Autor Tema: El acceso de la mujer en las funciones "reservadas"  (Leído 203082 veces)

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Re:El acceso de la mujer en las funciones "reservadas"
« Respuesta #2260 en: 20 de Junio de 2020, 07:20:49 am »

La Guardia Civil reserva una cuota del 30% para mujeres
«Se dará preferencia al aspirante mujer sobre el hombre», si no se alcanza ese porcentaje
Cruz Morcillo
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Madrid Actualizado:19/06/2020 03:14h

«Con el objetivo de equilibrar la presencia de mujeres y hombres dentro de la Institución, se determina que el número de plazas que deberán ser cubiertas por mujeres será al menos del 30%, siempre que se cumplan las condiciones del párrafo siguiente». Bajo el epígrafe «medidas de acción positiva», por primera vez la Guardia Civil reserva una cuota concreta para aspirantes femeninas a entrar en el Cuerpo. Y aunque cumple con los criterios de la Administración pública la decisión ha causado sorpresa y en algún caso disgusto entre veteranas, que rechazan formar parte de un cupo.

La medida aparece en la convocatoria interna para quienes aspiren a ingresar en el Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro (Madrid). En origen sí había unas plazas reservadas en el Cuerpo para hijos de guardias civiles pero esa condición desapareció y Valdemoro se reconvirtió en un centro de formación propio, una especie de academia privada preparatoria para la oposición y destinada a huérfanos del Cuerpo en primer lugar y a hijos de agentes que compiten para entrar, según distintos baremos.

Ahí preparan la oposición en la que ya sí concursan en igualdad de condiciones que cualquier otro español. Si aprueban también realizan su formación en el Colegio de Guardias Jóvenes en lugar de hacerlo en Baeza (Jaén) como el resto de aprobados.

Las fuentes consultadas reiteran que se trata de una convocatoria interna y, por tanto, promovida por la Dirección General de la Guardia Civil. La convocatoria general, que depende de Administraciones Públicas, aún no ha sido publicada en el BOE aunque lo lógico es que siga la misma línea marcada por esta interna, conocida como la preparatoria.

El epígrafe emplaza a otro párrafo que no deja de resultar controvertido y que dice así: «Se dará preferencia al aspirante mujer sobre el hombre, cuando no se haya alcanzado el porcentaje anterior, siempre que el diferencial de la puntuación obtenida en la Puntuación Final (PF) no sea superior a 0,5 puntos frente al candidato hombre que se viera preferido».

La medida, además de seguir las indicaciones de acción positiva, está dirigida, según las fuentes consultadas, a aumentar el número de mujeres en el Cuerpo que tiene porcentajes por debajo de otros. A finales de diciembre no llegaban ni al diez por ciento, según datos oficiales. La Guardia Civil tenía al cierre de 2019 un total de 5.529 mujeres, lo que representaba un 7,27 por ciento del total de agentes.

La Dirección General considera que es un porcentaje mínimo, si bien es cierto que esa tendencia ha cambiado radicalmente en los últimos años dado que la media de ingresos ha sido de entre el 30 y el 35 por ciento. No se puede obviar que la Guardia Civil fue el último Cuerpo de seguridad al que se incorporaron agentes femeninas hace ahora 32 años. Algunas agentes veteranas consideran esta decisión «denigrante». «Siempre han sido generosos con las candidatas, por ejemplo, en las pruebas físicas. Yo no quiero cupos porque luego también nos señalarán por eso», explica una guardia civil a ABC.

En caso de igualdad en la puntuación, recoge la convocatoria, se resolverá según las reglas siguientes: a) el que obtenga mayor puntuación en la prueba de conocimientos y b) de persistir la igualdad, el de mayor edad. Tras el proceso selectivo para entrar en Valdemoro el coronel director del Colegio de Guardias Jóvenes nombrará alumnos a los aspirantes seleccionados. Luego toca aprobar.
32 años: de la igualdad al cupo

Las mujeres ingresaron en la Guardia Civil en 1988, hace 32 años. En febrero de 1988 se promulgó un Real Decreto Ley que les permitía acceder a unas pruebas «sin distinción de sexo» y les garantizaba «su progresión de carrera en condiciones de igualdad con el varón». Hubo 2.917 aspirantes y lo lograron 197. Fue la incorporación más tardía a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, de ahí, que apenas haya representación femenina en los puestos más altos. En 1993 ingresó la primera mujer en la Academia General Militar de Zaragoza, que se convirtió en 1998 en la primera teniente de la Guardia Civil. Desde 2007 el Observatorio de la Mujer en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado trabaja para conseguir igualdad real.



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Re:El acceso de la mujer en las funciones "reservadas"
« Respuesta #2262 en: 27 de Junio de 2020, 13:31:58 pm »

El Ministerio de Defensa será dirigido íntegramente por mujeres por primera vez en la historia


Margarita Robles nombra a Esperanza Casteleiro y a Amparo Varcarce como secretaria de Estado y subsecretaria, respectivamente.
 EN BREVE
Los nombramientos se harán oficiales el martes en el Consejo de Ministros

Se suman a la actual directora del CNI, Paz Esteban
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Según ha podido confirmar laSexta, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha designado a dos mujeres para ocupar los cargos de secretaria de Estado y subsecretaria.

