Autor Tema: skin heads, punks, okupas, anarkos y otras tribus...  (Leído 232636 veces)

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Re: skin heads, punks, okupas, anarkos y otras tribus...
« Respuesta #1961 en: 11 de Diciembre de 2018, 08:22:31 am »

Planean cortar carreteras en nuestro país
Los chalecos amarillos llegan a España: un detenido en Oviedo... y apoyo de Hogar Social

Melisa Domínguez Ruiz, portavoz de la organización de extrema derecha, acudió este sábado a la concentración en Madrid, pero sus organizadores se desmarcan de "cualquier corriente política"

Pablo Gabilondo
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    Chalecos amarillos

Tiempo de lectura5 min
11/12/2018 05:00

El movimiento de los chalecos amarillos ha cruzado los Pirineos. Alrededor de una decena de hombres con la cara cubierta y el uniforme de los manifestantes franceses recorrieron la tarde de este sábado las calles del caso antiguo de Oviedo. Fuentes policiales confirman a este diario que el grupo destrozó basuras y mobiliario urbano, insultando a su paso a todo aquel que les recriminaba su actitud. "Se escaparon corriendo tras llegar los agentes y solo pudieron coger a uno, al que trasladaron a comisaría porque se negaba a identificarse. Seguramente se le acuse de desórdenes públicos", explican.

La Policía Nacional de Oviedo asegura a El Confidencial que los alborotadores "no eran extranjeros", lo que implica que el ala más radical del movimiento surgido en Francia ya ha encontrado imitadores en nuestro país. El temor de las fuerzas de seguridad pasa ahora por que este tipo de protestas se extienda a otras ciudades españolas, pues en las últimas semanas se han producido manifestaciones pacíficas de chalecos amarillos en distintos puntos del territorio. A la espera de ver si los radicales toman las riendas del movimiento, la semilla ya está plantada.

En el caso de Madrid, fuentes policiales confirman a este diario que "la situación está tranquila", lo que no quita que sigan de cerca su evolución. Tres personas vestidas con chalecos amarillos colgaron a finales de noviembre una pancarta de un puente de la M-30 cuyo mensaje era tajante: "Ya estamos aquí, guerra". Aunque desde entonces no se han producido nuevos altercados en la capital, este mismo sábado alrededor de un centener de simpatizantes se concentró en la plaza de Colón. La manifestación, que no tenía permiso para celebrarse, quedaría en anecdótica si no fuese por una de las personas que decidió sumarse a la misma: Melisa Domínguez Ruiz, portavoz de la asociación de extrema derecha Hogar Social.

Enmarcar el movimiento en una línea ideológica concreta resulta imposible. Los chalecos amarillos nacen como reacción a la nueva subida de impuestos sobre los carburantes anunciada por el Gobierno de Emmanuel Macron para el próximo enero, lo que dio lugar a una primera manifestación el 17 de noviembre bajo la consigna de bloquear el mayor número de carreteras posible. Sus seguidores sostienen que no tienen líderes ni sesgo político, lo que ha permitido que se extienda a otros países como Alemania, Bélgica o España, donde ahora queda la incógnita de si será aprovechado por alguna corriente ideológica. Por el momento, las principales páginas de Facebook que se presentan como impulsoras del movimiento al sur de los Pirineos ya se acusan la una a la otra de ser de "extrema izquierda" y de "extrema derecha" respectivamente.

En el caso de nuestro país, la mayoría de convocatorias del pasado fin de semana se gestionaron a través de un canal de Facebook llamado 'Chalecos amarillos España'. El grupo, que fue creado a finales de noviembre, cuenta ya con más de 11.000 seguidores y ha protagonizado acciones como la de la pancarta colgada en la M-30. "Este es el principio y a partir de ahora tendremos presencia en acciones continuadas y cada vez más contundentes hasta que tomen medidas en beneficio del pueblo, y no en beneficio de políticos, banqueros y grandes empresas", advierten a la hora de compartir el vídeo colgando la pancarta, una grabación en la que incluyen además imágenes de los altercados en Francia.

