Autor Tema: Lavapiés "territorio comanche"  (Leído 44520 veces)

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Re: Lavapiés "territorio comanche"
« Respuesta #500 en: 18 de Octubre de 2022, 12:22:37 pm »
¿Nacionalidad? que no he visto el vídeo.

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Re: Lavapiés "territorio comanche"
« Respuesta #501 en: 18 de Octubre de 2022, 20:06:37 pm »
https://www.telemadrid.es/programas/buenos-dias-madrid/Batalla-campal-en-Lavapies-Esto-es-la-guerra-2-2497270251--20221017074327.html


En mi cabeza todavia resuenan los ecos de miembros de la PMM quejándose de que Carmena les impedía trabajar.

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Re: Lavapiés "territorio comanche"
« Respuesta #502 en: 18 de Octubre de 2022, 21:23:55 pm »
¿Y qué piensa hacer la DG?

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Re: Lavapiés "territorio comanche"
« Respuesta #503 en: 18 de Octubre de 2022, 23:42:52 pm »
https://www.telemadrid.es/programas/buenos-dias-madrid/Batalla-campal-en-Lavapies-Esto-es-la-guerra-2-2497270251--20221017074327.html


En mi cabeza todavia resuenan los ecos de miembros de la PMM quejándose de que Carmena les impedía trabajar.
Carmena no, pero sus asesores malas personas donde las haya si, de hecho todavía se pasa mal trabajando en la zona y no lo recuerdan todos los dias, lo mejor es no hacer nada, que mala gente rencorosa y acomplejadas, nuestra esperanza es el karma y que vuelva el dandi de los 90 en la c/Nao

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Re: Lavapiés "territorio comanche"
« Respuesta #504 en: 19 de Octubre de 2022, 08:00:30 am »
https://www.telemadrid.es/programas/buenos-dias-madrid/Batalla-campal-en-Lavapies-Esto-es-la-guerra-2-2497270251--20221017074327.html


En mi cabeza todavia resuenan los ecos de miembros de la PMM quejándose de que Carmena les impedía trabajar.
Carmena no, pero sus asesores malas personas donde las haya si, de hecho todavía se pasa mal trabajando en la zona y no lo recuerdan todos los dias, lo mejor es no hacer nada, que mala gente rencorosa y acomplejadas, nuestra esperanza es el karma y que vuelva el dandi de los 90 en la c/Nao

 :carcaj

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Re: Lavapiés "territorio comanche"
« Respuesta #505 en: 19 de Octubre de 2022, 08:22:31 am »

Nuevo altercado en Lavapiés: apuñalado un tendero por un cliente al que echó del local


LUIS F. DURÁN
Madrid
Actualizado Miércoles, 19 octubre 2022 - 00:20

E. M.

Un tendero extranjero de 46 años resultó apuñalado debajo del cuello el pasado sábado por la noche en su establecimiento situado en el número 31 de la calle de Amparo, en el barrio de Lavapiés del distrito Centro. La víctima fue atendida por el Samur y trasladada al hospital por una ambulancia básica, debido a que su estado no era grave. La Policía Nacional investiga este suceso. La víctima explicó que el agresor fue un cliente al que expulsó del local poco antes.

Este suceso se añade a otros ocurridos en el barrio de Lavapiés, como una riña multitudinaria la semana pasada en la plaza Nelson Mandela. El motivo: el tráfico de drogas. Se saldó con tres detenidos, dos de ellos menores de edad. Los vecinos señalan que ha aumentado la inseguridad en el barrio y que hay cada vez más trapicheo y consumo de heroína en las calles.

La delegada de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid, Inmaculada Sanz, señaló ayer que en el barrio de Lavapiés se ha «reforzado la presencia policial desde antes de verano, así como los servicios sociales». Con todo, admitió que: «se produce un desplazamiento de unas zonas a otras cuando se solventa el problema, como es el caso de las narcochabolas, narcochamizos y naves en Villaverde, casi erradicado que se ha movido a otras áreas del distrito». «Vamos a seguir trabajando. Hemos intervenido más de 250 narcopisos en este mandato. Evidentemente, los ciudadanos nos dicen que se perciben inseguros y hay que intensificar las labores», agregó.

CRÍTICAS A LA DELEGADA DEL GOBIERNO
Por último, insistió en la necesidad de que el Ejecutivo central permita cubrir el déficit de 1.000 policías locales en Madrid y deslizó que la delegada del Gobierno, Mercedes González, podría incrementar dispositivos donde los vecinos se sienten inseguros «ahora que presume que tiene más efectivos en la ciudad que nunca».

Sanz también tachó de "falso" el "ataque" de la delegada del Gobierno, Mercedes González, al Ayuntamiento por la situación de la droga en Lavapiés y exigió que pida "disculpas" a los funcionarios municipales tras "poner en cuestión" su trabajo. "Cuando uno tiene responsabilidades de Seguridad en la ciudad, como ella, lo que tiene que hacer es asumirlas y dar la cara cuando las situaciones se complican. Lo que no puede hacer es echar balones fuera y poner en cuestión el trabajo que se hace", lanzó Sanz a los periodistas tras participar en unas jornadas sobre soledad no deseada en CentroCentro.

Mercedes González aseguró el lunes que el Ayuntamiento "no ha actuado y ha mirado para otro lado" ante el problema de tráfico y consumo de drogas en este barrio en el que se experimenta un "deterioro que ha venido acumulándose a lo largo del tiempo en el barrio y tendría que haber sido abordado mucho antes".