Las elegidas son Esperanza Casteleiro, su hasta ahora jefa de Gabinete, y Amparo Varcarce, actual directora general de Reclutamiento y Enseñanza Militar.

Estos nombramientos supondrán que el Ministerio de Defensa esté dirigido íntegramente por mujeres por primera vez en la historia. Casteleiro y Varcarce se suman a Paz Esteban, directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).


Los cambios en la cúpula del Ministerio de Defensa se oficializarán en el próximo Consejo de Ministros, que tendrá lugar el próximo martes, 30 de junio.

Esperanza Casteleiro (Madrid, 1956) es licenciada en Filología y Ciencias de la Educación por la Universidad Complutense de Madrid, desarrollando toda su carrera en el CNI.

Por su parte, Amparo Valcarce (Fabero del Bierzo, León, 1956) es licenciada en Geografía e Historia y catedrática de Geografía e Historia. Fue diputada entre los años 1996 y 2004, siendo secretaria de Estado de Política Social de 2004 a 2009 en los Ministerios de Trabajo y Educación.

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Re:El acceso de la mujer en las funciones "reservadas"
« Respuesta #2263 en: 10 de Julio de 2020, 07:15:00 am »



Patrullas policiales femeninas


    Por Eva García Lara *
    09 de julio de 2020, 10:13
     @EmeDdona


La patrulla policial ideal es la formada por un hombre y una mujer, porque aunque nos pese la sociedad actual todavía no está acostumbrada a que un servicio policial lo realicen dos mujeres

Siempre he pensado y he luchado por la igualdad real de derechos entre mujeres y hombres en todos los ámbitos y sobre todo en mi campo, el policial. Como mujer pienso que podemos hacer las mismas cosas que un hombre y estar a la altura de cualquiera, pero hay que reconocer ciertos matices. Tengo que ser concreta con lo que voy a comentar.

 

Nunca pensé que diría lo que nadie se atreve a decir, pero, dos mujeres uniformadas patrullando, realizando labores de seguridad ciudadana y en la central de policía otra mujer uniformada en pequeños municipios no funciona, o al menos no funciona como debería de funcionar, y se basa en simple sentido común y no en razones de género, de discriminación, o de desvalorización y voy a proseguir.

 

Hablamos de seguridad, de protección al ciudadano y hablamos de situaciones de violencia que hay que resolver como policías.

Si la cosa se complica en una determinada actuación policial cuando llega el refuerzo de otros compañeros de otros municipios cercanos o de cuerpos diferentes puede ser demasiado tarde. Se trata de aquellas actuaciones en las que las palabras y argumentos no sirven, y en las que la intervención termina con una situación de resistencia activa en la que la fuerza mínima imprescindible tiene mucha importancia, así como la habilidad, la técnica de ejecución, y el control del físico del individuo que por supuesto está agresivo y es capaz no solo de atacar, sino que si es necesario su violencia la dirigirá incluso así mismo.

 

La rapidez, La habilidad, la técnica marcial, el control de la posición puede en ocasiones ser efectiva, así como el trabajo de equipo si ellas están suficientemente entrenadas y organizadas, pero piensen que esto es realmente una utopía. Como antes he dicho, la fuerza y el peso corporal, así como la altura y la capacidad de reacción de un físico robusto contribuyen al control de la situación mucho más rápido para la intervención, cuyo resultado es una detención y puesta a disposición judicial.

 

En las ciudades o grandes municipios cambia por completo porque el apoyo policial es inmediato al existir más efectivos. Si a eso le añadimos la localización de cada patrulla por GPS y una buena organización se minimiza el riesgo.

 

Es curioso que en líneas generales en los cursos de defensa personal o de táctica son escasas las mujeres que asisten, que se preparen a conciencia, que muestren interés y que posean capacidades obvias para la intervención de seguridad y protección; sin embargo, lo que ves en las calles si el binomio de la patrulla es de mujeres es realmente la palabra inseguridad e indecisión y luego, claro, pasa lo que pasa.

 

Mi profesor de artes marciales me decía: “debes ser muy técnica en todo lo que apliques porque posees menos fuerza y peso que muchos hombres”. Es una realidad que reconozco. Las reacciones son imprevisibles, los movimientos son súbitos y la agresión la mayoría de las veces no avisa.

 

La gestión del miedo en estas intervenciones es importante. Miedo tenemos todos, y dudas sobre lo que hacer también, pues es una decisión de pocos segundos, sobre todo en aquellas que, como yo, van a intentar enfrentarse al sujeto violento asumiendo las consecuencias, mientras que otras tal vez nunca se plantearon que hay que intervenir, que hay que ayudar al binomio que va contigo y que hay que dar una solución a ese problema, porque es en “directo”, porque no hay nadie más, y porque el ciudadano espera una respuesta. Es complicada la situación.

