Investigan por homicidio a un policía de la Udyco por matar a tiros a un supuesto narco en la calle
El agente seguía de incógnito a Johan en un operativo: tras darle el alto e identificarse, el fallecido intentó huir
Un colombiano, muerto de un disparo al intentar escapar en un operativo contra la droga de la Udyco de Madrid
Carlos Hidalgo
27/09/2025
Actualizado a las 05:55h.
El juzgado de Instrucción número 53 de Madrid investiga a un policía nacional como presunto autor del homicidio a un objetivo durante un seguimiento en la vía pública en el marco de una operación contra el tráfico de drogas. El suceso, ocurrido el pasado enero en la calle de Sinesio Delgado (Fuencarral-El Pardo) y a plena luz del día, terminó con el sospechoso, Johan Andrés M. T., muerto de manera prácticamente inmediata por el disparo del funcionario.
La Fiscalía se ha adherido a la petición de la acusación particular, ejercida por el letrado Juan Manuel Fernández, para que se acuse al funcionario de homicidio. Ahora, al investigado se le ha retirado el acceso a su arma reglamentaria de manera cautelar, pero sigue trabajando en labores de despacho en la Jefatura Superior de Policía de Madrid hasta que se resuelva su situación.
La investigación que acabó de manera dramática estaba a cargo de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) provincial. El binomio que seguía a Johan Andrés comenzó a trabajar el 29 de enero a las seis de la mañana. A las 12.30, observaron salir al colombiano de su casa de Valdemoro en un Seat León blanco. Los agentes recibieron entonces la orden de perseguirlo discretamente y detenerlo.
Según la Fiscalía, en un escrito al que ha tenido acceso ABC, el seguimiento llegó a Madrid y culminó a la altura del número 18 de Sinesio Delgado. En ese punto, y así lo recogen las imágenes captadas tanto por cámaras de videovigilancia como por los teléfonos de testigos, los policías aprovecharon el paso de una furgoneta blanca, que obstaculizó que el Seat León siguiera su marcha normal, para parar, bajarse del coche camuflado y, con sus pistolas en manos, proceder al arresto del presunto narcotraficante. Habían puesto el rotativo lumínico para avisar de que era un vehículo policial. Este detalle será de máxima relevancia en la causa, así como el hecho de que se identificaran como agentes
El policía ahora investigado fue a la puerta del conductor del Seat para abrirlo, pero el sospechoso dio marcha atrás para intentar rodear al coche camuflado y escapar. Esto provocó que el otro agente, que tenía agarrada la puerta del copiloto, fuese desplazado en la arremetida, así como su compañero.
«Al oír la súbita aceleración del motor del vehículo Seat León, observando que su compañero había quedado atrapado entre este y el vehículo policial y ver cómo Johan hacía ademán de buscar algo en la parte baja del asiento del copiloto, habiendo sido informados previamente de que pudiera estar en posesión de un arma de fuego», el investigado disparó al presunto narco. Lo hizo, señala, «en atención al riesgo inminente que para su integridad, la de su compañero, y eventualmente, de terceros vehículos que circulaban por la calzada».
Le dio en la parte inferior del cuerpo, en la zona abdominal, destrozándole el hipocrondrio anterior izquierdo y la bala le salió por el otro lado. Una hemorragia masiva le causó un fracaso multiorgánico y el consiguiente colapso hipovulémico. En el vídeo se le oye gritar: «¡Ay, me ha dado!», segundo antes de desplomarse. Los agentes sacaron el cuerpo del coche pero le salvaron la vida.
En su declaración, el policía investigado hace un relato similar al del fiscal. Explicó que vio a Johan «realizar un movimiento extraño dentro del vehículo, haciendo ademán de buscar algún objeto en su interior, concretamente inclinándose hacia la parte baja del asiento del copiloto». Sospechó que se trataba de un arma de fuego, aunque no lo sabía de manera cierta. Ello, sumado a un primer acelerón hacia atrás y frenazo del objetivo y la intención de ir de nuevo contra él y su compañero, apreciando riesgo para sus vidas y las de terceros, disparó. Según su testimonio, «para abortar que continuase con su maniobra de evasión y demás movimientos» que los estaban poniendo en peligro.
Añade otro elemento capital: que justo al bajarse del coche camuflado y dirigirse con las armas hacia el vehículo del colombiano, su compañero gritó «¡Alto, Policía, pare el coche!» y que él mismo repitió la advertencia e identificación al ver que Johan no hacía caso a sus órdenes. Portaban su placa policial colgando del cuello y por fuera de la ropa y hubo un tercer aviso con las mismas palabras antes referidas, que son las reglamentarias. El atestado también aporta las transcripciones de las llamadas al 112 de algunos testigos, que narran exactamente lo que se ve en los vídeos.
El juzgado, antes de enviar el caso al tribunal del jurado, ha ordenado una reconstrucción por parte de la Guardia Civil; más información sobre el caso de narcotráfico, y los archivos de audio y su transcripción provenientes del micro colocado en el Seat de Johan. La acusación particular, sin embargo, asegura que el varón iba al habla con un conocido, al que dijo que creía que estaba siendo víctima de un 'vuelco' (robo a manos de otra mafia), y que por eso intentó escapar. El juez no ha admitido como prueba el testimonio de esta tercera persona, pero sí la grabación del micro registrada en el turismo.