Autor Tema: CURIOSIDADES  (Leído 129140 veces)

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Re:CURIOSIDADES
« Respuesta #840 en: 19 de Febrero de 2019, 07:55:10 am »

El genio que se ha hecho millonario vendiendo testículos de silicona para perros
Después de castrar a su mascota, Gregg Miller decidió regalarle unos testículos de plástico, patentó el invento y fundó una empresa.
19 febrero, 2019 03:04



José Pichel @josePichel

Un curioso ejemplo de amor y de empatía con los animales o un extravagante caso de éxito empresarial, podemos calificar esta historia como ustedes quieran, pero de todas formas hablamos de un invento fuera de lo común. El estadounidense Gregg Miller desarrolló en los años 90 una prótesis de testículos para su perro después de castrarlo y este producto, comercializado a gran escala en las últimas dos décadas, se ha hecho tan popular que lo ha convertido en millonario.

La castración no sólo impide que las mascotas se reproduzcan, sino que es conveniente para reducir la agresividad y algunos problemas hormonales, así que Miller, como cualquier dueño, llevó al veterinario a su perro Buck para tan delicada operación. Sin embargo, al regresar el animal notó que le faltaba algo y miró a su dueño preguntándose qué había pasado, según explica en un reportaje de la CNBC.

Esa cara de pena le conmovió tanto que se puso a pensar en una solución, así que volvió al veterinario y le comentó su idea: ¿por qué no fabricarle unos testículos artificiales? Después del shock inicial le convenció para trabajar juntos en un prototipo que llegaron a probar en decenas de mascotas.

Miller patentó la idea y en 1995 fundó la empresa Neuticles para comercializar esas prótesis que al principio eran de plástico duro y que después mejoraron mucho utilizando silicona blanda. "Neuticles le permite a su preciosa mascota conservar su apariencia natural y su autoestima, y ayuda al dueño con el trauma", podemos leer en su web, donde se anuncian diferentes modelos y tamaños.
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A precio de oro

El éxito ha sido arrollador. Según los medios de comunicación estadounidenses, este ciudadano de Misuri ha vendido más de 500.000 pares de prótesis en todo el mundo y se ha hecho millonario. Y no es para menos porque los nuevos testículos, que se implantan en colaboración con clínicas veterinarias de medio centenar de países, valen una media de más de 300 dólares e incluso algunos modelos se aproximan a los 500. Es más, la empresa ha diversificado el negocio tanto que llegó a fabricar un pedido especial para un elefante por un importe de 2.800 dólares. 

Quizá estos precios no sean asequibles para todo el mundo, pero los famosos no se han podido resistir. Por ejemplo, el perro de Kim Kardashian, Rocky, lleva una prótesis de Neuticles, según anuncian orgullosos en su página. Por si faltaba algún ingrediente, en 2005 Miller ganó por este invento el premio Ig Nobel, parodia de los Nobel, en su categoría de Medicina. Un año antes el premiado había sacado un libro contando su vida: la portada eran dos nueces.
Críticas

No obstante, no todo el mundo está encantado con el invento. El Consejo Veterinario de Nueva Zelanda dice que el uso de estas prótesis no beneficia a los animales y no se puede justificar, y en el Reino Unido el Royal College of Veterinary Surgeons rechaza por motivos éticos cualquier uso de cirugía en animales que tenga propósitos meramente estéticos.



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Re:CURIOSIDADES
« Respuesta #841 en: 24 de Febrero de 2019, 18:02:16 pm »

La verdad sobre Blas de Lezo: victorias ruinosas, esclavos y agonía de un imperio

Probablemente el almirante español merezca una película, pero esa cinta incluiría sorpresas si quisiera ser justa con los hechos


Autor
Julio Martín Alarcón

10/02/2019 05:00 - Actualizado: 10/02/2019 10:28

Después de la heroica defensa naval del puerto de Cartagena de Indias en 1740 llegó el momento de hacer las cuentas. En concreto, a España le tocó pagar 100.000 libras esterlinas, una fortuna de la época en concepto de compensación a los ingleses como consecuencia de la victoria. Es correcto: ganamos la Guerra del Asiento (1739-1748) con la gran defensa del almirante Blas de Lezo al frente, pero además del coste militar hubo que liquidar el asiento contable con una compañía privada inglesa, la 'South Sea Company'. Salía a pagar. La gesta de Blas de Lezo es fácil de encontrar en cientos de páginas. El ventajoso acuerdo final para Inglaterra, no tanto.

Fue el precio por recuperar el comercio de esclavos negros y el navío de permiso que se habían cedido a Inglaterra en el Tratado de Utrecht de 1713 y que motivó a la larga la guerra. El negocio para Inglaterra, que había concedido el monopolio a la Compañía de los Mares del Sur —South Sea Company— demostró ser poco rentable, menos aún después de la interrupción de la guerra, así que tras la derrota devolvieron la concesión y endosaron a España unas cuentas plagadas de trampas que incluyeron hasta el uso de un cambio monetario descaradamente ventajoso, según describe Reyes Fernández Durán en 'La corona Española y el tráfico de negros. Del monopolio al libre comercio’ (2011).

Cuando partidos como VOX y otros no dejan de ensalzar al gran marino apodado 'Mediohombre', supuestamente no reconocido en nuestro país -como la semana pasada cuando reclamaron una película durante la gala de los Goya-, habría que recordar que su hazaña no ha dejado de homenajearse en la última década: en 2014, una gran exposición en el Museo Naval, además de cientos de artículos, algunos de los cuales se han pasado de frenada con afirmaciones grandilocuentes que no se corresponden con la verdad, tal y como han demostrado en un reciente libro las historiadoras Mariela Beltrán y Carolina Aguado, comisarias de aquella exposición precisamente ('La última batalla de Blas de Lezo', 2018).

Lo que no se cuenta

Lo que no se cuenta habitualmente es el escabroso asunto del comercio de esclavos de negros de África que fue lo que motivó la guerra, y menos aún la ruina y el progresivo e imparable declive por el que se deslizaba ya el Reino de España. El tratado que puso fin a la Guerra del Asiento supuso además el fracaso del experimento político primero de Felipe V que con el Real Decreto de Flotas y Galeones de 1720 había comenzado una tímida liberalización del comercio con la inclusión de San Sebastián como puerto de comercio con Venezuela (Virginia León Sanz y Nicollo Guati, 'The Politics of Commercial Treaties in the Eighteenth Century: Balance of Power, Balance of Trade', 2017).