Detrás de este canal se encuentra Javier, un taxista que explica a El Confidencial que su intención no es otra que la de denunciar "la necesidad que tiene España de que la gente despierte". El impulsor del grupo insiste en que son "totalmente independientes" de cualquier corriente política, enmarcando para ello la participación de Melisa Domínguez Ruiz en una de sus marchas en que "no piden carnés a todos los que vienen". "Yo sé que [miembros de Hogar Social] han compartido nuestras publicaciones y que el sábado había un grupo con esas ideas, pero nosotros tenemos claro que el movimiento tiene que ser totalmente apolítico".

En lo que se refiere a los altercados ocurridos en Oviedo este fin de semana, Javier afirma que se trata de "un grupo de extrema izquierda" que no persigue más objetivo que el de "reventar el movimiento". Según asegura, su grupo se está centrando ahora en concertar "reuniones con asociaciones del sector del trasporte" para "empezar desde cero", recuperando así "el punto fuerte de luchar contra la subida del combustible". A falta de que organicen nuevas concentraciones, Javier reconoce a este diario que una de las posibilidades que barajan para las próximas semanas es la de bloquear carreteras.

El impulsor de la página niega en todo momento relación alguna con la extrema derecha, pero desde un segundo canal de Facebook que se creó más tarde y también se hace llamar 'Chalecos amarillos de España' aseguran lo contrario. "No apoyamos ninguna movilización programada para este fin de semana. Otra página con menos seguidores ha robado nuestro logo y nuestro nombre para difundir una serie de concentraciones promovidas desde organizaciones de extrema derecha, falangistas y neonazis", denunciaban el pasado viernes en Facebook, donde cuentan con 25.000 seguidores. Aunque El Confidencial se ha puesto también en contacto con los impulsores de esta página para preguntarles sobre las últimas protestas en nuestro país, sus responsables se han desvinculado de las mismas y han señalado que todavía no han "elegido portavoces para hablar con medios".

Las acusaciones de "extrema izquierda" y "extrema derecha" comienzan así a monopolizar el desembarco de los chalecos amarillos en España... Y no hace ni tres semanas que cruzaron la frontera.




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« Respuesta #1962 en: 21 de Diciembre de 2018, 08:32:33 am »

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« Respuesta #1963 en: 02 de Enero de 2019, 11:28:57 am »

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« Respuesta #1964 en: 07 de Enero de 2019, 08:28:31 am »

El 'boom' de Vox... y el ocaso de Hogar Social Madrid: el sueño ultra de Melisa se apaga
El movimiento de corte neonazi que irrumpió en 2014 tiene ya graves problemas para mantener una sede, ha perdido seguidores y ha visto cómo el partido de Abascal eclipsa su discurso político

José María Olmo
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josemariaolmo


07/01/2019 05:00 - Actualizado: 07/01/2019 05:38

Vox ha dado un golpe en la mesa del extremo derecho del espectro ideológico, pero los primeros que rompieron la monotonía que reinaba en ese heterogéneo reducto de la política tras casi 40 décadas de democracia fueron los seguidores de Hogar Social Madrid, un movimiento de corte neonazi que surgió en 2014 al rebufo de la crisis económica con un novedoso discurso. Al anticapitalismo y antimarxismo típicos del falangismo, Hogar Social Madrid sumó la antiinmigración e islamofobia que caracterizan a las nuevas ultraderechas europeas. También renunció al pasado franquista y a los postulados del catolicismo ultramontano, en contra de la mayoría de los grupúsculos preconstitucionales que habían sobrevivido al cambio de siglo. Su apuesta era rompedora. Apostó por la acción directa en la calle con la excusa de ofrecer asistencia social a los españoles. Solo a los españoles. Y se volcó en captar la atención de los grandes medios de comunicación.

La fórmula pareció funcionar. Su principal promotora e ideóloga, Melisa Domínguez, una antigua militante del nacionalsocialista Movimiento Social Republicano (MSR), consiguió reunir el 21 de mayo de 2016 a más de 1.000 personas en una marcha que recorrió las calles del centro de Madrid para protestar contra la acogida de refugiados. Los asistentes llevaron banderas de España y de la organización y se recrearon haciendo el saludo fascista. Hacía décadas que la extrema derecha no movilizaba a tantas personas en un solo acto. Hasta ese momento, el primer local que ocupó el grupo en el distrito de Tetuán había logrado captar la atención con sus repartos de comida semanales. Tras la marcha, la sorpresa inicial se transformó en inquietud.

