El túnel de Almeida bajo la A-5 va en hora, pero trata de sortear la crisis de suministros y las sorpresas: "Hay cables por todos sitios y a veces los planos no se corresponden con la realidad"
GRAN MADRID se adentra en las entrañas de una galería subterránea de 3,2 kilómetros, cuyas excavaciones se han completado en sentido entrada y están al 70% en dirección norte
Carlos GuisasolaMadrid
Madrid
Actualizado Martes, 14 abril 2026 - 00:04
Fue tan solemne su voz e irradiaba su gesto tanta seriedad, que más de uno pensó ayer que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, no traía buenas noticias. Puede que jugase al despiste. A pesar de esa lóbrega puesta en escena, el regidor, ataviado con el casco y chaleco que exige cualquiera de las muchas obras desparramadas por la capital, se había zambullido unos metros bajo el paseo de Extremadura para anunciar que la excavación del gran túnel de la legislatura -por el que circularán los miles de vehículos que hoy viajan en superficie por la A-5- se daba por concluida. Al menos la de sentido entrada hacia la capital, pues al otro lado del muro que acotaba el acto municipal, los camiones y operarios seguían trabajando rumbosos para poder tenerlo todo listo en mayo. Y es que esos 3,2 kilómetros subterráneos para escapar de Madrid (túnel norte) se encuentran al 70%. Quizás fuera eso lo que rondaba por la cabeza del alcalde, quien tardó unos minutos en desempolvar la sonrisa a modo de celebración por ese nuevo hito.
La gran obra de la legislatura avanza en hora, con el objetivo de ver esos miles de vehículos transitando bajo tierra a final de este año, y también convirtiéndose en una de las principales banderas con las que sacar pecho por estas mismas fechas de 2027, rumbo a las elecciones municipales. Unos 600 operarios han trabajado en dos lotes y más de 400 máquinas han funcionado al unísono para poder afirmar ayer que el túnel sur está finalizado. Para que se hayan ejecutado más de 8.000 pilotes -explicaban ayer que faltan «unos pocos» para alcanzar los 8.172 totales- y se haya instalado prácticamente la totalidad de la losa superior -más de 93.000 metros cuadrados-, que cubría el cielo durante el acto de Almeida.
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«Es un proyecto de una envergadura extraordinaria que está avanzando como debe avanzar. Pero tenemos un compromiso con los madrileños y estoy seguro de que cuando abramos definitivamente esta infraestructura todos tendremos una sonrisa de oreja a oreja y celebraremos», era el argumento del alcalde para justificar esa seriedad. «Vamos a ser capaces de cerrar esta obra en los tiempos que nos comprometimos con los vecinos y, por tanto, estamos haciendo un grandísimo esfuerzo», añadía, recordando los intensos episodios de lluvia en el arranque de año, acompañado de Borja Carabante, delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, área responsable de la ejecución.
Panorámica del túnel de 3,2 kilómetros bajo la A-5.
Panorámica del túnel de 3,2 kilómetros bajo la A-5.AYTO. MADRID
El caso es que allí, a la altura del número 162 del paseo de Extremadura, aún asoma una gigantesca pared de tierra que será demolida en las próximas semanas, y tras la que se esconde la M-30. Porque, como se ha escrito tantas veces, el tramo entre la avenida de Portugal y la avenida Padre Piquer pasará a engrosar los dominios subterráneos de la gran vía de circunvalación madrileña. «Todos los sistemas que metemos aquí se tienen que integrar y hablar el mismo idioma», apunta a GRAN MADRID Lola Ortiz, directora general de Planificación e Infraestructuras de Movilidad del Ayuntamiento. «Estamos con los códigos de la ventilación, que son muy importantes en un túnel continuo de estas dimensiones. Hay que preparar todos esos códigos de integración y hacer una serie de pruebas para confirmar que esté todo funcionando con el nivel de seguridad que exige Calle 30», precisa.
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Como ocurre en gran parte del planeta, las obras de soterramiento también miran fijamente al conflicto en Oriente Medio. «El problema de suministro afecta a todo, incluso a los precios del asfalto. Pero, sobre todo, al de los ventiladores, que son los elementos más importantes para explotar el túnel. Lógicamente, todo se resiente. Estamos tratando de acortar los plazos para que no nos afecte a la puesta en servicio y tener el túnel a tiempo», abunda Ortiz.
Fórmulas de ayuda a los comerciantes
A partir del 1 de septiembre, coincidirán en el tiempo las labores de adecuación del túnel, ajustándose a esos parámetros estéticos y de seguridad de Calle 30, y el ajardinamiento del entorno, que supondrá una inversión de 75 millones de euros y concluirá a principios de 2028. Serán 100.000 metros cuadrados los que alumbren el Paseo Verde del Suroeste, que conectará con Madrid Río, la Casa de Campo y la Cuña Verde.
La megaobra del suroeste de la capital prosigue su camino, pese a que de vez en cuando se encuentre con alguna sorpresa. Sin ir más lejos, un cable fuera del radar dejaba a miles de vecinos de la zona sin internet. No era la primera vez y quién sabe si será la última. «A veces los planos no se corresponden con la realidad. Hay elementos que no están documentados y que te los encuentras por sorpresa cuando estás haciendo las excavaciones. Hay tubos por todos sitios», dice, recordando el cable de metro y medio de media tensión que también se llevaron por delante. La transformación del entorno también tendrá consecuencias positivas en este sentido, ya que todo ese nuevo entorno quedará recogido en un Gemelo Digital -una réplica- donde quienes se asomen a esas entrañas en el futuro podrán conocer cada detalle.