En las postrimerías del conflicto significaría también el fracaso del secretario de Estado de Fernando VI, José Carvajal y Lancaster que consistió en un insólito intento español por armar una paz duradera con Inglaterra (José Miguel Delgado Barrado, 'El proyecto político de Carvajal. Pensamiento y reforma en tiempos de Fernando VI' CSIC, 2001). Antes, Patiño había trasladado la Casa de la Contratación de Sevilla a Cádiz y había reformado el comercio naval con los navíos de permiso. Con la victoria y la factura, los impulsos de retomar el poderío en los mares se diluyeron y llegaron las grandes derrotas contra los ingleses.

Tras pagar por ganar la guerra, solo diez años después, en 1761, España perdió dos puertos más importantes aún que Cartagena de Indias a manos de los mismos ingleses. Ocurrió en la Guerra de los Siete Años, que para España duraron solo dos, de 1761 a 1763. Fueron suficientes para perder nada menos que La Habana en 1761, la auténtica joya de la corona del imperio de Ultramar y, al año siguiente, Manila en las Islas Filipinas, que se rindió el mismo primer día del ataque inglés. No tiene mucha película.

En solo dos años, de 1761 a 1763, España perdió nada menos que La Habana, la auténtica joya de la corona y al año siguiente, Manila

A diferencia de la hazaña de Blas de Lezo, son dos derrotas tan invisibles en la historia de España que parece que nunca ocurrieron. Aquí se practica el olvido igual que en Gran Bretaña. Es fácil porque Cuba y Filipinas se perdieron otra vez en 1898, —en el caso de Cuba, la derrota naval le tocó al puerto de Santiago— el epílogo del desplome final de España como potencia colonial. Curiosamente, el balance de la derrota de la Guerra de los Siete Años se medio salvó, al menos en cuanto a territorios, con la firma de los tratados de paz: España cedió Florida a los ingleses a cambio de La Habana y Manila, que se recuperaron, y Francia compensó a Carlos III por su alianza cediéndole a su vez la inmensa Luisiana en Norteamérica.
Más se perdió en Cuba

Es más grato relatar la defensa de Cartagena de Indias de 1740 que contar no una, sino dos veces como cayó Cuba. Se conoce algo la última, la del almirante Cervera, que hizo lo que pudo en Santiago con una situación de partida tan inferior o más que la que tenía Blas de Lezo en 1740. La armada española no estaba tan anticuada como se ha contado en ocasiones, pero seguía a años luz de los barcos de EEUU. Los hombres que defendieron Santiago de Cuba son tan héroes como Blas de Lezo, solo que ellos perdieron. Pascual Cervera y Topete no solo no se rindió, sino que adoptó una decisión arriesgada para la defensa cuando lanzó a toda prisa a sus barcos fuera de la bocana del puerto para evitar el bloqueo naval de EEUU. No lo consiguieron. Desde lo alto de los restos de la fortificación española de Santiago se percibe lo difícil de la empresa.

En cuanto a Cartagena de Indias, la gran victoria de Blas de Lezo ha acabado por ensombrecer a Sebastián de Eslava, máxima autoridad de Cartagena de Indias durante el asedio y artífice también de la defensa del puerto, una figura que han rescatado Mariela Beltrán y Carolina Aguado. El relato de la batalla siempre esconde la ruinosa factura de la victoria. No es atribuible por completo a la audaz política exterior y comercial de José de Carvajal y Lancaster en los últimos estertores de la guerra de baja intensidad. Carvajal trató de establecer un acuerdo con los ingleses sobre la base de que era mejor "un aliado caro que tres ladrones", como Francia, Holanda y la propia Inglaterra (Vera Holmes 'Trade and Peace with Old Spain, 1667-1750').

Existe un largo debate en la historiografía sobre las virtudes y defectos de la cesión del asiento de negros y el navío de permiso. Eliminado el orgullo nacional de ceder el pastel de un monopolio a otra potencia, el nexo común reside en que falló por el contrabando de ambas partes y la relativa dificultad para obtener beneficios dentro del esquema de las dos potencias.

Nadie en la administración española se molestó en hacer los balances anuales correctamente con la Compañía de los Mares del Sur

Desde la década de 1720, hasta el estallido de la guerra en 1739, nadie en la administración española se molestó en hacer los balances correctamente con la Compañía de los Mares del Sur, que estaba obligada a presentar las cuentas cada cuatro años (Adrian Finucane, 'The Temptations of Trade: Britain, Spain, and the Struggle for Empire'). Tampoco existía un control exhaustivo en Inglaterra. En el momento de la negociación final el ministro español Carvajal estaba a ciegas, sin cifras ni contabilidad precisa a mano. Aún así se fajó duramente dos años, de 1748 a 1750, para reducir la deuda inicial de 300.00 libras que reclamaban los ingleses hasta la cifra final de los 100.000.
La oreja del marino Robert

El almirante inglés Edward Vernon estrelló una gran flota y perdió miles de hombres contra Blas de Lezo, que conocía con antelación el ataque inglés y había preparado concienzudamente la defensa. No obstante, los ingleses compensaron la derrota de Vernon con la firma de la paz de la Guerra del Asiento, que les salió a cuenta. Primero, porque la realidad es que las operaciones de la South Sea Company con la concesión de España del asiento de negros no eran rentables. Este fue el verdadero motivo para que Inglaterra declarara la guerra y no la anécdota de la oreja del marino Robert Jenkins, que en Inglaterra acabó dando nombre al conflicto ('War of Jenkins Ear').