 

Porque el impacto visual de los ciudadanos de esos municipios al ver bajar del vehículo policial a dos mujeres policía para resolver un conflicto grave es negativo ya de un principio, al no identificar lo que llamamos visualmente “la seguridad”. Se puede complicar más si cabe la actuación, porque continúan existiendo prejuicios en esta sociedad, en determinado guetos y sobre todo en poblaciones pequeñas, pero también porque el que quiere hacer daño piensa en nuestra supuesta vulnerabilidad.

 

La patrulla policial ideal es la formada por un hombre y una mujer, porque por mucho que nos pese la sociedad actual todavía no está acostumbrada a que un servicio policial lo realicen dos mujeres policía, de eso doy fe. En más de una ocasión me he podido dar cuenta.

 

Hace poco, en un servicio policial ocurrió que un varón muy violento y ebrio no se quería marchar de un bar, había agredido al camarero propinándole dos puñetazos y estaba increpando al resto de clientes para también acometer contra los mismos. El energúmeno lo ha hecho otras veces y sabe que no le va a pasar nada, que lo soltarán en breve argumentando “intoxicación plena”.

 

Es un lugar conflictivo, donde se producen multitud de peleas, y esa tarde en la terraza había numerosos individuos delincuentes consumiendo. Al ver bajar del vehículo policial a dos mujeres policía se produjo el efecto negativo que he descrito, y las sonrisas de los que estaban en la terraza.

 

Para más inri mi compañera piensa que todo se puede arreglar hablando, haciendo de psicóloga de salón o imitando al inigualable detective Sherlock Holmes, pero cuando el yudo verbal no funciona tienes que aplicar la mínima fuerza imprescindible, aunque ni con la fuerza máxima posible podíamos nosotras inmovilizar a este morlaco enloquecido, que tan solo quería golpearnos, llamándonos “putas”.

 

Realizar un disparo con una pistola eléctrica taser para reducirlo hoy día para los defensores del libertinaje también nos ponía en peligro, dada la sociedad a criticar que los polis somos abusivos y que esa fiera podía ser un George Floid, y pobrecillo… pero, ¿Qué podíamos hacer?... miedo les aseguro que lo sentíamos.

 

Tuve que pedir refuerzos a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado porque la situación se estaba complicando de tal forma que estaba a punto de ser golpeada. La que estaba a mí lado tampoco se ha preocupado en formarse y prepararse. Nunca quiso ser policía y no suele salir a la calle a patrullar la ciudad. Imagínense la situación. Me hacía falta un compañero.

El impacto al ver bajar a dos hombres uniformados del vehículo policial cambió,  y finalmente pudo resolverse positivamente la intervención. La contundencia y velocidad del compañero acabó con la detención del sujeto, eso sí, el compañero recibió un fuerte puñetazo que menos mal que pudo encajar. Gracias desde aquí a esos garantes de la seguridad.


*Policía Local. Grupo EmeDdona
Eva García Lara *

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Re:El acceso de la mujer en las funciones "reservadas"
« Respuesta #2265 en: 19 de Julio de 2020, 07:16:52 am »


En la actualidad hay seis
Pioneras en el Escuadrón de la Guardia Civil: llegaron en 2007 "y ahí seguimos"

Maria del Carmen Sirvent y Vanesa Fernández son las primeras mujeres de una unidad en la que han llorado y reído y donde el primer día que preguntaron por su vestuario se dieron cuenta de que no había.

    Rubén Alonso, guardia civil de Cabrales: "De evitarnos a ser su ángel de la guarda"

Mamen Borreguero   19.07.2020 - 04:30h


Mari Carmen Sirvent Torres


Mari Carmen Sirvent es una enamorada de los caballos que tras haberse montado solo en algún pony no dudó en presentarse a las pruebas para poder entrar en el Escuadrón de Caballería de la Guardia Civil. Lo consiguió, siendo una de las primeras mujeres del destacamento junto a Vanesa Fernández (en la actualidad hay seis). Su amor a los caballos y el destino fueron los que llevaron a ambas a formar parte de un equipo en el que han reído y llorado, pero del que no se quieren ir, aunque no tengan pensado, en principio, jubilarse en esas caballerizas donde duermen los dos caballos asignados a cada una. En su día a día la labor más conocida por los ciudadanos es la de ver a estos agentes en los desfiles, de apoyo en eventos que reúnen multitud de gente, las romerías a la ermita de El Rocío, en los tramos del Camino de Santiago o velando por las explotaciones agrícolas y ganaderas, pero cada vez más son requeridos en otras tareas donde no pueden llegar otros medios terrestres o aéreos,como la búsqueda de desaparecidos.

En el caso de Sirvent lleva en el Escuadrón desde que llegó hace trece años. Sólo la baja por maternidad la apartó unos meses. Se emociona cada vez que recuerda el día que por primera vez una mujer encabezaba el Escuadrón durante el desfile del 12 de Octubre. Fue hace dos años y lo hacía ella. Tampoco olvida el día que conoció a la Reina Letizia con motivo del 150 aniversario de la Guardia Civil. Y son tan especiales porque de ambas cosas pudo ser testigo su madre "que siempre ha estado muy orgullosa de mi" y a la que perdió el año pasado.