Hogar Social Madrid okupa un nuevo edificio en el barrio de Salamanca
EC
Las dependencias acogían el antiguo registro de la propiedad, ubicadas en el número 72 de la calle Príncipe de Vergara

Sin embargo, el sueño de Melisa fue desvaneciéndose poco a poco, a pesar de que el viento de los populismos que recorre Europa soplaba a su favor. Las noticias negativas se acumulan en la mesa de la máxima responsable de la organización. Y han llegado algunas nuevas en las últimas semanas.

Uno de esos problemas es su dificultad para encontrar una ubicación estable. En sus cuatro años de vida, han pasado por una decena de edificios okupados, incluyendo las antiguas oficinas de Fórum Filatélico, la sede del No-Do propiedad de RTVE, un palacete de la Universidad Rey Juan Carlos y el cuartel general de Banco de Madrid, en la plaza de Colón. En ese último emplazamiento resistieron más de un año, de abril de 2017 a julio de 2018. Pero a partir de ahí iniciaron una peregrinación que ha puesto contra las cuerdas su propia existencia.

En el Edificio Aguilar, en la calle Juan Bravo, apenas aguantaron 15 días. Después entraron en el viejo Registro Mercantil de Madrid, en la calle Príncipe de Vergara, pero la Policía Nacional los echó nuevamente antes de cumplir el mes. Y tras varias dudas, en noviembre optaron por instalarse en la antigua sede de CCOO en la plaza de Cristino Martos.

Melisa Ruiz, representante de Hogar Social Madrid, durante la concentración del colectivo de ultraderecha en pleno barrio madrileño de Tetuán en 2016. (EFE)
Melisa Ruiz, representante de Hogar Social Madrid, durante la concentración del colectivo de ultraderecha en pleno barrio madrileño de Tetuán en 2016. (EFE)

Melisa está muy lejos de su gran referente, Casa Pound, el movimiento nacionalsocialista italiano al que imita punto por punto, aunque sin demasiado éxito. Ideológicamente, no hay diferencias, pero Casa Pound ha demostrado una fortaleza de la que Hogar Social Madrid carece. Surgió en 2003 tras la ocupación de un edificio estatal en la calle Napoleón III de Roma, junto a la estación Termini. De ahí se extendió a otros puntos de la geografía transalpina hasta llegar a un total de 104 sedes, en su mayoría inmuebles vacíos que habilitaba para que fueran ocupados por familias italianas. Quince años después, mantiene su sede central en la calle Napoleón III. Las autoridades han intentado arrebatársela varias veces. La última, después del verano, pero los dirigentes del grupo siempre han plantado cara a los políticos. “Estamos listos, como siempre lo hemos estado, para hablar con todos, pero el edificio no está disponible. Lo que no vamos a hacer es renunciar al valor simbólico de este lugar. Estamos convencidos de que si cortamos las raíces, incluso el árbol más sólido está destinado a morir”.

Esa es una de las causas de la lenta muerte de Hogar Social Madrid. “En los primeros desalojos, cuando entrábamos a los edificios, nos encontrábamos a más de 30 personas durmiendo. Lo tenían todo muy bien montado y se notaba que disponían de recursos y apoyo. Pero en el último desahucio, apenas había ya cuatro personas dentro de su sede. No fue nada difícil echarlos”, explican a El Confidencial fuentes policiales. “Es evidente que Hogar Social Madrid está en caída libre. El fenómeno sorprendió al principio, pero su momento ya ha pasado”.

Algunos de los pertenecientes a CasaPound Italia, de excursión. (Twitter)
Algunos de los pertenecientes a CasaPound Italia, de excursión. (Twitter)

Melisa admite en conversación con este diario que los continuos cambios de sede les han pasado factura. “Es verdad que las últimas veces que ha venido la Policía apenas teníamos personas dentro durmiendo. Nos lleva mucho trabajo acondicionarlo todo, y cuando ya podemos acoger gente, nos echan y tenemos que buscar otro sitio. Eso provoca mucho desgaste”, asegura la dirigente, que siempre ha mostrado su disposición a atender a los medios, aunque no deja que nadie más del grupo hable.

