83 muertos, entre ellos un bebé, en un cayuco que venía a Canarias: «Ha sido muy duro
44 personas fueron rescatadas con vida pero muy débiles tras sobrevivir a más de 30 días de travesia. «Eran cadáveres en vida», señalan desde Salvamento
03/09/2026 Actualizado a las 17:13h.
El mismo muelle de Arguineguín en el que hace unos meses el papa León XIV clamaba porque el mar no podía ser un cementerio sin lápidas recibió hoy a los 44 supervivientes de la última tragedia en la ruta canaria, la más mortífera del mundo.
Hoy las palabras del pontífice, que removieron conciencias, volvieron a resonar tras morir en el mar 83 personas, entre ellas dos mujeres y un bebé de un cayuco que había salido de Gambia el 7 de agosto.
El viaje a Canarias, que suele durar entre 10 y 12 días se prolongó en esta ocasión más de 30 tras perderse en el mar. Sin agua y sin comida, los 127 ocupantes del cayuco fueron quedando a merced de las olas y fueron muriendo. Algunos fueron tirados por la borda, los últimos cinco fallecidos quedaron en la embarcación ante la falta de fuerzas del resto de desprenderse de los cuerpos.
La voz de alarma la dio el miércoles un avión de Salvamento Marítimo, tras detectar el cayuco a 120 kilñometros de Canarias cuando hacía vuelos de reconocimiento. Sobre la marcha se activó a la Guardamar Urania cuyos tripulantes se encontraron con una imagen «dantesca» tras llegar a la embarcación, localizada a 120 kilómetros de Gran Canaria.
Fuentes de Salvamento Marítimo relataron hoy a CANARIAS7 que hallaron a los migrantes inertes junto a cinco cadáveres -entre ellos dos mujeres y el bebé-, que tuvieron que ser dejados en la embarcación y a la deriva debido al mal estado de la mar. Se desconoce si había más cadáveres en el cayuco, debido a la profundidad de estas embarcaciones, la escasa luz de la noche y el agua y restos de enseres que había en su interior. Ayer por la tarde, un helicóptero salió a buscar y recuperar los cadáveres.
El rescate de los supervivientes fue muy difícil por el oleaje y la dificultad de los migrantes para moverse. Tres de ellos fueron evacuados en alta mar en helicóptero hacia centros hospitalarios de Gran Canaria. Los tripulantes de Salvamento Marítimo trataron de izar al helicóptero a un cuarto migrante que se encontraba «ido y muy inquieto», pero no pudieron realizar la operación y al final optaron por trasladarlo a tierra en la Urania.
«Por la insolación, los días en el mar y haber bebido agua salada estaba enloquecido pero no se pudo trasladar», indican fuentes próximas. Tres migrantes más fueron también trasladados por deshidratación y malestar general al hospital una vez llegaron al muelle de Arguineguín, en Gran Canaria. «Eran auténticos cadáveres en vida», señalan estas fuentes. En el mismo sentido se expresa fuentes de Cruz Roja, que atendieron a los migrantes tras su llegada al muelle de Arguineguín a las 4.15 de la madrugada. «Hacía tiempo que no veíamos algo tan duro», señala José Antonio Rodríguez, responsable de primera respuesta de emergencia de Cruz Roja en Canarias.
Como relata, los migrantes llegaron en un estado de salud muy delicado. «Se desplomaban. No podían ni estar sentados para dar sus datos a la Policía Nacional, en el momento de la filiación», apunta. Tras la primera atención los migrantes fueron trasladados por la mañana al centro de atención temporal (Cate) de Barranco Seco, en Gran Canaria, donde están siendo atendidos y tratados por el consumo de agua salada.
El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, volvió a reclamar ayer a España, tras este nuevo drama, una política migratoria de Estado. «Canarias no puede acostumbrarse a normaliza que el Atlántico siga siendo una ruta de muerte», expresó en X, donde indicó que era «insoportable» que siguan perdiéndose vidas.
Por su parte, Domínguez asegura que se debe impedir la llegada de inmigrantes africanos como fórmula para evitar este tipo de tragedias: «Como se salvan vidas es cerrando la frontera».
El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, indicó que «este drama humano nos interpela a todos y a todas. A España. A Europa. Al mundo».
Desde Caminando Fronteras, su responsable, Helena Maleno, relató la desesperación de las familias por tratar de localizar a los ocupantes del cayuco. Maleno volvió a insistir en la falta de coordinación de España y Marruecos para atender a estas embarcaciones cuando necesitan ayuda.
Solo en los primeros cinco meses de este año, la oenegé Caminando Fronteras ha constatado 635 muertos en la ruta atlántica. Por cada 100 llegadas se constatan 21 fallecidos.
«Este drama nos interpela a todos»
El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, ha apelado a la empatía con las víctimas de las rutas migratorias y ha recalcado que «este drama humano nos interpela a todos y a todas. A España. A Europa. Al mundo». Así, ha invitado a reflexionar sobre los rostros que huyen del hambre, la persecución y la guerra: «Si no entendemos el mundo en que vivimos, jamás podremos afrontar como sociedad los desafíos que están por venir».