Para cumplir su sueño es mucho el esfuerzo físico requerido. Cada año los  130 efectivos del Escuadrón -actualmente destinados 84- tienen que superar una serie de pruebas físicas -carreras de fondo, flexiones o salto- para las que se preparan como mínimo una hora al día para poder continuar en una unidad "elegante por naturaleza". Maestre y Salcedo son sus dos caballos asignados de los 146 que hay repartidos en diferentes procesos de ambientación. Se adquieren generalmente a través de un Convenio con Cría Caballar del Ministerio de Defensa, aunque existen caballos que son cedidos temporal o definitivamente mediante intervenciones judiciales. Una vez adquiridos como potros deben ser domados y luego adjudicados a un jinete para su adecuación a los diferentes servicios que realizan. Los caballos que forman parte del Escuadrón son de diferentes razas y deben tener unas dimensiones mínimas: una altura (alzada) más de 1,63 m, una edad de entre 3 y 6 años, docilidad, vistosidad y que superen una examen veterinario.

Mari Carmen todavía recuerda la cantidad de veces que se caía al principio. De hecho reconoce que antes de empezar las pruebas decidió apuntarse a un picadero para empezar a aprender nociones básicas porque "solo había montado en los ponys de la feria", bromea. Lo que sí ha sido siempre es una luchadora y amante de los caballos y eso es sin duda lo que le hacía levantarse cada vez que se caía, reconociendo incluso haber pasado "miedo".

Tras echar la vista atrás ahora asegura que lo que siente es "orgullo porque llegué en el año 2007 y aquí sigo, tras tener dos niños". El Escuadrón de Caballería es una unidad "muy física" y además una mala caída "te puede truncar tu futuro" que por ahora pasa por no moverse de aquí. No se ve jubilándose en el Escuadrón, "pero tampoco me veía con 40 años y voy a hacer 43", bromea. Mari Carmen ha visto llegar al resto de pioneras y "marcharse a muchas" pero ella todavía se siente "guerrera".

Caída a caída se ha ido haciendo hueco en un Escuadrón del que sí se fue durante seis años Vanesa Fernández, pero al que ha vuelto en cuanto ha podido. Su amor por los caballos la llevó a fijarse en esta unidad. Uno de los que ahora son sus compañeros le prestó su caballo, Virrey, el día que fueron a hacer una demostración y "me lo tuvo que pedir porque se tenían que ir pero se me pasó el tiempo volando", recuerda. Ese día pregunto cuántas mujeres había y la respuesta fue "ninguna". Desde ese instante se planteó ser de las pioneras.

Aún estando fuera de la unidad, cada 12 de octubre era de las que desfilaba por el Paseo de la Castellana. Tiene tan claro que es su trabajo ideal que ya hizo prácticas en el año 2005. Era la única chica entre los 'becarios' y la única del recinto. "Es una unidad que se ha adaptado a nosotras con nosotras dentro", recuerda del primer momento en el que preguntó por sus vestuarios. De eso han pasado ya 15 años. Atrás quedaron esos primeros nervios e incertidumbre junto a sus compañeros en prácticas. Ahora tiene asignados dos caballos: Héroe y Cíclope. El primero en la familia le conocen como "el impresentable" porque es capaz  "de lo mejor y de lo peor". De hecho, está de baja por una lesión en una rodilla después de que se pusiera a hacer un "despliegue de cabriolas".
Vanesa Fernández
Vanesa Fernández
Cedida

Algo que ella no olvida es la última Carreras de Caballos de Sanlúcar, donde alguien le sacó varias fotografías corriendo por la orilla con su 'Héroe'  "que si pones felicidad, es su imagen", bromea. A la hora de que les adjudiquen un caballo son los guardias los que lo pueden solicitar y en el caso de Vanesa se interesó por este después de que llevara mucho tiempo en las caballerizas sin dueño. Reconoce que se trata de una unidad que "la gente quiere" y a la que llegó sin que en su familia haya nadie vinculado con la Guardia Civil. Su sueño de pequeña era ser veterinaria "y cuidar las vacas de mi tío".

Ahora su hijo le dice que quiere ser Guardia Civil. Hasta llegar donde está pasó primero, al igual que Mari Carmen, por el Ejército y al final se cansó de ir de vacante en vacante hasta que "me enamoré del verde". El mismo amor sienten los ciudadanos por los caballos. Tanto que hasta sus compañeros de Tráfico llegan a decirle cuando llega que durante una mañana nadie les había dicho ni buenos días y fue llegar ella y no paraban de preguntarles cosas. "Donde vayas con los caballos triunfas, sobre todo entre los niños", sentencia. Momentos así hacen olvidar los más duros del día a día donde "reímos y lloramos".
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Re:El acceso de la mujer en las funciones "reservadas"
« Respuesta #2266 en: 04 de Septiembre de 2020, 15:23:25 pm »

Adriana Tostón, comandante de la Guardia Civil.

