdón, ese día detuvimos a 19 personas.
– Me refería a después, a raíz de las investigaciones.
– Todos los incidentes que se registraron aquellos días tienen su correspondiente atestado y están siendo investigados y se encuentran en sede judicial. Y espero que todos los que participaron reciban la sanción correspondiente y no se libre nadie.
Menores de Ceuta
– Desde la óptica de responsable de Seguridad, ¿le ha sorprendido todo lo que ha ocurrido en Ceuta?
– Es una situación delicada. Creo que los servicios de información del Estado español no anduvieron finos. Luego sí hubo una reacción inmediata con el Gobierno marroquí para que la inmensa mayoría de esas personas fueran devueltas. Y ahora queda identificar a aquellos que tienen derecho de asilo en la Unión Europea y facilitárselo, y la cuestión más delicada: los menores.
– ¿Qué se debe hacer con ellos?
– En su inmensa mayoría son niños y niñas muy jóvenes y no tienen ni la edad ni la madurez suficiente para encontrarse en una situación así. Lo más importante es ofrecerles la protección que necesitan, que en primer lugar debería provenir de sus familias.
– Para eso hace falta la implicación de Marruecos.
– El Estado marroquí tiene una responsabilidad sobre su ciudadanía que no podemos obviar, especialmente sobre sus menores. Está en juego el futuro de miles de niños y niñas y las prisas no van a ser una buena compañía. La primera decisión no tiene por qué ser sí o sí incorporarlos a la red asistencial. El Gobierno de España debería plantear este tema con toda crudeza y debería exigir una corresponsabilidad el marroquí.
– ¿Acabarán las diputaciones forales acogiendo a niños de Ceuta?
– Las diputaciones forales, como han hecho hasta ahora, serán responsables y adoptarán las decisiones que haya que adoptar. Pero la situación es delicada. Ustedes publican todos los días informaciones sobre el nivel de saturación que existe en algunos centros.