Autor Tema: Va de militares  (Leído 287416 veces)

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Re:Va de militares
« Respuesta #3300 en: 28 de Junio de 2019, 06:55:06 am »

El Supremo ordena juzgar a siete militares acusados de acoso homófobo a un sargento en Canarias
La Sala reprocha a un tribunal castrense que archivara el caso por formar parte "del devenir diario en todo acuartelamiento".
28 junio, 2019 04:10


María Peral @Maria_peral

    El parte médico de la soldado que denunció acoso: "Perdió 12 kilos, tiene estrés postraumático"

La Sala de lo Militar del Supremo ha ordenado a un tribunal castrense de Canarias que acuerde la apertura del juicio oral contra siete sargentos (seis hombres y una mujer) por un presunto delito de "maltrato, acoso o injurias" a otro sargento destinado en la misma unidad de artillería. Los procesados habrían hecho la vida imposible a la víctima, atribuyendo a su supuesta amistad íntima con un brigada la asignación de tareas profesionales.

El tribunal militar castrense abortó el procedimiento, archivándolo, después de que el juez togado procesara a los siete implicados y tanto el fiscal como la presunta víctima estuvieran dispuestos a ejercer la acusación.

De acuerdo con el auto de procesamiento, existen indicios de que el grupo de suboficiales insultaba y vejaba "de manera continuada" al sargento, al que se dirigían con el apelativo de "rata". En varias ocasiones, y en presencia de la tropa, los procesados habrían utilizado con el sargento expresiones como "te habrás hartado de pastel de polla", "comepollas del brigada" o "putita del brigada", poniendo en entredicho su valía y capacidad como jefe del simulador de tiro "en tanto que lo ejercía no por sus propias capacidades sino por la amistad íntima con el brigada", indicaba el juez togado.

El sargento habría sido agredido, asimismo, en tres ocasiones. La primera vez habría recibido un golpe en la espalda de otro sargento; la segunda, cuando este mismo suboficial "le cogió del cuello, dándole la vuelta y tirándole al suelo al tiempo que le decía 'si te digo que te calles, te callas' y, finalmente, cuando fue "empujado y zarandeado" por otro miembro del grupo.

El tribunal militar territorial revocó el procesamiento, rechazó abrir el juicio oral y sobreyesó el procedimiento. Señaló que tenía "serias dudas" de la realidad e los hechos narrados en el auto de procesamiento y afirmó que "se desprende de ellos con naturalidad y sin necesidad de grandes esfuerzos argumentativos que los diferentes incidentes -a excepción de las presuntas agresiones físicas sufridas- o bien habrían sido producto de una conducta o actitud procaz o grosera por parte de algunos de los encartados o bien formarían parte del devenir diario de la vida de todo acuartelamiento, espacio en cuyo seno se producen disputas, contiendas y discrepancias".

Para el tribunal territorial, no sería procedente trasladar esas "discrepancias" al  ámbito penal, "sin que hayan resultado mínimamente acreditadas las conductas agresoras, injuriosas, vejatorias y humillantes, ni la situación de acoso o de hostigamiento".

La Sala de lo Militar del Supremo ha estimado un recurso del fiscal, ordenando al tribunal territorial que "continúe la tramitación" de la causa penal.

El alto tribunal corrobora que "existen indicios indicios suficientes para sostener razonablemente la posible realidad de los hechos, sin que sea necesario aquí y ahora acreditar la certeza última que se podrá obtener" en la vista oral.

Los magistrados advierten que el propio auto de sobreseimiento "no llega realmente a descartar la posibilidad de que los hechos se hubieran producido como quedan relatados en el procesamiento, pues admite que 'tiene serias dudas' sobre la realidad de los hechos".

Explica, a este respecto, que "la incertidumbre, que lleva necesariamente a la absolución de los imputados tras el juicio oral y la práctica en él de la prueba propuesta por las partes, no puede en este momento sin más llevar al sobreseimiento de la causa. La duda que tras el plenario conduce necesariamente a la absolución, justifica tras la instrucción del sumario la continuación del proceso".

La Sala indica, además, que "no cabe asumir que anticipadamente se pueda excluir la existencia de conductas merecedoras de reproche penal, sobre las que no puede compartirse en principio -como bien apunta el Ministerio Fiscal- que formen parte 'del devenir diario de la vida de todo acuartelamiento'".


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Re:Va de militares
« Respuesta #3301 en: 30 de Junio de 2019, 13:20:22 pm »



El terrible mensaje de la Justicia y la cúpula militar a las mujeres: ‘Deja que te acosen, agredan o violen, pero no denuncies’


 by Luis Gonzalo Segura   5 horas ago

Este jueves 27 de junio hemos sabido de la condena de un mando militar por el brutal acoso sexual que cometió sobre una militar, la cual todavía a día de hoy sufre las terribles secuelas del trauma. Estrés postraumático, para ser exactos, que es el síndrome que sufren aquellas personas que han vivido atrocidades durante una guerra, solo que esta militar jamás estuvo en el campo de batalla. Estuvo en una institución, el Ejército español, que la desamparó ante un pervertido que la acosaba sexualmente y se masturbaba delante de ella a razón de unos quince episodios al mes durante dos años. Terrible.

