Autor Tema: CURIOSIDADES  (Leído 140259 veces)

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Re:CURIOSIDADES
« Respuesta #900 en: 09 de Octubre de 2020, 06:52:15 am »


Escena que recuerda el cuadro 'Venus y la música', de Tiziano. Luis González Bravo, último presidente del Consejo de Ministros isabelino, interpreta al piano una pieza para Isabel II, desnuda sobre la cama.


 Cae el mito
'Los Borbones en pelota', la biografía que rebate que la propaganda porno contra Isabel II era de los Bécquer
Un nuevo estudio de la vida del poeta desmiente que él y su hermano Valeriano estuviesen detrás de la elaboración de las crudas acuarelas.
9 octubre, 2020 02:46

    Biografías Historia Monarquía

David Barreira @davidbr94

Durante el Sexenio revolucionario (1868-1874), la sátira pornográfica se convirtió en una punta de lanza de la campaña de desprestigio contra la monarquía borbónica, centrada especialmente en airear los escándalos sexuales de Isabel II. Las principales ciudades del país se llenaron de "impresos obscenos" de evidente tendencia republicana y anticlerical, sobre todo a partir del triunfo de la Gloriosa. Era una guerra propagandística descarnada, explícita, de tres equis.

Uno de los creadores más audaces en este sentido se escondió tras el seudónimo de SEM, autor de una serie de imágenes de denuncia burlesca que pretendían "desnudar" y degradar a los poderosos. Estas acuarelas, que combinaban crudas escenas de sexo en grupo, masturbación, sodomía, lesbianismo o bestialismo, tenían como protagonistas a la reina, a su confesor el padre Claret, a sor Patrocinio —la llamada "Monja de las Llagas"—, al rey consorte Francisco de Asís o al ministro Carlos Marfori.

El álbum de ilustraciones, de gran calidad artística y que abarcaban desde los acontecimientos previos a la Revolución de septiembre hasta el efímero reinado de Amadeo I de Saboya, estuvo perdido hasta 1986, cuando fue adquirido por la Biblioteca Nacional. Un lustro más tarde, en 1991, volvió a publicarse bajo el título de Los Borbones en pelota, con una recopilación de 107 láminas. Fue un escándalo, pero no por las escenas de orgías en la corte de Isabel II, sino por su autoría: Valeriano y Gustavo Adolfo Bécquer. Los hermanos eran SEM.
Isabel II y su amante Carlos Marfori en una de las acuarelas de 'Los Borbones en pelota'.

Isabel II y su amante Carlos Marfori en una de las acuarelas de 'Los Borbones en pelota'. Wikimedia Commons

Una atribución que provocó un terremoto entre los estudiosos del poeta romántico, convertido de sopetón en pornógrafo, republicano y anticlerical, y que generó un acalorado debate que sigue activo en el presente. O hasta ahora. Este es uno de los aspectos que el investigador Joan Estruch Tobella analiza y desmonta por completo en su reciente biografía sobre el autor de Rimas y leyendas, titulada Bécquer. Vida y obra (Cátedra). El historiador y catedrático demuestra que se trató de una treta interesada cuando los hermanos ya estaban muertos.
Historia del engaño

La semilla de la polémica se halla en la necrológica que el periódico republicano Gil Blas dedicó a Gustavo Adolfo, fallecido en diciembre de 1870, tres meses después que Valeriano. El periodista anónimo manifiesta el desconsuelo del diario y la intención de "consagrar un recuerdo a la memoria de quienes, en la primera época de esta publicación, ilustraron sus columnas con dibujos que llevaban la firma de SEM". Un seudónimo famoso, que también aparecía en otras páginas de la prensa republicana, como las de El Monaguillo de las salesas, La Píldora o la sevillana El Padre Adán.

Estruch Tobella, tras reconstruir todo el caso y el contexto histórico, señala que la autoría de Los Borbones en pelota hay que atribuírsela "en exclusiva" a Francisco Ortego y Veredo (1833-1881), un pintor y dibujante satírico, el principal de Gil Blas, de conocidas convicciones republicanas y anticlericales. Varias pruebas sustentan esta hipótesis, como el descubrimiento de la firma de este artista sevillano —también lo eran los Bécquer— en varias caricaturas del mismo formato y estilo fechadas entre 1865-1866 y que anticipan la línea del volumen pornográfico.
Escena lésbica entre Isabel II y y la monja sor Patrocinio.

Escena lésbica entre Isabel II y y la monja sor Patrocinio. BNE

La segunda prueba, todavía más definitiva, es la localización —mérito del becquerianista Jesús Rubio— de una ilustración en blanco y negro que se corresponde con la lámina número 62 de Los Borbones en pelota, una de las más suaves, en la revista El Siglo ilustrado. Su autor, como se desprendía de la firma, era Francisco Ortego. Las satíricas acuarelas, dice Estruch, "no era pornografía de uso privado, sino que formaba parte de la propaganda del movimiento republicano, en la que Ortego ejercía un reconocible liderazgo".

Ahora bien, ¿cómo se explica la calumnia vertida contra los Bécquer —relacionarles con SEM era atribuirles directamente la autoría de esas escenas, alguna de ellas especialmente degradante y zoofílica, como la que representa a Isabel II copulando con un asno—, en la necrológica de Gil Blas? "No parece probable que se hiciera por error o desconocimiento", lanza Estruch. El autor de la biografía del poeta romántico identifica a dos responsables principales, ambos relacionados con el citado diario: Manuel del Palacio y Eusebio Blasco.
Portada de 'Bécquer. Vida y obra'.