El almirante Edward Vernon, pintado por Phillips
El almirante Edward Vernon, pintado por Phillips

Lo importante para Inglaterra del Tratado de Aquisgrán (1748) no fue tanto la compensación económica que consiguió para la Compañía de los Mares del Sur -en la que participaban los políticos 'whigs' ingleses- sino que mantuvo una importante ventaja comercial. Son los puntos 4 y 7 de la paz. El último era un rejonazo para España: los súbditos británicos podían disponer de los derechos de comercio de la época del fin de los Austrias adquiridos en 1667 durante el reinado de Carlos II. La historiadora Reyes Moreno lo recoge en el fragmento anotado del acuerdo: "En el legajo donde se guarda esta convención entre España e Inglaterra (...) se encuentra una nota sin fecha ni firma: 'Tratado de España e Inglaterra, 1750, extinguiendo el asiento de negros, y dando el último golpe mortal al Comercio, industria y libertad mercantil de la nación, principalmente por medio del artículo VII".

El balance global de toda la Guerra del Asiento, a pesar de la gran victoria de Blas de Lezo, fue un desatino que conllevó unas cuentas abusivas o injustificadas, en el mejor de los casos. Solo supuso un pequeño paréntesis en el ocaso de España como imperio, las derrotas humillantes y olvidadas durante la Guerra de los Siete Años, en favor de otras gestas como la de Bernardo de Gálvez, esperaban a la vuelta de la esquina. A su término, Carlos III levantó finalmente el monopolio de Cádiz y de la Casa de la Contratación, la tímida iniciativa de Felipe V que no se continuó: todos los puertos y todas las compañías privadas podrían comerciar, pero el imperio británico era ya dueño de los mares.

Blas de Lezo y los fachas


 Es ahora, en estos días extremos, cuando los fachas se excitan con la idea de que la historia de este almirante sea llevada al cine

 No nos engañemos, Blas de Lezo, lejos de pelear por la justicia social, lo hizo por servir al rey de turno, en un claro ejemplo de heroísmo patriotero


El almirante Blas de Lezo, en el Museo Naval de Madrid
Montero Glez
09 feb 201921:18

De un tiempo a esta parte, andan los fachas muy salidos –pongamos que cachondos– con la figura del almirante Blas de Lezo; marino de origen vasco que se haría famoso a base de echarle redaños al asunto bélico. Todo en nombre de una patria por la que se quedó tuerto, manco y cojo.


Con tales principios, y sus consiguientes mutilaciones al servicio de la nación española, no es de extrañar que la mentalidad troglodita de nuestra derecha más extrema ensalce su figura. No nos engañemos, Blas de Lezo fue un almirante que, lejos de pelear por la justicia social, lo hizo por servir al rey de turno, en un claro ejemplo de heroísmo patriotero. Por estas cosas, andan pidiendo que se recupere el relato de Blas de Lezo y, con ello, alcanzar el orgasmo épico en una sala de cine.
Si hubieran comprendido el juego que en su día propuso Cervantes, se hubieran dado cuenta de que las narraciones heroicas tuvieron su última aparición con la llegada del Quijote. A partir de la obra cervantina, el antihéroe será el nuevo héroe de la novela moderna. Con todo y con eso, los héroes de bizarría y peso testicular encontrarán su hueco en el cine.


Aquí, en España contábamos con las producciones cipotudas de Cifesa. Si entonces no se hizo película alguna sobre Blas de Lezo, fue por una sencilla razón: no era plan eclipsar a Millán-Astray, héroe testicular que Franco puso al frente del Benemérito Cuerpo de Mutilados de Guerra por la Patria.

Es ahora, en estos días extremos, cuando los fachas se excitan con la idea de que la historia del almirante Blas de Lezo sea llevada al cine. Justifican el calentón con argumentos que alcanzan el nacionalismo en su manera más simplona, que no es otra que la manera del agravio comparativo. "Si los yanquis tuviesen un héroe como Blas de Lezo, los de Hollywood ya habrían hecho película de éxito", aseguran.


Sin duda alguna, los americanos la hubieran hecho con John Wayne de prota. Su gesto de oledor de excrementos se hubiese visto completado en el guión con un parche en el ojo, al igual que sus andares escocidos se hubiesen visto completados con una pata de palo, eso sí, nunca libre de pisar cagadas de gaviota. Para hacer la peli en España hay que buscar algún tipo parecido. Se admiten sugerencias.



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Re:CURIOSIDADES
« Respuesta #842 en: 27 de Febrero de 2019, 07:45:06 am »


Doña Marina o la Malinche, según un grabado mexicano de 1885. Biblioteca de Barcelona

Malinche, de esclava a amante de Hernán Cortés: la indígena que traicionó a su pueblo
La mujer fue entregada al conquistador español tras la la batalla de Centla, en 1519, y tendría un papel mucho más importante que el de intérprete.
27 febrero, 2019 03:00

D. Barreira

A Hernán Cortés le habían arrebatado el mando de la expedición a Yucatán. Él, envalentonado y espoleado por su espíritu indomable, decidió embarcar hacia el objetivo antes de recibir la notificación oficial de su cese. La conquista del Imperio azteca le correspondía a un capitán herido en su orgullo y a su minúsculo ejército: 508 infantes, un centenar de hombres de mar, 16 jinetes, 32 ballesteros, 13 arcabuceros y algunas piezas de artillería ligera.

Arrancaría entonces la conquista de México —que significó el exterminio de los aztecas según unas corrientes y liberó a un pueblo oprimido si se hace caso a otras—, sustentada en una serie de batallas que contribuyeron a forjar la leyenda del conquistador extremeño, tan presente en la actualidad al celebrarse el 500 aniversario de su desembarco en las tierras de México.

Las misiones de Cortés, según cuenta el historiador Bartolomé Bennassar en el perfil del Diccionario Biográfico de la RAH sobre el militar, probablemente no habrían sido tan exitosas sin la presencia de dos intérpretes: el español Jerónimo de Aguilar, que había vivido varios años con los mayas, y una mujer india, Malintzin, también conocida como Marina o Malinche, que antes había sido vendida como esclava por sus padres. "Su papel en la conquista (y en la misma vida de Cortés) fue esencial".

