Autor Tema: Ordenanzas municipales y policía administrativa  (Leído 288366 veces)

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Re: Ordenanzas municipales y policía administrativa
« Respuesta #2020 en: 17 de Julio de 2026, 16:26:11 pm »
Y tan felices que van las tres con sus cuerpos no normativos. . .

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"No hay hechos, sino interpretaciones" Nietzsche

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Re: Ordenanzas municipales y policía administrativa
« Respuesta #2021 en: 20 de Julio de 2026, 05:51:16 am »

Burgos abre el debate sobre el uso de ‘burkini’ en las piscinas públicas tras desalojar a tres mujeres que lo usaban



La actual norma municipal prohíbe el uso de ropa de calle para bañarse, lo que se está equiparando al uso de ‘burkini’.


G. Domínguez /Agencias
Publicada
16 julio 2026
21:03h
Actualizada
16 julio 2026
21:57h

Las claves
El Ayuntamiento de Burgos abrirá el debate sobre el uso del ‘burkini’, que tapa el cuerpo y deja solo a la vista la cara, las manos y los pies, en las piscinas públicas de la ciudad.

El debate se abre después de que tres mujeres fueran desalojadas de dos piscinas de verano municipales por bañarse utilizando este tipo de prenda,

Un menor atropella con su patín a un ciudadano belga que cruza por un lugar indebido una calle de Fortuna.Un menor atropella con su patín a un ciudadano belga que cruza por un lugar indebido una calle de Fortuna.
La alcaldesa de la ciudad, Cristina Ayala, ha anunciado que llevará el tema al Consejo de Instalaciones Deportivas, para que los tres grupos representados –PP, PSOE y Vox- se pronuncien sobre la posibilidad de reformar el reglamento.
Yo las he visto este año bañándose en la playa con esa prenda y la verdad es que es una imagen que me entristece mucho, pero respeto que, incluso las mujeres que lo utilizan, le echan el valor de hacerlo y bañarse, otras iban vestidas a la playa, se sentaban en las sillas y no se acercaban al agua, se limitaban a vigilar a los niños, creo que, una mujer que se ha criado utilizando ese tipo de prendas no se sentiría cómoda en la playa utilizando un bañador, un bikini y no digamos ya un tanga. . . mi abuela nunca tuvo un bañador, nunca se bañó en un lugar público, siendo, como era, una mujer avanzada a su tiempo, nunca llevó el pañuelo en la cabeza, nunca vistió de luto, nunca vistió ni sayas ni refajos, incluso se puso en alguna ocasión pantalones. . . pero lo del bañador ya era mucho, incluso para ella, así que entiendo que para las mujeres musulmanes sea una barrera insalvable lo de las prendas de baño. . . el peso de la religión, de su cultura, de su propia imagen, hace que sea así. . .

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Mucho burka pero las hay que debajo llevan un tanguita...

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Re: Ordenanzas municipales y policía administrativa
« Respuesta #2022 en: 11 de Agosto de 2026, 17:28:20 pm »
A qué partido pertenece la Alcaldesa?





Acusan al ayuntamiento de un pueblo de Segovia de «acoso» por hacer toples en una piscina


La afectada sostiene que el Consistorio cambió la normativa «sin ningún tipo de base legal»


David S. Olabarri
David S. Olabarri

Bilbao

11/08/2026 Actualizado a las 16:48h.
Sonia Lago llegó a pensar que alguien le estaba gastando una broma con cámara oculta. La escena que cuenta a El Correo era surrealista: dos guardias civiles habían entrado en las piscinas municipales de Sacramenia. Al fondo, estaba la alcaldesa visiblemente enfadada. La regidora había pedido el auxilio de los policías porque quería que tomasen cartas en el asunto. Una veraneante se estaba comportando de forma indecorosa. Se refería a esta vecina de Galdácano que lleva 30 años pasando las vacaciones con su marido y sus dos hijos en esta pequeña localidad de la provincia de Segovia. ¿Cuál fue el motivo de todo este lío? Sonia estaba haciendo toples en su toalla y se negaba a ponerse la parte de arriba del bañador porque llevaba años haciéndolo y, además, las normas del recinto no prohíben esta práctica.


Lo cierto es que este último episodio en la piscina fue el colofón a una serie de días en los que la presión para que Sonia dejase de hacer toples no dejó de crecer. «Sólo faltó que llamasen al cura para que me excomulgase por pecadora», bromea. Con el paso de los días, esta vizcaína se toma lo ocurrido con más humor. Pero insiste en que ha sido muy desagradable. Se ha sentido «acosada y discriminada», sobre todo por la alcaldesa y sus decisiones «arbitrarias». El malestar que sentía los primeros días se ha ido transformando en una sensación de enfado e injusticia que no está dispuesta a dejar pasar. Ya ha presentado varias quejas formales e incluso la Guardia Civil ha enviado lo ocurrido al juzgado.