El hito de la guardia civil Adriana: primera española entre los 40 mejores agentes del mundo
La comandante es la única mujer de la Guardia Civil que se ha licenciado en Quántico por el FBI y una de las mayores expertas de tráfico de armas internacional en la red oscura.
4 septiembre, 2020 01:06

Carmen Serna @carmenserna

Estaba destinada a ser alguien en la Guardia Civil, no una guardia civil más. Adriana Tostón Díaz (35 años) creció jugando con el uniforme de su padre, guardia civil también, al igual que su abuelo, su tío y su bisabuelo. Adoraba el color verde de una institución que era algo más que su familia, formaba parte de su ADN y en su casa de San Juan (Alicante), donde nació, quizás se ponía la gorra de su padre soñando que algún día sería... por lo menos general (o generala). Por lo menos, la primera mujer en ocupar ese cargo.

Va camino de cumplir todos y cada uno de sus sueños: Tostón ya es comandante de la Guardia Civil y una de las agentes más valoradas por su formación y su proyección internacional. Con sólo 35 años, ha sido incluida en la lista de la Asociación Internacional de Jefes de Policía (IACP) como una de las 40 mejores agentes jóvenes del mundo. Y es la primera vez que eligen a una uniformada o a un uniformado español para entrar en esa lista de elegidos.

Con 19 años, ya había llamado a las puertas de la que siempre supo que era su casa con una misión vital que repite en cada comparecencia pública que realiza o cada conferencia que da como uno de sus mantras personales: "Que el mundo sea un lugar más seguro".

Su curriculum relata, en cascada, como si no hubiera supuesto ningún esfuerzo para ella, que tras pasar por la Academia General Militar de Zaragoza y la de Oficiales de la Guardia Civil en Aranjuez, eligió como primer destino su casa, Alicante, bajo el puesto de comandante del Puesto Principal de Sant Joan. Allí se hizo teniente y capitán. Fue pregonera de las fiestas y hasta consiguió erigirse con el honor de ser la única mujer en la Guardia Civil que tiene una marcha militar con su nombre, compuesta por Luis Giner, en Mutxamel, donde también pasó parte de su camino de ascenso como la primera mujer que ha asumido el mando en esa zona.
Adriana Tostón, durante el pregón de las fiestas de su pueblo.

Adriana Tostón, durante el pregón de las fiestas de su pueblo.

Sin embargo, su nombramiento como capitán la llevó a destinos de más altos vuelos, a un desarrollo personal que se abría al mundo y donde ha demostrado la alta formación con la que cuenta la Guardia Civil española en la lucha contra el crimen organizado a nivel mundial, dentro de un nuevo departamento de cooperación internacional.
Primera guardia civil en Quantico
Adriana Tostón, en la Academia del FBI en Quantico.

Adriana Tostón, en la Academia del FBI en Quantico.

Ha participado como experta en foros de Europol, de la Interpol, de Naciones Unidas, del Consejo de la Unión Europea, de la OSCE, del EUROMED, de Cepol y de Frontex. Trabaja en operaciones claves en estrecha colaboración con países como México, Emiratos Árabes Unidos y EEUU y es parte del primer ejercicio de patrullaje cibernético internacional, que involucra a 20 países, en investigaciones para rastrear a los traficantes de armas ilegales en la red oscura.

Un puesto digno de una heroína que parece que sólo existen en las películas de Hollywood pero que ella ha conseguido protagonizar en su día a día, en un cuerpo donde el peso de los años cuenta y con menos de 17 años de carrera. ¿Vértigo? Adriana Tostón no lo tiene. Es una agente muy segura de su preparación que la ha llevado a sacarse un Máster en Seguridad Pública y Criminología y, sobre todo, a ser también la primera mujer de la Guardia Civil en pasar (con éxito) por Quantico, la famosa Academia Nacional del FBI, y graduarse como un agente más de la potente institución estadounidense.

Por todo esto, no fue una sorpresa cuando el pasado mes de abril, Tostón consiguió llegar a ser comandante de la Guardia Civil con menos de 40 años, todo un logro, y asentarse aún más en un trabajo que la ha colocado en la lista de las mejores agentes del mundo, y con una fuerte proyección (nacional e internacional) teniendo en cuenta su edad.
"Un estilo de vida"

Aunque ella ha tenido una carrera en constante subida, es muy consciente de la cuesta que supone para muchas mujeres hacer carera en la Guardia Civily eso que las cosas están cambiando y mucho. En una entrevista, hace unos años, Adriana Tostón dejaba claro que "el que quiere puede, seas un hombre o seas una mujer" y destacaba que "el papel de la mujer ha evolucionado mucho".
La comandante de la Guardia Civil, Adriana Tostón.

La comandante de la Guardia Civil, Adriana Tostón.

"En mi caso, no es habitual que una mujer ocupe este cargo. Soy una jefa que manda sobre los hombres", añadía, dejando claro que lo suyo no es un trabajo, "es un estilo de vida" al que "estas dedicado las 24 horas del día".

Tostón ha querido agradecer el premio de la IACP, la asociación con sede en EEUU más prestigiosa que reúne a los mandos de seguridad de todo el mundo, en su cuenta de Twitter (otra de las muestras de valentía y modernidad de esta 'joven aunque sobradamente preparada', como rezaba un anuncio hace unos años): "Me siento muy honrada y feliz por este premio internacional y reconocimiento público".

