Jesús no nació un 25 de diciembre, tampoco lo hizo en el año 1 y lo más probable es que no fuera en Belén
La fecha del nacimiento, como en otras tradiciones religiosas, coincide con el solsticio de invierno y no se oficializó hasta el siglo IV
Vozpópuli
Grego Casanova
Cultura
Publicado: 23/12/2025 ·04:45
Actualizado: 23/12/2025 · 04:45
¿Jesús nació un 25 de diciembre? Es improbable. ¿Nació en Belén o en Nazaret? Probablemente en Nazaret. ¿Jesús tenía hermanos? Casi seguro que sí, porque lo dicen los mismos evangelios, yo diría que seguro que sí. ¿La matanza de los inocentes fue un hecho real? Probablemente no. ¿Jesús pretendió fundar una nueva religión? Ciertamente no. ¿La religión de Jesús fue hasta el final de su último día la judía? Sí, ciertamente sí. ¿Es Pablo la figura más importante en el origen del cristianismo como religión? Sin duda, es el primer impulsor del cambio respecto a la predicación de Jesús. Porque la predicación de Jesús era judía y, sin embargo, por medio de Pablo, se pasa a una interpretación paulina de Jesús, igual cristiana con el tiempo. Las respuestas son de Antonio Piñero, uno de los mayores expertos de la figura de Jesús y del cristianismo primitivo en España que acaba de publicar junto a Javier Alonso ‘Cómo nació en cristianismo’ (Shackleton books), donde repasan aquellos primeros pasos en la creación de la Iglesia.
Existe un consenso en la historiografía en aceptar la existencia histórica de Jesús, entendido como una judío nacido en Galilea en tiempos del rey Herodes y crucificado por los romanos. Evidentemente, la investigación histórica rechaza cualquier elemento sobrenatural que medio mundo celebra durante estos días, pero sí que puede ayudar a contextualizar pasajes que tenemos interiorizados. El presupuesto inicial para pensar en Jesús es que nació, vivió y murió como un judío. Ni él, ni ninguno de sus doce o más seguidores que le acompañó en vida quiso fundar una religión distinta.
Los evangelios están repletos de simbolismos que los historiadores han contextualizado y explicado. Algunos de los pasajes más conocidos incluyen referencias a la ‘Biblia judía’, lo que hoy conocemos como Antiguo Testamento, para homologar a Jesús con otros personajes relevantes de la tradición judaica. Es el caso de situar a Belén como lugar de nacimiento como lo hacen Lucas y Mateo. “Lo más probable es que se trate de una elaboración literaria para identificar a Jesús con el Mesías”, señala Piñero que destaca que en este caso concreto, el propio texto de Mateo señala que así se cumplen las palabras del profeta Miqueas. Los investigadores apuntan a Nazaret o alguna localidad cercana de Galilea, porque siempre se le conoció como nazareno.
Adoración de los Magos.
La fecha del 25 de diciembre es también altamente sospechosa por coincidir, como en otras muchas tradiciones religiosas, con el solsticio de invierno, y que además no se oficializó como tal hasta el siglo IV. “Es el momento en el que el sol, la luz, Dios, en una palabra para algunos, empieza a vencer a las tinieblas. Y cada día, desde luego, tiene ya al principio 30 segundos, luego un minuto más de luz, etcétera, de tal modo que el sol ha vencido claramente a las tinieblas a partir del solsticio. Pues bien, ellos piensan que Jesús es nuestro sol, nuestro redentor. Es lógico que pusieran su nacimiento el 25 de diciembre”.
Sin salir de la fecha, el propio año de nacimiento es otro elemento que a muchos les romperá los esquemas. Pues todos los expertos sostienen que nació unos años antes del inicio de nuestra, del año 1. Con la paradoja que apunta Piñero de que Jesús nació antes de Cristo. “Si hacemos caso a los evangelios de la infancia de Mateo y Lucas, aquí coinciden en decir que nació en época de Herodes el Grande, y sabemos con toda seguridad que el rey Herodes murió en el año 4 a.C. ”, apunta Piñero que señala que el origen de este error en nuestras cuentas se lo debemos al monje Dionisio el Exiguo que en el siglo V fijó la fecha de nacimiento de manera incorrecta.
Respecto a las lenguas de Jesús, no hay duda que su idioma materno era el arameo, la lengua que se hablaba en Galilea, y que sabría hebreo, la lengua de las Escrituras judías. Piñero también apuesta a que es muy probable que chapurreaba algo de griego, ‘el inglés’ de la época en el Mediterráneo oriental; y que posiblemente sabía algunos términos en latín.
Por último, Piñero explica los motivos por los que Jesús no dejó nada escrito en el hecho de que era una sociedad fundamentalmente analfabeta, donde los textos escritos tenían poca cabida: "En la época de Jesús, la escritura, y de ahí viene la Escritura como algo sagrado, estaba reservado para los textos sagrados y para lo que fuera obligatorio. Por ejemplo, un contrato. Y escribir sabía poca gente, el 90% serían analfabetos. Entonces, la escritura se reservaba para temas del templo, de negocios o contratos".