Todo empezó el 14 de julio, en su primer día de vacaciones en Sacramenia, una pequeña localidad segoviana famosa por sus asados. En verano se llena de nuevos vecinos. Muchos son vascos que pasan sus vacaciones en el pueblo en el que nacieron sus padres y abuelos. Aquí creció y vive parte del año la suegra de Sonia. Para ellos son semanas para descansar, reencontrarse con viejos amigos y los encantos de la vida de pueblo.

«¿Has convocado un pleno extraordinario por mis senos?», le preguntó Sonia a la alcaldesa de Sacramenia

A la vizcaína le llamó la atención que fuese una chica tan joven la que había protestado por un asunto que creía superado. Lo fácil hubiese sido obedecer para no buscar problemas. Pero Sonia lo pensó bien y se negó a ponerse la prenda superior. La normativa local la amparaba. Pero, sobre todo, lo hizo por una cuestión de principios, porque pensó que ceder en este asunto era también perder terreno en algo mucho más importante: los derechos de las mujeres que tantos años ha costado conquistar. Que le obligasen a poner la parte de arriba del bañador era una discriminación por razón de género. «No quiero un futuro para mi hija en el que las mujeres pierdan derechos», recalca.


Ese primer día, cuando estaban en la piscina discutiendo con la socorrista, la alcaldesa, Luz María Lázaro (PP), habló por teléfono con su marido y le reprochó la actitud de Sonia. «Le dijo que por lo menos se pusiese boca abajo en la toalla», censura. Después de este primer encontronazo, lo que esta vecina de Galdácano no esperaba era que la polémica iba a seguir creciendo con el paso de los días.

Tensión en aumento.
La socorrista ya no le quitaba ojo de encima. Todos los días le pedía que se pusiese el bañador y ella se negaba y pedía ver la normativa en la que se basaba esa supuesta prohibición. Su marido dejó de ir a la piscina porque no quería discutir con la empleada. En privado, muchos vecinos le daban la enhorabuena y la apoyaban. Y así siguió todo hasta que llegó el viernes 17. La socorrista le volvió a pedir lo mismo. Esta vez le dijo que en la normativa que estaba en la piscina ya se podía leer que estaba prohibido el toples. Sonia vio uno de los carteles colgados en la entrada y volvió a negarse. Fue entonces cuando apareció la alcaldesa y llamaron a la Guardia Civil.


Se originó una discusión. Los agentes se limitaron a identificar a la bañista, pero no hicieron nada más. El día anterior había sido festivo, y Sonia sospechaba que aquel cambio de normativa se había hecho sin ningún tipo de base legal. Pidió ver el acta o el acuerdo municipal. No había nada. «¿Has convocado un pleno extraordinario por mis senos?», le preguntó a la regidora.

La alcaldesa –recuerda la afectada– insistía en que tenía que velar por el «decoro» y por el «bien de los niños». Sonia le contestó que era una «retrógrada», algo que la representante municipal se tomó como un insulto.

Fue entonces cuando Sonia acudió a Sepúlveda a comunicar lo ocurrido a la Guardia Civil y cuando decidió poner diversas quejas formales –en el Ayuntamiento y ante el Defensor del Pueblo– por discriminación. Lo curioso es que, a partir de entonces, no ha tenido ningún problema y ha podido hacer toples sin que nadie le diga nada. «Es probable –reflexiona– que alguien les advirtiese de que podían estar cometiendo uno o varios delitos y por eso dejaron de acosarme».


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Re: Ordenanzas municipales y policía administrativa
« Respuesta #2023 en: 11 de Agosto de 2026, 17:49:43 pm »
A estas alturas de la película el topless debería de estar más que superado, pero parece que la ola reaccionaria nos va a volver a llevar a Francia para ver una película de destape. . . aunque lo peor no sería eso, sino tener que ir a abortar a Londres, veremos qué sorpresas en materia de tetas nos depara el Ministerio para la Desregulación de VOX. . .

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Re: Ordenanzas municipales y policía administrativa
« Respuesta #2024 en: 12 de Agosto de 2026, 10:49:37 am »
Pues podría ser de cualquiera, precisamente en los últimos tiempos PSOE y Podemos son los que más calladitos tienen que estar...


A qué partido pertenece la Alcaldesa?





