«Nuestro compañero policía no se encuentra bien. No estamos preparados para quitar la vida a nadie»
El sindicato Euspel defiende la actuación del agente, pero lamenta el desenlace y reclama más formación y medios alternativos para la Policía
Jorge Napal
30/09/2026 Actualizado a las 18:30h.
«Ahora mismo no está acudiendo a trabajar. Se trata de una medida protocolaria cuando se registra un incidente armado, y más en este caso con resultado de muerte. Hay que cuidar la salud mental del compañero, lo cual no quiere decir que sea culpable o inocente». Julio González, secretario general de Euspel, habló el martes con el agente de la Guardia Municipal de Hondarribia que abatió con su arma reglamentaria a Babacar Welle, el senegalés de 46 años cuya muerte ha conmocionado a la localidad y provocado una movilización de la comunidad senegalesa para reclamar justicia.
El agente recibe la asesoría jurídica y el apoyo emocional del sindicato. «Él no se encuentra bien. No estamos preparados para quitar la vida a nadie. No estamos preparados emocionalmente para afrontar que una persona pierda la vida como resultado de tu actuación», reconoce González. El sindicato asegura que se ha puesto a su disposición apoyo psicológico y subraya que el agente se encuentra ahora en un proceso de asimilación de lo ocurrido.
La intervención también ha dejado huella entre el resto de la plantilla. Los otros seis policías que participaron en el operativo prestaron declaración como testigos en el atestado y permanecieron hasta la una de la madrugada del martes aportando su testimonio. «Ayer hablé con él, y está asimilando lo que ha pasado. Ahora lo que nos toca a todos es cuidar su salud mental. Ante una situación así es lo normal, lo que nos pasaría a cualquier ser humano», señala González. La Guardia Municipal de Hondarribia cuenta además con una plantilla mayoritariamente joven, según el sindicato.
En la conversación mantenida con el agente, este le explicó que hizo uso de su arma reglamentaria «porque vio en grave riesgo la vida de la compañera de la Ertzaintza». «Por eso tuvo que hacer uso del arma», relata González, que sitúa en esa percepción de peligro inminente la explicación que el agente ofrece sobre su actuación.
«Lamentamos que esto haya terminado así. Nadie deseaba la muerte de Babacar, pero tampoco la de nuestra compañera», señala González.
Dos realidades difíciles de conciliar
Mientras la investigación trata de reconstruir esos segundos decisivos, en Hondarribia permanece el impacto por una muerte que ha dejado dos realidades difíciles de conciliar: la de una familia y una comunidad que han perdido a Babacar y reclaman que se esclarezca por qué murió, y la de un agente que, según su sindicato, tendrá que afrontar las consecuencias emocionales de haber disparado y causado la muerte de una persona.
La Ertzaintza mantiene abierta la investigación para esclarecer las circunstancias de la muerte. Según la versión facilitada por el Departamento de Seguridad, el suceso comenzó cuando el hombre, de 46 años, amenazó con un arma blanca a varias personas que se encontraban en un establecimiento hostelero de Hondarribia. Varias dotaciones de la Policía Local y de la Ertzaintza acudieron al lugar e intentaron que depusiera su actitud, sin conseguirlo.
Durante la intervención, según esa misma versión oficial, el hombre habría intentado herir en varias ocasiones con el arma blanca a una agente de la Ertzaintza. Fue entonces cuando un agente de la Policía Local utilizó su arma reglamentaria para repeler la agresión. Tras los disparos, los agentes auxiliaron al hombre hasta la llegada de los servicios sanitarios, que continuaron con las maniobras de reanimación sin poder evitar su fallecimiento.
La Ertzaintza ha asumido la investigación de lo ocurrido, conforme al protocolo establecido para este tipo de intervenciones. El Departamento de Seguridad ha informado asimismo de que el fallecido contaba con doce detenciones previas y diez investigaciones anteriores. Estos antecedentes forman parte de la información policial difundida oficialmente, pero será la investigación la que determine las circunstancias concretas en las que se produjo la intervención y la muerte.
El atestado incorpora ya las declaraciones de numerosos testigos y varias grabaciones de los momentos previos al tiroteo, en las que, según Euspel, se observa al fallecido exhibiendo un cuchillo en una mano. «Estamos en la fase de investigación policial. Están realizando los compañeros el atestado, incluyendo todas las declaraciones, las grabaciones y los análisis periciales. Lo enviarán todo al juzgado», explica González.
Desde Euspel sostienen que, a su juicio, la actuación policial se ajustó a los protocolos establecidos. «Apoyamos totalmente y sin fisuras al compañero», afirma el secretario general del sindicato, que comparte, no obstante, la reflexión realizada por el alcalde de Hondarribia sobre el fracaso de las instituciones ante un desenlace que nadie deseaba. «Han fallado un montón de instituciones antes de llegar aquí. Nadie quiere un desenlace así. Lamentamos la muerte», señala.
En ese sentido, Euspel reclama al Ayuntamiento que refuerce la formación continua de los agentes y dote a la Policía Local de otros medios que permitan afrontar situaciones de extrema gravedad sin recurrir necesariamente al arma de fuego. El sindicato considera que corresponde al alcalde, como responsable de la Policía Municipal, garantizar esa formación y esos recursos.
Entre las alternativas, Euspel reclama sistemas de control distintos a los dispositivos eléctricos, conocidos como pistolas táser. González cuestiona que su utilización hubiera evitado necesariamente el desenlace. «Todo el mundo dice que con el uso de esos dispositivos se hubiese evitado la muerte, pero tenemos que decir que son sistemas que fallan en muchas ocasiones, lo que exige que otro compañero tenga que llevar un arma de fuego presta para su uso», sostiene.
Ante las críticas recibidas por la actuación policial, el sindicato defiende que el uso de la fuerza fue proporcional a la situación de peligro que, según su versión, afrontaba la agente. «Si el agente no hace uso del arma de fuego, posiblemente la compañera hubiese estado en el hospital, o muerta», afirma González, que basa esta valoración en los testimonios de los agentes y de otros testigos a los que ha tenido acceso el sindicato.
También rechaza la posibilidad de que, en una situación de este tipo, el agente pudiera haber dirigido los disparos a una extremidad para evitar causar la muerte. «Se dice que lo más oportuno es disparar a una extremidad, pero en movimiento es muy complicado. Es casi imposible. Estamos hablando de algo que ocurre en décimas de segundo y en movimiento», argumenta.