A la caza del infractor con la patrulla secreta antibasura: «Lo tiran mal por comodidad»
Desde que arrancara este servicio en enero, la Policía Municipal ha levantado 194 sanciones en Madrid. El ayuntamiento estudia ampliarlo a más distritos
Belén Sarriá
06/03/2026 Actualizado a las 07:41h.
Una mañana cualquiera a las puertas de la primavera en el centro de la capital. A primera hora, tres hombres pasean como otros tantos, conversando mientras toman la plaza de Santa María Soledad Torres Acosta. Visten de paisanos, charlan sin llamar la atención y aparentan andar distraídos. Nada más lejos de la realidad. Uno de ellos lleva la voz cantante. Es inspector de limpieza, el encargado de combatir el abandono indebido de residuos junto a los contenedores. Con él, dos policías municipales de incógnito le blindan seguridad ante cualquier incidencia; el trabajador del servicio da el aviso y los agentes levantan las sanciones pertinentes.
En las dos primeras horas de patrullaje, ABC comprueba cómo cazan 'in fraganti' a dos infractores y también cómo decenas de vecinos cumplen escrupulosamente con la normativa. Porque el objetivo –subraya el inspector de la Comisaría Integral de Distrito Centro Norte, David Hermoso– no es el de sancionar sino el de concienciar. «La labor de la Policía Municipal es hacer que se cumpla la normativa, no es castigar por castigar a quien no se lo merezca. Al final es una cuestión de que haya un civismo y que todos los ciudadanos puedan estar tranquilos».
Pero no todos están dispuestos a dedicar unos segundos más de su tiempo en aras de respetar la normativa, tal y como han podido comprobar los expertos durante los años en los que los inspectores llevan dando servicio en la capital y más aún desde que el pasado 12 de enero el Ayuntamiento de Madrid apostara porque uno de ellos fuera escoltado por agentes en Centro, Salamanca, Tetuán, Puente Vallecas, Usera y, en menor medida, en Ciudad Lineal y Fuencarral.
«No es insolvencia, informados están; lo tiran mal por comodidad, porque les da igual, es decir, lo hacen de mala fe», apunta a este diario el director general de limpieza del ayuntamiento, quien recuerda que «en Madrid es raro quien no sepa que los residuos no pueden abandonarse en el suelo». A su juicio, los infractores optan por su confort. «¿Para que voy a moverme si lo puedo dejar en la puerta y se lo van a llevar igual?», trata de explicar Víctor Sarabia, sobre la mente del infractor.
De hecho, muchos de ellos alegan no conocer la normativa y que lo dejan porque, total, va a pasar igualmente el camión a por ello. Pero es al revés: el camión solo pasa para recoger los residuos abandonados, dado que no es el mismo el que circula para vaciar los contenedores que las basuras abandonadas en calle. Algo parecido ocurre esta misma mañana de patrullaje.
Apenas media hora después de que empiece el turno, el inspector de limpieza advierte de un trabajador de obra que está colocando dos bolsas grandes de material en un cubo marrón de una comunidad de vecinos. Al instante, los tres se dirigen al ciudadano que parece entender perfectamente la situación. A diferencia de otras crudas experiencias que han vivido estos agentes en las que los culpables se rebelan, este trabajador mantiene la serenidad: asiente, facilita sus datos y, con el tique en mano, recoge el material de obra para trasladarlo a donde corresponde, en este caso, a un punto limpio.
En el boletín sancionador se puede leer que se han «depositado residuos fuera del contenedor habilitado a su efecto». Y en observaciones, el agente añade: «Se pone material de obra en contenedor de material orgánica». Ello, sin marcar la cuantía de la sanción. Pues como explica Sarabia, esta la califica a posteriori un equipo jurídico, que conoce la normativa: «Son lo instructores del expediente».
Su labor es la de cuantificar la infracción en función de la cantidad de residuos o del tipo de basura. Este es el principal argumento de Sarabia para defender que la finalidad de la iniciativa no es la de recaudar. Pues, según explica, el trámite entre que se interpone la sanción hasta que llega, además de los recursos humanos que emplean por el apoyo de policía, cuesta «más dinero» al ayuntamiento de lo que recauda.
Por la incorrecta colocación de los residuos y sobre todo su abandono se han llegado a sancionar con 1.100 euros por falta leve de la Ley 7/2022, de 8 de abril, de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular. De acuerdo con los últimos datos que maneja el gobierno municipal, desde el inicio de este servicio municipal coordinado entre el área de Seguridad y Emergencias, que encabeza Inma Sanz, y la de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, que dirige Borja Carabante, se han interpuesto un total de 194 sanciones en la capital. De estos, el 25% son responsabilidad de los vecinos, mientras que el 75% se corresponde al sector comercial.
Es el caso de la segunda infracción de la mañana. En otro punto de contenedores del distrito Centro, un asiático abandona una bolsa de basura negra de grandes dimensiones en el hueco lateral que se da entre el cubo amarillo y el azul. Tras el aviso del inspector, los dos agentes municipales corren tras el individuo. En la bolsa, que deja abierta, se pueden apreciar diferentes tipos de residuos, todos ellos mezclados sin criterio de reciclaje propios de un local de restauración. Lo que, a ojos del director general de limpieza no debería de tener sentido dado que los comerciantes son precisamente los que están más al tanto de la normativa. «Reciben información propia en el comercio y les visitamos en sus locales».
Pero esto de que se repitan los infractores es común, admite. Más aún cuando las sanciones llegan más tarde y, por tanto, los infractores creen que no tienen validez. Pero las tienen, avisan todos los que participan en el recorrido. En todo caso, más allá del número de inspecciones levantadas, con lo que se queda el equipo es con el «balance positivo» de esta iniciativa desde el punto de visto operativo.
Un caja de cartón abandonada a los pies de los cubos
Un caja de cartón abandonada a los pies de los cubos. (IGNACIO GIL)
Primero, porque gracias a que los policías acompañan a los inspectores, el trabajo de este último se facilita. «Sin la policía los inspectores no pueden pedir la documentación y tienen que recurrir a métodos más costosos como es el de rebuscar entre la basura para identificar etiquetas personales», explica Sarabia. Y, segundo, porque los inspectores se sienten más seguros y protegidos al tiempo que agilizan sus labores diarias gracias a que estos agentes visten de incógnito para no comprometer su labor.
Por ello, el ayuntamiento quiere extender el servicio a más puntos conflictivos de la capital. «Claramente sí, queremos ampliarlo a otros distritos, pero tenemos que estudiarlo», sostiene Sarabia, quien opina que sería bueno llevar este servicio a Latina y a zonas concretas de Hortaleza y Carabanchel.
Además de este servicio, desde el área de Carabante ponen énfasis en el «gran esfuerzo presupuestario para que la capital esté limpia», ya que se destinan más de 800 millones de euros anuales a los servicios de limpieza. De estos, la parte más importante se la lleva el contrato de los contenedores, recogida y transporte de residuos, con el que se han renovado todos los contenedores de la ciudad y se ha duplicado la frecuencia de recogida. En 2019, se recogía basura 14 veces a la semana y ahora, 27.
La capital también ha incrementado el número de puntos móviles y de proximidad y ha ampliado su horario. La limpieza de las papeleras, de las zonas verdes, parques y jardines cuenta con contratos específicos para mantener cada zona de la ciudad en las mejores condiciones posibles y se ha creado un servicio de limpieza de interbloques o las patrullas antigrafitis, ligadas al contrato del Selur.