Una condena con muchas trampas

Una condena siempre es una condena y hay que celebrarla, pero en este caso existen demasiadas trampas. En primer lugar el condenado no es oficial, sino suboficial —subteniente que al pasar a la reserva asciende a teniente— y en segundo lugar es un militar, como acabamos de comentar, próximo a la jubilación. ¿Se habría producido una condena en el caso de tratarse de un oficial joven —comandante de 35 años, por ejemplo— o un oficial de alto rango —coronel o teniente coronel de 50 años—? Hubiera sido más complejo, pero de producirse, la condena no habría sido tan alta, porque ello habría supuesto su expulsión. Dato: nunca un mando militar ha sido expulsado por violencia contra la mujer.

Un tercer elemento a tener en cuenta es la atención mediática, pues en este caso, algo extremadamente inusual, existían medios de comunicación pendientes, lo que se ha debido a que el abogado de la víctima, Suárez Valdés, es además la pareja de Begoña Villacís y sacar a la luz este tipo de casos contribuyen a erosionar al gobierno, en este caso el PSOE, y por tanto benefician al partido de su pareja, Ciudadanos.

Demasiadas sombras

Hasta que el caso saltó a los medios de comunicación, todo lo que lo envolvía era sombrío. Los mandos militares de la víctima, en especial un comandante, ignoraron las repetidas denuncias e incluso la nombraron servicios comprometidos como ser conductora del mando militar que ella denunciaba que la acosaba. No solo no la creyeron, sino que no tuvieron capacidad como para trasladarla por si fuera verdad lo que ella denunciaba.

La actuación de los jurídicos no fue mucho mejor, pues cuando ella consiguió fotografiar al subteniente masturbándose el jurídico militar le recomendó no denunciar. Y la del ministerio de Defensa con Margarita Robles a la cabeza solo puede ser calificada de nefasta: la expulsó por insuficiencia de condiciones psicofísicas en mitad de un proceso judicial que ni siquiera se había resuelto.

Demasiadas luces

En este contexto maniobró con gran habilidad el abogado de la víctima, tanto para beneficiarla como para erosionar al PSOE, y entonces se hizo la luz. Demasiada luz. El ministerio de Defensa, ante el escándalo, rectificó y la justicia militar hizo lo que en raras ocasiones hace —condenó— y con una dureza absolutamente inusual —por encima de los tres años de prisión—.

El gran beneficiado de la condena, obviamente, es la justicia militar, pues con este caso ha conseguido una campaña mediática por la que habrían pagado. Pero la realidad es mucho más tétrica que la merecida condena que ha sido impuesta al depravado mando militar y la responsabilidad sobe la falta de visibilidad del conjunto solo puede achacarse a los medios de comunicación. Medios que muestran el árbol mientras ocultan el bosque, que presentan la pieza, que tanto les reporta a nivel audiencias, pero obvian el puzzle que tantas incomodidades generarían a los que les mandan.

La tétrica realidad

Porque el mensaje de la justicia militar a las mujeres es tétrico: ‘Deja que te acosen, agredan o violen y si no te gusta, márchate, pero no denuncies’. Los datos hablan con meridiana claridad al respecto. Así queda demostrado en el ensayo crítico ‘En la guarida de la bestia’.

En los últimos tres años, de 2016 a 2018, se produjeron noventa denuncias por acoso o agresión sexual de las que se habían resuelto 43 con resultado de ninguna condena. Cero de noventa. Esta es, por tanto, de las denuncias interpuestas en ese período la primera condena. Uno de noventa, esto es un 1%, no parece que permita celebrar absolutamente nada.

Hasta el 31 de diciembre de 2015 la situación no fue mejor: 21 condenas de 174 casos (aunque hay que matizar que no solo de acoso sexual, sino de otro tipo de acosos). La tasa de condenas sería del 12,5%, es decir una de cada diez. Tampoco es para tirar cohetes. Pero si tenemos en cuenta que de esas 21 condenas solo 12 son por acoso o agresión sexual, la situación todavía empeora más.

Por tanto, hasta la actualidad se han producido 13 condenas por acoso sexual en las Fuerzas Armadas de un total de entre 152 y 264 casos, lo que supone una tasa de condenas que oscilaría entre el 8,5% y 4,9%. Ni siquiera una de cada diez.

Urge una solución

En esta situación tan dramática, yo que estoy en contacto de muchas de las víctimas puedo atestiguar la situación por la que pasan y como algunas de ellas han llegado a intentar suicidarse mientras me escribían, urge una solución. Y esta no es absoluto compleja: restringir la justicia militar a tiempos de guerra, estado de sitio o conflicto armado internacional.

Por desgracia, este es el debate que los grandes medios de comunicación no están propiciando y el que debemos trasladar entre todos. La justicia militar española no solo es un privilegio heredado del franquismo, un anacronismo por tanto, sino que también constituye vulneración de los principios de independencia e imparcialidad necesaria (vulnera varios principios —del 13 al 17– del Informe Decaux de la ONU, 2006) y una anomalía en Europa, pues la justicia militar no es que haya sido restringida en la mayoría del Viejo Continente, es que ha sido eliminada: Alemania, Austria, Francia, Noruega, Holanda, Dinamarca…

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Re:Va de militares
« Respuesta #3302 en: 01 de Julio de 2019, 13:34:16 pm »


El F-18 de Fernando Pérez se estrelló por culpa de una llave que alguien se dejó en el motor


El piloto del Ejército del Aire realizó la maniobra de despegue pese al fallo y se estrelló al tratar de regresar a la base.
1 julio, 2019 09:21

 EJÉRCITO DEL AIRE  FUERZAS ARMADAS ACCIDENTES AÉREOS
E.E.
Una llave que alguien se dejó en el motor derecho fue la causa del accidente aéreo del F-18 en el que murió el piloto del Ejército del Aire, Fernando Pérez. El suceso tuvo lugar el 17 de octubre de 2017 y ahora, casi dos años después, el Comisión de Investigación Técnica de Accidentes de Aeronaves Militares (CITAAM), ha concluido un informe en el que expone sus conclusiones sobre el episodio.