¿Pero cómo llegaron a cruzarse las vidas de Cortés y Malinche? Tras la batalla de Centla (marzo de 1519), los mayas, derrotados por los "barbudos" españoles y sus caballos, obsequiaron a sus enemigos para ratificar el cese de las hostilidades con presentes de oro y otros objetos de menor valor. Pero hubo más, como recogería el cronista Bernal Díaz del Castillo en su obra Historia verdadera de la conquista de la Nueva España: "Y no fue nada todo este presente en comparación con veinte mujeres, y entre ellas una muy excelente mujer que se dijo doña Marina".
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Ahí aparece la primera mención a Malinche, que según el contemporáneo de Cortés pertenecía a una familia de caciques del pueblo de Copainalá. Fue llamada 'Malinalli' en honor a la diosa de la Hierba, y más tarde 'Tenepal', que en lengua náhuatl significa “el que habla con vivacidad”. Pero esta mujer sería mucho más que una simple intérprete: pronto se dio cuenta Cortés de su gran inteligencia y de la suerte que le brindaron los caciques de Tabasco al entregársela.
Prisión de Guatimocín, último emperador de los mejicanos, por las tropas de Hernán Cortés. Foto: Museo Nacional del Prado

Prisión de Guatimocín, último emperador de los mejicanos, por las tropas de Hernán Cortés. Foto: Museo Nacional del Prado

Y no sólo eso: entre el extremeño y la india se desarrollaría una pasión amorosa que los convertiría en amantes. Malintzin, de esta forma, se empeñaría en favorecer los proyectos del conquistador. "Fue ella la que le explicó lo que en realidad era el imperio de los mexica, sus creencias, organización y red de información, así como su manera de hacer la guerra, la hostilidad de varios pueblos, especialmente de los Tlaxcaltecas. Y Hernán Cortés supo aprovechar de una manera genial este regalo del destino", explica Bennassar.

Malinche fue ganando peso en el círculo de Cortés hasta convertirse en consejera, secretaria e intérprete. Según Bernal Díaz, la ayuda de esta mujer fue "el gran principio para nuestra conquista". El conquistador reconocería más tarde que hubiera sido incapaz de negociar con los aztecas si no hubiese sido por el papel de la futura madre de su hijo, Martín Cortés, nacido en 1522 y desterrado a España.

Pero lo cierto es que desde que México se independizó, la figura de Malinche ha sido relacionada por muchos con el papel de traidora de su pueblo por haber saboteado varios intentos de rebelión contra la dominación española. Además, según algunos relatos históricos, habría tenido un papel importante en la ejecución del emperador Moctezuma. De hecho, los mexicanos utilizan una palabra peyorativa para referirse a un complejo social que rechaza lo propio y favorece lo extranjero: malininchismo.






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« Respuesta #843 en: 02 de Marzo de 2019, 14:04:06 pm »
La locura sexual de los Bonaparte: ninfomanía, travestismo y operaciones de clítoris


El propio Napoleón era el único en esta ilustre familia que se mostraba desinteresado y poco ducho en las artes amatorias.
2 marzo, 2019 03:01

 CURIOSIDADES DEL SEXO  NAPOLEÓN BONAPARTE CURIOSIDADES DE LA HISTORIA
Alfred López
Se le atribuye a Napoleón Bonaparte la frase "Esta noche no, Josefina", considerada apócrifa para un gran número de historiadores. La habría utilizado para rechazar los requerimientos sexuales de su esposa, Josefina de Beauharnais. Según indica alguna biografía sobre el gran emperador de los franceses, en realidad fue ella quien, en más de una ocasión, rechazó conyugalmente a su marido, al que consideraba un inepto en la cama. Su incapacidad para satisfacer sus necesidades carnales motivó que acabase en brazos de otros amantes.

Pero el apellido Bonaparte no solo ha estado estrechamente relacionado con el poder sino también con los asuntos de alcoba. Al contrario que Napoleón, otros miembros de esta insigne familia disfrutaban del sexo e incluso, dependiendo de quién, hasta demasiado.

Tal y como indican algunos biógrafos, Pauline, considerada la hermana favorita del emperador, padecía de ninfomanía, siendo continuos sus devaneos sexuales con hombres mucho mayores que ella y con los que empezó siendo todavía una adolescente de quince años. Por tal motivo Napoleón decidió llevársela con él hasta Milán y obligarla a casarse con uno de sus hombres de confianza, con el fin de que la atase en corto.

Pero la joven díscola no dejó de lado su promiscua vida por el mero hecho de estar casada. Tuvo una desenfrenada actividad sexual con algunos de los soldados destinados en Haití durante los años que pasó junto a su esposo en la isla caribeña, tras ser enviados a resolver un problema de insurrección en la entonces colonia francesa. Enviudó joven, volviéndose a casar en menos de un año, pero su imperiosa necesidad de escarceos no la abandonó durante el resto de sus días.


Otro de los miembros de esta célebre saga familiar aficionado a los excesos sexuales, fue Carlos Luis Napoleón, segunda generación de los Bonaparte y sobrino del 'Pequeño corso'. En sus años de juventud, quien sería el futuro presidente de la República francesa y emperador bajo el nombre de Napoleón III fue enviado por su estricta y puritana madre, Hortensia de Beauharnais, a formarse en la ciudad de Roma. Allí, con 24 años de edad, famosas fueron sus escapadas nocturnas con el fin de mantener una activa vida amoroso-sexual.

Tuvo algunos sonados y desenfrenados encuentros sexuales con varias mujeres romanas –algunas mucho mayores que él- siendo de dominio público el escarceo que mantuvo con Luigia Marzio, esposa de un panadero local, a la que visitaba de incógnito travestido de mujer con el fin de hacerse pasar por una costurera y no levantar sospechas entre el vecindario. En cierta ocasión los apasionados amantes fueron pillados in fraganti por el cornudo marido y el escándalo fue de tal magnitud en toda Roma que el joven fue llamado al orden por el mismísimo papa Gregorio XVI.

 Esponsales de Marie Bonaparte con Jorge de Grecia y Dinamarca.
Esponsales de Marie Bonaparte con Jorge de Grecia y Dinamarca. Wikimedia Commons.

Pero en las antípodas del disfrute carnal de estos Bonaparte nos encontramos con Marie, sobrina-nieta de Napoleón, quien padeció a lo largo de su vida de anafrodisia, una anomalía que consistía en la falta de deseo sexual al no sentir ningún tipo de placer en sus relaciones.

