Autor Tema: Bromas e inocentadas  (Leído 61055 veces)

Conectado 47ronin

  • Administrador
  • Tyranosaurius Rex
  • ***
  • Mensajes: 179131
Re:Bromas e inocentadas
« Respuesta #700 en: 28 de Diciembre de 2019, 06:38:08 am »

Por qué gastamos bromas el Día de los Santos Inocentes si se inspira en una matanza de niños
La festividad, que se celebra cada 28 de diciembre, tiene un origen religioso, que en la Edad Media se mezcló con tradiciones de corte pagano.
28 diciembre, 2019 02:58


D. B.

El día más bromista y divertido del año en los países hispanoamericanos, el 28 de diciembre, el de los Santos Inocentes, tiene su origen en un infanticidio. Aunque pueda resultar paradójico, lo que se conmemora esta jornada con vaciles entre amigos y programas especiales de televisión es la conocida como "Matanza de los Inocentes". Su génesis se encuentra en un relato bíblico, cuando se glosa la orden del cruel Herodes I el Grande de asesinar a los niños menores de dos años ante el temor de que el recién nacido Jesucristo le arrebatase el trono de rey de los judíos.

Sin embargo, de entre los textos evangélicos, solo es el de San Mateo el que recoge estos hechos: "Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos. Entonces se  cumplió el oráculo del profeta Jeremías: Un clamor se ha oído en Ramá, / mucho llanto y lamento: / es Raquel que llora a sus hijos, / y no quiere consolarse, / porque ya no existen".

Esa matanza de niños es lo que se recuerda cada 28 diciembre, ¿pero por qué con bromas y diversiones? El presumible luto se convirtió en jolgorio durante la Edad Media. En los días posteriores a la Navidad se celebraban unas fiestas de origen pagano -derivadas de las saturnalias romanas, de las más importantes y en las que corría el vino e incluso los esclavos se podían sumar a las celebraciones- en las que las clases populares se entregaba a todo tipo de chanzas y bufonadas.

La masacre de los inocentes de Poussin.

En este sentido, la festividad medieval que más semejanzas guarda con el actual Día de los Santos Inocentes es la fête de Fous, fiesta de los locos, en Francia, que los clérigos, diáconos y sacerdotes celebraban en algunas iglesias durante el oficio divino, en algún momento comprendido entre la Navidad y el Día de Reyes. Entraban enmascarados en los templos, vestidos de bufones o con trajes de mujeres y cantaban y danzaban en la nave.

Esta fiesta, sin embargo, fue censurada en la época por la Iglesia -hay dos ordenanzas redactadas por un cardenal legado en Francia fechadas en 1198 y 1199 en las que se prohíbe continuar con aquellos rituales-, como sucedió con otras similares. Lo que resulta más difícil de determinar es cómo esta celebración terminó por asentarse en los países hispanoamericanos teniendo en cuenta ese rechazo. Según algunas fuentes históricas, las autoridades eclesiásticas, ante la incapacidad de erradicar estas tradiciones populares, terminarían por darle el visto bueno y adaptarlas al calendario cristiano.

Las representaciones

En la historia del Arte, la "Matanza de los Inocentes" es un tema recurrente. La representación comprende dos escenas que suelen aparecer unidas: Herodes ordenando la ejecución de los niños acompañado de alguno de sus secuaces y, por otro lado, las madres con sus hijos y el grupo de soldados que les dan muerte. Ya desde la Antigüedad Tardía aparece este tema, como en el arco triunfal de la iglesia de Santa María la Mayor de Roma.

Y desde entonces estas representaciones religiosas se fueron reproduciendo por todo el mundo: catedral de Chartres, la de Notre-Dame, la de Burgo de Osma (Soria), Pisa y un largo etcétera. También muchos artistas pintaron su particular visión del trágico suceso en su lienzos, como Peter Paul Rubens, Girolamo Donnini, Guido Reni, Luca Giordano o Cornelis van Harlem. En definitiva, un motivo religioso que se transformó, todavía sin saberse muy bien cómo, en un día para la diversión.