Las dificultades para asentarse la llevaron hace unos días a renunciar a uno de los principios fundacionales del movimiento: la okupación de edificios para ponerlos al servicio de los españoles necesitados. El pasado 20 de diciembre, Hogar Social Madrid abrió una colecta en la página de 'crowdfounding' GoFundMe, especializada en la financiación de proyectos y causas benéficas, para conseguir el dinero que necesitan para poder pagar el alquiler de un local en el centro de Madrid. La iniciativa apenas estuvo activa unas horas. Antes de que terminara el día, GoFundMe cerró la recogida de fondos. El grupo lo denunció en su página de Facebook. “De nuevo la extrema izquierda se quita la careta y a través de denuncias a la plataforma GoFundMe nos cierran la campaña de 'crowdfunding'. Prefieren que la gente no coma o que duerma en la calle, mientras ellos dan lecciones de lo políticamente correcto cómodamente desde sus casas”. El grupo mantiene la campaña, pero ha tenido que conformarse con recoger dinero a través de una cuenta bancaria tradicional, un método menos efectivo y propagandístico.

Desde el principio, Melisa admitió que el objetivo último de Hogar Social Madrid debía ser convertirse en un proyecto político, a imitación nuevamente de lo que hizo Casa Pound. En 2011, tras ocho años de activismo, decidió presentarse a las elecciones. No ha fallado a las citas importantes desde entonces, en ocasiones de la mano de la Liga Norte. Aunque no ha dejado de ser una opción marginal, tiene cargos electos por toda Italia que han contribuido a consolidar su proyecto.

Hogar Social Madrid intentó copiar su estrategia. Primero implantarse en todo el país y después lanzar su partido. Sin embargo, las cosas no salieron como esperaban. Su primera sucursal en Zaragoza apenas duró activa unos meses. En 2016 se quedó sin militantes y tuvo que echar la persiana. Otro gran contratiempo fue la proliferación de imitadores. En Murcia, Jaén, Salamanca, Málaga y Cádiz surgieron grupos de extrema derecha que también pretendían extender su mensaje con campañas de reparto de alimentos a españoles. Hogar Social Madrid no entró en conflicto con ellos, pero renunció a una alianza. Melisa solo creía en una red de filiales directamente controlada por ella. Este año, trató de dar un nuevo impulso a su proyecto con la apertura de sucursales en Toledo y Granada, pero ya parece tarde.

Melisa, la líder del Hogar Social que ha llevado el neofascismo a las calles de Madrid
Álvaro Rigal
Manifestaciones, pancartas en el Ayuntamiento, bengalas en la Mezquita... el Hogar Social vive sus semanas más activas. ¿Quién es la mujer que siempre está en primera línea?

“Hogar Social Madrid ha tardado demasiado en lanzar su proyecto político. Podía haberlo hecho cuando su mensaje era novedoso, pero al final les han comido el terreno”, explican fuentes policiales a este diario. La irrupción de Vox en el último año les ha pasado por encima como un tsunami. Defiende proyectos políticos distintos, especialmente en el plano económico. Tampoco hay similitudes en las trayectorias personales de sus máximos responsables. Pero, al final, compiten por la misma bolsa de votantes y, en España, en ese extremo del 'continuum' ideológico, no es que haya muchos precisamente. Ni en sus mejores sueños aspiraba Melisa a recabar el 11% de los votos que obtuvo el partido de Santiago Abascal en las pasadas andaluzas.

Pese a ello, la líder del grupo mantiene que se convertirán en partido. “No es que vayamos a hacerlo ya, como se ha dicho en algunos sitios, pero queremos dar ese paso a medio plazo”. Niega que el 'boom' de Vox les haya pasado factura. De hecho, rechaza que hayan experimentado el más mínimo bajón e insiste en que su reparto semanal de comida sigue atrayendo a decenas de personas.

El neofascismo que reparte comida por toda España se alía para convertirse en un partido
José María Olmo
Seis grupos neofascistas de Salamanca, Cádiz, Murcia, Cantabria, Jaén y Málaga que imitan a Hogar Social Madrid se unen para impulsar su ideario ultra y sentar las bases de un proyecto político

Los síntomas que indican lo contrario son abrumadores. Además de que el círculo de fieles que secunda las okupaciones ha descendido drásticamente, tampoco tienen ya capacidad para convocar una manifestación como la que recorrió las calles de Madrid hace dos años. Ahora tienen que conformarse con participar en las convocatorias de otros con una representación más que escasa. Melisa asegura que se trata únicamente de una estrategia. “Hemos optado por secundar las marchas de otros en vez de salir nosotros en solitario. No creemos que este sea el momento para hacerlo. Hemos ido a manifestaciones favor de la unidad de España y de los taxistas, por ejemplo”, insiste la dirigente.

