Autor Tema: Va de militares  (Leído 302878 veces)

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Re:Va de militares
« Respuesta #3320 en: 12 de Octubre de 2019, 07:46:16 am »
INVESTIGACIÓN DE LA GUARDIA CIVIL


Las mentiras y engaños de la Legión en la muerte de un joven de 21 años


A los padres de Alejandro Jiménez Cruz les explicaron que había sido un accidente: "Una bala rebotada". Todos los cargos militares avalaron esa versión
NACHO ABADTWITTERCONTACT

12/10/2019 05:00



Alejandro Jiménez Cruz nació legionario. Cada paso que dio en la vida iba dirigido a convertirse en Caballero de la Legión. No hubo esfuerzo, por intenso o complicado que fuera, que doblegara su voluntad. Lo logró a los 21 años. Cuando se enfundó el verde, creyó haber llegado al paraíso. La plena felicidad le duró apenas 5 meses. Este pasado mes de marzo, durante un ejercicio de tiro con fuego real en Alicante, recibió un impacto en el corazón y murió. A sus padres, que desde entonces viven en un mundo sin color, les explicaron que había sido un accidente: "Una bala rebotada". Desde los máximos cargos militares, hasta la ministra de Defensa, Margarita Robles, abrazaron esa versión. Juanjo, el padre, se la creyó a pies juntillas. ¿Cómo unas personas tan honorables, tan respetuosas, tan familiares, iban a engañarle?


La Cofradía del Cristo de la Mena pide a Rivera, Casado y Abascal que no asistan
El Confidencial

Pero llegó la Guardia Civil a buscar la verdad. A los investigadores, nada más conocerlos, también les espetó el capitán Antonio Cabello, al mando de las maniobras en las que murió Alejandro: "Ha sido un rebote. No hace falta ser un lince". Los agentes, auténticos especialistas en investigación criminal, le respondieron: "¿En qué te basas? ¿Qué pruebas tienes? ¿Cómo has llegado a semejante conclusión?". "Lo he visto mil veces", contestó agobiado el capitán. Si los rebotes de balas son el pan nuestro de cada día, menudo descontrol hay en el ejército español. Cuando los agentes le pidieron que relatase algún ejemplo concreto, el capitán no supo qué responder pero insistió cerril: "Ha sido un rebote".


Foto del legionario fallecido Alejandro Jiménez Cruz
Durante meses el grupo de homicidios de la Guardia Civil de Alicante se enfrentó a un mundo de mentiras y silencio que todavía persiste. A pesar de ello, este grupo ha conseguido levantar las capas de basura y podredumbre en las que la Legión ha querido enterrar la muerte de Alejandro. Esta es la lista de graves irregularidades, incluso delitos, que dejan a la Legión a la altura del betún:

1º El chaleco antifragmentos que se le entregó a Alejandro Jiménez Cruz para participar en un ejercicio de fuego real estaba caducado. Es obligatorio que el teniente o el capitán cuiden que el material esté en perfectas condiciones, pero les dio igual. No lo revisaron.

2º Para evitar que un legionario muera si le pegan un tiro, en el chaleco se deben colocar las llamadas "placas balísticas". Son un trozo de un metal especial y grueso que para los impactos y te salva la vida. El gobierno se gastó un dineral de nuestros impuestos en comprarlas en 2012. Según los legionarios interrogados, nunca han sido usadas. A la hora en la que Alejandro se desangraba, las placas andaban apoyadas contra una pared en un almacén cogiendo polvo. Después del fallecimiento, la legión las ha limpiado y ha decidido empezar a usarlas. Un estudio de la Guardia Civil determina al 100% que si Alejando hubiese llevado las placas balísticas durante el ejercicio habría sobrevivido.

3º El capitán Cabello, máximo responsable del ejercicio, pidió a los legionarios que mintieran a la Guardia Civil. Quería ocultar el verdadero lugar donde había muerto Alejandro. Desplazó la escena del crimen varios metros. También mintió cuando dijo que él estaba en las instalaciones en el momento del suceso. Es falso. La investigación ha determinado que allí no estaba y él ha tenido que reconocer que es un mentiroso.

4º El sargento Guil y el capitán Cabello presionaron a los testigos para que no respondieran a las llamadas de los investigadores y, cuando fueron interrogados, para que tuvieran respuestas breves antes esos "mierdas de guardias civiles".

5º El ejercicio de fuego real debía estar planificado por escrito y no lo estaba. Tanto es así que, cuando el joven legionario recibió el impacto de una bala en el pecho, la ambulancia solo tenía un conductor.



Compañeros del legionario Alejandro Jiménez que murió el pasado marzo. (EFE)
6º Estaba prohibido que en el ejercicio de fuego real disparasen los tenientes o el sargento. Sin embargo, el sargento Guil sacó su fusil y disparó. La bala que mató a Alejandro salió de su arma. Él lo niega. Jura que no apretó el gatillo, pero la ciencia forense no miente.

7º La Guardia Civil precintó el lugar donde se hizo la práctica de fuego real. Nadie podía entrar, pero los legionarios recibieron la orden de recoger todas las vainas que encontrasen.

8º Mientras se realizaba el ejercicio de fuego real, había otro grupo de legionarios a solo unos metros realizando al mismo tiempo otro. El capitán dice que lo prohibió, pero los tenientes y el sargento niegan haber escuchado esa orden.

Solo Francisco, un legionario honrado, tuvo el valor de contar las mentiras y las presiones que estaban viviéndose en la Legión con la intención de ocultar lo que ocurrió. Este hombre entiende que ser un Caballero Legionario significa honor y verdad y él cumplió con esas dos proclamas. El resto de su grupo, lo marginó. El sargento Guil le gritó delante de otros compañeros: "Vas a meter en un lío al capitán, le vas a arruinar la vida, so cobarde. ¡Pedazo de maricón! Cómo tienes esa poca vergüenza".

Cobarde es quien no sabe enfrentarse a la verdad, no quien tiene el valor de contarla. Y ruina, ruina de vida es la que tienen los padres del joven Alejandro. Su padre Juanjo ha decidido hablar por primera vez. Es piloto de helicópteros de rescate en El Estrecho. Ha salvado la vida de cientos de personas, pero a su hijo no. Esa herida no deja de sangrarle: "Me preguntan que por qué sigo volando con la tristeza tan grande que llevó colgada. Lo hago por dos razones: tengo que seguir salvando vidas y, además, cada vez que vuelo estoy más cerca de mi hijo, que está en el cielo". Su entrevista completa, mañana en El Confidencial.

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Re:Va de militares
« Respuesta #3321 en: 16 de Octubre de 2019, 06:52:47 am »

Abierta una investigación en la Bripac por el paracaidista que se quedó enganchado en una farola
El objetivo es esclarecer las causas del incidente. El cabo primero Luis Fernando Pozo no está de baja y se ha reincorporado a su puesto


15/10/19access_time 1:02

El desfile de la Fiesta Nacional celebrado en Madrid este pasado 12 de octubre se vio sobresaltado por un incidente al inicio del mismo. Uno de los dos paracaidistas del Ejército que se lanzaron desde un avión no aterrizó en la calzada delante de la tribuna de los reyes, sino que se quedó enganchado en una farola de forma aparatosa.

El choque de las cuerdas del paracaídas con la farola asustó a los presentes, y hasta que no fue bajado con ayuda de un vehículo articulado no se comprobó que el militar se encontraba en buen estado, al menos aparentemente.

Felipe VI, la reina Letizia y sus hijas, así como Pedro Sánchez, Margarita Robles y el Jefe del Estado Mayor de la Defensa acudieron a saludar y animar al paracaidista, que apareció cariacontecido por el incidente.

Poco después, el Ministerio de Defensa informó que el cabo primero Luis Fernando Pozo había pasado un reconocimiento médico y se encontraba en buen estado de salud.

Confidencial Digital ha podido confirmar con la Brigada “Almogávares” VI de Paracaidistas (Bripac) que el paracaidista se encuentra “bien”, no está de baja, y de hecho está trabajando en su unidad.

El incidente no tuvo más consecuencias, pero ECD ha podido saber que como el suceso se va a investigar. No tanto para poner en cuestión la actuación del paracaidista, con el que los responsables políticos y militares han cerrado filas, sino para conocer los motivos del choque con la farola.

Hay que tener en cuenta que el aterrizaje en una zona urbana con árboles altos, cables, las tribunas de invitados... es más complicado que otro salto en otra zona más despejada, por lo que tiene que estar muy medida la zona designada para el aterrizaje. También se ha especulado con un golpe de viento que habría lanzado al paracaidista contra la farola.

Todo ello es lo que se podrá dilucidar en esa investigación. Desde la Brigada Paracaidista explican que “por norma, ante cualquier accidente/incidente paracaidista se realiza una investigación”.

El objetivo es “conocer las causas que pudieron provocar el incidente y extraer las ‘lecciones aprendidas’” que permitan a los paracaidistas evitar que el mismo incidente “(dentro de lo posible en un accidente/incidente) vuelva a ocurrir”.

El choque de Luis Fernando Pozo con la farola y el rostro emocionado por no haber podido completar con éxito su salto desataron una oleada de mensajes de apoyo en redes sociales. Incluso se ha iniciado una campaña de recogida de firmas para que vuelva a ser elegido para ese mismo salto en el desfile de la Fiesta Nacional del 12 de octubre del año que viene.

Además, el Ejército de Tierra (al que pertenece la Bripac) quiso dejar clara la profesionalidad del cabo primero Luis Fernando Pozo. Lo hizo con una publicación en Twitter en el que lo definía como un experto en estos saltos:

    Un abrazo al Cabo 1º Pozo -Compañía de Lanzamiento G.Logístico- Bri.‘Almogávares’ #Paracaidistas . Está perfectamente después del salto #DFN #1 solamente se leen en estas páginas.

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Re:Va de militares
« Respuesta #3322 en: 18 de Octubre de 2019, 07:06:00 am »
Creo que los militares se confunden, pues una cosa es que se autorice un desfile militar por aquello de la pomposidad de uniformes y medios, y otra muyy distinta es que los militares pretendan hacer de una fiesta civil un acto meramente militar, pues no olvidemos que el día de la hispanidad es una fiesta CIVIL.




Sorpresa y enfado entre los militares por no poder cantar ‘La muerte no es el final’ en la Fiesta Nacional
Lamentan que la elección de Ainhoa Arteta para interpretar el himno a los caídos en el desfile del 12 de octubre impidió que fuera coreado por la tropa

18/10/19access_time 1:03


Uno de los momentos más emotivos de cada desfile militar en la Fiesta Nacional del 12 de octubre es el homenaje a los que dieron su vida por España. Varios militares llevan una corona de flores a la base de la bandera de España, mientras suenan lo acordes del himno ‘La muerte no es el final’.

En ese momento, los militares allí presentes, y entre ellos el rey Felipe VI, como antes Juan Carlos I, cantan los versos que recuerdan a los caídos.

El pasado 12 de octubre, sin embargo, no ocurrió exactamente así. La organización se reservaba una sorpresa: cuando comenzó a sonar la música, junto a la bandera comenzó a cantar la letra de ‘La muerte no es el final’ la soprano Ainhoa Arteta, que fue muy aplaudida por el público al terminar.
Sorpresa al enterarse

Confidencial Digital ha podido saber, por distintas fuentes militares presentes en el desfile, que esa novedad de que ‘La muerte no es el final’ la cantara una soprano con un micrófono y altavoces no terminó de convencer a muchos miembros de las Fuerzas Armadas.

Por ejemplo, algunos militares presentes se quejan de que con ese formato se les privó de la posibilidad de cantar en el homenaje a los caídos, algo que ellos consideran muy importante, “el momento más íntimo” del desfile del 12 de octubre.

Otros apuntan que les sorprendió bastante cuando, poco antes de comenzar el desfile en el Paseo de la Castellana de Madrid, les comunicaron esa novedad de que ‘La muerte no es el final’ la cantaría Ainhoa Arteta.

Este cambio respecto al esquema del desfile de todos los años les dejó descolocados, y “se comentó mucho”, apuntan otros militares participantes. “Por lo general no ha gustado”, señalan estas fuentes.

Y es que muchos militares, como se ha indicado, consideran el homenaje a los caídos el momento más emocionante del acto, y sienten muy hondo cuando todos ellos cantan “Cuando la pena nos alcanza / por un compañero perdido / cuando el adiós dolorido / busca en la fe su esperanza...”.

El sentimiento recabado por ECD entre militares, tras presenciar esa nueva modalidad de homenaje a los caídos, es que en el homenaje a los caídos que se lleva a cabo en el desfile de la Fiesta Nacional del 12 de octubre prefieren ser ellos quienes canten ‘La muerte no es el final’: “Es más emotivo”.