Sanz consideró que estas palabras son "profundamente injustas" y "más de una persona que ha sido concejal" en el Consistorio, un ataque que "no es al Equipo de Gobierno" sino a los "cientos de personas que llevan trabajando en ello como sabe bien". Al hilo, destacó, entre otros, el trabajo de los equipos de Salud Madrid que atienden a drogodependientes y el de la Policía Municipal que ha impulsado "buena parte de los desalojos de narcopisos y narcochabolas".

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Re: Lavapiés "territorio comanche"
« Respuesta #506 en: 20 de Octubre de 2022, 00:11:08 am »
El tendero extranjero es chino, me gustaría saber de donde es el autor.

Los chinos suelen ser víctimas, mientras los de otros orígenes suelen ser autores, como por ejemplo los moros, que cuando son víctimas suele ser por algo turbio...



Nuevo altercado en Lavapiés: apuñalado un tendero por un cliente al que echó del local


LUIS F. DURÁN
Madrid
Actualizado Miércoles, 19 octubre 2022 - 00:20

E. M.

Un tendero extranjero de 46 años resultó apuñalado debajo del cuello el pasado sábado por la noche en su establecimiento situado en el número 31 de la calle de Amparo, en el barrio de Lavapiés del distrito Centro. La víctima fue atendida por el Samur y trasladada al hospital por una ambulancia básica, debido a que su estado no era grave. La Policía Nacional investiga este suceso. La víctima explicó que el agresor fue un cliente al que expulsó del local poco antes.

Este suceso se añade a otros ocurridos en el barrio de Lavapiés, como una riña multitudinaria la semana pasada en la plaza Nelson Mandela. El motivo: el tráfico de drogas. Se saldó con tres detenidos, dos de ellos menores de edad. Los vecinos señalan que ha aumentado la inseguridad en el barrio y que hay cada vez más trapicheo y consumo de heroína en las calles.

La delegada de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid, Inmaculada Sanz, señaló ayer que en el barrio de Lavapiés se ha «reforzado la presencia policial desde antes de verano, así como los servicios sociales». Con todo, admitió que: «se produce un desplazamiento de unas zonas a otras cuando se solventa el problema, como es el caso de las narcochabolas, narcochamizos y naves en Villaverde, casi erradicado que se ha movido a otras áreas del distrito». «Vamos a seguir trabajando. Hemos intervenido más de 250 narcopisos en este mandato. Evidentemente, los ciudadanos nos dicen que se perciben inseguros y hay que intensificar las labores», agregó.

CRÍTICAS A LA DELEGADA DEL GOBIERNO
Por último, insistió en la necesidad de que el Ejecutivo central permita cubrir el déficit de 1.000 policías locales en Madrid y deslizó que la delegada del Gobierno, Mercedes González, podría incrementar dispositivos donde los vecinos se sienten inseguros «ahora que presume que tiene más efectivos en la ciudad que nunca».

Sanz también tachó de "falso" el "ataque" de la delegada del Gobierno, Mercedes González, al Ayuntamiento por la situación de la droga en Lavapiés y exigió que pida "disculpas" a los funcionarios municipales tras "poner en cuestión" su trabajo. "Cuando uno tiene responsabilidades de Seguridad en la ciudad, como ella, lo que tiene que hacer es asumirlas y dar la cara cuando las situaciones se complican. Lo que no puede hacer es echar balones fuera y poner en cuestión el trabajo que se hace", lanzó Sanz a los periodistas tras participar en unas jornadas sobre soledad no deseada en CentroCentro.

Mercedes González aseguró el lunes que el Ayuntamiento "no ha actuado y ha mirado para otro lado" ante el problema de tráfico y consumo de drogas en este barrio en el que se experimenta un "deterioro que ha venido acumulándose a lo largo del tiempo en el barrio y tendría que haber sido abordado mucho antes".

Sanz consideró que estas palabras son "profundamente injustas" y "más de una persona que ha sido concejal" en el Consistorio, un ataque que "no es al Equipo de Gobierno" sino a los "cientos de personas que llevan trabajando en ello como sabe bien". Al hilo, destacó, entre otros, el trabajo de los equipos de Salud Madrid que atienden a drogodependientes y el de la Policía Municipal que ha impulsado "buena parte de los desalojos de narcopisos y narcochabolas".

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Re: Lavapiés "territorio comanche"
« Respuesta #507 en: 20 de Octubre de 2022, 00:14:44 am »
¿ Qué dicen sobre todo esto los guarros podemitas que nos suelen cantar en ese barrio “Fuera policia de los barrios de Madrid”?