La recuperación económica es otro de los factores que han jugado en su contra. Su discurso de emergencia social de los españoles tiene ahora menos impacto. Con todo, Hogar Social Madrid se niega a desaparecer. Melisa mantiene las constantes vitales del grupo. Y si llega otra oportunidad, la aprovechará mejor que la primera.



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« Respuesta #1965 en: 07 de Enero de 2019, 13:17:53 pm »
Está damisela siempre podrá encontrar acomodo en VOX y luego, si tiene la fatalidad de que alguno de los machos alfa que la ronean, sin pelo y sin cerebro, le llenan la cara de dedos, no será violencia de género, así que no podrá utilizar la red de apoyo social a las mujeres víctimas de malos tratos, aunque ellos, como los gitanos, tienen sus propias leyes para solucionar estos conflictos, son más de cuneta y piernas rotas, ajustes de cuentas y avisos a navegantes de que a la damisela no se la tose.

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« Respuesta #1966 en: 07 de Enero de 2019, 15:26:48 pm »

‘Kichi’ intenta desahuciar a los okupas de la Casa de Cádiz en Barcelona

Por Jordi Ribalaygue

El Ayuntamiento gaditano denuncia que 25 ‘sintecho’ se alojen en su local en Barcelona.

 
El frontispicio de la Casa de Cádiz da la bienvenida a los sintecho de Barcelona. Una estelada, una bandera andaluza con la estrella roja de cinco puntas y la rojinegra anarquista ondean sobre el dintel, señal de que el local vacío hasta hace poco ha recobrado vida.

La casa regional había caído en un profundo letargo, ajena al trajín que se da apenas 100 metros más arriba, donde los turistas pululan delante de la Sagrada Familia. “Este espacio llevaba más de 14 años abandonado”, explica Lagarder Danciu, a la cabeza de la toma del inmueble de dos plantas. Personas sin hogar llevan un par de meses adecentándolo para convertirlo en un “hostal autogestionado” para gente que se ha visto abocada a la calle.

El local okupado hospeda a 25 habitantes que antes dormían en cajeros, en estaciones o incluso al raso algunas noches. La “gran sorpresa”, señala Danciu, ha sido toparse con una denuncia por usurpación en el juzgado que, según el abogado del colectivo, consta presentada por el Ayuntamiento de Cádiz, que es copropietario del edificio y está liderado por el alcalde de PodemosJosé María González, Kichi, quien se comprometió a luchar contra los desahucios.

“Este señor dice en su perfil de Twitter que es anticapitalista. ¿Qué anticapitalista es si ordena a los servicios jurídicos de su ayuntamiento poner una denuncia y desalojar a gente sin casa?”, reprocha Danciu, que se enroló a Podemos en sus inicios y se presentó como candidato para el Consejo Ciudadano del partido en Sevilla. “Me di cuenta rápido de que era propaganda y que había gente con ganas de ocupar sillones y no realmente de cambiar cosas”, reniega este agitador activo en clamar por los indigentes, conocido por irrumpir en un acto de Mariano Rajoy y la plana mayor del PP antes de las generales de 2016 y, últimamente, por reventar conferencias de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

Consultado por este diario, el Ayuntamiento de Cádiz rebaja su responsabilidad en la denuncia, avanzada por el medio Tot Barcelona. El gobierno municipal responde que no ha interpuesto “ninguna denuncia judicial” contra los sin hogar. No obstante, admite que “ha actuado a requerimiento de los Mossos d’Esquadra“. Sostiene que la policía catalana avisó al Consistorio de la okupación, advertida por vecinos. La corporación gaditana comparte la propiedad de la finca con una entidad privada y aduce que desatender el requerimiento de los agentes podía suponer prevaricación. El Ayuntamiento se basa en eso para justificar por qué instó a los Mossos a intervenir, algo que asegura que buscaba “garantizar también la seguridad del edificio”.

“Puede que se deba a una cuestión burocrática, pero no es cierto que estén obligados a denunciar por la vía penal”, rebate el abogado de la rebautizada Okupa Casa Cádiz, Bernat Barceló. “El dueño de un inmueble tiene mil formas para hacer valer su titularidad. Puede acudir a la vía civil, iniciar una mediación o hacer una cesión de uso”, enumera el letrado, que reconoce que la denuncia les ha sorprendido “por el perfil del alcalde” de la ciudad andaluza.