Portada de 'Bécquer. Vida y obra'. Cátedra

El primero de ellos, fundador de Gil Blas, era autor de mordaces sátiras que le habían granjeado mucha popularidad... y enemigos. Sin embargo, desde finales de 1870, comenzó a sentirse atraído por la burguesía. Bajo la protección de Sagasta fue nombrado para ocupar un puesto destacado en el Ministerio de la Gobernación y después en el Ministerio de Estado. Quizá para cortar con ese pasado revolucionario —dejó asimismo un libro de poemas eróticos—, y unos hipotéticos rumores que le identificaban como autor de Los Borbones en pelota, valora el historiador, Del Palacio trató de acallarlos endosándole el álbum a los hermanos Bécquer.

El otro presunto sujeto que pudo haber mediado en ese sutil obituario de Gustavo Adolfo fue Eusebio Blasco, también redactor fundador de Gil Blas, un hombre de "envidiosa antipatía por Bécquer" que, como su colega, emprendió una evolución política hacia el conservadurismo por las mismas fechas. Secretario del ministro de Ultramar, director de Correos o miembro del partido conservador de Cánovas durante la Restauración, parecen bastante evidentes sus motivaciones para desligarse del pasado revolucionario.
Una ilustración descarnada de 'Los Borbones en pelota', donde se ve a Isabel II copulando con un burro.

Una ilustración descarnada de 'Los Borbones en pelota', donde se ve a Isabel II copulando con un burro.

"Tanto Eusebio Blasco como Manuel del Palacio tenían, pues, sobrados motivos para borrar cualquier posible vínculo con Los Borbones en pelota", concluye Estruch Tobella. "Estaba claro que, si el álbum aparecía y se montaba un gran escándalo, ambos podían poner en riesgo los beneficios obtenidos de su giro conservador, es decir, podían perder sus cargos, sus prebendas y su honorabilidad. Así pues, la atribución del álbum a los Bécquer, bajo la apariencia de un homenaje sincero y desinteresado, tiene todas las apariencias de una calculada y desleal maniobra".





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Re:CURIOSIDADES
« Respuesta #901 en: 18 de Octubre de 2020, 09:03:29 am »
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Retrato de Cristian VII.


Vandalismo y orgías en los burdeles: las violentas juergas del rey Cristian VII de Dinamarca


Los historiadores indican que el monarca podría haber sufrido esquizofrenia, lo cual explicaría sus ataques de ira.
18 octubre, 2020 01:54

 CURIOSIDADES DE LA HISTORIA DINAMARCA SEXO
J.B.
El lema que Cristian VII escogió al coronarse rey de Dinamarca y de Noruega fue el siguiente: "Gloria ex amore patriae" (Gloria por amor a la patria). Pese a que viviera la época de la Ilustración y realizara diversas reformas liberales desde el absolutismo, el amor hacia su país ha de matizarse.

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Siempre se le consideró un monarca débil y relegó la mayoría de las decisiones que concernían a la corona en terceros. Los historiadores especulan sobre su posible esquizofrenia, la cual daría una explicación a todos los despropósitos que realizó en la bella Copenhague.


Al contar con una gran cantidad de asesores y consejeros que decidían por él, Cristian dedicaba sus días a satisfacer sus deseos y vicios. El matrimonio tampoco recondujo la situación. En 1766, a los 17 años, se casó con la princesa de Gales Carolina Matilde de Gran Bretaña, hermana del rey Jorge III del Reino Unido. Juntos tendrían un hijo, el príncipe Federico, aunque desde el principio de la relación Cristián fue infiel a su esposa.


Fuera de palacio, Cristian VII se dedicaba a organizar todo tipo de fiestas y orgías a las que acudían las prostitutas más prestigiosas de la capital danesa. Entre las muchas que asistían a sus juergas, Anna Cathrine Benthagen era su favorita.


Al monarca no le preocupaba que el hecho de que tuviera una amante saliera a la luz. La traía consigo a la Corte, sin temer que su esposa pudiera increparle. De esta forma, Anna Cathrine Benthagen compartía la faceta monárquica de Cristian cuando acudía a los bailes de la Corte, y también lo acompañaba en sus orgías y en los burdeles. Se convirtió en la persona de confianza del rey danés.


Anna Cathrine Benthagen, la prostituta favorita del rey danés.
Anna Cathrine Benthagen, la prostituta favorita del rey danés.

Sus correrías no solo se basaban en el sexo y la infidelidad. La esquizofrenia del monarca le llevó a ser un delincuente en el país que él mismo regía. Tal y como señala el escritor Karl Shaw en 5 People Who Died During Sex: and 100 Other Terribly Tasteless Lists (Three Rivers Press), el rey solía golpear su cabeza contra las paredes del palacio hasta sangrar.

Asimismo, se reunía con sus amigos para realizar todo tipo de actos vandálicos, "ocasionalmente destrozando burdeles". Su locura le llevó a tener varios altercados con la policía de Copenhague.

Aquellas nocturnas fiestas vandálicas llegarían a su fin y poco a poco el rey desapareció de la vida pública. Sus últimos años de vida los dedicó a firmar los documentos que le presentaba el Consejo. Murió el 13 de marzo de 1808, a los 59 años.