Conectado 47ronin

  • Administrador
  • Tyranosaurius Rex
  • ***
  • Mensajes: 179131
Re:Bromas e inocentadas
« Respuesta #701 en: 29 de Diciembre de 2019, 06:24:54 am »

Los intelectuales también gastan inocentadas

Los más brillantes intelectuales de Inglaterra, el Círculo de Bloomsbury, le gastaron una fenomenal broma a la Royal Navy


Los falsos príncipes: desde la izquierda Virginia Woolf, Duncan Grant, Anthony Buxton y Guy Ridley. De paisano Vere Cole y Adrian Stephen (National Portrait Gallery)

Luis Reyes

Publicado 29.12.2019 - 05:15

El Círculo de Bloomsbury es un mito cultural del siglo XX. En ese agradable barrio londinense donde se levanta el Museo Británico vivían algunas de las mentes más brillantes de la Inglaterra de principios de siglo. La más conocida de las bloomsberries era Virginia Woolf (Stephen de soltera) en cuya casa, compartida con sus hermanos, se reunía el Círculo, que entre otros incluía nombres célebres como Maynard Keynes, uno de los economistas más influyentes de la Historia, o E.M. Forster, autor de famosísimas novelas llevadas al cine y la televisión como Pasaje a la India, Una habitación con vistas o Retorno a Howards End.

Más info

Prácticamente todos los bloomsberries habían estudiado en Cambridge y eran políticamente izquierdistas, socialmente iconoclastas y sexualmente escandalosos, bisexuales y muy promiscuos. Despreciaban la religión y la moral victoriana, el arte y la literatura convencionales. Eran la bomba, y todos ellos, por supuesto, de clase privilegiada, aunque no aristócratas, hijos de universitarios o artistas con medios para darles la educación más elitista, que era mucho decir en la Inglaterra posvictoriana.

Entre ellos había un joven poeta del que pocos conocían la obra literaria, pero que se había hecho socialmente famoso por sus bromas, William Horace de Vere Cole, cuñado del que sería primer ministro Neville Chamberlain. Vere Cole se parecía físicamente a Ramsay Macdonald, el primer laborista que llegaría a jefe de gobierno, lo que aprovechaba para hacer astracanadas, pero iría mucho más allá en sus gamberradas. En una ocasión llenó de estiércol de caballo la Plaza de San Marcos de Venecia.

Sin embargo su “obra maestra” sería “el engaño del Dreadnought”, la inocentada que le gastó a la Royal Navy. La Marina Real era quizá la institución más sagrada para los ingleses, sólo comparable a la Corona, y encarnación de los valores victorianos de tradición, imperialismo y clasismo. Un arquetipo de lo que despreciaba el Círculo de Bloomsbury, que decidió ponerla en ridículo. El diabólico plan ideado por Vere Cole era disfrazarse de príncipes exóticos y lograr que la Royal Navy les rindiera honores como si fuesen una auténtica misión diplomática del Imperio de Abisinia.

Buscaron túnicas y turbantes de seda y se aplicaron un maquillaje muy oscuro, parecían el rey negro de la cabalgata de Reyes Magos. Virginia Woolf tuvo que cortarse el pelo y ponerse barbas postizas para travestirse en príncipe. Las otras altezas africanas eran el pintor Duncan Grant, amante del economista Maynard Keynes y de una hermana y un hermano de Virginia Woolf; Anthony Buxton, escritor, naturalista y sportman reconocido, que luego sería un soldado condecorado, gobernador y juez de paz; y Cecil GuyRidley, abogado y escritor de fantasía, que se convertiría en inspector de manicomios y caballero del Imperio Británico. El hermano pequeño de Virginia Woolf, el psicoanalista Adrian Stephen, uno de los introductores de Freud en Inglaterra, asumió el papel de “Herr Kauffmann“, el intérprete alemán de los príncipes. Y Vere Cole se disfrazó de Vere Cole.
Vere Cole

En realidad no necesitaba disfraz. Su chistera de brillos, su impecable levita con el marchamo de Savile Row, su elitista forma de hablar de Eton, todo eso eran atributos propios del señorito de clase alta que era. El único engaño fue el nombre y cargo con que se presentó al jefe de la estación de ferrocarril de Paddington: “Soy Herbet Cholmoneley, del Foreign Office”. El apellido Cholmondeley significa la más alta nobleza británica, el marqués de Cholmondeley es Lord Gran Chambelán de Inglaterra por derecho hereditario. En cuanto al Foreign Office (Ministerio de Exteriores) en aquel tiempo estaba formado por caballeros a los que nadie, jamás, había solicitado su credencial, bastaba con su palabra.