Además, hay algunos miembros de las Fuerzas Armadas que directamente entienden que sólo ellos, los militares, deben cantar esa canción en recuerdo a los caídos por España, y no los civiles; o, al menos, que sean los militares quienes lideren ese cántico, en recuerdo de sus compañeros fallecidos.





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Re:Va de militares
« Respuesta #3323 en: 20 de Octubre de 2019, 20:59:17 pm »
Que ganas de buscar una polémica donde no la hay . . .

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"No hay hechos, sino interpretaciones" Nietzsche

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Re:Va de militares
« Respuesta #3324 en: 22 de Octubre de 2019, 07:23:42 am »
Interior y Defensa conocen la existencia de un ‘Tsunami Español’ para Cataluña integrado por militares

Los impulsores de la iniciativa aseguran contar con 2.500 voluntarios comprometidos a pedir días libres en las Fuerzas Armadas y acudir a colaborar con la Policía

Fecha
22/10/19access_time 1:04

Frente al ‘Tsunami Democràtic’ del independentismo catalán para desbordar al Estado español, aparece el ‘Tsunami Español’ para oponerse al primero. Y en este segundo caso, detrás hay militares de las Fuerzas Armadas.

Así lo aseguran a Confidencial Digital portavoces de ‘Tsunami Español’, un movimiento aparecido en redes sociales en los últimos días y que este domingo a última hora desapareció de Facebook. Sin embargo, antes de que se borrara ese perfil, o de que dejara de estar activo, ECD pudo contactar con sus impulsores.

El mensaje de presentación de ‘Tsunami Español’ llegaba a dar un ultimátum al Gobierno de España:

“Avisamos al gobierno de España:

Militares del Ejército Español exigimos al gobierno de España, que restablezca el orden en Cataluña enviando todos los medios y personal necesario para ello, de todos los cuerpos de seguridad del estado, para apoyar a nuestros compañeros de Policía Nacional.

Damos de plazo hasta el martes 22 de octubre para anunciar dicho requerimiento.

Si el martes a las 23:59 horas, no vemos ninguna medida, militares unidos de diferentes cuarteles de todo nuestro país, nos reorganizamos para solicitar días de permiso y acudiremos en masa para aplicar el artículo 8 de la constitución española.

El día que juramos bandera, juramos defender nuestro país, a sus ciudadanos y a nuestra bandera, aunque a ello nos cueste la vida”.
La respuesta de Interior y Defensa

ECD se puso en contacto con el Ministerio de Defensa para recabar información sobre este movimiento entre militares. En el departamento de Margarita Robles ya tenían conocimiento de la iniciativa ‘Tsunami Español’, pero lo limitan “a un grupo pequeño”.

Además, aseguran que por norma no comentan ninguna publicación de redes sociales.

Un mensaje similar trasladan desde el Ministerio del Interior, a la consulta de ECD sobre si tenían  conocimiento de esta iniciativa de militares que pretenden colaborar con el despliegue especial de las Fuerzas de Seguridad.

“No vamos a valorar tuits ni muros de Facebook”, es la respuesta de un portavoz oficial de Interior, que a renglón seguido añade que “las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado valoran todas las situaciones que afectan a la seguridad”, como sería el caso de que aparecieran militares que pretendieran ayudar a policías nacionales, mossos d’Esquadra y guardias civiles a contener la violencia callejera en Cataluña provocada por independentistas radicales y antisistema.

Por último, Confidencial Digital también contactó con el Estado Mayor de la Defensa, del que depende directamente el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS). Desde el Estado Mayor de la Defensa aseguran que “la política informativa de este tema la lleva el Ministerio de Defensa”, principalmente por tratarse no tanto de un asunto operativo de alguna unidad militar, sino más bien un tema con una clara vertiente política.

También apuntan que el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas, es decir, la inteligencia militar, tiene como misión garantizar la seguridad de las tropas españolas en despliegues.

Sin embargo, cabe apuntar que el CIFAS también ha realizado operaciones de control sobre movimientos internos de las Fuerzas Armadas, como concentraciones de las asociaciones profesionales de militares, por lo que la iniciativa de burlar a Defensa pidiendo días libres para involucrarse en los disturbios en Cataluña podría caer en el ámbito de actividades que vigila el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas.

El CIFAS es el “órgano responsable de facilitar la inteligencia militar precisa para alertar sobre situaciones de interés militar, con riesgo potencial de crisis, procedentes del exterior, y prestar el apoyo necesario a las operaciones”, y además “asesora al Jefe de Estado Mayor de la Defensa y a los Jefes de Estado Mayor de los Ejércitos y Armada en materia de contrainteligencia militar y seguridad, en el ámbito de las Fuerzas Armadas, y contribuye al asesoramiento en el nivel estratégico de las operaciones militares”.
“Hacer algo” ante la situación en Cataluña

Desde ‘Tsunami Español’ aseguraron este domingo a ECD que habían recibido más de 2.500 mensajes de militares que deseaban unirse a esta iniciativa. Apuntaron que el martes darían la cifra total de militares comprometidos.

¿En qué consistiría ese plan de pedir días de permiso e ir a Cataluña a “aplicar el artículo 8 de la Constitución”, es decir, el que establece que las Fuerzas Armadas “tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”?

Según explicaron los promotores del ‘Tsunami Español’, todo surgió en torno a un grupo de militares que se plantearon “hacer algo” ante la situación que se está viviendo en Cataluña desde que el Tribunal Supremo hiciera públicas las condenas a los líderes del intento de secesión de 2017.

“Somos militares del Ejército de Tierra y de la Armada, tanto de Tropa como suboficiales y oficiales”, aseguran. Más adelante precisaron que contaban con miembros de los tres ejércitos, repartidos por toda España.

El objetivo de toda esta iniciativa sería poder trasladar a Cataluña a un número importante de militares que, estando de permiso y sin uniforme militar, se dedicaran a “dar apoyo a los cuerpos de seguridad que allí se encuentran y poder colaborar en el orden”.
Días libres para sortear a Defensa

Como las Fuerzas Armadas no participan en el dispositivo de seguridad para garantizar el orden público en las calles y carreteras de Cataluña, estos militares pretenden colaborar con la Policía, la Guardia Civil y los Mossos, al ver que “nuestros compañeros de los diferentes cuerpos de seguridad piden ayuda y medios y no se los proporcionan”.

El plan consistiría en que cada militar comprometido con este plan solicite días de asuntos propios y vacaciones. “No deben pedirnos motivo para ello”, apuntan los impulsores del denominado ‘Tsunami Español’, que cree que así el Ministerio de Defensa no podría retener a estos militares ni impedirles reunirse fuera de los cuarteles y en sus días libres.

Aún así, los impulsores aseguran tener claro que esta iniciativa les acarreará a muchos de ellos consecuencias disciplinarias, “pero asumimos con lealtad a nuestra bandera dichas consecuencias”.
Sin uniformes ni armas de fuego

Para el miércoles 23 de octubre -una vez se cumpla ese plazo hasta el martes 22 que dan al Gobierno de Sánchez- tendrían previsto reunirse para organizar su forma de actuar y “hacer llegar a todo el personal de las Fuerzas Armadas que colabora las medidas acordadas” para “asegurar el orden en Cataluña y la integridad de todos los catalanes”.

Dichas medidas, y la forma de actuar para, como dicen, ayudar a las Fuerzas de Seguridad en el mantenimiento del orden en Cataluña frente a los disturbios no se precisan con detalle. “Actuaremos como militares fuera de servicio, nunca con uniformidad oficial ni identificación militar, aunque nuestro deber ante un delito es actuar estando fuera de servicio”, y por ello creen que su actividad quedaría amparada por ese artículo 8 de la Constitución, al menos.

Indican que se desplazarían desde distintos puntos del país hasta Cataluña por medios propios, ofreciendo también “medios de transporte gratis a los compañeros de Canarias, Ceuta y Melilla”.

“Sobre los medios disponibles, queremos dejar claro que no podremos utilizar armas de fuego, pues como ya dijimos, el Ejército no participa en dicha actuación”, aseguran tajantemente, y además precisa que ni disponen de armas de fuego propias ni quieren llegar a ese extremo.

Pero sí apuntan que muchos militares cuentan con “medios propios de autodefensa”, que no precisan, pero que podrían ser, por ejemplo, defensas o porras extensibles.
Control a través del SIPERDEF

Quienes lanzaron esta plataforma ‘Tsunami Español’ especifican que sólo van a aceptar a militares en activo o en la reserva. E incluso explican cómo van a evitar que se cuelen o infiltren personas que no lo son, pero quieran desplazarse a Cataluña con este grupo que tiene intención de “apoyar” a las Fuerzas de Seguridad.

Precisan que, al ser muchos de ellos oficiales y suboficiales, tienen acceso a la base de datos de las Fuerzas Armadas, el Sistema de Información de Personal del Ministerio de Defensa (SIPERDEF), lo que les permite comprobar si alguien que se ofrece es o no militar.

Además, aseguran que tienen personas específicamente trabajando en la identificación de todos sus colaboradores de forma confidencial, siempre, eso sí, garantizando su seguridad frente a posibles investigaciones del Ejército.

Por último, los impulsores de esta plataforma para enviar militares de paisano a Cataluña aseguran que este “esto es un extremo al que nadie quiere llegar, pero vemos a nuestros compañeros de otros cuerpos de seguridad cómo piden ayuda y el Gobierno no hace nada.

“Asumimos las consecuencias y somos consciente de que esto no es bueno para Cataluña, pero tenemos que actuar y defender nuestra patria como un día juramos”, concluyen.

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Re:Va de militares
« Respuesta #3325 en: 26 de Octubre de 2019, 06:50:37 am »


Rusia Un soldado ruso mata a ocho de sus compañeros en una base y hiere a otros dos

    El soldado tuvo un ataque de nervios, pero se desconocen las causas
    El suceso ha tenido lugar en la región rusa de Zabaikal, limítrofe con China y Mongolia

25.10.2019 | actualización 15:12 horas Por RTVE.es/ AGENCIAS

Un soldado ruso ha abierto fuego este viernes contra sus compañeros en una base situada en el Lejano Oriente ruso con un saldo de ocho muertos y dos heridos.

El suceso ha tenido lugar en la región rusa de Zabaikal, limítrofe con China y Mongolia, según confirmó el Ministerio de Defensa de Rusia.

El incidente, en el que el atacante usó su arma reglamentaria, ha sucedido durante el cambio de guardia en la base militar. El agresor ha sido detenido, indicaron fuentes castrenses citadas por la agencia Interfax.

En cuanto a los heridos, estos han sido atendidos en el hospital militar y su vida no corre peligro.

Una de las causas del incidente que barajan las autoridades es un ataque de nervios que pudo sufrir el soldado, cuya identidad no se ha revelado, debido a unas "circunstancias personales no vinculadas con la prestación del servicio militar", según Defensa.

       
       

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Re:Va de militares
« Respuesta #3326 en: 27 de Octubre de 2019, 14:28:57 pm »


A mi hijo no lo mató la Legión, sino un mierda que no merece ese uniforme: la lucha de su padre Juanjo





El legionario Alejandro Jiménez falleció en marzo por una bala supuestamente rebotada. El levantamiento del secreto de sumario desmiente la versión oficial.
27 octubre, 2019 02:43

 LEGIÓN ESPAÑOLA ALICANTE (PROVINCIA)
David López Frías  @lopezfrias
“El pasado 27 de marzo cumplí 51 años. Ese mismo día fue el funeral de mi hijo”. Lo cuenta con un nudo en la garganta Juanjo Jiménez. Es el padre de Alejandro, el legionario mallorquín de 22 años fallecido en Agost (Alicante) durante unas maniobras con fuego real. Un trágico suceso cuya versión inicial dada por los testimonios dista mucho de los resultados de la investigación posterior. A Juanjo le contaron que todo había sido un desgraciado accidente. Supuestamente, durante el ejercicio, una bala había rebotado en una piedra y le había perforado una axila, provocándole heridas fatales en el pulmón. Hasta la ministra de Defensa le dio esa explicación al padre del joven. Ahora, tras el levantamiento del secreto sumarial, Juanjo sabe que las cosas no sucedieron como le habían contado.

La misteriosa muerte del caballero legionario Alejandro Jiménez el pasado 23 de marzo sigue sin resolverse. De hecho, cada vez hay más datos que ponen en duda la versión oficial. La instrucción del caso ha puesto de manifiesto numerosas irregularidades y contradicciones entre testimonios, así como actitudes entre lo militares involucrados que “entorpecen en lugar de ayudar. Pero yo lo tengo claro: llego hasta el final. No pienso parar hasta que alguien se ponga frente a mí y me diga a la cara que paso tal y tal cosa. No voy a parar hasta que se sepa la verdad”, sentencia el padre del legionario muerto en una conversación con EL ESPAÑOL.