Marie Bonaparte jamás supo lo que era tener un orgasmo, por lo que visitó a diferentes especialistas médicos que le fueron aconsejando las más extravagantes prácticas: desde tener numerosas relaciones con amantes de diferentes edades y condiciones a someterse a una cirugía con la que reubicarse de lugar el clítoris, con el fin de colocárselo unos centímetros más cerca del orificio vaginal. Esta descabellada idea partió de Rudolph Loewenstein, un joven psicoanalista discípulo de Sigmund Freud y amante ocasional de Marie.

Según teorías hoy en día totalmente refutadas, el placer sexual de una mujer provenía principalmente vía penetración vaginal y aquellas que no lograban alcanzar el clímax se debía a una supuesta anomalía ocasionada por tener el clítoris demasiado alejado del mencionado orificio.

Era tal el interés de Marie Bonaparte por este tema que, antes de ponerse en manos del cirujano y ginecólogo austriaco Josef von Halban para reubicarse el clítoris, realizó una serie de entrevistas a 243 mujeres a quienes preguntó sobre sus vidas sexuales e incluso llegó a medir la distancia que había en la vulva, del que salió un tratado médico que durante varias décadas, a lo largo del siglo XX, fue utilizado por especialistas en psicología y sexualidad femenina.

La operación de reubicación del clítoris fue un fracaso total, motivo por el que volvió a someterse a otra cirugía para revertir y colocar el órgano carnoso de nuevo en su sitio, algo que le provocó la insensibilidad total de las terminaciones nerviosas de toda la zona íntima y sin posibilidad alguna de sentir placer en sus relaciones sexuales y conocer qué era tener un orgasmo durante el resto de su vida

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Re:CURIOSIDADES
« Respuesta #844 en: 16 de Marzo de 2019, 19:20:35 pm »
Las bombas que no mataron


Trabajadores españoles y alemanes se jugaron la vida en la Guerra Civil saboteando obuses en los que dejaban notas de ánimo para los republicanos

ALFONSO LÓPEZ GARCÍA
Domingo, 12 diciembre 2010, 10:47
 
"Un obús había tocado el edificio, pero no había estallado. Había pasado a través de las viejas gruesas paredes y se había tumbado a descansar a través del umbral del dormitorio de los guardias. La madera del piso estaba humeante aún y en la pared de enfrente había un roto. Una hilera de volúmenes del diccionario Espasa-Calpe había brincado en un remolino de hojas sueltas. Era una granada de 54 centímetros, tan grande como un recién nacido. Después de conferencias sin fin aquí y allá, vino un artillero y desmontó la espoleta; el obús vendrían a recogerlo después. Los guardias transportaron el enorme proyectil, ahora inofensivo, al patio. Alguien tradujo la tira de papel que se había encontrado en el hueco entre la espoleta y el corazón de la bomba. Decía en alemán: 'Camaradas: no temáis. Los obuses que yo cargo no explotan -Un trabajador alemán'".


Éste es un párrafo perdido dentro del libro del escritor español Arturo Barea (Badajoz, 1897-Londres, 1957), autor de La forja de un rebelde, una de las novelas que describe con mayor precisión cómo se desarrolló la vida en Madrid durante la Guerra Civil. Los sabotajes de armamento con mensajes de ánimo a las filas republicanas en el interior aparecen también descritos en obras como El asedio de Madrid (1938), de Eduardo Zamacois; Gavroche en el parapeto (1937), de Elías Palma y Antonio Otero, o en periódicos de la época como El Socialista o Milicia Popular.


Tras una larga tarea de investigación en archivos nacionales (Madrid, Alcalá, Ávila y Salamanca) y hemerotecas, V ha localizado abundante documentación oficial donde la Policía Militar, quintocolumnistas y milicianos que cambiaban de bando informaban a Franco de numerosos casos de obuses que no explotaron en el frente y que contenían mensajes de ánimo. Los escritos, hasta hoy inéditos, certifican que estos episodios fueron reales, a pesar de que hasta ahora habían pasado desapercibidos para los historiadores, que los consideraban producto de la propaganda republicana o de la invención de los autores. Incluso un personaje tan relevante como Santiago Carrillo no dudó en afirmar, preguntado por el asunto, que todo este tipo de historias sólo podrían ser producto de "bulos y leyendas urbanas" ya que en su opinión "nadie se atrevería a poner en riesgo su vida escribiendo mensajes de este tipo en obuses que fácilmente se pudieran ver".

Pero la Guerra Civil no deja de sorprender, y los archivos históricos aún conservan en sus entrañas numerosas 'joyas' que demuestran que los hechos descritos por Barea, Zamacois o Palma sí tuvieron lugar. Documentos oficiales que dan fe de sucesos humanos extraordinarios, en unas circunstancias límite en las que no fueron pocos los trabajadores que arriesgaron sus vidas en fábricas de armamento españolas (en zona franquista) y alemanas para no causar dolor o muerte, y que además tuvieron el valor de escribir una nota de ánimo al 'enemigo' en un medio tan destructivo como un obús.


Al ver la documentación, el hispanista Paul Preston sólo pudo mostrar "auténtica alegría" ya que resuelve una vieja curiosidad sobre la extensión de este fenómeno. "Conocía lo que decía Barea y lo que salió en Milicia Popular, pero no sabía que era algo tan extendido ni que el bando rebelde se hubiera enterado", confiesa fascinado Preston. Para el prestigioso historiador "es de celebrar la localización de documentos que demuestran la existencia de obuses y bombas lanzados por los rebeldes militares que no explotaron en sus objetivos republicanos. Es fascinante poder ver a través de estos documentos una muestra de la solidaridad de obreros demócratas españoles y extranjeros a favor de la República asediada. Tanto obreros españoles en zona rebelde como otros tantos extranjeros en Alemania, Italia y Portugal corrían graves riesgos saboteando los artefactos explosivos. Que así fuera es una prueba más de cómo la República española fue un símbolo de la lucha antifascista para los demócratas de todo el mundo".

