Rivalidad entre cuerpos policiales y un nuevo sistema ineficiente: las piedras en el zapato de SOS Navarra
La plantilla asegura que bastaría con compartir con el 112 la ubicación de los vehículos policiales en tiempo real para asignar la patrulla más cercana sin necesidad de desviar las llamadas telefónicas
Mikel AmorenaMikel Amorena Iturri
PAMPLONA | 20·09·26 | 07:45 | Actualizado a las 10:52
La sala en la que los operadores del 112 reciben las llamadas está llena de carteles de protesta.
Rivalidad entre cuerpos policiales y un nuevo sistema ineficiente: las piedras en el zapato de SOS NavarraIñaki Porto
Más allá de compromisos políticos, el nuevo modelo flojea en la propia operativa técnica. “Han hecho lo contrario de lo prometido: no han compartido la información de las patrullas, ni entre las distintas policías ni con nosotros. Lo que han hecho es montar un ordenador, que no sabemos si está en el Ministerio del Interior o aquí, con una aplicación en la que introducen los datos de ubicación. Y está funcionando regular o mal: notamos retrasos y vemos que la atención no ha mejorado, e incluso puede estar empeorando”, asevera Isabel Anaut.
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La plantilla no entiende por qué se ha descartado una solución técnica sencilla, ya que, señala, no haría falta desviar las llamadas telefónicas policiales a SOS Navarra: “Bastaría con que se compartiera la localización de las patrullas de policía disponibles con el 112, para que directamente desde el centro de emergencias pudiésemos enviar la más cercana, sea la que sea”, explica. Es la misma dinámica operativa que ya funciona con el resto de recursos de emergencias –como los medios aéreos estatales en incendios forestales, que se posicionan sin problema en sus pantallas–. Sin embargo, “en el caso de la policía se ve que alguien no lo quiere, y han montado este sistema absurdo”.
Este fallo operativo, que los trabajadores describen como una “imposición política” tiene como origen la rivalidad entre fuerzas de seguridad. Tras la entrada en marcha del sistema, las urgencias policiales recibidas en el 112 son derivadas al Centro de Mando de la Policía Foral para introducirlas en la aplicación PASE, el servidor que determina la patrulla más cercana. Sin embargo, Guardia Civil y Policía Nacional rechazan que el cuerpo navarro actúe como filtro. Por ello, pretenden que sean los propios operadores del 112 –personal civil sin formación específica en triaje policial– quienes determinen qué avisos requieren presencia policial y los remitan al sistema informático.
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“No quieren que la Policía Foral sea quien haga la gestión; es un conflicto competencial. Guardia Civil, Policía Nacional y Policía Foral nos transmiten que no les gusta cómo funciona esto, y nosotros estamos en medio de todos, tragando con el enfado de la ciudadanía y de las propias policías locales, a las que tampoco se informó”, subraya Anaut.
Llamadas no urgentes en el 112
La plantilla de SOS Navarra denuncia que la puesta en marcha de la Plataforma Única de Emergencias ha integrado de forma automática las líneas policiales en la sala del 112, derivando de llamadas no urgentes al centro de atención. El personal advierte de que lo que el Ejecutivo foral presenta como un avance organizativo está saturando la central con consultas sobre multas, vehículos mal estacionados o avisos de alarmas, rompiendo el esquema de un número reservado históricamente para situaciones de extrema gravedad.
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Los trabajadores señalan que carecen de formación en materia policial, ya que su perfil profesional está especializado en urgencias sanitarias, incendios y rescates. Esta falta de preparación específica, sumada al desvío de trámites ordinarios, obliga a los operadores a prolongar las conversaciones para dar explicaciones administrativas a usuarios desorientados, una sobrecarga operativa que la plantilla está intentando contener mediante la realización de horas extraordinarias.
La principal advertencia del personal y de la representación sindical se centra en los tiempos de espera: la ocupación ininterrumpida de las líneas por asuntos menores interfiere en el descuelgue inicial de la sala. Aunque los protocolos garantizan la atención prioritaria de las llamadas muy urgentes una vez clasificadas, los empleados alertan de que la saturación actual amenaza con retrasar la respuesta telefónica inmediata ante emergencias vitales donde cada segundo resulta crítico.