Juanjo es piloto de helicópteros desde hace más de 30 años. Pasó 12 en el ejército, pero ahora vive en Jerez y se dedica al salvamento marítimo en el estrecho de Gibraltar. El 23 de marzo le tocaba volar en el turno de noche. Estaba paseando a su perro cuando recibió la fatídica llamada: su hijo Alejandro, legionario en el cuartel de Viator (Almería), había tenido un accidente durante unas maniobras y estaba muy mal. “Cogí solamente una muda y me monte en el coche camino de Alicante. Llevaría  una hora de trayecto cuando me llamaron para decirme que mi hijo había muerto”, cuenta todavía con la voz quebrada.

Por la axila
“Cuando llegué al cuartel me contaron la versión de lo que pasó, pero yo ni me la creí ni me la dejé de creer. Estaba en shock. Lo único en lo que yo pensaba era en que mi único hijo había muerto”, rememora Juanjo. Lo que le explicaron fue que su hijo estaba haciendo un ejercicio de adiestramiento con fuego real junto a otros compañeros, y que había muerto por el impacto de una bala de un fusil HK del calibre 5,56 que había rebotado en una piedra y se le había colado por la axila, uno de los poco sitios en los que el chaleco no le protegía. “¿A quién le ha hecho tanto mal mi hijo para tener tanta mala suerte?”, pensó Alejandro.


El 27 de marzo, cumpleaños de Juanjo, se celebró el funeral de su hijo. Pero no permitieron que se incinerase el cuerpo. El juez militar de Almería que se hizo cargo de la investigación detuvo el proceso hasta que le sacasen al chico el proyectil que llevaba alojado en su interior. Hasta el viernes no pudo ser incinerado. Fue ahí cuando a Juanjo se le empezaron a encender las alarmas. “Me resultaba raro ver que un juez tardaba tanto en dejar que incinerasen a mi hijo y que decretase secreto de sumario. Un juez al que le estoy muy agradecido porque ha ido a conocer la verdad por encima de todas las cosas y de todas las presiones que habrá recibido. Igual que la Guardia Civil, que también ha visto como les entorpecían su trabajo”, resume ahora Juanjo.

Alejandro Jiménez Cruz

Alejandro Jiménez Cruz
El secreto sumarial se levantó parcialmente en junio. Un mes después, se levantó de forma total. Fue ahí cuando Alejandro se dio cuenta “de que era cierto lo que me advertía la Guardia Civil, a los que les agradezco infinito su trabajo. Me decían que, en el caso de mi hijo, alguien estaba mintiendo desde el principio”. Un cúmulo de irregularidades y pruebas que dejaban en evidencia la versión que habían dado los superiores de Alejandro sobre el suceso. La más importante de todas: al chico no le había entrado ninguna bala rebotada por la axila. “Había recibido un impacto de bala directo en un pectoral. Eso demuestra que estaban mintiendo a conciencia, porque ellos sabían perfectamente dónde estaban taponando la herida. Sabían perfectamente que era el pecho y no la axila, como luego sostuvieron”.

Las placas metálicas
La otra gran irregularidad fue “que las placas metálicas que deberían estar protegiendo el chaleco estaban guardadas en un cajón desde 2012. Si la hubiese llevado puesta, todo se habría saldado con una fractura. Pero habría salvado la vida. Luego me enteré de que no se suelen poner esas placa nunca, que sólo las utilizan cuando el mando les ordena hacer un ejercicio en el que quiere que lleven más peso. No sé si es porque se creen que como son legionarios tienen que ir a pecho descubierto”.

El proyectil que quedó alojado en el interior del cuerpo del chico permitió determinar a quién correspondía el disparo: “Era del sargento. Ahí encontré otra mentira: todos testificaron que en ese ejercicio,, ni los oficiales ni los suboficiales habían disparado un solo tiro. Pero los de balística de la Guardia Civil concluyeron que la bala que mató a mi hijo la había disparado su sargento”, cuenta Alejandro tras haber consultado el sumario. Añade además, que “ni el sargento, ni el teniente, ni el capitán colaboraron en ningún momento con la investigación. Al contrario. El sargento sigue sosteniendo que él no pegó un solo tiro, aunque encontraron al menos 7 balas suyas en el lugar en el que cayó mi hijo. El teniente no dijo ni mú”. ¿Y el capitán?

El capitán
“El capitán fue el más beligerante en todo momento. Decía que había sido una bala rebotada, que no hacía falta ser un lince, que él lo había visto eso mil veces. Como además tiene rango, trató con desprecio a los agentes de la Guardia Civil que fueron a investigar”, asegura Juanjo, que apunta que la mayor irregularidad que presuntamente cometió el capitán “fue saltarse el precinto que había puesto la Guardia Civil en el lugar donde mataron a mi hijo. Lo rompió, se metió en la zona y se puso a limpiarla de balas. Y tan chulo es, que así lo ha reconocido ante el juez, que el precinto lo rompió él y se puso a limpiar”. Hechos que ya están denunciados.

También le llama la atención a a Juanjo que “lo compañeros que estaban en aquel momento con mi hijo, dieron versiones totalmente contradictorias entre sí. Pero misteriosamente, un día se reunieron y a partir de ahí, todas concordaron. Fueron muchos los que pidieron retractarse de su declaración inicial y pedir testificar e nuevo. Ahí sí, todos dijeron lo mismo”, explica Juanjo con indignación.

Todos… menos uno. Asegura Juanjo que hay un soldado que, al parecer, decidió "saltarse la consigna recibida por sus mandos y mantuvo su testimonio". Una versión, dice, que dista mucho de la que dieron sus compañeros, pero que coincide casi en su totalidad con las conclusiones que apuntan los investigadores en el sumario. Además, grabó una de las reuniones que mantuvo con sus mandos por este tema y se las ha entregado al juez. “Pues a ese chaval lo han sometido a un acoso terrible. Le han roto la taquilla y le han metido munición, como si fuera suya, que eso es una falta grave en el ejército. Había órdenes de negarle hasta el saludo. Eso le ha provocado al chico una ansiedad que ha provocado que ahora este de baja laboral. Y cuando fue al lugar de los hechos para hacer la reconstrucción del suceso, tuvo que ir escoltado por la Guardia Civil”, asegura el padre del fallecido.

El legionario fallecido solamente llevaba 5 meses en el cuerpo

El legionario fallecido solamente llevaba 5 meses en el cuerpo
“Yo no sé si esas grabaciones tienen validez o no, pero al menos que las escuchen, que quede claro que clase de gentuza es la que ha matado a mi hijo. Porque a mi hijo no me lo ha matado la legión, que es un cuerpo histórico con 99 años de historia y unos valores innegociables. A mi hijo no lo ha matado el ejército. A mi hijo lo ha matado un mierda que no merece ese uniforme. Lo ha matado un cobarde que no es capaz de decirme a la cara la verdad”, clama con indignación.

El caso sigue bajo investigación y, en un principio, debería ser juzgado el próximo año. Entretanto, Juanjo asegura que “me han quitado la vida. Cuando te matan a un hijo es como volver a nacer cada día sin quererlo. Volver a empezar. Yo tenía la vida más o menos resuelta. Mi trabajo, mi pareja, mi vida en Jerez, mi hijo criado y haciendo lo que más le gustaba. Porque él era legionario vocacional. Era su pasión”. Alejandro era un tipo corpulento que jugaba de primera línea en un equipo de rugby de Mallorca. “Lo sacrificó todo por ir a la Legión, llevaba solamente 5 meses y estaba feliz. Estaba flipao con la Legión, hasta el punto que empezabas a hablar con él y le tenías que decir que hablase de otra cosa, porque se había convertido en su único tema de conversación. A mí me llamaba solamente para hablar de la Legión y para pedirme dinero, recuerda ahora con una amarga media sonrisa.

Sólo 5 meses
En esos 5 meses en los que Alejandro estuvo sirviendo a la Legión, su padre no tuvo “ni un solo indicio de que le estuvieran puteando o nada parecido. Yo sabía que estaba en la fase en la que les meten caña para emparejarles su estado físico con los que llevan más tiempo. Nada más. Él nunca me dijo que lo estuviese pasando mal ni nada por el estilo. Al contrario, se le notaba feliz”. Y es que Juanjo no quiere creer “que le dispararon intencionadamente. Igual fue un accidente, yo no digo que no. Pero que me digan la verdad, porque ellos saben que están mintiendo desde el momento en el que siguen manteniendo que la bala entró por la axila”.

“Es lo único que me motiva ahora. Saber la verdad. Yo lo estoy pasando mal y a mi hijo nadie me lo va a devolver. Sólo quiero que me digan de verdad qué sucedió. Sigo trabajando porque me mantiene la mente ocupada, me ayuda a superarlo. Pero tengo 51 años, no me voy a morir enseguida… o eso espero. Tengo mi sueldo con el que vivo bien. Es decir, tengo el tiempo y el dinero suficiente como para llegar hasta el final y enterarme de cómo murió mi hijo”, adelanta.

Juanjo dice que el general de la Legión es el único que le ha llamado para jurarle que si él supiese algo, se lo diría. Que él sabe lo que le dijeron los mandos que estaban allí. “Y probablemente diga la verdad, porque ese hombre no estuvo allí. Pero del capitán para abajo, todos saben lo que pasó realmente y no lo quieren decir. Son unos cobardes que no se merecen el uniforme que visten. Porque esto no es contra la Legión, contra el Ejército no contra Defensa. Que la ministra me dijo lo que me dijo porque sería la versión que le dieron. Esto es contra unos hijos de puta que no hacen gala de los valores que conlleva ser legionario. La gallardía, la honestidad, la valentía… ¿Dónde está todo eso?”.

Habla el Ejército
¿Qué dicen al respecto en las fuerzas armadas? Un oficial del Ejército de Tierra ha hablado con EL ESPAÑOL, que niega de forma taxativa que a Juanjo le hayan engañado: “El Ejército no ha intentado engañar a nadie y menos al padre del fallecido. Se transmitieron los hechos que nos trasladaron los responsables del ejercicio. Será la instrucción judicial la que determine la verdad del tema pero el Ejército es el primer interesado, después de la familia, en que se esclarezcan los hechos. Y, desde luego, si de la investigación judicial se desprenden responsabilidades disciplinarias, se adoptarán las medidas oportunas”, declararon fuentes castrenses.

Del mismo modo, desde el ejército explican que “el Ejército de Tierra no puede abrir ningún expediente disciplinario sobre los mandos del legionario Alejandro Jiménez mientras haya una causa judicial abierta. Una vez se dicte sentencia y si hay condena, el cuerpo castrense podrá determinar si establece algún tipo de medida en relación con el suceso”.

Así, todo está en manos de la justicia. Un juez que, según Juanjo “ha sido, junto a la Guardia Civil, el auténtico artífice de que se hayan descubierto estas mentiras. Quiere llegar a la verdad. Yo me he intentado apartar de las tareas judiciales y no quise ir a la reconstrucción. Pero al final, pedí poder entrar al lugar en el que mataron a mi hijo. Fue el propio juez el que me acompañó hasta el sitio en el que cayó Alejandro y me permitió que yo tocase con mis manos la tierra donde cayó muerto”, recuerda casi entre lágrima. Dice que lo ha perdido todo, que lo único que le motiva es saber la verdad. Y a ello va a dedicar, si es necesario, el resto de su vida.

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Re:Va de militares
« Respuesta #3327 en: 28 de Octubre de 2019, 06:54:33 am »


La justicia militar busca por abandono de destino a un legionario que lleva varios meses en paradero desconocido
El juzgado togado de Almería ordena a la policía que lo capture, tras citarle dos veces desde julio con advertencia de ser declarado rebelde


28/10/19access_time 1:02

“Se cita y se llama al Caballero Legionario don […], para que dentro del término de 15 días, contados desde la publicación del presente, comparezca ante este Juzgado Togado”.

Confidencial Digital ha podido comprobar que en los últimos meses, el Boletín Oficial del Estado ha publicado dos requisitorias, dirigidas a un mismo militar de la Legión, en la que se le emplaza a comparecer ante la justicia militar.

La primera requisitoria la firmó en julio el secretario relator del Juzgado Militar Territorial n.º 23, con sede en Almería. Precisamente en esa misma provincia, en Viator, tiene su base la Brigada de Infantería Ligera ‘Rey Alfonso XII’ II de la Legión (Brileg), que agrupa al Tercio ‘Don Juan de Austria’ 3º y al Tercio ‘Alejandro Farnesio’ 4º.

ECD trató de recabar del juzgado militar instructor más datos del legionario acusado y de los hechos por los que se le acusa, sin haber conseguido recibir respuesta.
Orden de captura

El motivo de la citación es que ese legionario estaba acusado de un presunto delito de abandono de destino, que según el artículo 56.1 del Código Penal Militar, se comete cuando “el militar que, incumpliendo la normativa vigente, se ausentare de su Unidad, destino o lugar de residencia por más de tres días o no se presentare, pudiendo hacerlo”.