Una preocupación para Franco

Otro reputado historiador, Alfonso Bullón de Mendoza, rector del CEU, director del Instituto de Estudios Históricos y autor de numerosos libros sobre la Guerra Civil, también ha valorado esta documentación: "Definitivamente prueba la existencia de proyectiles nacionales saboteados y con inscripciones a favor del Frente Popular". De no menos relevancia, añade Bullón, "es la demostración de que este tipo de actos preocupó al general Franco".


Entre los papeles destaca un testimonio escrito que se hizo llegar a Franco después de tomar testimonio a un miliciano que cambió voluntariamente de bando y se pasó a los rebeldes. El declarante detalla textualmente que en la retaguardia del sector de Pozuelo hallaron varios proyectiles sin explotar y que uno le llamó la atención porque tenía un cartón blanco en el sitio de la espoleta. En él pudieron leer por un lado 'Sorpresa', y por el otro 'Compañeros, de los proyectiles que saldrán de este cañón, no temáis que no explotará ninguno. Soy de los vuestros. U.H.P'. (Uníos Hermanos Proletarios).

En el mismo documento se intuye la preocupación del propio Franco por este hecho, ya que en la parte final del texto se puede leer que "en su vista, S.E. El Generalísimo ha dispuesto que se vigile a los artificieros para evitar casos como el presente".

Los llamados quintocolumnistas -agentes infiltrados que informaban a los altos cargos franquistas de lo que ocurría en zona republicana- también dieron cuenta a lo largo de toda la geografía española de su preocupación por estos sabotajes. En uno de los telegramas encontrados se informa desde Alicante que "los técnicos rojos" hallaron en el interior de unos proyectiles estas palabras: 'Españoles, somos hermanos vuestros y no queremos haceros ningún daño'. Según refleja el informe, esta misma frase se había encontrado también en la espoleta de un obús tras un bombardeo en Madrid.

"La que pase por mi mano no explotará"

Otro escrito, éste desde Barcelona, recogía que en el último ataque entre las bombas que no estallaron hubo una "que se clavó doce metros bajo tierra, y una vez sacada, se encontró esta inscripción en un trozo de hierro en la espoleta: 'Los obreros antifascistas de Palma de Mallorca saludan a sus hermanos'.

Otra de las comunicaciones del S.I.P.M. (Servicio de Información y Policía Militar), al servicio de Franco, alarmaba de este suceso: "Algunas de las bombas arrojadas por la Aviación Nacional en Sagunto, en alguna parte de Extremadura y en Jaén, al ser examinadas por técnicos rojos, resultó que contenían un papelito con la inscripción. 'La que pase por mi mano no explotará'".

El nerviosismo de Franco al ser informado de estos sabotajes fue en aumento. Primero mandó distribuir una orden que instaba a su ejército a poner en marcha medidas de precaución para evitar los actos de sabotaje en polvorines y depósitos de municiones. En un documento posterior, Franco llega a instar a que "el personal que entre para manipular armamento deberá ser no sólo de absoluta garantía sino que debe además estar convenientemente vigilado".

A estos hombres que irritaron a Franco y se jugaron el pellejo cargando obuses que jamás explotaron, la historia no les guarda un lugar de honor. Jamás se les hizo un homenaje ni se les puso una calle. Algunos fueron localizados y los mensajes de ánimo significaron su sentencia de muerte. Hoy, generaciones de españoles, aunque no lo sepan, viven gracias a ellos. No temáis, vuestras bombas salvaron vidas.

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Re:CURIOSIDADES
« Respuesta #845 en: 18 de Marzo de 2019, 06:57:33 am »

La Jungla Prácticas del medievo
Apestado social pero bien pagado: así era el "puestazo" de verdugo medieval

En la Jungla. En muchas ocasiones era un trabajo hereditario y las hijas se casaban con otros verdugos. Eran respetados, pero nadie los quería de vecinos.

18 marzo, 2019 00:29

Javier Elío @javierelio

Caballeros, nobles, la guardia de la ciudad, el alquimista… estos son los tópicos que nos vienen a la mente cuando pensamos en la Edad Media. Pero rara vez nos paramos a pensar cómo podía ser la vida de otro de los iconos de la época: el verdugo. Todos tenemos en mente la figura encapuchada, lista para ejecutar su trabajo -nunca mejor dicho-, pero pocas veces nos paramos a pensar que debajo de ella había una persona que después seguía con su día a día.

Es cierto que dependía mucho del lugar en el que te tocase ejercer. En líneas generales era un trabajo poco agradecido, pero que alguien debía hacer. Por lo general solían ser gente de clase más bien baja y estaba bien pagado en comparación a los ingresos de la población rasa de la época. En algunos lugares, como en Suecia, el trabajo lo realizaban condenados a muerte cuya sentencia era aplazada al ofrecerse como voluntario. ¿Su rito de iniciación? Dar matarile a su predecesor.

Funcionario y apestado social

Como se puede entender, su trabajo les llevaba a ser tratados como una especie de apestado social, a pesar de ser también, en cierta medida, una celebridad porque las ejecuciones tenían mucho de espectáculo público.

La capucha que formaba parte de su uniforme estaba parcialmente destinada a salvaguardar su identidad, pese a que muy habitualmente era bien sabida por todos. Si hoy en día los guardias urbanos que ponen multas ya tienden a caer mal, imaginad a alguien cuyo principal trabajo era separar la cabeza del resto del cuerpo.
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Una ejecución en Juego de Tronos

Una ejecución en Juego de Tronos

Los verdugos eran los protagonistas de todo tipo de supersticiones, pensándose que eran personas que traían mal fario. De hecho, en muchas zonas era habitual que fuese un trabajo que pasase de padres a hijos, porque nadie aceptaría emplear al vástago de un verdugo en otro gremio. No solo eso, también era relativamente habitual que se concertasen matrimonios entre sus familias de verdugos porque, ¿quién se iba a casar si no con sus hijas?