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Re: Lavapiés "territorio comanche"
« Respuesta #508 en: 24 de Octubre de 2022, 08:10:23 am »

Lavapiés, ni tan ‘cool’ ni en guerra



El barrio madrileño intenta mantener un equilibrio entre el mestizaje, el turismo, la droga y la dejadez del Ayuntamiento
Puerta de La Quimera, antigua casa okupa, en la plaza Nelson Mandela del barrio madrileño de Lavapiés.
Puerta de La Quimera, antigua casa okupa, en la plaza Nelson Mandela del barrio madrileño de Lavapiés.
ÁLVARO GARCÍA
MIGUEL EZQUIAGAPATRICIA PEIRÓ
Madrid - 23 OCT 2022 - 05:30
ACTUALIZADO: 23 OCT 2022 - 10:42 CEST
Lavapiés es el rompeolas de muchos mundos. Arturo Barea dejó escrito que a este barrio de la almendra central de Madrid se accede de arriba o de abajo; tras precipitarse uno por la pirámide social o, muy al contrario, escalando sus primeros peldaños. Más allá de licencias literarias, el destino de la antigua judería de la capital, donde hoy residen 47.200 vecinos, se adivina el viernes en la calle del Amparo. Allí transitan de arriba abajo turistas con sus maletas rodantes, trajeados comerciales de una inmobiliaria, niños y abuelitas, toxicómanos que caminan en zigzag y fieles con túnica en dirección a la mezquita. Trayectorias que esquivan la tienda de alimentación del número 31, donde su tendero Abdul Hakim fue acuchillado la noche del 15 de octubre. La policía todavía busca al autor. “Están mal las calles”, advierte un compañero del herido, aún convaleciente en casa.


El escaparate roto del establecimiento recuerda la agresión, que no fue la primera. Lo cierto es que la plaza de Nelson Mandela, hacia donde se orienta el local de Hakim, anuncia peleas, tráfico de drogas, suciedad y turismo exacerbado en un Lavapiés que hace solo cuatro años fue elegido por la revista Time Out como el mejor lugar del mundo para vivir. “Ni entonces era tan cool ni hoy es una guerra”, afirman fuentes policiales conocedoras del terreno. La elitización del barrio, que alcanzó su máximo esplendor en febrero de 2020 —cuando alquilar una vivienda costaba 19 euros por metro cuadrado, un 3,7% más que ahora, según el portal Idealista—, nunca pudo enterrar los fantasmas de la degradación. Esta ha convivido en silencio con las terrazas y las galerías de arte en un submundo paralelo que va tomado cuerpo con las crisis.


Exterior del teatro Valle Inclán en el madrileño barrio de Lavapiés, el 14 de octubre.
ÁLVARO GARCÍA

Varias personas se reflejan en un escaparate en la plaza Lavapiés.
ÁLVARO GARCÍA

Elahi Mohamed Fazle, presidente de la asociación Valiente Bangla, delante de la sede en el barrio de Lavapiés.
ÁLVARO GARCÍA

Vista de la plaza de Lavapiés.
ÁLVARO GARCÍA
Una mujer mira desde la terraza de su vivienda en la plaza de Agustín de Lara.
ÁLVARO GARCÍA
Miki Amarus duerme y pasa el día en el parque del Casino de la Reina, en el barrio de Lavapiés.
Un vecino de la calle del Olmo en Lavapiés.
ÁLVARO GARCÍA
En septiembre se desalojó aquí La Quimera, uno de los mayores edificios ocupados de la capital, donde vivían 70 personas entre la queja de numerosas asociaciones vecinales. El inmueble estuvo habitado primero por colectivos del barrio que llevaban a cabo actividades culturales, si bien todo cambió tras la pandemia, cuando la policía detectó la presencia de traficantes y usuarios de drogas que también se han desplegado por los aledaños. En la calle de Abades, una pareja de yonquis deambula hacia las seis de la tarde, sus cuerpos tambaleantes se pierden bajo la ropa. Ambos toman asiento en un portal, y él extrae de su mochila papel de plata que calienta con el mechero hasta disolver la mezcla de cocaína con heroína. Uno y otro aspiran el humo denso y se agarran de la mano antes de caer dormidos.

El Raval: jeringuillas, yonquis y delitos
“En este barrio hay droga y basura desde los ochenta, pero por épocas se ve más”, sostiene Adela Sánchez, residente en la zona. “El problema es que los que vivían en La Quimera ahora están en la calle, no quieren ir a los albergues”, agrega. El comisario del distrito Centro, Alberto Carba, certificó ante la prensa el día del desalojo de La Quimera el final del fenómeno de los narcopisos, inmuebles ocupados donde además de vender droga se consume: “Ahora hay pisos en los que viven consumidores y movimiento de otros drogodependientes, pero son sus pisos. Hemos hecho entradas y registros, pero no se puede desmantelar un punto de venta si es su propiedad”. No obstante, la presencia de Policía Municipal y Nacional ciertamente se ha incrementado en los últimos meses, hasta el punto de que una patrulla está instalada de forma permanente en Nelson Mandela.

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La plaza era un símbolo multicultural que se ha derrumbado. Aquí, el restaurante Baobab no solo sirvió barato arroz halal a la comunidad senegalesa, también a turistas, jipis, modernos, estudiantes precarios, escritores en ciernes y vecinos de siempre. Aquel aparente equilibrio acabó poco antes de la crisis sanitaria, cuando el dueño rescindió el contrato de alquiler con el objetivo de vender su local a una hotelera. El Baobab se taló, mientras que el hotel no termina de nacer, y lo que ha venido después se antoja hostil. El sociólogo Santiago Ruiz Chasco, autor de Las dos caras de la inseguridad (Dado), apunta a que los procesos de gentrificación suelen traer “una limpia” previa en nombre del orden. Y agrega: “Hace tiempo que se anuncia Lavapiés como el nuevo Chueca o el nuevo Malasaña, donde apenas quedan clases populares, pero la verdad es que se está resistiendo al cambio”.