Dicho delito se castiga con una pena de tres meses y un día a dos años de prisión.

Ya entonces, en julio, la requisitoria del Juzgado Militar Territorial de Almería incluyó el apercibimiento de que si el legionario acusado no comparecía en 15 días, sería declarado “rebelde”.

Al mismo tiempo ordenaba “a los agentes de la Policía Judicial, que tan pronto tengan conocimiento del paradero del mencionado inculpado procedan a su captura y puesta a disposición de este juzgado”.

Todo el proceso judicial nace de un procedimiento de diligencias preparatorias con número “23/01/19”.
Segundo aviso

Tras publicarse esa requisitoria de julio, en agosto fue anulada. Pero recientemente, ya en el mes de octubre, ha vuelto a publicarse en el BOE un aviso exactamente igual.

De nuevo, a ese mismo legionario (de 20 años y cuyo último domicilio conocido por la justicia estuvo en Madrid) se le cita y llama a comparecer ante el Juzgado Militar Territorial nº 23, que tiene su sede en la Subdelegación de Defensa en Almería.

Y, de nuevo, el texto incluye el añadido de que comparezca “dentro del término de 15 días [...] bajo apercibimiento, si no comparece, de ser declarado Rebelde. Al propio tiempo, ruego y encargo a todas las autoridades, y ordeno a los agentes de la Policía Judicial, que tan pronto tengan conocimiento del paradero del mencionado inculpado procedan a su captura y puesta a disposición de este juzgado”.


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Re:Va de militares
« Respuesta #3328 en: 31 de Octubre de 2019, 07:06:21 am »

Un caso Elcano en Holanda: encuentran cocaína en un buque militar

La gendarmería de la Marina neerlandesa ha descubierto 11 kilos de droga en un barco de asalto anfibio. El velero español tuvo un caso similar en 2014

Fecha
31/10/19access_time 1:02

Primero fueron detenidos tres marineros por la Guardia Civil; después, un registro condujo al hallazgo de 127 kilos de cocaína en uno de los pañoles de velas. Ocurrió en 2014 en el buque escuela de la Armada española, el velero ‘Juan Sebastián Elcano’, a su regreso desde Nueva York.

Pues bien: un suceso muy similar ha ocurrido ahora en la ‘Koninklijke Marine’, la Marina Real de los Países Bajos. No ocurrió en un velero de instrucción, sino en el ‘HNLMS Johan de Witt’.

Se trata de un “Landing Platform Dock” (LPD), o buque de asalto anfibio, gemelo de los buques ‘Galicia’ y ‘Castilla‘ de la “Clase Galicia” de la Armada española.

El ‘HNLMS Johan de Witt’ fue enviado desde los Países Bajos al Caribe, para colaborar en las tareas de reconstrucción de los daños provocados por el huracán ‘Dorian’ en los territorios holandeses de ultramar en el Caribe: Aruba, Curazao, Sint Marteen y los municipios especiales de Bonaire, Saba y Sint Eustatius.
Un patrón similar al del ‘Elcano’

Curiosamente, el hallazgo de la droga siguió un patrón similar en este buque de asalto anfibio holandés y en el ‘Juan Sebastián Elcano’ español.

Según ha explicado el Ministerio de Defensa holandés, todo comenzó con el arresto, el pasado 24 de septiembre, de un miembro de la tripulación del ‘HNLMS Johan de Witt’.

Se trataba de un joven de 23 años al que se le encontraron once kilos de cocaína en su mochila, concretamente cuando el buque regresó a Curazao (isla al norte de Venezuela) desde Bahamas (al este de Miami).

Tras este arresto se puso en marcha ‘Koninklijke Marechaussee’, la gendarmería holandesa con funciones de policía militar; es decir, algo similar a lo que ocurrió en España, ya que tras las primeras detenciones, la Guardia Civil registró el ‘Juan Sebastián Elcano’.
Perros detectores en el puerto base

Las autoridades esperaron a que el buque ‘HNLMS Johan de Witt’ llegara de su viaje al Caribe al puerto de Den Helder, en el norte de los Países Bajos. Den Helder es la base principal de la Marina Real holandesa, y allí se concentran buques, astilleros, el Instituto Real de la Marina, un centro de Infantería de Marina...

Al llegar a Den Helder el buque, la ‘Koninklijke Marechaussee’ inició la búsqueda a bordo.

Primero, el personal de la gendarmería registró el buque, sus dependencias, las pertenencias de la tripulación, incluso los tres helicópteros que van a bordo.

Esta primera inspección no arrojó ningún resultado, pero no se abandonó la búsqueda. Los gendarmes recurrieron a perros de detección de drogas del servicio de vigilancia aduanera, que sí tuvieron éxito.

En un punto no desvelado del ‘HNLMS Johan de Witt’, al final se encontraron otros 11 kilogramos de drogas duras, según informó el Ministerio de Defensa holandés, probablemente también cocaína, la misma sustancia que se le intervino al marinero detenido en Curazao por llevar estupefacientes en la mochila.

Según la prensa holandesa, esta operación antidroga en un buque de la Marina Real no es un hecho aislado en las Fuerzas Armadas de los Países Bajos. En julio y también en Curazao fue arrestado un soldado del Real Ejército por tratar de introducir setenta kilos de cocaína en contenedores destinados a Holanda.

Más recientemente, hace dos semanas, la ‘Koninklijke Marechaussee’ arrestó a nueve soldados del Ejército bajo la acusación de tráfico y consumo de drogas. Se descarta que todas estas incautaciones de droga estén relacionadas entre sí.

El comandante naval Rob Kramer envió un mensaje a todo el personal de la Marina holandesa para expresar su “frustración” ante esas dos confiscaciones en el ‘HNLMS Johan de Witt’; sobre todo, porque arroja la sombra del narcotráfico sobre la misma Marina Real que en el Caribe realiza tareas de vigilancia contra el tráfico de drogas en colaboración con la Guardia Costera de los territorios holandeses de ultramar.

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Re:Va de militares
« Respuesta #3329 en: 02 de Noviembre de 2019, 06:43:06 am »

La reconstrucción total de la muerte del legionario Cruz: su sargento lo mató de un tiro en el pecho

EL ESPAÑOL accede a las 1.500 páginas del sumario del caso: no murió por un rebote de bala y su capitán mintió a los investigadores.
2 noviembre, 2019 03:19

David López Frías @lopezfrias Palma de Mallorca

- ¡Ahhhhh! ¡Me han dado! ¡Me han dado!”.

Un grito de dolor se eleva por encima de todos los disparos del campo de tiro militar en Agost (Alicante). Son las 6 de la tarde del 25 de marzo y un hombre cae al suelo. “Me han dado”. Es la alerta desesperada del caballero legionario Alejandro Jiménez Cruz al ser alcanzado por una bala en el pecho mientras hace maniobras. “Me han dado”, dice, antes de desplomarse. Tal vez fueron sus últimas palabras. Su quejido sordo retumba, sobre el polvo, durante el entrenamiento con fuego real que ese día acabó con su vida. Tenía solo 22 años y llevaba 5 meses en la Legión.

Sucedió durante un ejercicio de tiro del III tercio D. Juan de Austria de la Legión. Un trágico accidente, decían: una bala, procedente quizás del otro pelotón que estaba haciendo el mismo ejercicio unos metros más allá. Mala suerte. Un proyectil perdido que habría rebotado en una piedra para colarse por la axila del chico, el único lugar que el chaleco antifragmentos no protegía. Un cúmulo de desgracias sin más explicación posible. Nada que investigar. No hay nada más que ver por aquí, circulen. Esa fue, al menos, la versión oficial. La que sostuvieron los legionarios testigos, los oficiales, los altos mandos y hasta la ministra de Defensa Margarita Robles. Una gran mentira.
Alejandro Jiménez Cruz, el joven soldado caído.

Alejandro Jiménez Cruz, el joven soldado caído.

Ahora, EL ESPAÑOL ha tenido acceso al sumario del caso. Más de 1.500 páginas en las que los investigadores de la Guardia Civil desmontan, punto por punto, el gran engaño que aquellos militares pretendieron consolidar. Ni fue una bala rebotada, ni le entró por la axila, ni procedía de otro pelotón. A Alejandro Jiménez Cruz, el “legionario Cruz”, lo mató una bala que le entró por el pecho, nunca por la axila. Tampoco hubo rebote en ninguna piedra: el disparo vino directo, según confirmaron en balística. Y lo que es más grave: el proyectil no procedía de ningún otro batallón: la Guardia Civil ha concluido que a Alejandro lo mató su propio sargento, S.A.G.P, que se encontraba solamente unos metros detrás de él.
“Donde reina la alegría”

“La 6ª compañía, donde reina la alegría”, es el lema de la 6º compañía del III Tercio D. Juan de Austria de la Legión. Sus hombres se habían desplazado desde Viator (Almería) hasta Agost (Alicante) para llevar a cabo un ejercicio de tiro con fuego real. Una práctica habitual para los soldados. De hecho, el presunto homicida declaró que él había llevado a cabo miles de veces desde que formaba parte de la legión.

La primera irregularidad se encuentra en la indumentaria. A los participantes del ejercicio se les dotó de un chaleco protegido por placas metálicas… con la particularidad de que las placas se las habían dejado guardadas en un cajón. Siempre se hacía así, reconocieron después soldados y mandos. A pesar de los riesgos implícitos de una operación de tal riesgo, las placas reposaban en un armario y solamente se utilizaban cuando los soldados hacían guardia.
Reconstrucción de los hechos en el campo de tiro.

Reconstrucción de los hechos en el campo de tiro. EL ESPAÑOL

Sobre las 4 de la tarde, los militares fueron divididos en dos pelotones de 7 personas cada uno y debidamente separados. Ambos grupos realizarían el ejercicio de forma simultánea, alejados entre sí para evitar que una bala de fuego amigo acabase provocando una tragedia. De este modo, los hombres fueron dispersados en dos grupos a lo largo de una llanura que acababa en un merlón; esto es, una especie de montículo de tierra. Una cresta. Una pequeña elevación en la que se ubicaron los blancos a atacar a tiros.

Cada legionario disponía de su propio fusil de asalto y obedecía las órdenes de su sargento que, desde una posición más retrasada, daba la orden de abrir fuego, de cesarlo, de cambiar de objetivo o de finalizar el ejercicio, clavar rodilla en tierra y descargar el arma. Así estaba Alejandro Jiménez Cruz cuando lo mataron: desarmado y con una rodilla en tierra.
Rodilla en tierra

El pelotón obedecía las órdenes del sargento S.A.G.P, que era el que ordenaba disparar. Pero cuando parecía que había concluido la práctica de tiro, el sargento S.A.G.P se inventó un enemigo de última hora. Uno que no estaba previsto en el plan inicial. Otro objetivo al que disparar que hizo que la alineación inicial de los soldados en forma de W se modificase. En esa W, Alejandro ocupaba uno de los vértices superiores, el flanco izquierdo. En el derecho se encontraba F.J.P., el mejor amigo de Alejandro en la Legión. Su compañero de piso y de vivencias desde que ambos ingresaron en el tercio. El militar al que le han destrozado la vida algunos de sus propios compañeros a posteriori.

Todo sucedió muy rápido. Después de improvisar este último objetivo a disparar, los soldados recibieron órdenes de su sargento de clavar rodilla a tierra y descargar el arma. El ejercicio, parecía, había concluido, mientras en el otro pelotón seguían disparando a sus dianas. Fue entonces, cuando parecía que la situación ya no comportaba ningún tipo de riesgo, cuando se escuchó el estremecedor aullido de Alejandro.
Taquilla del legionario fallecido.

Taquilla del legionario fallecido. EL ESPAÑOL

El sargento S.A.G.P es un almeriense (pero nacido en Bilbao) de 32 años que estaba al cargo de la coordinación del ejercicio. Él fue, según los testigos presenciales, el primero en ir a socorrer a Alejandro. A pesar de que se encontraba en una posición más retrasada y que debería haber sido el que más problemas tuviese para identificar lo que había sucedido, salió como una exhalación a ayudar al soldado herido. Mientras gritaba “¡Alto el fuego!” y el teniente advertía por radio de que había habido un accidente al grito de “Real, real, real”, Alejandro perdía la conciencia. Tanto el sargento como otro legionario con conocimientos sanitarios fueron los primeros en aplicarle los primeros auxilios. Ellos, por tanto, taponaron la herida con sus propias manos. Ellos, por tanto, vieron que el chico había recibido el tiro en el pecho y no en la axila.