Esta alicantina no sólo está dispuesta a romper techos de cristal sino también mitos y todos los que la conocen o han trabajado con ella acaban resaltando lo buena compañera que es, lo cercana que resulta siempre en el trato y su determinación a cumplir la misión de su vida quizás en honor a todo lo que su padre le ha enseñado siempre: "El objetivo final de todas las fuerzas del orden es construir un mundo más seguro, y esta es mi motivación diaria".


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Re:El acceso de la mujer en las funciones "reservadas"
« Respuesta #2267 en: 04 de Septiembre de 2020, 15:50:25 pm »
Pués mi más sincera enhorabuena a la comandante por su exitosa trayectoria profesional.

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"No hay hechos, sino interpretaciones" Nietzsche

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Re:El acceso de la mujer en las funciones "reservadas"
« Respuesta #2268 en: 21 de Septiembre de 2020, 07:16:47 am »
La primera mujer policía local rural 'huye' de Salas

P.C.P. - sábado, 19 de septiembre de 2020

Erkuden Hortigüela ha vestido en 19 años 3 uniformes y otros tantos nombres ha tenido su puesto, en el que siempre ha estado sola. «He llorado mucho. Ya no aguanto más», afirma; aunque también se lleva el cariño de los vecinos



Salas de los Infantes pierde a una «polivaliente, porque me hayan puesto el nombre o no yo he sido policía local siempre», apunta con un cierto toque de amargura. Polivalente, porque ha hecho casi de todo por este municipio, salvo mirar contadores, «me negué». Y valiente, pues por su condición de mujer y homosexual considera que ha tenido que soportar agravios, insultos e incluso agresiones. La primera fémina que ocupó este puesto en la España rural nunca ha visto su trabajo reconocido, ni laboral ni económicamente, después de 19 años de servicio. «He llorado mucho, por eso me voy. No aguanto más», afirma Erkuden Hortigüela otra vez con lágrimas en los ojos.

No se rinde, como siempre les pidió a las jóvenes que entrenaba en la escuela de fútbol. O al menos no lo percibe así, pues «el que venga ya no va a estar como vigilante municipal, ni va a tener ningún problema porque ya los he pasado yo todos», en referencia a la persecución de la que se ha sentido víctima desde hace años por parte de un funcionario de alto rango y la falta de respaldo de los responsables políticos.

Por ratio de población, Salas pudo tener hasta 4 agentes pero solo entró ella, tras superar la misma oposición que había en Valladolid o Burgos, solo que sin altura mínima. «Elegí mi modo de vida», afirma orgullosa de haber sido «una policía de pueblo». Eso sí, «mi trabajo no ha sido un chollo ni un solo día». Cambios de denominación, tres uniformes diferentes y 19 años con una irregular interinidad.



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Re:El acceso de la mujer en las funciones "reservadas"
« Respuesta #2269 en: 03 de Octubre de 2020, 07:05:42 am »


La teniente coronel, Silvia Gil.

Así es Silvia Gil, la cuarta mujer que llega a teniente coronel en la Guardia Civil
La nueva teniente coronel ha sido la primera mujer en superar el curso de especialistas de montaña, en estar al mando de un área de socorro y en estar al frente de un subsector de Tráfico.
29 septiembre, 2020 09:26

Carmen Serna @carmenserna

Está lejos, en una misión, pero desde la distancia Silvia Gil (44 años) se ha convertido en la cuarta mujer en lograr a llegar a ser teniente coronel en la Guardia Civil. La hasta ahora comandante ha recibido su ascenso entre aplausos de sus compañeros y se convierte en la tercer mujer que promociona estando el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en su cargo.

Este año se cumplen 32 años de la entrada de las primeras mujeres a la Guardia Civil y aunque ninguna ha llegado a coronel, todavía, y mucho menos a la escala de generales, ya hay cuatro que han conseguido las dos estrellas de ocho puntas.

Silvia Gil entró en la Academia Militar de Zaragoza en 1996. Era la séptima mujer que lo hacía en esas aulas. Tuvo claro desde pequeña, incluso antes de que se le permitiera a las mujeres vestirse de verde, que quería entrar en el cuerpo, como así lo hicieron sus dos hermanos antes que ella.

Sus padres pensaron que era sólo la locura de una niña pero Gil se convirtió en la primera mujer en superar el curso de especialistas de montaña, en estar al mando de un área de socorro y en estar al frente de un subsector de Tráfico.

En cada destino, en cada ascenso, a Silvia Gil le ha tocado demostrar en las pruebas físicas de lo que era capaz a la par que cualquiera de sus compañeros, superando a muchos en unas competiciones que entonces eran iguales para ambos.

Y en cada servicio ha demostrado que ama el cuerpo tanto como a su condición de mujer. De hecho, ahora trabaja mano a mano con otra de las tenientes coroneles, Dolores Gimeno Durán, en la nueva área de Área de Mujeres e Igualdad implementando un Plan de Igualdad que se aprobó seis meses antes de la llegada de la primera mujer directora de la Guardia Civil, María Gámez.

El plan, de julio de 2019, vino precedido de un análisis de la verdadera situación del Cuerpo de Fuerzas y Seguridad del Estado que más déficit de mujeres tiene, sólo un 8% del total de los 76.000 uniformados con los que cuenta, pero que empieza a ver sus frutos, al menos entre la cúpula.