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El fatal accidente aéreo de Torrejón de Ardoz supuso una grave sacudida para el Ejército del Aire. La muerte del teniente Fernando Pérez fue una tragedia: era el número uno de su promoción y un compañero especialmente querido entre los miembros del Ala 12, donde estaba destinado.


Pero también porque era el segundo accidente mortal en pocos días, después de que otro piloto, Borja Aybar, falleciese al estrellarse su Eurofighter tras regresar a base desde el desfile del 12 de octubre.

Desde entonces, el CITAAM ha trabajado para determinar las causas de ambos accidentes. Por fin ha arrojado luz sobre cuáles son las causas del suceso que acabó con la vida de Fernando Pérez, informa El País. Una llave olvidada en el motor derecho que provocó el fallo y la caía de la aeronave.


Según las pesquisas de la comisión, en el interior del motor derecho se hallaron restos de una llave de acero. Alguien la habría olvidado y no se detectó su presencia.

 El teniente Fernando Pérez acumulaba 700 horas de vuelo.
El teniente Fernando Pérez acumulaba 700 horas de vuelo. Defensa

Los investigadores interrogaron a los diferentes mecánicos y miembros del Ejército del Aire que de un modo u otro participaron en las revisiones de la aeronave, sin llegar a constatar quién pudo dejarla en el motor del F-18.

Pese a los ruidos extraños que se detectaron, el avión terminó despegando el 17 de octubre de 2017. Según la misma información, la maniobra se habría realizado con un solo motor, el izquierdo. Y ya en vuelo, tras unos 40 segundos desde el despegue, Fernando Pérez optó por regresar. Pero el aterrizaje fue imposible y el F-18 se estrelló.

El teniente tenía 26 años y fue el número uno de la 65ª promoción del Ejército del Aire, por lo que se le recompensó con la Cruz del Mérito Aeronáutico.

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Re:Va de militares
« Respuesta #3303 en: 08 de Julio de 2019, 06:33:48 am »

Las 8 medallas del teniente Corona, a prisión por masturbarse ante una subordinada
El oficial formaba parte del 'Olimpo de los paracas'. EL ESPAÑOL revela en exclusiva su hoja de servicios. Cumplirá seis años y medio de cárcel.
8 julio, 2019 01:09

Jorge García Badía

La sentencia condenatoria al teniente Corona por acoso sexual, abuso sexual y trato degradante a una subordinada ha sido un mazazo para la exitosa historia de la Escuela de Paracaidismo Menéndez Parada y ha mancillado el expediente inmaculado de la Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire (PAPEA). Y ha generado, por supuesto, una enorme controversia.

El teniente fue condenado la semana pasada por un tribunal militar por unos hechos absolutamente denigrantes. Seis años y medio de prisión por masturbarse delante de una soldado en su despacho, en distintas y repetidas ocasiones. La abordaba a solas y le soltaba frases como "mira cómo me pones", "te gustaría comérmela". En esos momentos, las escenas de acoso transcurrían con el teniente masturbándose delante de la soldado. Ella siempre se opuso, pero él la forzó en distintas ocasiones. Y en distintos lugares. Ella, por desgracia, estuvo de baja por las secuelas psicológicas posteriores a lo ocurrido. Ahora él ha sido condenado.

Corona no era un cualquiera. Formaba parte de lo que en el argot se conoce como ‘Olimpo paraca’, un término que se utiliza en la Base Aérea de Alcantarilla (Murcia). Contaba con ocho condecoraciones en su hoja de servicios en las instalaciones y era uno de los 15 paracaidistas que en el lejano año 1978 fueron seleccionados para fundar la unidad más laureada de las Fuerzas Armadas Españolas.Un hombre con medallas, con prestigio en su trabajo. Prestigio que usó para intimidar a su víctima cuando estaban solos.

En la PAPEA están reunidos los mejores saltadores, capaces de lanzarse desde helicópteros o globos. Es el motor de la selección nacional de paracaidismo. La escuela posee más de 60 trofeos en competiciones internacionales, así como dos récords mundiales de figuras en formaciones en caída libre en 1991 y 1997. Y uno de ellos era el teniente en cuestión.

Ese aura de intocable se esfuma ahora tras la sentencia del Tribunal Militar.Con ella se convierte en el ‘ángel caído’ de la Base Aérea. El abogado de la víctima ha solicitado una modificación del fallo para que incluya como pena accesoria la pérdida de empleo del teniente, la pérdida de su condición de militar.

