Madrid vuelve a suspirar por los 7.000 policías de la 'era Gallardón', en víspera del verano de los grandes eventos
La vicealcaldesa, Inma Sanz, reclama 1.000 agentes municipales más, en una ciudad que ahora cuenta con más de 3,5 millones de habitantes
Carlos Guisasola
Madrid
Actualizado Jueves, 26 marzo 2026 - 00:01
Desde Barcelona, con motivo del Local Security Congress, y en presencia de los responsables de seguridad de la Ciudad Condal -Albert Batlle- y el Gobierno Vasco -Asier Erkoreka-, la vicealcaldesa de Madrid y delegada de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz, volvió a levantar la voz sobre las necesidades de efectivos policiales en una capital que no para de crecer. Con los desarrollos del sureste como gran pista de aterrizaje demográfica.
«A Madrid le faltan 1.000 policías municipales por la tasa de reposición -del Gobierno Central- que pesa sobre los ayuntamientos», precisaba la número dos de Almeida, recuperando esa clásica letanía que lleva resonando en Cibeles casi desde el primer día en el que el PP desbancó a Manuela Carmena (2019). La aspiración municipal es alcanzar la cifra mágica de 7.000 efectivos, que son los agentes con los que llegó a contar Alberto Ruiz Gallardón en sus ocho años como primer edil de la capital. Lo que ocurre es que ese contingente velaba por una población de 3,1 millones de personas y en la actualidad son 3,5 los que habitan Madrid.
Un desafío, el de la seguridad, que no es ni nuevo ni único para la ciudad, ya que lo comparte con otras grandes poblaciones del país. Sin embargo, sí que hay una cuestión exclusiva: la carencia de una Ley de Capitalidad. «Eso nos impide disponer de la capacidad financiera y normativa para gestionar los servicios municipales y, en particular, los de seguridad», abundaba Sanz. Aunque existe un matiz: fue el propio Almeida el que metió en el cajón esa reforma de la Ley de Capitalidad, epígrafe del programa electoral.
El asunto tiene también una explicación sencilla. La nueva normativa tendría que pasar por el Congreso de los Diputados y allí, lógicamente, podría llevarse un buen revolcón. Porque, según cuentan, el texto lleva tiempo (meses, incluso algún que otro año) bien planchado y a la espera de ponerle un sello que hoy, por el sudoku político que articula la Cámara Baja, resulta inviable. Su tramitación estaría condenada al fracaso. En Cibeles se aguarda un cambio de signo en Moncloa para acelerar ese proceso.
El Papa, la Fórmula 1, Shakira...
Viejas y nuevas reivindicaciones municipales que se producen en víspera de esa suerte de tormenta perfecta de eventos de pedigrí que se avecinan en la capital. El primero, en junio, la visita del Papa León XIV, con varios actos multitudinarios al aire libre, lo que, según detallan desde el consistorio madrileño, exige un esfuerzo a la altura de una Cumbre de la OTAN. El amanecer del verano traerá los 10 conciertos de Bad Bunny en el Metropolitano y, ya en septiembre, el regreso de la Fórmula 1 a la capital, sobre ese nuevo circuito Madring. Pero están también la residencia de Shakira en el recinto de Mad Cool o, ya en otoño, la Cumbre Iberoamericana que requerirá otro de esos despliegues peliagudos. En el horizonte, se divisan muchos más desafíos de seguridad. Léase, por ejemplo, el Mundial de fútbol 2030.
Durante el congreso, Sanz puso en valor la instalación de cámaras de videovigilancia, con más de 400 ya en la ciudad, 120 de ellas dotadas de Inteligencia Artificial. También destacó otras tecnologías en las que Madrid ha sido pionera como los dispositivos táser, los guantes detectores de metales o los drones de vigilancia. «El papel de la Policía es imprescindible para que se cumpla la promesa de libertad, oportunidades y vínculos que ofrece la ciudad», fue su última palabra.