Bandas juveniles en Barcelona: crece la alarma por la escalada de apuñalamientos
La implicación de menores en delitos con armas blancas está ligada a la proliferación de pandillas, que captan a los jóvenes a cambio de protección
Publicado:
16/09/2026 · 04:45 CEST
Óscar Benítez
La crisis de seguridad en Cataluña ha sido diagnosticada como un problema de "percepción". Es decir, que a pesar de una mejoría en las cifras, la ciudadanía percibe la realidad distorsionada por el alarmismo de la oposición política y la prensa conservadora. Una lectura que obvia que, si bien descienden los delitos leves, aumentan los graves. Y que no comparte parte de la ciudadanía, a la que no parecen hacerle efecto la campaña informativa para revertir esas percepciones diseñada por el Ejecutivo —uno de los aspectos en los que se estaba volcando el Departamento, según informó el ya dimitido Trapero el pasado mayo—.
El último ejemplo lo encontramos en Hospitalet de Llobregat, capital del cinturón rojo de Barcelona y la segunda ciudad más poblada de la comunidad. Allí, la plataforma L'Hospitalet Alerta ha convocado para el próximo jueves 1 de octubre —sin importar su coincidencia con una fecha fetichizada por el secesionismo— una manifestación bajo un lema sin equívocos: Basta de inseguridad e incivismo. Señalando, además, los organizadores, que no se tolerarán "mensajes violentos, intimidatorios, xenófobos, discriminatorios o de odio" ni la "instrumentalización partidista", en aras de preservar su voluntad transversal.
Y es que la espiral delictiva no remite. Este mismo fin de semana, se produjeron distintos apuñalamientos en tres barrios de la periferia barcelonesa como El Carmel, Trinitat Nova y Poble Nou, saldándose los incidentes con cinco heridos, dos de ellos menores de edad. Una circunstancia que emparenta lo ocurrido con el crimen de Manresa, en el que un hombre que medió en una pelea durante la Fiesta Mayor murió acuchillado a manos de un grupo de menores. Y que suscitó controversia en torno al origen de los dos detenidos: Aliança se refiero a ellos como "marroquíes", pero nacieron en Cataluña —si bien, uno de ellos, de origen inmigrante—.
Sea como sea, el repunte de incidentes con arma blanca, cuando involucra a menores, está íntimamente ligado al auge de bandas juveniles, cuyo fenómeno se halla en plena eclosión en barrios populares como los mencionados. De hecho, en marzo pasado, Junts presentó una iniciativa, respaldada por todos los grupos menos comunes y Vox, para solicitar que los Mossos y la Guardia Urbana elaborasen un plan para combatir el crecimiento de las bandas juveniles delictivas que aunase colaboración judicial y prevención.
Reclutando a menores
No en vano, según fuentes del sector social que operan en el distrito de Nou Barris consultadas por Vozpópuli, estas bandas, normalmente de origen latinoamericano, suelen "captar a menores en parques y en la salida de los institutos". Los miembros dedicados al reclutamiento, aclaran, son jóvenes de más edad que, a cambio de ofrecerles a los menores "protección" y "sensación de pertenencia", les involucran en estas pandillas. ¿El precio? "Pruebas de acceso como realizar pequeños hurtos o agresiones aleatorias", relatan. Pruebas que, a veces, derivan en conflictos mayores. Como suelen hacerlo, también, las disputas por el territorio.
Por lo demás, estas fuentes relatan que las bandas no se acercan a cualquier menor. "Buscan a chicos de perfil callejero, y a los que no acostumbren a ver con amigos. Como mucho, a grupos pequeños", revelan. Tras identificar a los candidatos, les "vacilan o les tratan de quitar el móvil. Y, en función de cómo responden, les ofrecen formar parte de las pandillas o, por el contrario, les acosan y amenazan, quedando señalados". De tal manera que a los menores le sale a cuenta formar parte de las bandas. "Se avisan unos a otros cuando están en problemas, y acuden en grupo para generar sensación de miedo". Una sensación acentuada por una estética común —capuchas, colores oscuros, etcétera—, que también sirve para "generar pertenencia".
Detección precoz
"Llevamos mucho tiempo reclamando medidas para prevenir y frenar la expansión de las bandas juveniles en Barcelona. Estamos ante un fenómeno que se ha ido extendiendo por distintos distritos y que, en algunos casos, está relacionado con el narcotráfico, la violencia y el uso de armas blancas", explica a este diario, el presidente del PP en Barcelona, Daniel Sirera. Quien cuenta que, además de llevar a la Comisión de Seguridad a finales de 2025 una propuesta para combatir a estas bandas que Collboni rechazó, a comienzos de este año presentó otra contra la proliferación de armas blancas. Fue aprobada pero, en la práctica, indica, el acalde ha "hecho muy poco por aplicarla".
Por su parte, el dirigente popular defiende que la Guardia Urbana refuerce el "seguimiento" de estas bandas y que los "servicios sociales puedan intervenir de manera precoz para detectar a jóvenes en riesgo de ser captados". "No podemos esperar a que el problema estalle en la calle. Hay que prevenir, actuar antes y evitar que estos grupos sigan creciendo", alerta Sirera, que reprocha a Collboni "perder el tiempo".