Barceló ha contactado con el Gabinete de Alcaldía de Cádiz para tratar la situación. “Dicen que tienen el asunto sobre la mesa y estamos pendientes de que nos digan algo más”, afirma. Además, el Ayuntamiento de Barcelona ha pedido a los okupas que paren las obras a raíz de “una queja vecinal”, indican fuentes municipales. En la segunda planta se ultima una zona de duchas para vagabundos.

El litigio que podría desembocar en expulsión se halla en una fase “muy inicial”, aclara Barceló. Precavidos, el candado suele estar echado en la Casa de Cádiz y hacen guardia por si acudiera la policía. “Pedimos al señor Kichi que se siente con nosotros, que negociemos y busquemos una solución. Nadie está en este local porque quiera, sino porque no tenemos casa”, subraya Danciu. Pretende que la estancia de los sintecho sea permanente en la finca, elegida por pertenecer a “un ayuntamiento del cambio”: “Quería ver si nos echaban. Siendo año electoral, pensaba que no se mojarían”.

El Juzgado de Instrucción 25 de Barcelona ha ordenado a la Guardia Urbana que identifique a los moradores. Uno de ellos es A. S., un refugiado que llegó a España hace siete meses tras huir del Líbano. Antes pasaba las noches en la estación de Sants, en paradas de autobús o en la escalinata de una iglesia con su madre, de 68 años, y su hermana, de 32 años y discapacitada psíquica.

“Cuando dormíamos en la calle, mi madre o yo nos quedábamos despiertos para cuidar a mi hermana y vigilar”, detalla. Revela que llevan más de cuatro meses esperando una plaza de albergue. “No nos dan ninguna esperanza de que nos vayan a ayudar. Siempre están completos”, lamenta. En el barrio del Poblenou se han comprometido a forzar la entrada de una vivienda deshabitada y entregársela a ellos. Otra familia con dos menores que escapó de la guerra en Ucrania lleva casi un mes en el recinto okupado, faltos de un cobijo prestado por la Administración.

“En los ayuntamientos cuelgan las pancartas que dicen welcome refugees, pero hay muchas personas refugiadas tiradas en la calle”, recrimina el activista Danciu. La cifra de sintecho, chabolistas y acogidos en servicios asistenciales en Barcelona creció de 2.017 personas en 2008 a 3.383 en 2017, según un informe en el que colaboró el Ayuntamiento, que habla de un incremento “alarmante en toda Europa” de gente sin hogar.

“La situación está empeorando. Cada vez hay más gente en la calle”, afirma Danciu, que arremete contra Colau y Kichi desde el interior de la cada okupada: “Son neoliberales disfrazados de progres. La verdadera izquierda está aquí dentro”.

 

Lista de espera para abandonar la calle

En la Casa de Cádiz acumulan una lista de espera de casi 100 indigentes que han pedido alojamiento. Martín, un argentino de 40 años, acudió el viernes pasado. Lleva cuatro meses en la calle tras separarse. “Nunca me pasó en la vida”, manifiesta, “dicen que las pruebas te las manda Dios para hacerte más fuerte, pero llega un punto en que te preguntas por qué son todas para uno mismo”.

Josep entró en Nochevieja y ejerce de cocinero del recinto okupado. Sirven 15 platos al mediodía y 25 por la noche. “Si alguien de la calle viene a la hora de comer, ponemos un plato más en la mesa”, precisa. El pasado 23 de diciembre, se topó con que estaban precintando el piso donde vivía en un cuarto. La arrendataria adeudaba meses de alquiler. Recogió unas pocas pertenencias -la mayoría quedaron tras la puerta sellada por la comitiva judicial- y pernoctó durante una semana en un cajero hasta que le robaron. “El día 10 cobraré el paro y me iré a alquilar una habitación, pero seguiré viniendo. Veo que les hace mucha falta”, observa. Danciu asegura que se organizan para “ocupar otro edificiocercano, mucho más grande” para albergar a otros sintecho.

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Re: skin heads, punks, okupas, anarkos y otras tribus...
« Respuesta #1972 en: 21 de Enero de 2019, 15:32:32 pm »
No tuvieron tiempo cuando eran gobierno.
.