Un ejemplo de este temor se puede ver todavía hoy en el casco antiguo de Barcelona. Como nadie quería tener como vecino al verdugo de la ciudad, finalmente se decidió otorgarle una vivienda en la muralla, entre la capilla de Santa Ágata y la casa Padellás. Está situada en la Plaza del Rey junto al Museo de Historia de Barcelona y todavía hoy se puede visitar.
Torturadores… y cirujanos

Dependiendo del lugar y del periodo la cantidad de trabajo variaba enormemente, y algunos verdugos debían lidiar con diversos "clientes" al día. Sin embargo, habitualmente sus obligaciones se extendían a otros campos como la tortura de prisioneros u otros castigos "menores" no tan definitivos como la pena de muerte, como dar latigazos o la amputación de dedos o manos.

Estas ocupaciones hacían que tuvieran un amplio conocimiento de la anatomía humana y una gran precisión -en algunos lugares, si el verdugo necesitaba más de tres golpes de espada para dar muerte a la víctima, él mismo era ejecutado-, por lo que en muchas ocasiones también actuaban como cirujanos en pequeñas operaciones. Había también quienes hacían sus pinitos en el mundo esotérico, ya que había quien atribuía poderes a la sangre de un decapitado o al semen de un ahorcado.

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Quizá una de las fuentes que más nos puede mostrar cómo era la vida de estos profesionales son los diarios de Franz Schmidt, un ajusticiador que vivió en Nuremberg en el siglo XV. Cuando cumplió 18 años, siguió los pasos de su padre bajo su misma tutela, y para cuando escribió sus memorias había realizado 361 ejecuciones y 345 castigos menores.

También, en ocasiones, era parte de sus tareas reconfortar a la víctima y ayudarle a aceptar su destino. Les hablaban del paraíso, algo que muchos de ellos creían que no verían porque se consideraban condenados para toda la eternidad, a pesar de que en algunos países como Francia la Iglesia los perdonaba de forma oficial por todas las vidas que quitaban en el cumplimiento del deber.




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Re:CURIOSIDADES
« Respuesta #847 en: 10 de Abril de 2019, 07:57:43 am »
La Veneno regresa al Parque del Oeste
Pablo León
Madrid

Una placa en el distrito Moncloa-Aravaca recuerda a Cristina Ortiz, “valiente mujer transexual visible en los 90”

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Re:CURIOSIDADES
« Respuesta #848 en: 26 de Mayo de 2019, 07:31:07 am »

LAS RAZONES NEUROLÓGICAS DEL HECHIZADO
Carlos II, el rey hidrocéfalo: un nuevo estudio afina la patología detrás de su retraso mental

Hasta ahora, los libros de historia han barajado muchas causas médicas para explicar por qué el último rey Habsburgo era deforme, cretino e impotente. Aquí viene la última hipótesis


Retrato anónimo del rey Carlos II. (MNBA)
Autor
Antonio Villarreal
Contacta al autor
@bajoelbillete


25/05/2019 05:00 - Actualizado: 25/05/2019 23:58

Discapacitado físico, desfigurado, mentalmente retrasado, impotente, jefe de la Casa de Austria, Rey de España, Nápoles, Sicilia y Cerdeña, duque de Milán, soberano de los Países Bajos, conde de Borgoña y soberano del Imperio Español de ultramar, desde México a las Filipinas. Este era Carlos II, el último eslabón de la dinastía hispánica de los Habsburgo y, en definitiva, regente de los destinos de nuestro país entre 1665 y 1700.

La razón detrás de su lamentable estado de salud llevó a sus contemporáneos a bautizarle como 'El Hechizado', ya que se pensaba que el joven hijo de Felipe IV había sido víctima de un acto de brujería. A partir de entonces, numerosos médicos e investigadores a lo largo de los siglos han especulado qué enfermedad pudo causar todos esos síntomas.

Así cambiaron Margarita de Austria o Carlos II: #10yearsChallenge en el Museo del Prado
P. Cantó
Desde esta semana, el museo comparte en sus redes sociales la evolución en una década de ilustres personajes de su colección

La consanguinidad cargó su escopeta genética, pero ¿qué enfermedad o enfermedades la dispararon exactamente? Ahora, un nuevo estudio científico realizado en Rumanía ofrece una explicación nunca oída hasta el momento.
"Cabeza cubierta de costras"

La 'Gaceta de Madrid', precursor del Boletín Oficial del Estado, anunció de esta manera el nacimiento del anhelado príncipe: "Un robusto varón, de hermosísimas facciones, cabeza proporcionada, pelo negro y algo abultado de carnes". Como verán, ya por entonces existían las 'fake news', pero en aquella época analógica el 'fact-checking' lo tuvo que hacer Jacques Sanguin, un enviado francés al que Luis XIV envió a Madrid para salir de dudas sobre el sexo del bebé, ya que tanto la corte de París como la de Viena estaban extremadamente interesados en este detalle.

"El príncipe parece extremadamente débil, ambas mejillas tienen una erupción de tipo herpético, la cabeza está cubierta de costras y debajo de la oreja derecha se ha formado un tipo de drenaje supurante", escribió Sanguin. "Hemos oído hablar de esto a través de otros canales, ya que el gorro que el niño usa generalmente evita ver esta área".

Retrato de Carlos II como niño. (Museo del Prado)
Retrato de Carlos II como niño. (Museo del Prado)

Aquella fue la primera señal preocupante, aunque aún tuvieron que pasar dos matrimonios infructuosos —con María Luisa de Orleans y Mariana de Neoburgo— que dejaron en evidencia la infertilidad del monarca para que saltaran todas las alarmas. Desde la muerte de Carlos II a la temprana edad de 38 años, las posibles explicaciones a sus problemas han mantenido ocupados a los investigadores.

Se ha barajado el hermafroditismo verdadero XX, el síndrome X frágil, la acidosis tubular renal distal o una deficiencia de la hormona pituitaria como causas. Incluso el célebre Gregorio Marañón quiso sumarse a esta quiniela, apostando por un diagnóstico de panhipopituitarismo con progeria, pero la tesis que hasta ahora parece más sólida era que el monarca padecía un síndrome de Klinefelter.
Una nueva teoría

Uno de los últimos intentos, del chileno Jaime Cerda en 2008, apuntaba incluso a una "enterocolitis crónica, consecutiva a la generalización de un proceso tuberculoso".