Acusan al ayuntamiento de un pueblo de Segovia de «acoso» por hacer toples en una piscina


La afectada sostiene que el Consistorio cambió la normativa «sin ningún tipo de base legal»


David S. Olabarri
David S. Olabarri

Bilbao

11/08/2026 Actualizado a las 16:48h.
Sonia Lago llegó a pensar que alguien le estaba gastando una broma con cámara oculta. La escena que cuenta a El Correo era surrealista: dos guardias civiles habían entrado en las piscinas municipales de Sacramenia. Al fondo, estaba la alcaldesa visiblemente enfadada. La regidora había pedido el auxilio de los policías porque quería que tomasen cartas en el asunto. Una veraneante se estaba comportando de forma indecorosa. Se refería a esta vecina de Galdácano que lleva 30 años pasando las vacaciones con su marido y sus dos hijos en esta pequeña localidad de la provincia de Segovia. ¿Cuál fue el motivo de todo este lío? Sonia estaba haciendo toples en su toalla y se negaba a ponerse la parte de arriba del bañador porque llevaba años haciéndolo y, además, las normas del recinto no prohíben esta práctica.


Lo cierto es que este último episodio en la piscina fue el colofón a una serie de días en los que la presión para que Sonia dejase de hacer toples no dejó de crecer. «Sólo faltó que llamasen al cura para que me excomulgase por pecadora», bromea. Con el paso de los días, esta vizcaína se toma lo ocurrido con más humor. Pero insiste en que ha sido muy desagradable. Se ha sentido «acosada y discriminada», sobre todo por la alcaldesa y sus decisiones «arbitrarias». El malestar que sentía los primeros días se ha ido transformando en una sensación de enfado e injusticia que no está dispuesta a dejar pasar. Ya ha presentado varias quejas formales e incluso la Guardia Civil ha enviado lo ocurrido al juzgado.


Todo empezó el 14 de julio, en su primer día de vacaciones en Sacramenia, una pequeña localidad segoviana famosa por sus asados. En verano se llena de nuevos vecinos. Muchos son vascos que pasan sus vacaciones en el pueblo en el que nacieron sus padres y abuelos. Aquí creció y vive parte del año la suegra de Sonia. Para ellos son semanas para descansar, reencontrarse con viejos amigos y los encantos de la vida de pueblo.

«¿Has convocado un pleno extraordinario por mis senos?», le preguntó Sonia a la alcaldesa de Sacramenia

A la vizcaína le llamó la atención que fuese una chica tan joven la que había protestado por un asunto que creía superado. Lo fácil hubiese sido obedecer para no buscar problemas. Pero Sonia lo pensó bien y se negó a ponerse la prenda superior. La normativa local la amparaba. Pero, sobre todo, lo hizo por una cuestión de principios, porque pensó que ceder en este asunto era también perder terreno en algo mucho más importante: los derechos de las mujeres que tantos años ha costado conquistar. Que le obligasen a poner la parte de arriba del bañador era una discriminación por razón de género. «No quiero un futuro para mi hija en el que las mujeres pierdan derechos», recalca.


Ese primer día, cuando estaban en la piscina discutiendo con la socorrista, la alcaldesa, Luz María Lázaro (PP), habló por teléfono con su marido y le reprochó la actitud de Sonia. «Le dijo que por lo menos se pusiese boca abajo en la toalla», censura. Después de este primer encontronazo, lo que esta vecina de Galdácano no esperaba era que la polémica iba a seguir creciendo con el paso de los días.

Tensión en aumento.
La socorrista ya no le quitaba ojo de encima. Todos los días le pedía que se pusiese el bañador y ella se negaba y pedía ver la normativa en la que se basaba esa supuesta prohibición. Su marido dejó de ir a la piscina porque no quería discutir con la empleada. En privado, muchos vecinos le daban la enhorabuena y la apoyaban. Y así siguió todo hasta que llegó el viernes 17. La socorrista le volvió a pedir lo mismo. Esta vez le dijo que en la normativa que estaba en la piscina ya se podía leer que estaba prohibido el toples. Sonia vio uno de los carteles colgados en la entrada y volvió a negarse. Fue entonces cuando apareció la alcaldesa y llamaron a la Guardia Civil.


Se originó una discusión. Los agentes se limitaron a identificar a la bañista, pero no hicieron nada más. El día anterior había sido festivo, y Sonia sospechaba que aquel cambio de normativa se había hecho sin ningún tipo de base legal. Pidió ver el acta o el acuerdo municipal. No había nada. «¿Has convocado un pleno extraordinario por mis senos?», le preguntó a la regidora.

La alcaldesa –recuerda la afectada– insistía en que tenía que velar por el «decoro» y por el «bien de los niños». Sonia le contestó que era una «retrógrada», algo que la representante municipal se tomó como un insulto.

Fue entonces cuando Sonia acudió a Sepúlveda a comunicar lo ocurrido a la Guardia Civil y cuando decidió poner diversas quejas formales –en el Ayuntamiento y ante el Defensor del Pueblo– por discriminación. Lo curioso es que, a partir de entonces, no ha tenido ningún problema y ha podido hacer toples sin que nadie le diga nada. «Es probable –reflexiona– que alguien les advirtiese de que podían estar cometiendo uno o varios delitos y por eso dejaron de acosarme».