Esta situación pondrá fin a los servicios que Fernando Corona Aroca empezó a prestar en las instalaciones de Alcantarilla. Se inició de jovencito, el 18 de octubre de 1973. Por aquel entonces, ni su corta estatura ni su marcada delgadez supusieron un hándicap. Con solo 17 años decidió convertirse en militar de carrera y someterse a duras sesiones de instrucción. No quería ir a clase, como hacían la mayoría de jóvenes alcantarilleros, al único instituto que en ese momento tenía la localidad: el IES Francisco Salzillo.

Ya por aquel entonces tenía esa mala fama. “Con sólo mirarte te desnudaba con la mirada”, comenta una exalumna del citado instituto a EL ESPAÑOL. Es una vecina de la localidad que conoció al teniente cuando tan sólo era un adolescente que residía cerca de la fábrica de Hero, en el Barrio de Santa Rosa.
La mala fama

El teniente Fernando Corona Aroca nació en Alcantarilla el 26 de marzo de 1956. Ya en aquellos primeros años empezó a lucir un característico bigote castrense.Se jactaba de su patriotismo, mostraba un gran respeto por los mandos superiores y cuidaba su físico acudiendo al gimnasio. Entretanto, proseguía con su formación como ‘paraca’, tal y como refleja el apartado de títulos, diplomas, especialidades y cursos de su hoja de servicios a la que ha podido tener acceso EL ESPAÑOL.

En 1975 culminó su formación. Se había especializado en defensa, seguridad y apoyo, junto a sus habilidades para los denominados saltos ‘manualistas’. Todo ello le valió al entonces cabo primero Corona para convertirse en uno de los 15 elegidos por el Ejército del Aire (EA) para crear en abril de 1978 la unidad PAPEA en Murcia.
Puerta de acceso a la Base Aérea de Alcantarilla.

Puerta de acceso a la Base Aérea de Alcantarilla. Ejército del aire

A la generación de Corona se le encomendó "dar un empuje al paracaidismo en el Ejército del Aire, que estaba tocando fondo". Así aparece en un artículo de la Revista de Aeronáutica y Astronáutica firmado por el coronel Tajadura, que en 1978 fue el primer capitán de la unidad del teniente acosador. La disminución de efectivos y el fallecimiento en accidente paracaidista del jefe de la Sección de Pruebas y Exhibiciones de la Ezapac había dejado aquel cuerpo bajo mínimos. “Fue una generación de pioneros”, corrobora un periodista especialista en temas militares. “Salían a campeonatos mundiales y europeos con pocos medios en comparación con sus homólogos americanos o alemanes y les mojaban la oreja. Eran muy buenos técnicamente y tal vez un poco temerarios”. Nuestro protagonista era uno de ellos.
“Ser un buen ‘pistolero’ estaba bien visto”

Corona iba ascendiendo al mismo ritmo que surgían los comentarios por la base en torno a su altanería, sus miradas inapropiadas o su talante machista para con las mujeres. “Era un ‘picaflor’, pero ser un ‘pistolero’ estaba bien visto en el Ejército”, comenta desde el anonimato un exparacaidista que en los 90 estuvo destinado con Corona.

El carácter chulesco de Corona le acompañó desde su juventud hasta la madurez. Y hasta el acoso a una de sus subalternas. Sirva como ejemplo la anécdota que cuenta este exparacaidista. Los hechos transcurren en una noche de maniobras. “Era un poco pelota con los mandos superiores, pero no era de los que puteaba a los que él tenía por debajo. Eso sí, era más chulo que un ocho. Recuerdo que una vez teníamos que ir a balizar una zona para un salto en paracaídas. Corona se fue a cenar a un restaurante de Calasparra y nos dejó a nosotros por el campo después de darnos un vaso de leche con coñac para calentarnos”.
Masturbaciones en la fotocopiadora y en el coche

La víctima sufrió el acoso del entonces subteniente Corona desde el primer día en que entró en la escuela. En las instalaciones, como muestra de respeto a los superiores jerárquicos, hay que dirigirse a ellos anteponiendo al inicio de la frase la escala militar. En una ocasión ella se dirigió a él como "mi subteniente", sin embargo, Fernando le aclaró el modo concreto en el que debía hablarle: “Para ti soy ‘tu Fernando’”.
Corona se masturba en las fotocopiadoras.

Corona se masturba en las fotocopiadoras. Antena 3

La primera conversación que tuvo con su superior inmediato fue un anticipo del infierno de episodios de acoso y abusos sexuales que iba a sufrir a diario. Fue un calvario interminable que duró un año y medio. La administrativa y el subteniente Corona trabajaban en la Escuela Militar. Como no tenían una oficina para cada uno, la víctima tenía que soportarle durante buena parte del tiempo. Cuando Corona llegaba al lugar, tenía por costumbre cerrar las cortinas para que desde la calle nadie pudiese ver nada.

Aquella no era una estancia demasiado concurrida. De ese modo, ella se quedaba a solas con él en innumerables ocasiones. Y ahí se echaba a temblar. El subteniente comenzaba a insinuarse vulgarmente (“te gustaría comérmela”). Después, le interrogaba: quería saber cómo mantenía relaciones sexuales con su pareja. Ella, incómoda, no respondía. Al final, él se sacaba el pene (“mira cómo me pones”) y se masturbaba delante de ella.