La calle Olmo ejemplifica bien un nuevo equilibrio urbano. De sus 16 locales comerciales, solo tres operan como tal, todos bares, y dos de ellos lo hacen solo en horario de tarde-noche. El resto de los comercios se han convertido en viviendas turísticas (el barrio suma en total 1.859 registradas, además de una veintena de hoteles y hostales), aunque únicamente tres cuentan con licencia de cambio de uso, como ha podido comprobar este diario. La Agencia de Actividades del Ayuntamiento efectúa inspecciones periódicas por oficio o denuncia de un particular, pero la tarea es ingente. Solo en Olmo existen cinco edificios de distintas empresas dedicados en exclusiva al alquiler de estancias cortas. Jorge Bolaños, residente desde hace casi dos décadas, apunta: “Vivimos en una calle fantasma, sin comercio ni vida de barrio. Es una pena, pero se la han quedado los turistas”.


Bolaños es padre, empleado público, ciego y ha dirigido durante años los Dragones de Lavapiés, un club premiado por la UEFA que forman chavales de 35 nacionalidades. “He visto cómo muchas familias tenían que irse del barrio por la subida en el precio del alquiler. Luego paseaba por mi calle, hecha para quienes vienen de vacaciones, y me sentía como en un decorado”, relata el técnico antes de un encuentro de la agrupación en su campo de entrenamiento, un antiguo solar rehabilitado. Unos meses atrás echó el cierre la única tienda de ultramarinos de la calle Olmo, donde hoy se alojan turistas. En la misma acera, el Colegio Público Antonio Moreno Rosales permanece clausurado por obras desde 2018. “Tenemos cierta sensación de abandono”, admite Bolaños. La Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) gestiona en el barrio un parque inmobiliario de 649 pisos, 52 sin adjudicar, según cifras del ente.

Se diría que el actual Ayuntamiento de Madrid, gobernado por el PP y Ciudadanos, descarta la idea de extraer rédito electoral de Lavapiés. El partido que más apoyos recabó en los últimos comicios municipales fue Más Madrid, con un 35% de los votos. La inclinación hacia la izquierda viene de lejos y parece asegurada en este barrio con un pasado tan humilde como el de Elahi Fazle, que pasó por Francia, Alemania y Dinamarca antes de recalar en Madrid hacia 2004. Hoy preside la asociación Valiente Bangla, al cuidado de sus compatriotas bangladesíes; muchos de ellos regentan restaurantes o tiendas de alimentación como la asaltada el 15 de octubre. Los inmigrantes recién llegados de su país, explica, ya no buscan piso aquí, sino en Villaverde o Vallecas, donde alquilar sale más económico. Las cosas están cambiando, pero Lavapiés todavía resuena en Fazle. “Hemos construido este barrio, para mí es mi sangre”, declara.

Este reportaje forma parte de un juego de espejos sobre dos enclaves en los centros históricos de Madrid y Barcelona que han vivido un paralelismo desde la degradación de sus calles al turismo masivo y un posterior aumento del precio de la vivienda.


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Re: Lavapiés "territorio comanche"
« Respuesta #509 en: 27 de Octubre de 2022, 11:06:49 am »
Policía Nacional pondrá UPR en dos plazas y aumentará las identificaciones e incautaciones de drogas en Lavapiés

La Policía Nacional dispondrá de Unidades de Prevención y Reacción (UPR) en las plazas de Arturo Barea y Nelson Mandela para prevención y reacción inmediata, cuando sea preciso, incrementará las identificaciones de personas y lugares de ventas de drogas y el número de incautaciones de sustancias de estupefacientes en el barrio madrileño de Lavapiés.

https://www.lavanguardia.com/local/madrid/20221026/8583257/policia-nacional-pondra-upr-dos-plazas-aumentara-identificaciones-e-incautaciones-drogas-lavapies.amp.html

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Re: Lavapiés "territorio comanche"
« Respuesta #510 en: 01 de Noviembre de 2022, 06:21:59 am »
 
“SENTIMIENTO BALTIMORE”

Un día en la 'narcoesquina' de Lavapiés: así se explica la degradación de un barrio


Cuatro calles, dos plazas y multitud de narcopisos son los campos de trinchera de la venta y consumo de estupefacientes en el barrio. Localizamos algunos. Los vecinos acusan a las instituciones de abandono. ¿Ha vuelto Lavapiés a los 80?