Cinco minutos tardó en llegar la ambulancia, según los testigos. Pero la gravedad de la herida motivó que el soldado fuese trasladado a un helicóptero sanitario, que lo llevó hasta el hospital. No se pudo hacer nada por su vida. No serían ni las ocho de la tarde cuando se certificó la defunción del legionario Cruz.
Miente el capitán

Si el caso empezó con irregularidades, siguió con mentiras. Al frente de la compañía estaba A.C.R., un joven capitán tinerfeño, de 32 años, que en el momento del accidente no se encontraba con el resto de los militares presente durante en el ejercicio. Estaba en otra base, recogiendo munición. Uno de los tenientes que vio caer a Alejandro fue el que le comunicó por walkie que se había producido un accidente. Acudió raudo el capitán al lugar de los hechos. No era obligatorio que el capitán estuviese presente durante el ejercicio, pero él sostuvo, desde el primer momento, que sí que se encontraba allí cuando Alejandro recibió el tiro. Mintió desde el primer momento.
Balas como las que perforaron el pecho de Alejandro.

Balas como las que perforaron el pecho de Alejandro. EL ESPAÑOL

Lo sostuvo en su testimonio ante la Guardia Civil de Novelda (Alicante) cuyos agentes se desplazaron hasta el lugar de los hechos para iniciar una investigación). En todo momento, el capitán A.C.R. se mostró esquivo y poco colaborador con los investigadores. Su rango militar, superior al de los agentes que le interrogaban, hizo que les contestase con impertinencias. Y en su cabeza (y en sus declaraciones), una única teoría: la bala había llegado rebotada por el disparo de algún soldado del otro pelotón: “No hace falta ser un lince para saberlo”, les contestaba con altivez, al tiempo que apremiaba para que el cuerpo de Alejandro fuese “incinerado para poder recibir un funeral”. Los agentes le dijeron que eso no iba a suceder mientras hubiese una investigación en curso. El capitán se ponía nervioso por momentos y repetía que lo que había pasado estaba claro. Que fue un rebote y que él había visto eso miles de veces. Parecía misteriosamente interesado en que el cadáver del legionario fuese quemado cuanto antes.

Pero, dentro de la tragedia para Alejandro y su familia, una circunstancia permitió que la investigación siguiese adelante. En condiciones normales, una bala de este calibre hubiese atravesado el cuerpo del legionario. Sin embargo, el proyectil quedó alojado dentro de su cuerpo. Eso iba a permitir que se identificase la bala que lo había matado. Cada arma es una huella dactilar. El iris de un ojo. No hay dos iguales. Un estudio pormenorizado de balística acabaría determinando quién fue el militar que disparó.
“Me va a caer un puro”

Con la investigación en marcha, el capitán convocó el día 27 a los militares que habían estado presentes durante el suceso, para afinar las declaraciones. Les hizo formar un corro. Silencio sepulcral. Mientras, él, en el centro, les ordenó mentir:

- “A mí me va a caer un puro muy grande. Yo sé que dentro de tres meses me voy a ir de la compañía. Me mandarán a alguna oficina. Vosotros no sois culpables de esto. Ha sido un accidente y no voy a permitir que nadie os inculpe y os destroce la vida. Decid absolutamente la verdad. Pero no le digáis a la Guardia Civil que consolidásteis a vuestro pelotón arriba. Decid que estábais unos cuatro o cinco metros más abajo”.
Ambulancia que se llevó a Alejandro.

Ambulancia que se llevó a Alejandro. EL ESPAÑOL

Durante esa conversación, a los militares ya los estaban llamando los agentes de la Benemérita para interrogarles. Precisamente durante el speech del capitán A.C.R., sonó un teléfono. Era el del legionario F.J.P., el mejor amigo de Alejandro, que no veía nada claras las directrices que les estaba dando su capitán. Él sabía lo que había pasado y dónde. Estaba dispuesto a decir toda la verdad. Estaba dispuesto a atender a esos guardia civiles que le estaban reclamando por teléfono. Por eso interrumpió el discurso de su capitán. Le mostró el teléfono para que viese que en ese preciso instante le estaban llamando los investigadores. Eso empezó a condenarle. Uno de sus compañeros le afeó la conducta, le requisó el teléfono y le recriminó:

- “¡Pero qué haces! Pareces gilipollas. Eso ahora no importa, que te está hablando tu capitán”.

Dicho esto, el legionario le quitó a F.J.P el móvil de las manos y lo lanzó fuera de su alcance. A los pocos segundos, fue el propio capitán el que recibió la llamada de un teniente de la Guardia Civil. Fue entonces cuando, con sorna, se dirigió a F.J.P y le dijo, en tono de burla:

-“¡Uy! Me está llamando el teniente de la Guardia Civil. ¡Qué miedo! ¿Qué hago, F.J.P? ¿Lo cojo o no?”. Dicho esto, lanzó su propio teléfono al suelo, demostrando que ahí mandaba él.

En los días posteriores, el juez togado de Almería, que fue el encargado de la instrucción del caso, decidió que había indicios más que suficientes como para paralizar la incineración del legionario Jiménez Cruz, muy a pesar de lo que pretendía el capitán A.C.R. El padre del legionario fallecido, antiguo militar, había conseguido su primera victoria: la justicia iba a investigar qué le había sucedido en realidad a su hijo.
El legionario honesto

Los legionarios presentes en el suceso prestaron su primer declaración, teniendo entre ellos numerosas discrepancias. Tras las consignas del capitán, prácticamente todos los testimonios empezaron a concordar. Todos declararon con frases cortas, breves, concisas. Todos negaron que el capitán le hubiese hablado a F.J.P en tono de burla, y sí con ánimo de relajar el ambiente y tranquilizarlo. Pocos recordaban que el capitán les hubiese mandado mentir respecto a su posición. Todos creían en la teoría del rebote de la bala. Todos… menos F.J.P., que fue con la verdad por delante hasta las últimas consecuencias.

La honestidad de F.J.P. fue su condena. Algunos compañeros, conscientes de que estaba contraviniendo las órdenes del capitán, comenzaron a acosarle. No fue solamente hacerle el vacío, que también: le retiraron la palabra, le llamaron maricón y traidor, le eliminaron de todos los grupos de Whatsapp, le abrieron la taquilla y le intentaron introducir munición, a sabiendas de que alojar este tipo de material comporta una falta muy grave.
Balas utilizadas durante el ejercicio de tiro.

Balas utilizadas durante el ejercicio de tiro. EL ESPAÑOL

Los testimonios ante los agentes de la Guardia Civil dieron paso a las declaraciones en sede judicial. Allí, el propio capitán A.C.R. reconoció haberse saltado el precinto que habían colocado la Guardia Civil en el campo de tiro en el que murió Alejandro. Él mismo aseguró haber entrado para limpiar el terreno. Algo que, tal y como había sucedido con su primera indicación de mentir sobre la posición, podría tener como objetivo despistar y entorpecer la investigación.

No hubo sanciones cautelares. Tanto el sargento S.A.G.P como el capitán A.C.R. se mantuvieron en sus puestos. Los dos únicos que se vieron fuera del tercio fueron F.J.P, que acabó solicitando una baja por depresión dado el acoso al que estaba siendo sometido, y Alejandro, al que habían matado.
Miente el sargento

El secreto sumarial se levantó parcialmente en junio, y de forma total al mes siguiente. Fue entonces cuando la familia de Alejandro pudo conocer la verdad. Los análisis de balística de la Guardia Civil no dejaban lugar a dudas: la bala que mató al legionario había salido del fusil del sargento S.A.G.P. Un militar que, durante las primeras declaraciones, sostuvo en todo momento que él no había disparado. De hecho, no tenía por qué hacerlo. Él se encargaba de coordinar el ejercicio. De decidir cuándo y dónde se disparaba, como avanzaba el pelotón y cuando concluía el entrenamiento. Sin embargo, balística no miente: fue una bala de su fusil la que se alojó en en el interior del cuerpo del legionario Cruz.

Del mismo modo, quedó puesto de manifiesto que las circunstancia de su disparo fueron realmente turbias e inexplicables: Alejandro recibió el tiro cuando la práctica supuestamente había terminado. Estaban todos los participantes rodilla en tierra y descargando su munición. Ya solamente quedaba el otro pelotón, separado por el montículo, pegando tiros. El sargento, además, tuvo que girar casi 90 grados desde la posición en la que se encontraba para poder alcanzar a Alejandro con su disparo. Un movimiento anti natural, al que todavía no le han encontrado explicación. Esencialmente porque el sargento ha decidido no colaborar. Del mismo modo, fue el propio sargento el primero que se percató de que su legionario había sido herido, el primero en gritar “Alto el fuego” y el primero en salir corriendo hacia el legionario moribundo.
“Que yo no fui”

A pesar de las pormenorizadas investigaciones de balística, el sargento S.A.G.P. siguió (y sigue) manteniendo que él no fue el autor del disparo. De hecho, en declaraciones en sede judicial, utilizó hasta en seis ocasiones la expresión “Que yo no fui” ante las preguntas del magistrado.

- ¿Cómo disparó a Alejandro?

- Que yo no fui.

- ¿Dónde estaba usted cuando le disparó?

- Que yo no fui.

- Cuando usted le disparó, ¿el resto de compañeros hacían fuego?

- Que yo no fui.

- ¿Por qué lo hizo?

- Que yo no fui.

- ¿Le refirió a algún mando que había sido usted el autor del disparo?

- Que yo no fui

- ¿Por qué no se lo dijo?

- Que yo no fui.
Disparó el sargento

El sargento ultima su declaración asegurando que no entendía el resultado del examen de balística, porque él no había sido. Que no había disparado a su subordinado Alejandro Jiménez Cruz. Sin embargo, los resultados son concluyentes: el proyectil que mató al legionario mallorquín salió del fusil de su sargento, que se encontraba a unos 15 metros detrás de él.
Alejandro Jiménez Cruz, con el uniforme del Ejército.

Alejandro Jiménez Cruz, con el uniforme del Ejército.

Tal y como le habían explicado los agentes de la Guardia Civil al padre del legionario muerto desde el principio de la investigación: “En este caso, alguien está mintiendo desde el principio”. Los esfuerzos del capitán para que incinerasen cuanto antes el cadáver del legionario Cruz se toparon con un magistrado que no vio claras las explicaciones de los legionarios, y con un cuerpo de la Guardia Civil que no cedió ante las presiones de los militares.

La investigación salió adelante y el sumario ya no es secreto. La bala salió del fusil del sargento S.A.G.P, el capitán A.C.R. mintió y contaminó el escenario de la muerte. Y el único legionario que fue adelante con la verdad, F.J.P., sigue de baja médica por depresión, tras haber sufrido el acoso de todos los que antes fueron sus compañeros. Un turbio caso que sacude las estructuras del ejército, pero que será juzgado el próximo año para esclarecer quién mató a Alejandro Jiménez Cruz mientras estaba desarmado y rodilla en tierra.

   
   
   

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Re:Va de militares
« Respuesta #3330 en: 03 de Noviembre de 2019, 07:47:37 am »
Enviaron a "Kent", pero se les olvidó plancharle los pantalones.




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Re:Va de militares
« Respuesta #3331 en: 03 de Noviembre de 2019, 09:37:21 am »
Llevaba el petate apretado . . .

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Re:Va de militares
« Respuesta #3332 en: 04 de Noviembre de 2019, 07:21:54 am »

"Viniste aquí a morir. Si te da miedo, al Mercadona": las amenazas al legionario que se enfrentó al Ejército
El militar que dijo la verdad a los investigadores sobre la muerte del legionario Alejandro Jiménez Cruz está siendo hostigado por sus compañeros y sigue de baja médica.
4 noviembre, 2019 02:23

David López Frías @lopezfrias

El cuerpo moribundo del caballero legionario Alejandro Pérez Cruz yacía en el suelo, ensangrentado. Le había alcanzado una bala, de origen desconocido (en ese instante) en el pecho, durante unas maniobras de fuego real. Mientras le practicaban los primeros auxilios, uno de los legionarios presentes en el ejercicio que responde a las iniciales F.J.P. y que es amigo íntimo de Alejandro, rompía a llorar. En ese instante, el sargento S.A.G.P. se giró hacia él y le ordenó: “No llores como un maricón, que tú has venido a la Legión a esto, a morir. Si te da miedo vete a trabajar a un Mercadona”.

Ahora, medio año después, las investigaciones han arrojado que fue ese sargento el que disparó la bala que mató a Alejandro. Es una de las pocas certezas que se tienen en el turbio caso de la muerte del legionario Cruz, un joven mallorquín de 22 años que perdió la vida por el impacto de un proyectil en el pectoral el 25 de marzo de 2019 en un campo de tiro militar de la localidad de Agost (Alicante). Otra de las pocas certezas de este expediente es que F.J.P., el legionario que se echó a llorar en el momento que vio a su amigo agonizando, ha sido sometido a un proceso de acoso por parte de muchos de sus compañeros. Este caballero legionario jerezano lleva más de medio año de baja laboral por un cuadro de ansiedad, producto de las represalias que tomaron sus mandos contra él. El motivo: decir la verdad.