'El PP presenta una ley para acelerar la expulsión de los 'okupas


https://m.eldiario.es/politica/PP-presenta-acelerar-expulsion-okupas_0_859514477.html

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Re: skin heads, punks, okupas, anarkos y otras tribus...
« Respuesta #1973 en: 21 de Enero de 2019, 16:39:01 pm »
Exactamente.

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Re: skin heads, punks, okupas, anarkos y otras tribus...
« Respuesta #1975 en: 29 de Enero de 2019, 17:14:28 pm »

La Fiscalía pide tres años de prisión para la líder del grupo neonazi Hogar Social por el ataque a la mezquita de la M-30


 El Ministerio Público solicita además para Melisa Domínguez 3.000 euros de multa y 4 años de inhabilitación especial por un delito de incitación al odio

 La Fiscalía no acusa a las otras once personas procesadas por su presunta implicación en el ataque


La Fiscalía pide 3 años para la líder de grupo neonazi Hogar Social Madrid
Por EFE
29 ene 201910:17

La Fiscalía solicita 3 años de prisión para la líder del grupo neonazi Hogar Social Madrid, Melisa Domínguez, por un delito de incitación al odio, en concreto por islamofobia, por su  ataque a la mezquita de la M-30 en marzo de 2016 y su difusión en redes sociales.


Domínguez es la única a la que el Ministerio Público dirige su acusación en una causa en la que están procesados otras once personas presuntamente implicadas en ese ataque.


En su escrito de acusación, al que ha tenido acceso Efe, la Fiscalía también pide para ella 3.000 euros de multa y 4 años de inhabilitación especial para cargos en el ámbito docente, deportivo y de tiempo libre.

Los hechos ocurrieron el 22 de marzo de 2016, después de los atentados de Bruselas, cuando un grupo de personas ligadas a Hogar Social Madrid, entre las que se encontraba Domínguez, colgaron una pancarta sobre la M-30, a unos cien metros de la mezquita en la que se leía "Hoy Bruselas, ¿mañana Madrid?".


El cartel y las bengalas lanzadas por los neonazis de Hogar Social Madrid contra la mezquita de la M30
Según el escrito de la fiscal, la pancarta también incluía el emblema del grupo neonazi y una imagen de una mezquita en un círculo rojo y tachada a modo de prohibición.

Los atacantes lanzaron bengalas de humo para dar visibilidad a su acción y después se dirigieron al centro islámico para insultar a los musulmanes.


Ese mismo día, prosigue la Fiscalía, el grupo publicó su ataque en Twitter, donde colgaron imágenes de lo sucedido y lo presentaron como una "acción" contra el "islamismo radical" y contra una "mezquita que financiaba el Estado Islámico", y concluían con el mensaje: "mezquitas fuera de Europa".

Una acción justificada públicamente por la acusada y reivindicada a través de un comunicado por el grupo.

Como consecuencia de esta actuación, dice la Fiscalía, "se han producido múltiples comentarios islamófobos por su contenido vejatorio y de menosprecio hacia ese colectivo y generando un clima de clara hostilidad y violencia contra el mundo musulmán", así como imágenes "de significado inequívoco del menosprecio y hostilidad hacia el colectivo islámico".

Además de la líder de Hogar Social Madrid, también están procesados en esta causa once miembros del colectivo a raíz de que la Audiencia de Madrid ordenase a la jueza que investigó los hechos que reabriese la causa contra ellos, tras el archivo previo.

Pero la Fiscalía no les acusa al entender que fue Domínguez la única persona que justificó la acción ante los medios de comunicación.

La Red Española de Inmigración y Ayuda al Refugiado, que ejerce la acusación popular en este procedimiento, pide en su escrito de acusación, al que ha tenido acceso Efe, hasta cinco años de prisión y multa de 3.000 euros para la líder del grupo neonazi a la que acusa de desórdenes públicos y de incitación al odio.



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« Respuesta #1977 en: 17 de Marzo de 2019, 10:09:23 am »
La Policía dice que el concejal de Seguridad de Carmena era el líder de los okupas de Madrid



Carlos Cuesta17/03/2019 06:45
Manuela Carmena eligió para dirigir a la Policía Municipal nada menos que a la persona que la Policía Nacional tenía identificado como “dirigente” del movimiento okupa de Madrid. Los informes policiales que desvela OKDIARIO revelan con claridad que el 5 de enero de 2015 “José Javier Barbero Gutiérrez” fue denunciado tras una intervención contra unos okupas.