Por Andrea Farnós Fotografía: Alejandro Martínez Vélez Infografía: Sergio Beleña
31/10/2022 - 16:33
Dos dimensiones y un barrio, Lavapiés. El ambiente canalla, castizo y verbenero del Madrid de las corralas cuenta con una cara B. Más allá de las calles de Lavapiés y Argumosa, se esconde un micromundo de compra venta y consumo de drogas. Lo que hoy vive el barrio es una realidad compleja con muchas y variadas víctimas. Caravaca inicia un recorrido hacia la delincuencia. Los trapicheos aumentan calle arriba y, en el cruce con Amparo, comienzan los rumores. “Esta es la narcoesquina”, apunta una mujer de 64 años que nació en Salitre, a pocos metros de donde ahora pasea a su perro, y que ha vivido toda su vida en el barrio. Ningún residente quiere desvelar su identidad, pero todos hablan de un tal B., el supuesto cabecilla de uno de los pisos donde se produce el intercambio. “Actúa de receptador. Le pagan con móviles y demás objetos robados”, apunta un vecino muy próximo al domicilio al que todos señalan. Paradójicamente, en las mismas calles abundan los Airbnb. No hay hueco en ninguno hasta el mes que viene.
Foto: Presencia policial frente a La Quimera, dos días después del desalojo. (A.F.)
Ya han desalojado el edificio okupa La Quimera de Lavapiés, ¿y ahora qué?
Andrea Farnós
El inmueble del que hablan tiene las paredes blancas, un sofá, una cama próxima a la ventana —por la que, dicen, se hace el intercambio de sustancias y objetos—, un paquete de tabaco de liar sobre la mesa, un bote de Nivea y poca luz. Un piso anodino. El residente niega las acusaciones: “Sí, yo me llamo B., pero hay muchos B. en este barrio, es un nombre muy común, es otra persona seguro”. Todos hablan de B., pero pocos saben realmente quién es. "Son muy listos, se cambian de piso unos a otros para despitar", explica un vecino. "Hoy he visto al B. auténtico sentado en las escaleras", añade otro. Un hombre de menos de 30 años al que se le pregunta por el susodicho y por la venta de pasta base de cocaína responde: “¿Por qué quieres pillarle solo a él? Yo también tengo, es buena, te dejo probar si quieres. B. es mi hermano, no te preocupes”. En la misma calle Caravaca, los residentes aseguran que hay otro narcopiso en activo y dos que, por el momento, están más parados. “No hay un patrón. Cuando desmantelan uno, se activa otro”, apunta Elia Marcos, al frente de la iniciativa Lavapiés Denuncia. La Policía Nacional no ha confirmado esta información y las investigaciones en torno al barrio continúan abiertas. En la misma esquina se ha instalado una cámara de seguridad, pero los trapicheos no cesan a pesar de la abrumadora presencia policial. Las patrullas recorren periódicamente las mismas calles. Este es uno de los puntos neurálgicos de las quejas de los residentes, con banderas amarillas en las ventanas en señal de protesta, pero no el único. Desde hace meses, la violencia y la droga se ha disparado en algunas zonas.