Pero ahora, un estudio publicado el pasado 21 de mayo en 'European Neurology' por un grupo de investigadores rumanos e italianos ofrece una teoría novedosa al respecto: "Sugerimos que los síntomas y signos de Carlos, tales como la macrocefalia, crecimiento tardío y desarrollo mental, así como los frecuentes episodios de vómitos y crisis epilépticas que sufrió en su infancia estaban relacionados con la hidrocefalia", explican Mihaela Turliuc, Andrei Cucu y el resto de su equipo en el Departamento de Neurocirugía de la Universidad de Iasi.

Retrato del rey Carlos II, por Wilhelm Humer
Retrato del rey Carlos II, por Wilhelm Humer

La teoría de que nuestro antiguo monarca tenía un exceso de líquido cefalorraquídeo en la cocorota se sustenta, en primer lugar, sobre aquel herpes documentado por Sanguin. "Creemos que esa infección herpética no debería ser ignorada, mucho más dado que estas pueden causar hidrocefalia", dicen estos investigadores.

La segunda prueba procede de la necropsia que se realizó tras su fallecimiento: "No tenía ni una sola gota de sangre en el cuerpo, su corazón tenía el tamaño de un grano de pimienta, los pulmones corroídos. Los intestinos putrefactos y gangrenados. Tenia un solo testículo negro como el carbón y la cabeza llena de agua", o mejor dicho, "fluido cerebro-espinal, como en la hidrocefalia".


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Re:CURIOSIDADES
« Respuesta #849 en: 03 de Junio de 2019, 17:23:46 pm »

EN REINO UNIDO


Un hombre sufre una erección de nueve días tras un accidente de moto


Tenía un moratón en el perineo y leves molestias al andar, pero tuvo que acudir a urgencias donde se le diagnosticó priapismo
En contra de los tratamientos conservadores, los médicos intervinieron con un cateterismo que evitó una disfunción eréctil
Un hombre sufre una erección de nueve días tras un accidente de moto
   
María Aragón

Madrid - Lunes, 03/06/2019 | Actualizado a las 17:14 CEST
Tuvo un accidente de moto y acabó con una erección durante nueve días seguidos. El hombre, que no había sufrido daños aparentes durante el golpe con su ciclomotor, tuvo complicaciones posteriores que han dado lugar a un artículo escrito por sus médicos en la revista Case Reports in Urology, en Reino Unido.



Según explican, el hombre de 35 años apenas había tenido una leve molestia al andar tras el accidente por un moratón en el perineo, pero con las horas se dio cuenta de que algo no iba bien. Durante varios días sufrió una erección que al llegar a urgencias fue diagnosticada de grado IV, la mayor en la tabla de evaluación.

Se trata del denominado priapismo y consiste simplemente en que la sangre no puede abandonar los genitales de manera normal. Según explican los doctores, no paraba de ir hacia los genitales por lesiones en los vasos sanguíneos provocando una acumulación.

Aunque en la mayoría de los casos el priapismo se ataca con un tratamiento conservador—incluso con la aplicación de frío—, los médicos decidieron intervenir con un cateterización superselectiva.

Un año después, tras el análisis de la operación, aseguraron que su función eréctil era perfecta pese al miedo a causar un daño permanente. "Una intervención a tiempo debe considerarse para evitar el riesgo de disfunción eréctil cuando usamos medidas conservadoras", explican.

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Re:CURIOSIDADES
« Respuesta #850 en: 05 de Junio de 2019, 18:41:11 pm »


Los ‘puticlubs’ legales del Madrid del XVII: así se evitaban las violaciones a “mujeres decentes”



No fue hasta 1623 cuando Felipe IV prohibió la prostitución, oficio que se llevaba a cabo de forma regulada en las denominadas 'mancebías'.
5 junio, 2019 16:34

 CURIOSIDADES DE LA HISTORIA CURIOSIDADES DEL SEXO  PROSTITUCIÓN  MONARQUÍA ESPAÑA
M.B.

Conocida como la profesión más antigua de la humanidad, la prostitución siempre ha estado presente en la sociedad —ya sea de forma regulada o ilegal—. En pleno Siglo de Oro, cuando se estableció Madrid como capital permanente del Imperio Español, la villa creció enormemente en apenas una década.

A la ciudad llegaron variedad de personas de todos los estratos sociales con la intención de iniciar una nueva vida. Madrid creció de forma caótica y sin control urbanístico ya que el aumento demográfico era mayor de lo que las viviendas podían abarcar. En esta atmósfera se multiplicaron los burdeles de Madrid.

Ainhoa Fernández, quien escribió el informe Prostitutas en la España Moderna, explica que "el mero acceso carnal estaba penado tanto por el poder religioso como por el político, pero también dependía de las circunstancias en las que se daba". Esta pasividad legislativa comenzó desde finales de la Edad Media ya que se defendía la idea de que la prostitución evitaba que los hombres abusaran sexualmente de "mujeres decentes".

El Pardo, por Jusepe Leonardo.
El Pardo, por Jusepe Leonardo.

De esta manera, existían mancebías donde uno podía recurrir a mantener relaciones sexuales por un precio establecido. Por su parte, las prostitutas debían ser mayores de 12 años y haber perdido la virginidad —además de no poseer ningún título nobiliario—.


Poco a poco, las presiones eclesiásticas y políticas incidieron en el asunto. Desde el reinado de Felipe III se habían llevado a cabo ciertas reformas de índole moral y cada vez eran más frecuentes las críticas por parte de los jesuitas. El argumento de sustentar la prostitución para eludir 'males mayores' no se sostenía. Además, dicho razonamiento daba a entender que el hombre era incapaz de controlar sus instintos —característica más asociada a la presunta irracionalidad de las mujeres de la época—.

Finalmente, el rey Felipe IV, quien solamente llevaba en el trono dos años, abolió la prostitución en 1623. La prohibición fue aplaudida por, entre otros, el Conde Duque de Olivares o el Presidente del Consejo de Castilla, Francisco de Contreras. Así, la nueva ley indicaba que la profesión más antigua de la humanidad era una "abominación" que solo traía consigo "escándalos" e "inquietudes".