Algunos le llamaban el "enano saltarín", debido a su profesión como paracaidista y al modo en el que la ejercía. Para protagonizar actos tan hirientes contra la víctima y subordinada se valía, precisamente, de su baja estatura. De ese modo, Corona podía permanecer oculto, parapetado tras una de las fotocopiadoras cercanas a la mesa de la soldado. Y ella, ya que él era quien se encargaba de emitir los Informes Personales de Calificación (IPEC) sobre su trabajo, se quedó bloqueada.

La obsesión por esta soldado llegó a tal punto que terminó prohibiéndole practicar deporte con un cabo de la escuela de paracaidismo. Tal fue la presión y el estrés que ejerció sobre la víctima que ésta comenzó a sufrir problemas gástricos, diarreas, vómitos y dolores de cabeza. Estuvo tomando ansiolíticos y antidepresivos: hasta nueve pastillas diarias.

Mientras ella iba a peor, el suboficial mejoraba y mejoraba. Seguía cuidando su físico, acudiendo al gimnasio de las instalaciones y participando en pruebas de atletismo de la escuela.

La situación empeoró. El subteniente Corona comenzó a propasarse incluso físicamente, al tocarle los genitales. Llegó incluso a masturbarse delante de ella dentro de un coche, en el trayecto que ambos cubrieron el 14 de enero de 2016 al Hospital Militar de Cartagena. El suboficial había solicitado que la administrativo fuese la conductora. Él se colocó en el asiento del copiloto. Aprovechó el viaje para proponerle desviarse a su casa de la playa en Los Alcázares.Quería mantener sexo con ella en aquel lugar. Ella se negó. Él se masturbó a su lado, en el interior del automóvil.
Durante los abusos recibió una Estrella de Bronce

La víctima estaba desesperada. Los abusos y el acoso sexual que sufría desde octubre de 2014 no evitaron que el subteniente recibiese sendas condecoraciones y menciones honoríficas al año siguiente: en 2015, Corona obtuvo una Estrella de Bronce y una Cruz al Mérito Aeronáutico con distintivo blanco.

Ocho condecoraciones y menciones honoríficas, junto a cuatro distintivos(paracaidista en Portugal, Marruecos, Francia y Alemania). Fernando Corona logró en el Ejército del Aire todo eso, y aún debe de gozar de fama porque algunos veteranos califican su condena de seis años y medio de prisión por abusar y agredir sexualmente a una subordinada como un mero "percance". “Le conozco personalmente, es un compañero, y son cosas muy delicadas.Este hombre ha tenido este percance y es lo que hay”, asegura uno de esos veteranos.
Corona, con bigote, junto a sus compañeros y esposa, en un bar de Alcantarilla (2011).

Corona, con bigote, junto a sus compañeros y esposa, en un bar de Alcantarilla (2011).

En la Base Aérea de Alcantarilla no se activó el protocolo de acoso hasta que en 2016 la víctima tuvo el valor de fotografiarle. Se le veía con una toalla colgando del cuello y vestido con una camiseta y unos pantalones cortos. Aparece en la foto masturbándose a escasos metros de ella.
Foto de familia con Cospedal

Una de las pocas veces que se volvió a ver uniformado a Corona por la Base Militar de Alcantarilla fue en el 40º aniversario de la creación de su unidad, la PAPEA. El acto, en enero de 2018, movilizó a la plana mayor de la política regional y nacional. La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, posó en una foto de familia con toda la unidad de Corona, 64 de los 90 miembros que a lo largo de cuatro décadas habían cumplido con los exigentes requisitos técnicos y físicos que requiere el ingreso en la PAPEA. Solo un mes después, el Tribunal Militar Territorial Primero decretó la apertura de juicio oral contra el que en ese momento ya era oficial en la reserva.

A ella le diagnosticaron estrés post-traumático. Desde que interpuso la denuncia en la Comisaría de la Policía Nacional en Elche, siempre mantuvo ante agentes, forenses, militares, psicólogos y trabajadores sociales el mismo relato, una versión sólida e inexpugnable sobre el ambiente sistemático de maltrato psicológico y humillación al que el subteniente la sometió. 

El Tribunal Militar cerró el caso después de tres años de instrucción, el pasado miércoles 25 de junio, condenando al teniente en la reserva por un delito de trato degradante, inhumano o humillante, a otro de lesiones psíquicas (tres años y un día de prisión), a un delito de acoso sexual en grado de consumación (dos años) y a un tercero de abuso sexual (un año y seis meses). Se le impuso también el pago de una indemnización de 106.754 euros para la soldado por los 720 días de baja médica que sufrió, por las secuelas, el estrés postraumático y los daños morales ocasionados.

“Nosotros damos por sentado que va a recurrir”, dice el letrado de la víctima, Antonio Suárez-Valdés. Es la única alternativa que el teniente Corona tiene para no perder la condición de militar, no sufrir un recorte en la cuantía de su pensión y para evitar el ingreso en la prisión de Alcalá de Henares. El recurso de casación será estudiado por la Sala Quinta de lo Militar del Tribunal Supremo, que está compuesta por un presidente y siete magistrados: cuatro pertenecen a la carrera judicial y los otros cuatro al cuerpo jurídico militar.

Esta sentencia se produce tras la entrada en vigor del nuevo Código Penal Militar que en 2015 derogó la ley orgánica 13/1985, por lo que el abogado de la soldado, especialista en Derecho Militar y que llevó la denuncia de acoso sexual de Zaida Cantera contra un teniente coronel del Ejército de Tierra, reflexiona que “este caso marcará la línea a seguir a partir de ahora por los tribunales militares en el enjuiciamiento de este tipo de causas”.