A escasos metros, la imagen es completamente distinta. En la calle Lavapiés reina el jolgorio, las cañas y las tapas. Restaurantes indios y veganos, tiendas nuevas, modernos de gabardina y gafas de sol cuadradas a finales de octubre, terrazas y la vida activa y callejera que ha definido durante décadas al barrio. El supuesto B. sale de su domicilio con actitud enfadada y se dirige a la céntrica calle; habla con unos y con otros, y desaparece. Pero el aumento de las drogas no es evidente para todos; entre ellos hay quienes reconocen Lavapiés como un barrio donde los estupefacientes siempre han sido compañeros de noche. “Yo creo que droga siempre ha habido, aunque igual ahora han aumentado las duras”, apunta Carlos desde su terraza panorámica al corazón del barrio. “Si llevas un iPhone a las dos de la mañana, pues igual te roban. Como te pueden robar en la Puerta del Sol”, explica Jorge, al frente de la asociación Dragones, de las pocas iniciativas vecinales que quedan en pie. ¿Qué ha ocurrido para que, ahora, se multipliquen las quejas?
placeholderLa esquina de la calle Caravaca con Amparo, el punto en el que, según los vecinos, B. vende droga. (A. M. V.)
La esquina de la calle Caravaca con Amparo, el punto en el que, según los vecinos, B. vende droga. (A. M. V.)
“Yo siento que las instituciones siempre han mirado hacia otro lado”, apunta Teresa, con más de 20 años en Lavapiés a sus espaldas. “La diferencia es que antes teníamos un tejido vecinal mucho mayor y ahora nos están expulsando a todos, poco a poco. O bien con fondos de inversión comprando edificios enteros o bien porque no se soporta. Es sentimiento Baltimore total. Tener que escuchar a una mujer gritando: '¡Policía!' desde una azotea porque la están agrediendo me dejó destrozada un fin de semana entero”. Teresa denuncia la violencia de género que existe dentro del mundo de la droga. "Lo sabes porque las escuchas llorar gritando: 'Me acaban de violar', y te parte en dos". Las plazas Nelson Mandela y Arturo Barea —antiguas Cabestreros y Agustín Lara— son otros dos puntos clave. Erik apenas lleva cinco meses viviendo frente a la primera y explica cómo, desde que desalojaron La Quimera el pasado mes de septiembre, muchos de los que allí vivían se han trasladado bajo los árboles de la plaza. “Son como 10 y echaron a 70. Veo más violencia y hay mucho ruido”. El centro social okupado, en desuso desde hace más de dos décadas, fue durante años el cobijo de asociaciones dedicadas a actividades socioculturales y talleres infantiles.
Foto: Policías en el desalojo de La Quimera. (Twitter/Policía Municipal Madrid)
Desalojan a varias personas del edificio okupado de La Quimera (Lavapiés) por orden judicial
Europa Press
Con la pandemia, se produjo un cambio en su interior. “Fue una especie de golpe de estado interno”, apunta Marcos. Entró la droga y, con ella, los problemas, las peleas y el aumento de drogodependientes. Con el desalojo, Besha, una activista africana, creó una red para ayudar a quienes residían dentro —muchos no estaban vinculados con la delincuencia— a encontrar un lugar donde dormir. Otros tuvieron que permanecer en la calle: uno de ellos vive en la plaza, con apenas 21 años, estuvo ocho meses en La Quimera y explica que subsiste como puede. Se acerca otro hombre de edad más avanzada y le insiste para que le consiga algo para consumir. "No tengo nada, de verdad", insiste el joven. Aina reside en el edificio de enfrente y trabaja con personas que solicitan protección internacional: “Nadie se viene de su país para dormir en una plaza”.
placeholderBandera amarilla, señal de protesta de los vecinos. (A. M. V.)
Bandera amarilla, señal de protesta de los vecinos. (A. M. V.)
Frente a la misma reside Mercedes, gerente de la red de pequeños comercios, que inició parte de la protesta vecinal. “Consumen en los columpios de los parques, por ese tipo de cosas es tan preocupante”. El dueño del inmueble, José Martínez San Andrés, es un anciano que baraja la posibilidad de convertir el edificio en una residencia de ancianos o estudiantes, aunque desde el área de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid aseguran que, por el momento, no han tenido reuniones con él. Nadie aquí habla de B. Los dueños de la plaza —como les apoda Erik— son conocidos como P. y A. Y apunta a que manejan el cotarro de la droga porque “escuchas preguntar por ellos constantemente”. Y hay dueños de narcopisos, también, cuyos nombres saltan de boca en boca. En la misma calle Amparo, varias personas acceden al interior de un edificio. “¿Ves que los de arriba y los de abajo tienen las banderas amarillas? El del medio es el de BA., tenía dos pisos y ahora está instalada en este”, explica Elia.
En Arturo Barea confluye una terraza —siempre llena—, las ruinas de una iglesia reconvertida en biblioteca y otra “esquina conflictiva”. Ezequiel vive en ese mismo edificio. “Me asomo a la terraza y les veo consumiendo heroína y crack, especialmente por la noche. El perfil es muy diverso, pero lo más preocupante es que son muy jóvenes. Creo que parte del problema es la falta de comunicación entre asociaciones e instituciones. Se necesita una acción más estrecha para que gente sin recursos pueda integrarse mejor y no tener que dedicarse a cosas ilícitas o no tener que vivir de la droga”.
Foto: Pancarta en Lavapiés contra el desahucio de las vecinas por un fondo de inversión. (Zavan Films)
¿Resiste Lavapiés? El barrio más multicultural de Madrid, en peligro
Marta Medina
Respecto a la edad, uno de los casos que más llamó la atención de Elia fue el de "un niño de 12 años con una actitud muy violenta y consumidor frecuente que estuvo en coma durante 10 horas por una sobredosis de crack". El auge de la conflictividad en Arturo Barea también se explica por el cierre por obras de las plazas Menistriles y la Corrala. Esta última se sitúa frente al bar Universidad, y sobre este vivía Patricia. “Una vez les vi lanzándose bolardos a la cabeza y por eso decidí mudarme de calle. Ahora he cambiado de mundo”. Todos los miércoles a las ocho de la tarde, los vecinos interesados preocupados por la situación se reúnen en esta plaza.
