estructura de poder en la POLICÍA VASCA
Los 'generales' pierden el mando de la Ertzaintza
El Gobierno vasco reacomoda a los altos cargos de Interior de la época de Balza en puestos menoresÓSCAR B. DE OTÁLORA| BILBAO

Javier Balza, en una comisión, junto al entonces jefe de Seguridad Ciudadana, Gervasio Gabirondo. / IGOR AIZPURU
El ex responsable de la lucha antiterrorista dirige ahora la unidad de guías caninosLa nueva estructura de poder en la Ertzaintza está creando situaciones paradójicas, en especial, a la hora de marcar el destino de los 'generales' de la Ertzaintza, los mandos hasta ahora intocables que en los últimos a?os habían ostentado el máximo poder dentro de la Policía vasca. Con la llegada del equipo socialista, algunos de estos cargos han pasado de estar en la cima de la pirámide a rodar hasta la arena.
Uno de los casos emblemáticos de la nueva situación es el del hasta ahora jefe de la Unidad de la Policía de lo Criminal, José Ramón Lezertua. Este mando se hizo cargo en 2000 de todo el área de Seguridad Ciudadana, lo que le hacía el máximo responsable de las patrullas y de las comisarías. En 2007 pasó a dirigir el área de lo criminal, donde tenía a su cargo, entre otras cuestiones, la lucha antiterrorista. En los últimos cinco a?os de su mandato en esta sección, la Ertzaintza no ha detenido a ningún comando. Lezertua ha pasado en las últimas semanas a dirigir la unidad de guías caninos. Su cometido ahora es el servicio a cargo de los perros adiestrados, principalmente, en la detección de drogas o explosivos, así como en los rescates de monta?a.
Otro de los ejemplos paradigmáticos del nuevo tiempo político es el de Gervasio Gabirondo, que hasta las elecciones disfrutaba de la máxima confianza del anterior consejero y el auténtico factótum de la Policía autonómica en los últimos a?os. Tras la llegada de Balza al Departamento, se hizo cargo de la unidad de Asuntos Internos, que enseguida se vio envuelta en polémicas y escándalos. En 2003 este área vigiló a la esposa de un ertzaina en la localidad burgalesa de Miranda de Ebro para determinar si su marido podía ser el autor de unas declaraciones en Prensa contra el PNV. La propia Fiscalía de Vizcaya acusó al servicio de realizar una ?caza de brujas? contra el agente. Pese a todo, Gabirondo se convirtió en la mano derecha de Balza y llegó a comparecer en el Parlamento en un momento en el que los sindicatos de la Ertzaintza cuestionaban la seguridad de los agentes.
Ahora, se le ha ofrecido la dirección de los Mikeletes, el cuerpo dependiente de la Diputación de Guipúzcoa y que, por el momento, carece de plantilla. Se trata de una vieja reclamación de los dirigentes forales de ese territorio que hace 5 a?os reclamaron a Interior que les cediera un número determinado de ertzainas para dar forma a ese cuerpo. En un momento en el que la consejería está enfrentándose a una grave falta de agentes es dudoso que este servicio se ponga en marcha.
Seguridad de Berroci
Otro caso similar es el del máximo responsable de la unidad de Recursos Operativos, que hasta la investidura de Patxi López se encargaba de la dirección de unidades especiales como la Brigada Móvil o los desactivadores de explosivos. Con la reorganización de la Ertzaintza, las distintas especialidades se han repartido entre diferentes áreas -explosivos, por ejemplo, forma parte ahora de la recién creada unidad antiterrorista- así que la dirección de Recursos Operativos ha dejado de tener sentido. Su anterior jefe será ahora responsable de la seguridad de la base de Berroci.
Los cambios no han sido forzados, ya que la consejería permitió a los principales responsables de la anterior etapa nacionalista que eligieran destino o regresaran a las plazas que ocupaban antes de ascender en el escalafón, en función de sus necesidades de seguridad.