“No puedo hablar. No voy a decir nada. Todo lo que dije se lo conté al juez y está en el sumario. Mi postura es prudente. Amo al Ejército de Tierra y respeto a la Legión. Por eso hice lo que hice, porque tenía que cumplir mi deber, que es cumplir con el Credo Legionario. No quiero ningún protagonismo, sólo respeto a la justicia”, fueron las escuetas palabras de F.J.P. ante la llamada de EL ESPAÑOL. Amablemente declinó atendernos. Su abogado así se lo ha recomendado. Mientras el caso siga por los cauces judiciales, no piensa decir una sola palabra.
Imágenes de la reconstrucción de los hechos en el campo de tiro en el que cayó Alejandro

Imágenes de la reconstrucción de los hechos en el campo de tiro en el que cayó Alejandro

Que todavía no haya empezado el juicio es una de las principales razones por las que F.J.P. guarda silencio. La otra es que lo está pasando mal. Sigue de baja. Un cuadro de ansiedad provocado por el miedo que le generaron las represalias de los militares que estaban aquel día en el campo de tiro. Especialmente del sargento S.A.G.P., que lo estuvo insultando sistemáticamente hasta que F.J.P. decidió ponerse en manos de un médico y coger la baja que aún le dura.
Amigos desde el principio

F.J.P., nacido y residente en Jerez de la Frontera, es un chico con vocación de legionario desde muy pequeño. Su pasión por el Ejército en general y por el Tercio en particular le llevaron a tener claras sus prioridades: decidió ponerse a estudiar para ingresar como caballero legionario, hecho que consiguió en 2018. En esa formación conoció a Alejandro Jiménez Cruz, un jugador de rugby mallorquín de 22 años, que compartía la misma pasión por la legión. Enseguida se hicieron amigos. Compartían tiempo libre, camareta y confidencias. Y a F.J.P. le tocó ver, aquel fatídico 25 de marzo, cómo su amigo caía abatido en extrañas circunstancias. A esa desgracia se le sumió el oprobio de ver cómo su capitán le ordenaba mentir sobre lo que había sucedido. Él desobedeció y aquello le condenó.

¿Cuál fue exactamente el motivo por el que los compañeros le hicieron el vacío y le empezaron a hacer la vida imposible a F.J.P? Contravenir la orden del capitán A.C.R., el responsable último de aquel ejercicio. Un militar canario de 32 años que no estaba presente en el momento en el que murió Alejandro Jiménez. Pero una vez se produjo el suceso, el capitán decidió que la versión que le iban a dar a los investigadores de la Guardia Civil, tanto él como sus hombres, iba a ser distinta a la que pasó en realidad.
“Decid la verdad pero mentid”

La primera mentira del capitán fue, tal y como apunta el sumario, declarar que él se encontraba en el campo cuando Alejandro recibió el tiro. No era cierto. El capitán se hallaba en otra base en ese momento, cogiendo munición. De hecho fue un teniente el que le avisó por walkie de que “hay un accidente real y tiene muy mala pinta”. Cuando el capitán llegó y le informaron de cómo había acontecido el suceso, él se dirigió a sus subordinados en los siguientes términos:

“A mí me va a caer un puro muy grande. Yo sé que dentro de tres meses me voy a ir de la compañía. Me mandarán a alguna oficina. Vosotros no sois culpables de esto. Ha sido un accidente y no voy a permitir que nadie os inculpe y os destroce la vida. Decid absolutamente la verdad. Pero no le digáis a la Guardia Civil que consolidasteis a vuestro pelotón arriba. Decid que estabais unos cuatro o cinco metros más abajo”. Es decir, “decid absolutamente la verdad”, pero “no le digáis a la Guardia Civil la verdad”.
Detalle de una bala como la que mató al legionario Cruz

Detalle de una bala como la que mató al legionario Cruz

Durante aquella reunión en la que el capitán convocó a los testigos del suceso para que falseasen su versión, F.J.P. le mostró el móvil a su superior para que viese que los investigadores de la Guardia Civil le estaban intentando localizar. SU compañero, el Legionario R., le arrancó el teléfono de las manos, se lo tiró al suelo y le llamó gilipollas. Segundos más tardes, los investigadores llamaron al capitán, que les mostró a todos el móvil y dijo en tono de burla: “¡Uy! Me está llamando el teniente de la Guardia Civil. ¡Qué miedo! ¿Qué hago, F.J.P? ¿Lo cojo o no?”, tirando su propio teléfono al suelo.

De aquella reunión salió la orden del capitán de mentirle a la Guardia Civil. Una orden que todos cumplieron salvo F.J.P. ÉL dijo la verdad y fue el primero en testificar. Eso motivó que los otros legionarios y mandos viesen desmontada su mentira desde el primer minuto. Así se lo hicieron saber los soldados que iban saliendo de declarar: “Mi sargento, me han dado por todos lados”. “He tenido que cambiar mi versión entera”. “Hay alguien que ha dicho lo que el capitán dijo que no dijésemos”, fueron los inputs que le llegaron al sargento S.A.G.P. Enseguida asumió que el que se había saltado la orden de mentir fue F.J.P. Ahí empezó el calvario.
“¿Te vas a chivar de que soy facha?”

“Al salir de la comandancia fuimos a un bar a comer y en ese momento noté que todos me hacían el vacío, nadie me dirigía la palabra. EL sargento S.A.G.P me dijo: “Vas a meter en un lío al capitán. Le vas a arruinar la vida. Eres un cobarde y un maricón. ¿También vas a chivarte de que soy un facha?”, todo eso delante del resto de legionarios. Todo eso lo dijo a voces y yo me mantuve callado por el respeto que ha de mantenerse ante un superior”, contó F.J.P. en su declaración, tal y coo recoge el sumario de más 1.500 páginas. Otro compañero legionario también se sumó al escarnio, recriminándole “cómo puedes tener tan poca vergüenza”. En el viaje de vuelta desde Alicante hasta la base de la legión en Viator (Almería) nadie le dirigió la palabra.

A partir de ahí, el infierno. F.J.P. declaró que esos días posteriores al suceso su compañero, el legionario G., se dirigió a él en los siguientes términos: “Eres un maricón. Tú no sirves para esto. Vete de esta compañía. Lárgate a tu puta casa”. Al preguntarle por qué se dirigía a él en esos términos, le contestó: “No te hagas el tonto, tú lo sabes muy bien”.
Alejandro Jiménez Cruz, en una foto de archivo

Alejandro Jiménez Cruz, en una foto de archivo

Pero, con diferencia, el más duro con F.J.P. por haber dicho la verdad fue su sargento, S.A.G.P., el hombre cuyo fusil disparó la bala que mató a Alejandro según han concluido los informes de balística de la Guardia Civil. El sargento, el mismo día que se registró el incidente antes mencionado con un compañero, también arremetió con dureza contra el militar jerezano: “El sargento S.A.G.P. ha dejado de saludarme. Esta mañana, delante de toda la compañía (…) me ha dicho “eres un maricón”, repitiéndolo varias veces”, explica el legionario en sus declaraciones posteriores. Lo indignante del caso es que estos insultos fueron proferidos en presencia del capitán A.C.R., el mismo que les había ordenado mentir. El capitán, como era de esperar, no llamó la atención al sargento ante tal abuso.
“Eres un maricón”

La declaración prosigue: “Al dirigirme al despacho de los tenientes, el sargento S.A.G.P. me ha dicho “eres un maricón, ve y entra”. Al teniente no le he dicho nada de lo que me ha dicho el sargento porque tengo miedo y me siento solo, no puedo confiar en nadie”, le cuenta F.J.P. al juez, poniendo de manifiesto la tendencia homófoba del sargento presuntamente homicida, que repite de forma compulsiva la palabra “maricón” para insultar al legionario F.J.P.

Por la tarde, otro cabo le ordenó a F.J.P. que lavase unos platos sucios que había en el mesón. Cuando F.J.P entró en la estancia para cumplir la orden, el cabo cerró la puerta y le atacó verbalmente: “Qué bajo has caído. Esto es como saltarse un semáforo en rojo. Esto va a perjudicar a la compañía”. El legionario se defendió diciendo que él sólo había dicho la verdad. El cabo se alteró y le expulsó: “Vete, vete de aquí que no te quiero ver la cara”. Ya era oficial: el legionario honesto ya tenía a todos sus compañeros en contra. La situación dentro del cuartel era insostenibe para él.

Esos nervios se complicaron por el hecho de que ese mismo día tocaba otro ejercicio de fuego real, de la misma naturaleza que el que mató a Alejandro Jimenez Cruz. Y a él le tocaba participar, pero con el agravante de que tenía a todos sus compañeros en contra. Cualquier cosa podría pasar allí. Fue entonces cuando F.J.P. se dirigió a superiores de mayor rango que el capitán para hacerles saber que se encontraba en una situación de absoluta angustia y ansiedad. Un Teniente Coronel fue el que le atendió con más corrección, el que le sugirió que fuese a enfermería a que le diesen la pastilla, el que le exoneró de participar en la práctica de tiro y el que le recomendó que condujese con cuidado hasta su casa en Jerez, por el efecto que le podría provocar la pastilla contra la ansiedad que le habían suministrado.
El vacío absoluto

Esa misma noche, F.J.P. detectó que estaba siendo eliminado de todos los grupos de Whatsapp de la Legión en los que estaba incluido. El de su compañía, el del tercio… El vacío absoluto que le estaban haciendo sus compañeros se acababa de confirmar. No era algo personal de su sargento contra él. Y no fue lo último. Según ha sabido EL ESPAÑOL, el legionario fue objeto de otros intentos de boicot, como el hecho de que intentaron forzar su taquilla para introducirle munición. Si en una revisión, le encuentran armamento o munición dentro de su casilla, eso supone una falta muy grave.

F.J.P. se marchó a Jerez con una baja médica que todavía dura. Volvió a tener contacto con sus compañeros el día en el que tuvo que asistir a la reconstrucción de los hechos en el campo de Agost en el que murió Alejandro. El miedo que tenía a posibles represalias fue el que hizo que solicitase acudir a dicha reconstrucción escoltado por la Guardia Civil.
El legionario Cruz murió a causa del impacto de un proyectil en su pectoral

El legionario Cruz murió a causa del impacto de un proyectil en su pectoral

F.J.P no quiere hablar con los medios, a consejo de su abogado. Sólo espera que empiece el juicio el próximo mes de mayo, “a ver en qué lugar me deja a mí. Yo lo único que hice fue cumplir con mi deber, con el credo legionario, que es decir la verdad. Eso es la legión, valores de honestidad y lealtad en los que siempre he creído. He dicho la verdad y no me arrepiento”, concluye. Está a la espera de recuperarse y ser reubicado en otra facción del ejército, porque a la legión no va a poder volver. Ha sido su pasión desde niño, pero este incidente ha acabado truncando el sueño de su vida y la vida propiamente dicha de su compañero Alejandro. Un suceso irreparable del que ya solamente espera “que se celebre el juicio y se sepa la verdad”.

Un legionario muerto en extrañas circunstancias, cuando estaba desarmado y rodilla en tierra. Un disparo directo al pecho que salió del fusil de su sargento, que no tendría que estar disparando. Una versión oficial llena de falsedades. Un capitán ordenando a sus hombres mentir. Un legionario que dice la verdad y es por ello acosado y marginado hasta que no puede más y acaba fuera de la Legión por un cuadro de ansiedad. Una investigación que pone de manifiesto un puñado de irregularidades que hacen de este caso el más grave de la historia reciente del ejército, y que las fuerzas armadas deberán afrontar con todas las consecuencias, en pos de la verdad y de la credibilidad de un estamento tan importante como el Ejército de España.

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Re:Va de militares
« Respuesta #3333 en: 05 de Noviembre de 2019, 06:54:24 am »

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« Respuesta #3334 en: 06 de Noviembre de 2019, 06:48:43 am »


La denuncia de Joaquín, el guardia civil exlegionario: le disparó un mando en una prueba de asalto
En 2017 recibió un balazo que casi le cuesta la vida. Fue durante una maniobra con fuego real en Albacete. Aún no se ha esclarecido lo sucedido.
6 noviembre, 2019 02:03

    Legión española Ejército Cáceres (Provincia)

Diego Rodríguez Veiga @diegoricks

De repente, entre los disparos empezó a sonar un grito por la radio. “¡Real!, ¡real, ¡real!, ¡Alto el fuego!”. La cosa se había tornado seria. Fue el pasado 24 de enero de 2017, en el campo de maniobras Chinchilla (en Albacete). Desde hacía unos días, varios soldados de la Legión estaban realizando un ejercicio de fuego real, pero hubo que detener todo porque una bala había alcanzado al legionario Joaquín Hipólito. Años después, todavía no queda del todo claro qué es lo que ha pasado, no se ha depurado ninguna responsabilidad.