Al funcionario de ferrocarriles no le quedaba otra que ponerse firmes y obedecer las órdenes del pseudo Cholmondeley: “Necesito inmediatamente un tren especial a Weymouth, para llevar a la base naval de Portland a los príncipes reales de Abisinia”. Así emprendieron el viaje los alegres bromistas, mientras un amigo esperó a que el lujoso convoy estuviera en marcha para enviar un telegrama al comandante de la Flota, diciendo que “la comitiva real” había salido hacia Weymouth para visitar el acorazado Dreadnought, el orgullo de la Royal Navy. Lo firmaba el subsecretario de Exteriores Sir Charles Hardinge. Este fue en realidad el único delito que se cometió, falsificación de documento público, pero nunca se supo quien había mandado el telegrama.

Dando el aviso de llegada de la “comitiva real” con tan poco tiempo se evitó que los oficiales de la Marina hicieran averiguaciones, tuvieron que trabajar contra reloj para preparar la recepción con alfombra roja, guardia de honor y banda de música. Desgraciadamente no encontraron ninguna bandera de Abisinia, ni mucho menos la partitura de su himno nacional, pero algún marino sagaz decidió izar la única bandera africana que tenían, la del Sultanato de Zanzíbar, cuyo himno fue también el que interpretó la banda. El Imperio británico era constitucionalmente racista, y para un marino real, literalmente, todos los negros eran iguales… Lo más chusco es que parecía que la Royal Navy aportaba de su cosecha ese nonsense complementario a la broma.
La Royal Navy rinde honores

Los príncipes fueron recibidos en el Dreadnought por el almirante Sir William May, comandante de la Flota, que les mostró el magnífico buque. La educación de las clases altas inglesas tenía como principal materia las lenguas clásicas, de modo que los falsos abisinios hablaban entre sí recitando pasajes de Homero y Virgilio, mezclados con palabras inventadas que sonasen africanas. Cada vez que les mostraban algo digno de admiración, exclamaban a coro “¡Bunga, bunga!”, lo que ha permanecido como expresión jocosa en el inglés coloquial. Al pobre almirante May le perseguiría el resto de su vida, pues por la calle, o al entrar en un teatro o un local, siempre había algún gracioso que decía: ¡Bunga, bunga! Mucho después, en una sociedad completamente distinta, el círculo depravado que rodeaba a Berlusconi llamaría “fiestas Bunga-bunga” a las orgías del primer ministro con chicas menores de edad, por las que fue procesado.

    Una broma así no vale la pena si no se puede contar, y Vere Cole avisó a varios periodistas e incluso le proporcionó la famosa foto de la “comitiva real” al 'Daily Mirror'

En un momento de la visita comenzó una típica llovizna inglesa, y los bromistas temieron que se les corriese el maquillaje. Vere Cole solicitó de inmediato pasar al interior del barco, porque a sus altezas no les gustaba la lluvia. Para descansar y recomponerse –a Anthony Buxton se le había desprendido el bigote y estaba disimulando con la mano- pidieron alfombras para la oración. Era un fallo de los bromistas, porque lo abisinios no son musulmanes, sino cristianos desde tiempos de Roma, pero nadie cayó en la cuenta. O quizás sí. Parece que algunos oficiales se mosquearon con los visitantes, pero el sentido de jerarquía existente en la Marina les impidió expresar sus sospechas.

Para terminar la jornada, los príncipes africanos condecoraron a varios de sus anfitriones y regresaron a Londres tan dignamente como habían venido. Pero claro, una broma así no vale la pena si no se puede contar, y Vere Cole avisó a varios periodistas e incluso le proporcionó la famosa foto de la “comitiva real” al Daily Mirror.

Conectado 47ronin

  • Administrador
  • Tyranosaurius Rex
  • ***
  • Mensajes: 179131
Re:Bromas e inocentadas
« Respuesta #702 en: 29 de Diciembre de 2019, 07:01:41 am »