Hay quienes aseguran que la dejadez con el barrio viene de antes de la pandemia. Teresa vivió frente a un narcopiso en 2018: “Ver a una chica preciosa, de 17 o 18 años, suplicarle a un tío en un piso que la deje entrar es terrible. La voluntad de nadie es vivir así”. Su tristeza se agranda cuando reconoce a quienes vio crecer caer poco a poco. “Hace 15 años conocí a J., una niña monísima. Llegó su adolescencia y la veías con alguno que sabías que pasaba, luego te contaban que la pillaron robando, consumiendo… y finalmente gestionando un narcopiso cuando arrestaban a los que lo llevaban”. Ahora, desde su balcón ve cada mañana a algún toxicómano frente al portal.
¿Ha vuelto Lavapiés a los 80?
Las últimas semanas han puesto el foco en el barrio y muchos se han preguntado si se está volviendo a los años 80. La fotógrafa Mariví Ibarrola conoce muy bien aquellos años, armada con una cámara recorrió, incansable, sus calles. Retrató la movida madrileña y el Lavapiés de la década de los 80; lo recopiló todo en las obras Yo disparé en los 80 y De Lavapiés a la Cabeza. Se empapó del barrio y lo conoce al dedillo. Ahora, todavía vecina, recuerda un lugar “decrépito y maravilloso”. Humilde y poco cuidado, ensalzado siempre “por el factor humano”. El hogar de quienes venían de las provincias y la fábrica de servicios para la urbe.
placeholderCorrala de la calle Miguel Servet. Año 1980. (Mariví Ibarrola)
Corrala de la calle Miguel Servet. Año 1980. (Mariví Ibarrola)
En los mismos años aprobó la oposición a policía municipal Isabel, todavía en activo en el turno de noche y que lleva ejerciendo en Lavapiés desde 1985. “Era un barrio especialmente de delitos de patrimonio y hurtos. La gente necesitaba dinero para consumir, especialmente heroína, y se centraban en esos delitos para pagarlo”, apunta. La plaza Nelson Mandela, Cabestreros por entonces, era el escenario habitual. Pero “te diría que la calle Ballesta, Desengaño y Cruz eran más inseguras”, todas en Malasaña, continúa.
En los 90, el barrio comenzó a adquirir fama de peligroso. Apareció la famosa banda del pegamento y vecinos como Teresa se mudaron a lo que ellos denominan “el Lavapiés alto”, más cercano a Tirso de Molina, por temor a ese grupo. “Hoy siento que la gota ya ha colmado el vaso. Quizá por ser más mayor o porque una está preparada para un déjà vu, pero no para dos”. No obstante, aquella práctica no se alargó en el tiempo. “No fue como la heroína, que destrozó tantas vidas. Tengo la sensación de que no es una droga que haya calado mucho en la sociedad. El problema es que eran muy jóvenes”, apunta la agente. Ibarrola sentencia que aquellos años le recordaban a un “polígono industrial”; mucho tráfico, carga y descarga y multitud de tiendas. Y siempre gente en la calle.
placeholderIsabel Peña, agente municipal en Lavapiés desde los 80. (A. M. V.)
Isabel Peña, agente municipal en Lavapiés desde los 80. (A. M. V.)
Y los delitos difieren de los actuales. No había tanto narcopiso porque quienes consumían iban a comprar a los poblados. La cada vez menos frecuencia de las cundas —vehículos que transportan toxicómanos a lugares de venta ilegal— y las intervenciones en puntos estratégicos de la droga madrileña —como la Cañada Real y el polígono Marconi— han creado la concentración en Lavapiés. “Antes venían aquí y, bueno, pues consumían; pero ya. El problema es que ahora todo el proceso se hace aquí”, explica Mercedes. “En el narcopiso al lado de mi casa de 2018 no solo se compraba, era también un lugar de consumo. Recuerdo cuando vino la Policía y salió de ahí todo tipo de gente que jamás imaginarías que fuesen a coincidir en otro lugar o contexto”, explica Elia. “No creo que estemos en el punto de los años 80, pero no nos gustaría llegar ahí”.
Foto: Fotografía de la nave siendo desmantelada. (Ayuntamiento de Madrid)
Adiós al último asentamiento ilegal de Marconi: “El menudeo de drogas era lo habitual”
A.F.
“En los 2000 había más vida, con el boom de la construcción se multiplicó la vida en la calle. Más alegría, más gente de todas partes”, explica Jorge, de la asociación Dragones. ¿Qué pasa, entonces, en Lavapiés? Hay quienes señalan directamente a la gentrificación. Carteles de "compro edificio" abundaron en fachadas durante meses. Subida del alquiler y personas mayores aguantando por tener una propiedad de renta antigua. “A unas amigas les llegó un burofax un día y, al siguiente, estaban fuera”, explica Elia. Además, el único colegio público del barrio, el Antonio Moreno, lleva cinco años cerrado. "Los estudiantes se tienen que trasladar hasta Carabanchel... Es normal que las familias decidan mudarse para estar más cerca del colegio", indica Elia. El bar Pum Pum Café provoca largas colas de hipsters que enfurecen a los más clásicos del barrio, con pintadas encima en las que se puede leer Punk Punk Café. José Antonio, en Lavapiés desde principios de los 90, sí lo defiende. “¿Qué es exactamente esa gentrificación? Es todo muy complejo. Las cosas cambian y los locales nuevos dan más movimiento. Yo siento, además, que los restaurantes indios llegará un futuro próximo en que decaerán, es así”. La Delegación del Gobierno y la Jefatura Superior de Policía Madrid cuentan con un plan conjunto para el barrio y uno de sus objetivos es aumentar la coordinación con los agentes locales e intensificar el contacto con los vecinos. Además, recuerdan que las Unidades de Prevención y Reacción (UPR) están desplegadas en las plazas de Nelson Mandela y Arturo Barea, y que actuarán "si es necesario" con, entre otros cometidos, aumentar las identificaciones, las incautaciones de droga y localizar los lugares de venta. "El 40% de los efectivos policiales de Centro están dedicados a Lavapiés", remarcan fuentes de Delegación del Gobierno.
Pero todos coinciden en lo mismo. “El barrio tiene contenido y ese contenido es la gente”, apunta Ibarrola. Lavapiés, por el momento, busca recuperarse a sí mismo. Andar a las tres de la mañana sin compañía por la calle Mesón de Paredes a la altura de Arturo Barea no es plato de buen gusto. Ni a las cuatro ni a las cinco. “Salgo para trabajar muy pronto y siempre me encuentro a gente en el suelo”, sentencia Benito, vecino de Salitre, donde se ubica otro narcopiso. No obstante, reconocen que últimamente ha habido menos follón. —¿Y eso por qué? —Porque es tiempo de verbena y Tapapiés, que es para lo que interesa este barrio.