El premio le ha llegado ahora a Silvia Gil, que es de esas personas que se preparara a conciencia para todo lo que hace. Es una de las mujeres que más alto y más claro habla de la igualdad en el Guardi Civil: "Es necesario que se oiga la voz de las mujeres", repite a quien quiere oírla. Y teniendo en cuenta la multitud de felicitaciones que le daban en Twitter por su ascenso, son muchos los que abren los oídos y cierran la boca cuando ella habla.

Silvia Gil tiene un 'Máster en Estudios de Género' y un postgrado de 'Especialista en prevención de violencias sexuales y de género desde un enfoque multidisciplinar' y acaba de terminar el curso de 'Conductas violentas en la infancia y juventud. Guía para educar en la no violencia'. Un expediente más que apto para tratar de remover a la Guardia Civil y cambiar las dinámicas, "prejuicios" y "estereotipos", dice ella, que siguen viéndolo como un lugar muy masculinizado.

La nueva teniente coronel también ha participado en misiones internacionales siendo capitán oficial de enlace en EOGN, más de dos años en Francia, y capitán, de enlace también, en una misión de paz europea en Israel.
Tres ascensos en 2 años

La primera mujer en llegar a este escalafón fue Cristina Moreno, en diciembre de 2016. Estuvo rodeada sólo de hombres en este puesto hasta 2018, cuando Dolores Gimeno Durán fue ascendida a teniente coronel.

Cristina Moreno, con la llegada de Grande-Marlaska al Ministerio, fue elegida como número dos del Gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad, toda una declaración de intenciones por parte del ministro de que estaba dispuesto a contar con mujeres.

El nombramiento de Silvia Gil se produce poco más de un año del de la tercera teniente coronel, Soledad Gómez Torres, que subió al penúltimo escalón del escalafón de oficiales en 2019.

La trayectoria de la recién ascendida, dedicada en cuerpo y alma a la Guardia Civil, la llevó al Top 100 Mujeres Líderes en 2018 y alzarse, ese mismo año, con el Premio Mujer Líder.

"Es importante que haya referentes. Si no sabemos que hay mujeres que pueden mandar unidades como cualquier hombre en la Guardia Civil, pues a lo mejor no nos planteamos que nos gusta. Es importante que se sepa que pueden hacer lo mismo", aseguraba en una entrevista reciente.



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Re:El acceso de la mujer en las funciones "reservadas"
« Respuesta #2270 en: 04 de Octubre de 2020, 09:14:55 am »

Primeras mujeres en la Policía Local: «Había compañeros que no querían patrullar con nosotras»



La Corporación Municipal reconoce en el Día de la Policía la trayectoria de Yolanda Bernal y Rocío Paños

Yolanda Bernal y Rocío Paños, esta mañana junto al alcalde, la concejala de Igualdad y el comisario jefe de la Policía Loca. / JUSTO RODRIGUEZ

África Azcona
ÁFRICA AZCONA
Logroño
Viernes, 2 octubre 2020, 16:41
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El Ayuntamiento de Logroño ha rendido esta mañana, en el Día de la Policía, un homenaje a Yolanda Bernal, de 53 años, y Rocío Paños, de 52, las primeras mujeres en ingresar en la Policía Local de la ciudad y pioneras, como se ha puesto de manifiesto en el acto celebrado bajo los soportales de Ruavieja, 47, en acceder a un mundo laboral de hombres. En este acto de reconocimiento han participado la concejala de Igualdad, Eva Tobías; el comisario jefe, Pedro Galarreta, y el alcalde de Logroño, quien ha animado a que más mujeres integren este Cuerpo policial, con tan solo un 8,53% de representación femenina, «porque tienen mucho que apotar». Pablo Hermoso de Mendoza también ha tenido unas palabras de agradecimiento a todos los agentes locales en el día de su patrón por «proteger todos los días y desde primera línea a todos los logroñeses».


Previamente a la celebración del acto, al que han asistido representantes de todos los Grupos municipales, Yolanda y Rocío se han mostrado orgullosas de poder asistir a este reconocimiento después de una trayectoria de 32 años en la que han trabajado «con grandes compañeros, algunos ya jubilados». «Hemos tenido momentos buenos y malos«, ha expresado Yolanda en relación a una época, la de los 80, en la que había que hacer frente a un rechazo por parte de ciertos sectores.

«Cuando llegué, había compañeros que no querían patrullar con mujeres, tampoco teníamos vestuarios, ni aseos ni nada». En ese momento la sede de la Policía Local estaba en Logroño. «Pero nos adaptamos y aquí estamos», afirmaba esta mañana orgullosa Yolanda, natural de Zaragoza.

«Al principio causaba sorpresa vernos y tuvimos que aguantar algún pitorreo y frases como que mejor estábamos en la cocina», ha añadido, aunque también «había gente que se quedaba sorprendida gratamente y nos animaba». Ha relatado reconociendo el papel que jugaron sus padres a la hora de ingresar en este Cuerpo policial. «La verdad es que no me planteé ser policía, fueron ellos los que me animaron y gracias a ellos estoy aquí. En Zaragoza lo intenté un par de veces y no lo consiguí y al final me vine a Logroño, donde no puedo estar mas contenta«.