La Policía, tras acudir a una llamada, describe que “un grupo de 200 personas se encontraba en manifestación en la calle de la Beneficencia y que el parecer pretendían ocupar un inmueble en esta zona”  e identifica al ahora concejal de Seguridad y jefe máximo de la Policía Municipal como “portavoz”, “interlocutor” y “dirigente” del movimiento okupa.


El informe, con membrete la Dirección General de Policía, anota además que “durante la intervención se puede observar que la mediación realizada por esta persona y los acuerdos alcanzados por ella son seguidos por los encerrados”. La Policía concluye que, de sus palabras, acciones y consecuencias, se “demuestra un papel dirigente y principal” en las movilizaciones.

Y su carácter de jefe no era con un grupo desconocido. Todo lo contrario: “Durante la negociación [con los okupas] llegan a decir que el diputado del Congreso Sr. Alberto Garzón y la diputada de la Asamblea de Madrid Sra. Tania Sánchez se encuentran en el interior y que están en conversaciones con distintas autoridades del Ministerio del Interior y del Ayuntamiento de Madrid”.


La Policía dice que el concejal de Seguridad de Carmena era el líder de los okupas de Madrid

La magnitud de la situación hizo intervenir a la 1ª UIP (Unidad de Intervención Policial). Y de todo ello se pasó informe al Ministerio del Interior. Meses más tarde, a ese dirigente okupa a gran escala, Manuela Carmena lo nombraba responsable máximo de los cuerpos municipales de Policía.


Una situación que es prácticamente imposible que Carmena desconociera porque, como relata el informe policial, el propio Barbero “dice ser portavoz y se erige como interlocutor” del colectivo okupa. Con lo que, si todos en ese entorno lo sabían, resulta difícil pensar que no lo supiera la que englobaba a todos los polemistas en Madrid.

La Policía dice que el concejal de Seguridad de Carmena era el líder de los okupas de Madrid


Hay que recordar que el concejal de Seguridad, Emergencias y Salud del Ayuntamiento de Madrid, Javier Barbero, tuvo su estreno más brillante cuando, poco después de llegar al cargo, insultaba a los policías municipales llamándoles fascistas por protagonizar una protesta contra él. Aquella actuación le costó una querella interpuesta por el Colectivo Profesional de Policía Municipal (CPPM), principal sindicato del Cuerpo en Madrid.

Barbero, de hecho, no ha dejado de hacer gala de sus curiosos planteamientos sobre el derecho y la Policía: se propuso desde el inicio dar un vuelco a la Policía Municipal hasta el punto de desnudarla de atribuciones fundamentales, como las de antidisturbios.

El último y más reciente de sus encontronazos lo acaba de protagonizar, logrando que PP, PSOE y Ciudadanos unieran fuerzas para exigir a la alcaldesa la suspensión inmediata del responsable del Cuerpo de Bomberos por la conflictividad que ha generado la dimisión en bloque de la jefatura de los bomberos. Barbero, el que fuera dirigente okupa insiste en que todo ese un “intento de chantaje de la cúpula” por puros “intereses personales”.

« Última modificación: 18 de Marzo de 2019, 06:49:40 am por 47ronin »

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Re: skin heads, punks, okupas, anarkos y otras tribus...
« Respuesta #1978 en: 17 de Marzo de 2019, 15:48:34 pm »
Todo esto ya se sabía, de hecho ellos llegan a las instituciones de la mano de los movimientos sociales, así que no creo que Carmena esté muy preocupada por ello, ni tampoco sus votantes, que se supone apoyan este tipo de iniciativas.

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Re: skin heads, punks, okupas, anarkos y otras tribus...
« Respuesta #1979 en: 17 de Marzo de 2019, 17:18:43 pm »
Todo esto ya se sabía, de hecho ellos llegan a las instituciones de la mano de los movimientos sociales, así que no creo que Carmena esté muy preocupada por ello, ni tampoco sus votantes, que se supone apoyan este tipo de iniciativas.

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Y una pregunta tonta....un documento policial quien lo filtra?

Alguna idea?