A Joaquín, que por aquel entonces tenía 26 años y trabajaba en la Brigada Rey Alfonso XIII, le entró una bala por el lado izquierdo del abdomen y le quedó alojada cerca de la columna, en la zona lumbar derecha, provocándole daños vertebrales. Fue un helicóptero el que le tuvo que rescatar y pasó varios días en el hospital, debatiéndose entre la vida y la muerte. Al final, salió bien. Salvó la vida.

Ahora, Joaquín ha dejado atrás la Legión y está completando su formación como Guardia Civil en Cáceres. EL ESPAÑOL se ha puesto en contacto con el militar pero la Comandancia de la Guardia Civil en Cáceres no le ha permitido hablar con este diario. A pesar de ello, el proceso sigue abierto y se encuentra bajo instrucción en el Juzgado Togado Militar Territorial número 23 de Almería. La pregunta a la que hay que responder es ¿qué salió mal y de quién es la responsabilidad?


Después de ser desalojado en helicóptero del campo de maniobras, Joaquín fue trasladado al Hospital Universitario de Albacete con pronóstico grave. Entró directamente a la Unidad de Cuidados Intensivos y, siete días después, fue trasladado al Hospital Quirón de Alcorcón, en Madrid, donde le extrajeron la bala que tenía en su interior. El accidente fue ampliamente cubierto por la prensa esos días y recuerda al caso que ocurrió con el también legionario sargento Cruz.

Las negligencias

Se habla de accidente porque nadie duda que fuera así. Sin embargo, algo, o todo, tuvo que fallar en el momento en el que un mando de la Legión disparó sobre la zona en la que se encontraba Joaquín y la bala le alcanzó. Se trataba de un ejercicio de asaltar una posición, con varios grupos coordinados y utilizando fuego real, algo que se hace habitualmente bajo extensas medidas de seguridad para recrear de la manera más fiel posible una situación real.

“Cuando una unidad está acostumbrada a maniobras similares es inevitable caer en una rutina y se pueden acabar relajando las medidas de seguridad”, comenta el abogado de Joaquín, que está personado como acusación en la causa”. “En la Legión es muy común utilizar munición real, más que en otras partes del Ejército, pero si caes en la rutina, puedes terminar como en este caso”, añade.

La acusación cree que si algo podría salir mal, salió mal. No sólo en parte porque no se tomaron las medidas de seguridad previas sino porque, después, el escenario se recogió demasiado rápido sin que diera tiempo a recabar las pruebas suficientes. Pero, por partes.
Joaquín Hipólito en una de las maniobras de la Legión.

Joaquín Hipólito en una de las maniobras de la Legión. Facebook

Antes de realizar este tipo de ejercicios en los que se utiliza fuego real, se suelen llevar a cabo una suerte de ensayos generales “en seco”, sin disparos. La idea detrás de ello es que cada uno sepa qué papel le corresponde, saber el sitio en el que hay que estar y, sobre todo, saber dónde están los demás antes de usar munición real. Según el abogado, en esta ocasión no sucedió.

“El pasado 22 de octubre”, explica el letrado, “prestó declaración ante el juez un legionario que actualmente es civil. Cuando se le preguntó si se había efectuado el reconocimiento de los sectores de tiro, dijo que no, que no había planificación ninguna y no se realizó ningún tipo de explicación con mapas. Las instrucciones fueron muy livianas”, añade.

Pero esa no fue la única. Dentro de las medidas de seguridad que se toman para evitar accidentes como el que sucedió, se indica con paineles, una marca, dónde se encuentran las personas. Así, se evita que un disparo perdido acabe impactando contra alguien. Pues, según el abogado, en esta ocasión tampoco sucedió.

Aunque el abogado indica que tampoco era adecuado el chaleco protector que llevaba Joaquín, del tipo de antifragmentación, lo cierto es que en la Legión sí que suelen llevar este tipo de prenda. En otras fuerzas militares se pueden usar chalecos con placas de metal que paren o amortiguen la bala. La Legión, en cambio, siempre utiliza los antifragmento, que sólo protegen de rebotes o disparos indirectos. En todo caso, los chalecos que más protegen lo hacen por la parte delantera o trasera por lo que, al haberle entrado la bala por el lateral del abdomen, lo más probable es que aún así hubiera resultado herido.
“Estoy bien, estoy feliz”

El 29 de enero de 2017, Joaquín escribía lo siguiente en su cuenta de Facebook: “El último día de ejercicios de instrucción recibí accidentalmente un disparo (...) que me volteó la vida en cuestión de milésimas (...) era plenamente consciente de todo y puedo decir que es cierto que cuando piensas que vas a morir, no es que veas tu vida pasar en imágenes, pero sí piensas en todo lo que es importante en tu vida”.
Casi tres años después del accidente, nadie nadie ha asumido responsabilidades.

Casi tres años después del accidente, nadie nadie ha asumido responsabilidades. Facebook

“Estoy bien, estoy feliz y ahora mismo se encuentran durmiendo a mi lado personas por las que en varias horas de angustia pensé que jamás las volvería a ver. Soy un tipo afortunado”, añadía.

Han pasado casi tres años desde esa publicación. Aunque ya no suene el disparo y haya salvado la vida, queda una batalla, la judicial. Su intención ahora es que se depuren las responsabilidades, que si alguien hizo algo que no fue lo correcto se esclarezca y que le paguen la indemnización que le corresponde por el hecho.

“Agradecer a toda mi brigada, a mi bandera (...) y demás personas en darme todo su calor, ánimos y apoyo que, de corazón, me han dado mucha energía para enfrentarme a esta situación. Aquí se demuestran los hermanos de verdad. ¡Viva la Legión!”, terminaba en su mensaje.

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Re:Va de militares
« Respuesta #3335 en: 08 de Noviembre de 2019, 08:22:04 am »

Así trata el Estado a una soldado herida en Afganistán: despedida cuando estaba de baja y sin pensión de incapacidad por un punto

La ministra de Defensa, Margarita Robles, llamó el pasado 5 de noviembre a Laura Velasco para interesarse por su situación y para lamentar que el actual Gobierno ya no puede hacer por ayudarla
La soldado Velasco cayó de una altura de tres metros mientras registraba un vehículo en busca de explosivos y se rompió la pierna por varias partes
Defensa evaluó su incapacidad en un 60%, pero la rebajó a un 24%, un punto menos de lo que permite recibir pensión en el Ejército, mientras la sanidad pública concluye que tiene un 38% de invalidez
Sergi Pitarch - Valencia
07/11/2019 - 22:07h

Laura Velasco Reinosa, vecina de Manises (Valencia), se alistó en el Ejército porque siempre había querido servir a su país. Tenía un trabajo fijo desde hacía seis años, pero su fascinación por las Fuerzas Armadas le hizo dejarlo todo para coger el petate y marcharse a Afganistán en 2010 como parte de la misión de la OTAN en la que España colabora. El 15 de julio de ese año lo que iba a ser un sueño se tornó en pesadilla. La soldado Velasco acabó herida de gravedad tras caer desde una altura de tres metros mientras registraba un vehículo para detectar explosivos.

La soldado Velasco fue evacuada de Afganistán ocho días después y fue operada hasta en tres ocasiones. Las heridas en el tobillo y la rodilla en acto de servicio obligan a Laura nueve años después a andar con una muleta y a no poder llevar una vida normal. En enero de 2020 se le acaba el paro y su situación no hace sino empeorar: tiene dos hijos pequeños con su pareja Virginia y todos se han tenido que mudar a casa de sus padres.

Cuando estaba de baja por la heridas en Afganistán y le faltaban cinco meses para finalizar su contrato con el Ejército fue despedida. "Me echaron con un mensaje al móvil estando de baja por haberme roto la rodilla y el pie en zona de guerra. Alegaron temas psicológicos", explica la exrecluta, en lo que es un caso calcado al del soldado Iván Ramos, un militar que voló por los aires en un atentado en la misma misión y que también fue despedido por el Ministerio de Defensa.

En ese momento, la ya exsoldado empezó un vía crucis médico y judicial para que le reconocieran algún derecho. Como en el caso de Iván Ramos, a Laura solo le reconocieron un 24% de discapacidad. Con un punto más y al haber sido una herida en misión en el extranjero le hubieran aprobado una pensión. Laura consiguió que un tribunal militar superior le reconociera el 60% de incapacidad, pero posteriormente se lo volvieron a rebajar hasta el 24%.
Laura Velasco muestra la contestación del Rey a una carta que le mandó implorando audiencia.

Laura Velasco muestra la contestación del Rey a una carta que le mandó implorando audiencia.

La exsoldado recibió 45.000 euros de indemnización que se gastó en impuestos y en un largo proceso judicial que terminó en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, alega. La sección octava de la sala de lo Contencioso-Administrativo falló el 22 de diciembre de 2014 en favor del Ministerio de Defensa y le obligó a pagar las costas. Y eso que aportó una evaluación del sistema público de salud que le reconoce un 38% de discapacidad.

"Me siento una mierda, porque me he dado cuenta de que para el Ejército somos un número más. Mucha medallita y la custodia de la bandera y nadie me hace caso", lamenta Laura Velasco, quien reclama que al menos la podían haber recolocado en el Ejército en un puesto acorde a sus condiciones físicas.

Perdida la batalla legal y administrativa, la exsoldado se fue a implorar audiencia a las altas instituciones del Estado. Mandó una carta al Rey, quien le contestó que la Casa Real no puede hacer nada y que se dirigiera a la ministra de Defensa. La ministra Margarita Robles recibió esa misiva y telefoneó el pasado 5 de noviembre a la exsoldado, en una llamada que confirman desde el ministerio.
Estado actual de la herida de Laura nueve años después y que le impide realizar esfuerzos y le obliga a andar con muleta.

Estado actual de la herida de Laura nueve años después y que le impide realizar esfuerzos y le obliga a andar con muleta.

"La ministra de Defensa me dijo que se había leído mi expediente. Me dio a entender que ha sido injusto y que, a lo mejor, si ella hubiera estado en esa época hubiera pedido una revisión de mi porcentaje de incapacidad. Ahora dice que ha pasado mucho tiempo y que no puede hacer nada. Lo único que me puede decir es que lo siente mucho", relata Laura.

"Pero una cojera es para siempre", se lamenta la exmilitar, que ahora solo pide que se revise su caso y que exploren en qué situación se encuentra: "Nadie me ha atendido. Nadie ha querido darme audiencia y hablar conmigo mirándome a la cara". Solo agradece el trato al batallón de la policía militar del cuartel Jaime I de Bétera: "Son los únicos que me apoyaron al 200%".

El caso de Laura es similar al de Silvia Ruiz o Iván Ramos, que fueron despedidos del Ejército cuando estaban de baja y sin intentar reubicarlos en tareas administrativas por su discapacidad. Un nuevo ejemplo del abandono del Estado a sus servidores en misiones internacionales. Como reflexiona Virginia, pareja de Laura, "son juguetes rotos para el Ejército y los tiran a la basura".







 

   
   

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Re:Va de militares
« Respuesta #3336 en: 12 de Noviembre de 2019, 09:25:00 am »



El Supremo libra de la cárcel a un infante de Marina que falsificó un informe médico

Acepta su recurso porque la imitación de un sello oficial era “extremadamente tosca, basta, grosera, burda”. Había sido condenado por un delito de deslealtad

Fecha
12/11/19access_time 1:02

Un infante de Marina pasa el reconocimiento médico para ser declarado apto en el Curso de Aptitud de Guerra Naval Especial. Debido al soplo cardíaco que sufre, le exigen un informe de un especialista en cardiología antes de rellenar el apartado de medicina subacuática.

Tras varias negativas de los médicos, el infante de Marina se presenta con la hoja de servicios sellada en ese apartado de medicina subacuática. Pero los médicos se percatan de un detalle: el sello de la hoja está en tinta verde, cuando la utilizada para ese certificado es azul. Además, la firma que lo acompañada no corresponde a ninguno de los médicos de la Clínica Militar de San Fernando (Cádiz).

Los hechos ocurrieron en marzo de 2016, y culminaron en una denuncia interna y en una sentencia de febrero de 2019 en la que el Tribunal Militar Territorial Segundo condenó a este miembro de la Infantería de Marina como autor de un delito de deslealtad a la pena de seis meses de prisión, con las accesorias legales de suspensión militar de empleo y suspensión de cargo público y derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, y sin exigencia de responsabilidades civiles.