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Re: Ordenanzas municipales y policía administrativa
« Respuesta #2025 en: 14 de Agosto de 2026, 19:38:03 pm »
A estas alturas de la película el topless debería de estar más que superado, pero parece que la ola reaccionaria nos va a volver a llevar a Francia para ver una película de destape. . . aunque lo peor no sería eso, sino tener que ir a abortar a Londres, veremos qué sorpresas en materia de tetas nos depara el Ministerio para la Desregulación de VOX. . .

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La señora Alcaldesa dice que tenía que proteger a los menores.

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Re: Ordenanzas municipales y policía administrativa
« Respuesta #2026 en: 14 de Agosto de 2026, 20:52:28 pm »
Los menores ponen en el buscador de internet "Bambi". . . y les sale una película porno. . .

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Re: Ordenanzas municipales y policía administrativa
« Respuesta #2027 en: 19 de Agosto de 2026, 14:34:43 pm »

Un jubilado se equivoca al tirar la basura, le multan con cientos de euros y elige ir a prisión en vez de pagar: “Tengo tiempo”



La mezcla de residuos en Suiza está penalizado con sanciones económicas de hasta 1.000 francos o incluso varios días en prisión.

Fuente: EFE/Zipi
As Actualidad
Actualizado a 19 de agosto de 2026 09:10 CEST

240 francos suizos de multa (254 euros aproximadamente). Esta ha sido la multa impuesta a un jubilado residente del cantón de Vaud, en Suiza, por tirar una botella de PET en un centro de eliminación de residuos. En una entrevista con el medio 20 minutes, Marc-André C., acusado de no reciclar la botella de plástico, confiesa haberlo hecho por desconocimiento.


“Creía de buena fe que podía tirar PET con plásticos duros, porque a veces se hace”, asegura Mar-André en la entrevista. Sin embargo, el daño ya estaba hecho y la multa le llegó de igual manera. Según el jubilado, ignoraba que las sanciones por no reciclar en su localidad fueran tan estrictas.

La confusión ocurrió en un centro de residuos de Écublens, donde el acusado de contaminación había depositado la botella de PET en una bolsa que contenía plásticos duros, antes de desecharla en el contenedor correspondiente. Un empleado del centro fue testigo de lo ocurrido y no tardó en solicitar una reorganización de residuos. Acto seguido anotó los datos del jubilado y comenzó con la sanción económica.

Una infracción de cientos de euros
A pesar de los intentos de Marc-André de explicar su confusión y pedir disculpas por lo ocurrido, el empleado se mostró firme con la sentencia: 240 francos de multa. Se trataba de una penalización de 90 francos, unos 95 euros aproximadamente, por contaminación y 150 francos adicionales, unos 159 euros, en concepto de honorarios administrativos.

Durante la entrevista con el medio suizo, el jubilado había explicado que llevaba mucho tiempo clasificando sus residuos de la forma “más escrupulosa posible”. El acusado había participado incluso en recogida de latas y botellas que otras personas tiraban en zonas públicas. No obstante, aún con un expediente casi impoluto de reciclaje, esto no bastó para evitar la multa.

“Esperaba una advertencia, no una multa de 240 francos”, se lamenta el jubilado. En Suiza, según el entrevistado, una infracción por saltarse un semáforo en rojo y atropellar con el coche a un niño pequeño puede costar 250 francos, un poco más de lo que le ha costado a él tirar una botella de PET en un contenedor no correspondiente.

Prefiere ir a la cárcel
Las autoridades de Écublens fueron claras ante lo ocurrido. “Cualquiera que, intencionalmente o por negligencia, contravenga las disposiciones del reglamento está sujo a una multa”, afirman las fuerzas del orden suecas. La sanción implica el pago de 240 francos por contaminación, no obstante, en el caso de impago, las autoridades pueden actuar con la detención del acusado.

“Prefiero pasar un día en prisión, como me propone la multa, en lugar de pagar los 240 francos. Tengo tiempo”, confiesa el jubilado. La elección de pasar un día en la cárcel ha levantado un debate en Suiza sobre la estricta regulación que hay sobre la clasificación de residuos. Muchos municipios del país penalizan con cifras parecidas a las impuesta a Marc-André por no reciclar. En Lausana, por ejemplo, mezclar residuos está penalizado con 150 francos de multa, según 20 minutos. En Ginebra la sanción se eleva a los 200 francos y en Neuchâtel y Friburgo esta puede variar entre los 20 y 1.000 francos, según el grado de infracción.

Estas duras restricciones han colocado a Suiza como país de ejemplo en el ámbito de reciclaje, según Prensece Switserland, una agencia del Departamento Federal de Asunto Exteriores encargada de promover la imagen del país en el extranjero. Un título destacable a pesar de los altos niveles de consumo, superiores a la media mundial.