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Re:Va de militares
« Respuesta #3304 en: 12 de Julio de 2019, 07:02:10 am »

Condenados tres mandos militares y un empresario por el pago de mordidas en una trama de corrupción
La sentencia del Supremo da por acreditada la adjudicación irregular de contratos desde la Inspección General de Sanidad del Ministerio de Defensa.
11 julio, 2019 18:40

Gonzalo Araluce @GonzaloAraluce

Tres mandos militares y un empresario han sido condenados a penas de entre tres meses y tres años de prisión por una trama de corrupción asentada en la Inspección General de Sanidad (IGESAN) del Ministerio de Defensa. Según la sentencia de la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo, todos ellos estaban implicados en la adjudicación irregular de contratos a cambio de mordidas.

De acuerdo a la sentencia del Supremo, los mandos militares (dos tenientes coroneles y un subteniente) formaban parte de una trama de mordidas basada en la adjudicación de contratos desde el IGESAN. Un empresario completaba la trama, y entre todos ellos se repartían los beneficios obtenidos en los movimientos irregulares.

Los hechos tuvieron lugar entre finales de 2008 y finales de 2009. El plan consistía en otorgar contratos a dedo al empresario. Dichas adjudicaciones debían haberse realizado con publicidad y concurrencia múltiple, pero los militares fraccionaban los proyectos en partes más pequeñas para pasar los controles. Otras veces se llegó a la contratación verbal, únicamente prevenida para situaciones de emergencia.

Cuando resultaba inevitable el sistema abierto y público, se daba un valor excesivo, en el criterio de elección, a cuestiones técnicas teóricas. Los militares se las comunicaban al empresario para que las incluyera en sus propuestas.

Una vez obtenido el beneficio en favor del empresario, una mitad iba a parar al bolsillo de este y la otra mitad al de los mandos militares.
Las penas

Con esta sentencia, el Supremo pone punto y final a un largo proceso judicial. En mayo de 2018, el tribunal ordenó repetir la sentencia por falta de fundamentación.

Los militares y el empresario habían presentado recursos a sus condenas, llegando hasta esta instancia. La sala no ha aceptado los que presentaron dos militares y el empresario, pero sí ha aceptado parcialmente el de un teniente coronel.

El empresario ha sido condenado a tres meses de prisión al empresario. Las penas de los militares son de cinco meses para uno, de dos años para el segundo y de tres años para el tercero; todas ellas por un delito consumado y continuado contra el patrimonio en el ámbito militar.




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Re:Va de militares
« Respuesta #3305 en: 13 de Julio de 2019, 07:05:14 am »

Polémica en las Fuerzas Armadas

Defensa no considera acoso laboral si denunciante y denunciado son militares


Una instrucción del Ejército establece que la "violencia solo se da en una relación de trabajo" cuando al menos uno de los implicados sea civil.

FERNANDO H. VALLS
Viernes, 12 Julio 2019, 11:45
Actualizado: 12/07/2019, 12:23
Militar
Defensa no considera acoso laboral si denunciante y denunciado son militares / LI
Una orden del Ejército de Tierra está provocando un importante revuelo en las Fuerzas Armadas. Se trata de la Instrucción Técnica 07/19 sobre "procedimiento para la tramitación de las denuncias de acoso laboral", un documento que busca establecer un procedimiento para canalizar las denuncias por este tipo de violencia en el trabajo. En el texto se puede leer que quedan excluidos de responsabilidad "cuando tanto el denunciante como el denunciado sean militares".


La instrucción, a la que ha tenido acceso La Información, está fechada el pasado lunes 8 de julio de 2019 y ha sido firmada por el general jefe del Mando de Personal, Teodoro Baños Alonso. La orden entró en vigor el día siguiente al de su firma, es decir que se encuentra vigente desde el pasado martes día 9.

El punto polémico es el 4.1 donde se establece qué es acoso laboral: "La exposición a conductas de violencia psicológica intensas, dirigidas de forma reiterada y prolongada en el tiempo hacia una o más personas, por parte de otra(s) que actúan frente a aquella(s) desde una posición de poder, no necesariamente jerárquica sino en términos psicológicos, con el propósito o el efecto de crear un entorno hostil o humillante que perturbe la vida laboral de la víctima".

A continuación se recoge en el texto que se hablará de posible acoso laboral cuando "el denunciante y el denunciado son civiles, cuando el denunciante es militar y el denunciado es civil, y cuando el denunciante es civil y el denunciado es militar". "No se considera acoso laboral cuando tanto el denunciante como el denunciado sean militares", añade esta instrucción interna.

La denuncia de 45 sin despidos
La polémica en las Fuerzas Armadas es importante y una asociación ya ha presentado una carta de protesta dirigida a la ministra de Defensa, Margarita Robles. La plataforma '45 sin despidos', que busca acabar con la salida de los militares temporales de los que se prescinde al cumplir esa edad, ha presentado esta mañana un escrito en el Ministerio denunciando que esta instrucción técnica del Ministerio de Defensa contradice la Resolución de 5 de mayo de 2011, de la Secretaría de Estado para la Función Pública, que hace referencia a conductas entre personas y que en ningún caso se define a las personas denunciantes o denunciadas ni a sus profesiones.