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Re: Lavapiés "territorio comanche"
« Respuesta #511 en: 01 de Noviembre de 2022, 18:01:03 pm »
Como era eso que tanto nos cantaban por esos lares "Policía fuera de los barrios de Madrid"...

Desconectado Ragnar

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Re: Lavapiés "territorio comanche"
« Respuesta #512 en: 08 de Noviembre de 2022, 03:06:10 am »
La Policía Nacional detiene diariamente en Lavapiés a 23 personas e identifica a 400

La delegada del Gobierno en Madrid, Mercedes González, y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, informaron este lunes de que durante el último mes y medio la Policía Nacional ha llevado a cabo una media de 400 identificaciones diarias, 14 actas por drogas y 23 detenciones, en el barrio madrileño de Lavapiés.

https://www.lavanguardia.com/politica/20221107/8597366/policia-nacional-detiene-diariamente-lavapies-23-personas-e-identifica-400.html



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Re: Lavapiés "territorio comanche"
« Respuesta #513 en: 18 de Noviembre de 2022, 07:14:17 am »


La Policía y los vecinos evitan una nueva 'narcookupación' en Lavapiés


La Policía Nacional, con el apoyo de los vecinos de Lavapiés, han evitado esta semana la okupación de un nuevo local para el trapicheo de drogas en el barrio
La Policía y los vecinos evitan una nueva 'narcookupación' en Lavapiés Tensión en Lavapiés
BORJA MÉNDEZ
PUBLICADO 18/11/2022 04:45
ACTUALIZADO 18/11/2022 04:50
La Policía Nacional y los vecinos de Lavapiés consiguieron este martes frenar un nuevo intento de okupación en el barrio. Los 'inquilinos', que en este caso madrugaron bastante, buscaban apoderarse de un local en la calle Caravaca. De haber fructiferado su acción ese emplazamiento sería otro punto de distribución de drogas en la zona, según advierten los residentes a Vozpópuli.

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Este incidente ocurrió el pasado martes a las 9.36 horas. Los vecinos sospecharon de un grupo de individuos que merodeaba los alrededores del local. Cuando estaban inspeccionando cómo acceder al mismo, las alarmas saltaron definitivamente y los residentes llamaron a la Policía Nacional.


Varios agentes del distrito de Centro se personaron en el lugar e identificaron a los miembros de este grupo. Estas personas abandonaron la zona pero al poco tiempo volvieron aunque sin intentar okupar el local, que tiene un propietario privado pero está en desuso.

La mayoría de estos intentos de okupación están protagonizados por las personas que llevaban años residiendo en el conocido narcoedificio de 'La Quimera'. Tras ser obligados a abandonar el inmueble muchos de ellos acamparon en la Plaza de Nelson Mandela. Ese es el punto que más preocupa a vecinos y policías. Es donde se puede ver sobremanera el trapicheo de drogas, el consumo en vía pública y las reyertas o robos.


Dos locales y una vivienda okupada en los últimos meses
La Plataforma Barrio de Lavapiés ha denunciado a Vozpópuli que desde el desmantelamiento de 'La Quimera' se han okupado dos locales y una vivienda en el barrio. Además de la intervención de esta semana, los vecinos y la Policía consiguieron evitar que se okupara un local más. "No es un problema de la Policía Nacional", advierte esta agrupación.

En muchos casos la red vecinal funciona. "Tenemos muy buena relación entre todos", relatan desde la plataforma. Tanto residentes como comerciantes comunican cualquier suceso en el lugar y se ponen en contacto con las fuerzas y cuerpos de seguridad. Reconocen que es más difícil detectar la okupación en locales frente a los de las viviendas. "No nos dio tiempo a avisar a la Policía", lamentan sobre la última entrada en un domicilio.



En los últimos meses, en esta zona de la capital se han producido seis apuñalamientos. Los vecinos tienen claro parte de las soluciones. "Se debe dar cumplimiento a las ordenanzas municipales. Está prohibida la venta de alcohol a partir de las diez de la noche", recuerdan.

Una identificación policial en el barrio de LavapiésUna identificación policial en el barrio de Lavapiés
Lo recuerdan porque, a su juicio, muchos de los establecimientos que se encuentran en la Plaza Nelson Mandela infringen esta normativa y sirven de refugido al trapicheo de drogas y a la venta de artículos robados. Precisamente una de las agresiones con arma blanca se produjo en el interior de uno de estos locales que permanecen abiertos durante todo el día incluso a altas horas de la madrugada.


La droga genera inseguridad y delitos
Otro de los problemas más recurrentes del barrio es el tráfico de drogas que "genera inseguridad objetiva y actos delictivos". Lamentan que "es una realidad" el consumo de sustancias en la calle. Se puede ver en diferentes puntos como la calle Argumosa o Salitre y en el Parque del Casino de la Reina.

También hacen mención especial al incumplimiento de los horarios de las terrazas. Porque las autoridades "fomentan" que se mantengan ya que es "un negocio lucrativo". "Al final todo está relacionado... más permisividad, más tráfico y más consumo", denuncian.


23 detenciones y 14 actas de droga al día
Hace más de diez días, el Ayuntamiento de Madrid, la Delegación del Gobierno y la Comunidad anunciaron la creación de una mesa de trabajo "permanente" con asociaciones vecinales de Lavapiés en la que se supervisarán de forma periódica los problemas de inseguridad en el barrio. Esta decisión se produjo tras un encuentro entre las autoridades con más de 15 asociaciones de vecinos y entidades del barrio del distrito Centro.

La delegada del Gobierno reconoció que en los últimos meses se ha detectado en el barrio un "incremento" de "situaciones de convivencia" que han motivado las reivindicaciones de los vecinos, por lo que se incrementó la presencia policial en la zona, que ya acoge al 40 por ciento de los efectivos de la Comisaría de Policía Nacional de Centro en cada turno. Los agentes del comisario Alberto Carba realizan una media diaria de 400 identificaciones, 23 detenciones y 14 actas de drogas. El 49 por ciento de los delitos registrados se resuelve en la primera intervención policial, así como el 47 por ciento de los robos con violencia.