Pero meses después la Sala Quinta de lo Militar del Tribunal Supremo ha estimado el recurso de casación presentado por el infante de Marina, de forma que anula la sentencia condenatoria del Tribunal Militar Territorial Segundo y dicta la absolución “libremente y con todos los pronunciamientos favorables al procesado” del delito consumado de deslealtad.
Dar información falsa

Los jueces de lo Militar del Tribunal Supremo analizan, en la sentencia sobre el recurso de casación, el artículo 55 del Código Penal Militar, que tipifica el delito de deslealtad:

-- “El militar que sobre asuntos del servicio diere a sabiendas información falsa o expidiere certificado en sentido distinto al que le constare será castigado con la pena de seis meses a cuatro años de prisión. En situación de conflicto armado o estado de sitio se impondrá la pena de prisión de tres a diez años. En todo caso se podrá imponer, además, la pena de pérdida de empleo.

En todos los supuestos previstos en este artículo, se impondrá la pena inferior en grado cuando el culpable se retractare, manifestando la verdad a tiempo de que surta efectos”.

Según argumentan los jueces en la sentencia, abordaron “si el engaño operado por el recurrente tiene, por su contenido, en términos objetivos, y de antijuridicidad material, entidad suficiente para merecer una respuesta punitiva, lo que necesariamente nos ha de llevar a concluir si resulta idóneo para causar error y confundir al destinatario o destinatarios de la mendacidad”.
“Extremadamente tosca, basta, grosera...”

El Supremo cita, al resolver el recurso del infante de Marina, una sentencia propia en la que aseguró que “cuando una alteración documental es tan burda, grosera o patente que cualquiera pueda fácilmente advertirla, pierde la capacidad de generar la fe y la confianza que pudiera crear tal mutación, y en tales supuestos no se entiende atacado el bien jurídico protegido”.

Pues bien: sobre los hechos, en cuestión, valora que una médico de la Clínica Militar de San Fernando “se percató, a simple vista y en el acto, de que dicho apartado [el de medicina subacuática en la hoja de servicios] estaba incompleto y de que la tinta utilizada en el sello estampado no era la habitualmente utilizada, por lo que requirió al recurrente para que trajera el documento de mérito cumplimentado con la firma del médico correspondiente a medicina subacuática”.

De forma que cuando regresó el militar, a los quince minutos, y le presentó la hoja de servicios con el apartado de medicina subacuática con sello oficial en tinta verde y con una firma que no correspondía a ningún facultativo de la consulta de medicina subacuática, la doctora, “apercibida de la alteración documental, puso los hechos en conocimiento del Teniente Coronel Médico Jefe de la Jefatura de Sanidad”.

Por todo ello consideran los jueces que “en el caso de autos es fácil apreciar la naturaleza extremadamente tosca, basta, grosera o burda de la alteración de la verdad o mutatio veritatis, absolutamente inidónea, por ello, para causar error alguno o confundir a los miembros de la Jefatura de Sanidad de la Clínica Militar de San Fernando -Cádiz-, y, en concreto, a la doctora con destino en dicha Jefatura, destinataria final del documento oficial y, por ende, de la mendacidad que en el mismo se contenía, que, a la simple vista de la hoja de servicios que le presentó el recurrente el 10 de marzo de 2016, se percató, de inmediato, de su alteración, habida cuenta de lo patente de la misma”.

Los propios jueces observan el documento oficial falsificado por este infante de Marina y aseguran que “a simple vista y desde el primer momento, se desprende palmariamente la manipulación operada en el mismo -resaltando el color verde de la tinta del sello estampado en la casilla correspondiente a medicina subacuática-, que se efectuó en dos fases -la estampación, primero, de un sello oficial de la cámara hiperbárica en tinta verde y no azul como era habitual y, posteriormente, de una firma no correspondiente a ningún médico de la consulta de medicina subacuática-”.
“Nula capacidad de engañar”

Ante esa manipulación, “la hipotética capacidad de engañar del meritado documento así manipulado o alterado a los facultativos destinatarios del mismo es nula, ya que, como señala la propia doctora, a quien se presentó por el recurrente la hoja de servicios, desde el primer momento sospechó de la autenticidad de la misma”.

Además, añaden que “dada la tan esperpéntica, defectuosa y burda alteración del documento utilizado por el recurrente para producir el engaño sobre la realidad de su estado físico, que se desprende de la simple lectura del relato de hechos que le son reprochados, no es posible colegir que la entidad objetiva de la simulación o engaño utilizado hiciera a este idóneo para causar error y confundir al destinatario de la mendacidad [...], careciendo, por tanto, el engaño que el recurrente pretendió llevar a cabo a través de la alteración documental producida de la más mínima idoneidad para inducir a error alguno, careciendo, por tanto, la actuación de la necesaria antijuridicidad o entidad o gravedad intrínsecas para integrar, por sí mismo, la conducta delictiva cuya comisión se amenaza en el primer inciso del párrafo primero del artículo 55 del Código Penal Militar vigente, en su modalidad de dar a sabiendas información falsa sobre asuntos del servicio”.

Por ello, “concurriendo este extremo de revelarse la alteración documental efectuada como sumamente burda o grosera, tan patente y esperpéntica que, en términos de experiencia corriente, nadie de aquellos ante los que el documento alterado había de surtir efectos habría podido, en su virtud, ser llamado a error, hemos de concluir que no concurren en los hechos declarados probados todos cuantos elementos resultan precisos”, sentencian los jueces, y por ello estiman el recurso, anulan la sentencia condenatoria a seis meses de prisión y dictan la absolución de este militar de la Infantería de Marina.

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« Respuesta #3337 en: 18 de Noviembre de 2019, 17:51:26 pm »

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« Respuesta #3338 en: 19 de Noviembre de 2019, 07:22:39 am »


La soldado Laura, junto a sus compañeros, en Afanistán, cuando resultó herida. E.E.

La soldado Laura, herida en Afganistán y despedida: su lucha por cobrar la pensión que le niegan
Herida en 2010, al principio se le estableció una discapacidad del 60%. Luego se le redujo al 24%. Sólo cobraría pensión si llega al 25%.
19 noviembre, 2019 03:18

Diego Rodríguez Veiga @diegoricks

Hay una viñeta de El Roto en la que aparece un soldado herido y reza lo siguiente: “Yo era joven e ingenuo y perdí una pierna luchando por la patria. Pero estoy decepcionado. He pedido que me devuelvan mi pierna y se queden con la patria. Pero se niegan a hacerlo y me llaman traidor”. Un poco así se siente Laura Velasco Reinosa (33 años). Aunque no quiere devolver la patria, sí que está intentando que le reconozcan que ha dado su pierna por ella.



El 15 de julio de 2010 Laura, originaria de la localidad valenciana de Manises, era una soldado del Ejército de Tierra desplegada en una misión en Afganistán. Iba a estar cinco meses pero sólo llevaba 45 días cuando pasó. Esa mañana estaba custodiando un puesto de control en la ciudad afgana de Qala i Naw. Su labor era la de revisar los vehículos que circulaban por ahí, en una zona con bastante presencia talibán, para comprobar que no llevaban ningún tipo de artefacto explosivo.

Laura se subió a un camión de arena y, de repente, se desestabilizó desde una altura de tres metros. Cayó. Se destrozó la pierna, los huesos, los tendones, la rodilla y el tobillo y tuvo que ser evacuada de gravedad mientras en el helicóptero le pinchaban morfina para paliar un dolor que no bajaba. Laura ahora pide una pensión por haber resultado herida en un acto de servicio, pero no cumple los estándares marcados por Defensa.
Laura, durante su servicio en Afganistán.

Laura, durante su servicio en Afganistán. E.E.

Tras muchas peripecias judiciales, las evaluaciones médicas acabaron determinando que tenía un 24% de discapacidad, sólo un punto por debajo del 25% necesario para cobrar una pensión. Por eso quiere que se vuelva a revisar su caso, para ver si puede subir. “Voy a seguir luchando. Algo se me ocurrirá. Como si tengo que hacer una huelga de hambre”, dice Laura en conversación con EL ESPAÑOL. ¿Se arrepiente de algo? ¿Daría la patria, que le devuelvan la pierna? “No. Lo volvería a hacer. Mi vocación me corre por las venas”, añade.
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A un punto de cobrar

Después de tres operaciones de reconstrucción por las que tuvo que pasar, para seguir todavía a día de hoy teniendo que usar muleta y sin sensibilidad, la primera parte de la historia judicial de Laura tuvo lugar en marzo de 2013. Tras evaluar su situación, el Tribunal Superior Madrid estableció que tenía un 60% de discapacidad. Los mismos, un mes después, volvieron a evaluar su situación y le bajaron la discapacidad a un 20%. Ella recurrió y consiguió que se estableciera en un 24%. Pero todavía está un punto por debajo de lo que ella quiere obtener.

Resulta extraño que el mismo órgano haya dado cifras distintas sobre una misma herida. Sin embargo, ese baile parece habitual en este tipo de casos. Un perito privado al que ha acudido Laura, en cambio, establece su discapacidad en un 70%. Por eso, ella quiere que se vuelva a analizar su situación para ver si araña ese punto.

Para agravar por lo que está pasando, Laura fue despedida cinco meses antes de que terminara su contrato y el próximo mes de enero se le acaba el paro. Le pagaron 45.000 euros de indemnización pero asegura que se gastó la mayoría en los juicios. Por eso necesita dinero y ese 25% parece la única vía. “Me siento como una mierda”, reconoce frustrada ante que optaran por despedirla en vez de reubicarla. “Estoy en casa de mis padres con mi pareja y mis hijos, de dos y tres años, sin trabajo y sin dinero”, añade.
La pierna izquierda de Laura, donde sufrió las heridas tras su caída.

La pierna izquierda de Laura, donde sufrió las heridas tras su caída. E.E.

“Lo único que quiero es que reconozcan el error que tuvieron. Soy transparente, quiero la pensión. En su día me reconocieron un grado de discapacidad suficiente y después me lo quitaron”, apuntala. “No es que se me haya caído una maceta cuando iba por la calle. Es que fue en Afganistán en un acto de servicio. Es que me mandasteis vosotros ahí”, añade.
La llamada de Margarita Robles

El caso de Laura parece un calco al del soldado Iván Ramos, que en marzo de 2011 sufrió un accidente de tráfico en Afganistán mientras escoltaba a otro vehículo. Ramos perdió el bazo y un riñón, tuvo un traumatismo craneoencefálico y 17 fracturas óseas entre otras heridas. Según la sanidad pública, la discapacidad de Ramos ascendía al 75% pero Defensa se lo tasó finalmente en un 24%. Según varias plataformas de defensa de los derechos de los ex militares, hay varios casos de este tipo.

La familia de Ramos, tras años buscando subir ese punto que permita la pensión, acabó reconociendo que habían perdido la esperanza. Laura todavía no. Aunque ya lo único que le queda es a la desesperada. No tiene dinero para recurrir. Le da miedo. En el último recurso no le dieron la razón y tuvo que asumir ella los costes del juicio.

En esa huída hacia adelante, Laura se puso en contacto con la ministra de Defensa, Margarita Robles. Le envió una carta comentando su situación así como toda la documentación que acreditaba su caso y la ministra contestó llamándola. Aunque tampoco fue como esperaba.
Laura tiene un 24% de discapacidad, un punto debajo de lo necesario para cobrar pensión.

Laura tiene un 24% de discapacidad, un punto debajo de lo necesario para cobrar pensión. E.E.

“Había pedido una audiencia con ella para explicárselo”, relata Laura. “Cuando me llamó me dijo que había leído mi carta y que lo sentía mucho por mí pero que no podía hacer nada más para ayudarme”, añade. Y es que si los tribunales han decidido el estado de la cuestión, la única forma es recurrir, algo que dice que no puede asumir. “Yo lo que quería es que me mirara a los ojos y me escuchara. Que, no entiendo por qué, me han bajado casi un 40% el nivel de discapacidad, que tengo dos criaturas…”.

Por eso ahora Laura ha optado por ejercer presión pública. Ha registrado una colecta de firmas en la plataforma Change.org. Desde ahí pide que el Ministerio de Defensa interponga un recurso de revisión para reabrir su caso y ofrecerle una solución que pase por asignarle un puesto de trabajo que se adecúe a sus circunstancias o que le paguen la inhabilitación.

“Mi familia me apoya al 500%. Tengo una mujer que no me la merezco y también me apoyan los compañeros del Ejército”, cuenta Laura. “Sigo yendo a revisiones porque sigo teniendo lesiones y se me han generado nuevas de caerme a raíz de los problemas en la pierna. Espero que alguien tenga algo de corazón, se lean los papeles, y que reconozcan que ha habido un error”. Laura quiere la patria, pero también la pensión.



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Re:Va de militares
« Respuesta #3339 en: 19 de Noviembre de 2019, 10:51:27 am »
Hacer patria no es ponerte un trozo de tela en los ojos.
Hacer patria es cuidar por tus ciudadanos.