Fuerzas armadas
Mira también
El despido de 53.000 militares costará a la Seguridad Social mil millones extra
'45 sin despidos' recuerda, además, que si se aplicara esta orden "a episodios de acoso como los sufridos por una soldado en la Base de Alcantarilla, cuando un superior se masturbaba delante de ella, hechos por los que el denunciado ha sido condenado a seis años y medio de prisión, no estarían considerados" como tal.

Tampoco sería considerado acoso el caso de un sargento del Ejército de Tierra condenado por el Tribunal Supremo a un año de prisión por abusar de sus facultades, insultar y menospreciar a sus subordinados al dirigirse a ellos públicamente con expresiones como "solo tenéis una neurona" o "vuestro trabajo lo puede hacer cualquiera de Mercadona".


Y tampoco serían acoso los episodios sufridos durante cinco años por un soldado cuando su sargento le decía "ven aquí, a la derecha de tu amo" o "mejor vete a trabajar al McDonald’s".

E, incluso, según denuncia '45 sin despidos', no serían acoso los episodios sufridos por la excomandante y actual diputada del PSOE, Zaida Cantera.

La plataforma reclama a la ministra Robles la retirada de dicha instrucción técnica y su modificación, para que "no se especifique de ningún modo la relación laboral que se tenga con la administración de denunciantes ni de denunciados siendo estos en todo caso única y exclusivamente, valga la redundancia, denunciante y denunciado".

Desconectado Aniquilatorz

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Re:Va de militares
« Respuesta #3306 en: 13 de Julio de 2019, 21:27:05 pm »
DEFENSA - Ejército de Tierra
Así es Patricia Ortega, la primera general de las Fuerzas Armadas
 una de las primeras mujeres en la FFAA. También fue la primera teniente coronel y coronel de la historia de España


Patricia Ortega, primera general del Ejército: 'Invito a los hombres a vestir este otro uniforme'
Patricia Ortega: "Invito a los hombres a vestir el uniforme del cuidado del hogar''
Patricia Ortega, así es la primera (y de momento única) coronel española

Patricia Ortega es pionera un poco a su pesar. Porque después de haber sido de las primeras mujeres en entrar en el Ejército hace más de 30 años, la primera teniente coronel de la historia española, la primera coronel y ahora, la primera general, está un poco harta de figurar como "la primera tal...". Abrir camino la ha conducido a recibir numerosos reconocimientos. En los últimos meses, cuando ya estaba haciendo el curso de ascenso a general en el Centro de Estudios Superiores de la Defensa (CESEDEN), había dejado de conceder entrevistas.


Quería centrarse en el curso, en aprobarlo y en seguir trabajando hasta que se produjera la decisión que finalmente se ha formalizado este viernes: su nombramiento como general por parte del Consejo de Ministros, después de que la ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, elevara al Gobierno la propuesta de su ascenso.

La primera (de nuevo) general de brigada de España se alistó en el Ejército de Tierra en 1988, tras pasar por la Academia General Militar de Zaragoza, siendo ya ingeniera agrónoma, cuyo título obtuvo en la Universidad Politécnica de Madrid. Ortega es madrileña, nacida en 1963 y nieta, hija y hermana de militares. Está casada y tiene tres hijos, pero ninguno de los cuatro pertenece a su gremio.

Después de conseguir el empleo de alférez alumno en Zaragoza, la general continuó su formación en la Escuela Politécnica Superior del Ejército de Tierra, donde ascendió a capitán del Cuerpo de Ingenieros Politécnicos y logró el título de ingeniero de Construcción en 1992.

Gracias a este último título, ha desempeñado parte de su trabajo en la Dirección General de Infraestructuras del Ministerio de Defensa, donde ha liderado diferentes equipos y departamentos.

En sus anteriores entrevistas, la general Ortega siempre ha afirmado que no tuvo los problemas que por desgracia sí han sufrido algunas mujeres en las Fuerzas Armadas, como la discriminación o el acoso sexual. "Yo no lo he vivido en mi día a día. Personalmente nunca me he encontrado en una situación de este tipo. Aquí el problema no es mayor que el que pueda sufrir cualquiera en otro colectivo. Y nuestra tolerancia con este tema es cero", dijo en una entrevista con Yo Dona en mayo del año pasado. Puede leer la entrevista completa aquí.


Lo que sí reconocía en esa misma entrevista es que "igual que en cualquier otro entorno", ella y sus 25 compañeras de promoción tuvieron que demostrar lo que valían con más intensidad que los hombres, porque "cuando falla un hombre, se equivoca él solo, con nombre y apellidos, pero si lo hace una mujer fallamos todas". Es una convencida de que el Ejército es un reflejo de la sociedad, donde hay de todo, y por eso también "hay machismo".

Sin embargo, ella eligió esta profesión "por vocación de servicio, y porque se defienden unos valores en los que creo (abnegación, superación, trabajo en equipo, lealtad...)".

El último destino de Ortega como coronel ha sido en el INTA, el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, un organismo especializado en investigación donde se llevan a cabo proyectos de todo tipo, desde la creación de telas especiales para diseñar prendas antibalas, la simulación de condiciones en el espacio, el desarrollo de tecnologías para uso militar y/o civil, pruebas de nuevos armamentos, vehículos y municiones o, sin ir más lejos, la instalación de una base del sistema de satélites Galileo de la UE, uno de los últimos proyectos que ha acogido el INTA, aunque éste lo dirige la UE.
Si tu jodel chino........chino mealse en sopa. !Tu decidil!.

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Re:Va de militares
« Respuesta #3307 en: 17 de Julio de 2019, 07:35:10 am »

El Supremo califica de “incongruente” una sentencia de la justicia militar sobre la falsas mudanzas

Acerca del mismo hecho, el tribunal condenó a un capitán por delito contra el patrimonio y a un teniente como cooperador necesario en uno contra la hacienda militar

Fecha
17/07/19access_time 1:02

El retraso de un juez permite que un capitán del Aire se libre de la condena por las falsas mudanzas

La trama de las mudanzas falsas en el Ejército del Aire todavía no ha terminado de depurarse en los tribunales. Aún una década después de los hechos, en algunos casos, la Sala Quinta de lo Militar del Tribunal Supremo está resolviendo recursos de casación de condenas a militares que se lucraron con dinero público que supuestamente tendría que haber ido a pagarles la mudanza por el cambio de destino.

Confidencial Digital ha podido comprobar que el Supremo ha incluido un duro reproche al Tribunal Militar Territorial Primero en una sentencia reciente sobre un caso concreto de irregularidades con el cobro de compensación por mudanza desde la Academia General del Aire en San Javier (Murcia) al Grupo Central de Mando y Control en Torrejón de Ardoz (Madrid).
Capitán del Aire condenado a seis meses

El caso en cuestión se refiere a un capitán del Ejército del Aire que fue condenado como autor de un delito consumado contra el patrimonio en el ámbito militar, lo que supuso una pena de seis meses de prisión con las accesorias de suspensión militar de empleo y de suspensión de cargo público y derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena; así como al abono de la totalidad de la cantidad indebidamente percibida (2.550 euros).

La condena se la impuso el Tribunal Militar Territorial Primero. El militar decidió presentar un recurso de casación ante el Tribunal Supremo por nueve motivos.

La sentencia del Supremo desestima todos los motivos esgrimidos por la defensa de este capitán del Aire, y por eso el recurso de casación también es desestimado, por lo que el Alto Tribunal confirma, por ser ajustada a derecho, la sentencia del Tribunal Militar Territorial Primero.

Pese a ello, los jueces de la Sala Quinta del Supremo no se limitan a considerar los motivos de casación y a desestimarlos uno a uno.

Al final de la sentencia, antes del fallo, incluyen otro punto que introducen así: “Finalmente este Tribunal de casación no puede dejar de llamar la atención sobre algunos extremos resaltables y relevantes de la sentencia de instancia, en lo que concierne a las condenas recaídas”.
Dos tipos distintos para el mismo delito

Lo que le llama la atención a los jueces del Supremo de la sentencia del Tribunal Militar Territorial Primero es que “al autor [el capitán] se le condena por el tipo cualificado del art. 81.2 del Código Penal Militar, mientras que al cooperador necesario [un teniente] se le condena por su participación en el tipo básico del mismo delito (art. 81.1)”.

El artículo 81 del Código Penal Militar establece:

1. El militar que, simulando necesidades para el servicio o derechos económicos a favor del personal, solicitare la asignación de crédito presupuestario para atención supuesta, será castigado con la pena de prisión de tres meses y un día a dos años.

2. Si las cantidades así obtenidas se aplicaren en beneficio propio, se impondrá la pena de dos a diez años de prisión, que graduará el Tribunal atendiendo en especial al lucro obtenido.

Pues bien: el Supremo considera que al condenar al autor por el 81.2 y al cooperador necesario por el 81.1 “se infringen los principios consustanciales a la participación delictiva, radicados en la accesoriedad y en la unidad del título de imputación, sin que el tribunal sentenciador ofrezca otra justificación que hallarse vinculado por el principio acusatorio, pero sin haber hecho uso de la facultad que le confiere el art. 733 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal”, que hubiera permitido al Tribunal Militar Territorial Primero cambiar la calificación de delitos hecha por el fiscal del caso.

Por todo ello, la sentencia del Supremo trata de detenerse, con esta llamada de atención final, “sobre lo incongruente que resulta haber condenado al cooperador necesario por delito que no coincide con el cometido por el autor”.

Este ‘palo’ verbal al Tribunal Militar Territorial Primero no tiene mayores consecuencias para el caos, ya que al no haberse planteado ese asunto en el recurso de casación, no se puede modificar la sentencia en ese punto.
Otro varapalo anterior

No es la primera vez que el Supremo saca los colores a la justicia militar a cuenta, precisamente, del asunto de las mudanzas falsas del Ejército del Aire. Ya en marzo ECD dio cuenta de una sentencia del Tribunal Supremo por el recurso de otro capitán implicado en la trama.

En ese caso, llegó a decir que “la condena y la pena impuesta”, también por el Tribunal Militar Territorial Primero, “no se ajustan a la legalidad” por no haber aplicado correctamente las circunstancias atenuantes que llevaron a reducirle la pena hasta dejarla en sólo dos años.

Pero, de nuevo, como el recurso de casación no abordaba ese punto, la sentencia del TS se quedó sólo en una reprimenda escrita a la justicia militar, pero sin consecuencias reales para el recurrente, que vio confirmada la pena.