En su repaso a estos años, multitud de recuerdos buenos, pero también otros duros como el vivido hace unos años cuando apareció ahogada una niña de muy corta edad. «Me tocó ir, y fue muy duro, porque yo también tenía niños pequeños».


En abril Rocío Bernal cumplirá 31 años como agente local, un tiempo en el que ha pasado por todos los puestos y siempre con muy buenos compañeros. «Es cierto que entonces la sociedad era muy machista, pero gracias a nuestros compañeros que nos ayudaron a hacer bien nuestro trabajo. todo fue más sencilo..., yo tuve mucha suerte con mi promoción del 89», reconocía satisfecha de que, tres décadas después, «nos hemos ganado entre todas el respeto de los compañeros y de la sociedad».

Agradecimiento del alcalde a la Policía Local
El alcalde de Logroño, Pablo Hermoso de Mendoza, ha reconocido el trabajo de toda la plantilla que forma parte del cuerpo de Policía Local de la ciudad y, especialmente, el de las mujeres que integran la plantilla. «Este reconocimiento me parece merecidísimo para todas las que están aquí y para las que vendrán. Como alcalde quiero decir que necesitamos muchas más mujeres de la Policía Local aquí en Logroño», ha dicho.

Por su parte, la concejala de Igualdad y Convivencia, Eva Tobías, ha explicado que la escasa presencia de mujeres en los cuerpos policiales «es la tónica general en nuestro país y en el entorno europeo. A pesar de que se han producido cambios y avances históricos en materia de igualdad, la igualdad real no ha llegado».


En 1970 se produce la primera iniciativa para incorporar mujeres a las Policía Locales, concretamente en la Policía Municipal de Córdoba. La toma de posesión tuvo lugar un 27 de abril de 1970 y tras un mes de formación salieron a la calle con sus compañeros. A lo largo de 1971 tras más de un año de trabajo, se trató de echar a varias de estas policías por varios motivos como la estatura u otras más personales y se les practicaron una serie de pruebas por las que varias de ellas fueron apartadas del Cuerpo.

Hoy estas barreras siguen vigentes. En la Policía Local de Logroño se cuenta con un 8,53% de mujeres. «Yolanda y Rocío son las dos primeras mujeres de nuestra Policía Local, y como ellas me indicaban: no fue fácil, no es fácil. Queda mucho camino por recorrer».

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Re:El acceso de la mujer en las funciones "reservadas"
« Respuesta #2271 en: 08 de Octubre de 2020, 06:44:21 am »

De izda a dcha. Las tenientes coronel Dolores, Cristina, Silvia y Soledad.


El póker de tenientes coronel de la nueva Guardia Civil: Dolores, Cristina, Silvia y Soledad
Han hecho historia por ser las primeras mujeres en ascender de rango. Dos de ellas trabajan para que en el futuro la mitad de agentes sean mujeres.
8 octubre, 2020 02:38

Enrique Recio @RecioEN


Nacieron en un país donde las niñas no podían pertenecer a la Guardia Civil. Y cuando pudieron, a partir de 1988, nadie estaba todavía por la labor de aceptarlas como compañeras. Cristina Moreno, Dolores Gimeno, Soledad Gómez y Silvia Gil lucharon desde su ingreso en el Cuerpo contra todo y todos los que creyeron que nunca podrían ser uno más. Y lo hicieron simplemente haciendo su trabajo.

Tres décadas más tarde, han hecho historia. Se han convertido en las primeras féminas que han llegado al rango de teniente coronel en la Guardia Civil. Sus caminos laborales han sido distintos, pero todas, sin excepciones, aún habiendo conseguido las dos estrellas de ocho puntas, tienen claro que todavía queda mucho por hacer en la integración de la mujer en la Benemérita. Y es que los datos hablan por sí solos: actualmente hay 5.840 mujeres en el Cuerpo; es decir, menos del 8% de los 76.600 efectivos que lo conforman.

Cristina recuerda siempre cuando, siendo niña, le decía una y otra vez a su padre que quería vestir de verde cómo él. Y su respuesta también era siempre la misma: "Las mujeres en España no podéis ser guardias civiles". Y entonces se decepcionaba, pero nunca se rendía. Su vocación pudo más y a los 19 años ingresó en la Academia General Militar de Zaragoza. Poco después, su padre, emocionado, le hacía entrega de su deschacho tras convertirse en guardia civil en una promoción en la que ella era la única. 

Entonces, tan solo era el comienzo de una carrera que, con los años, sería brillante. En diciembre de 2016, con 42 años, finalmente, lo demostraba. Se convertía en la primera mujer que alcanzaba el rango de teniente coronel en el Cuerpo. Y con ello, también en la primera que estaría al frente de una comandancia de casi 600 agentes. "No recuerdo ningún momento de mi vida en el que quisiera ser otra cosa", decía en una entrevista entonces. También que nunca le habían cerrado ninguna puerta dentro del Instituto Armado, pero que sí era cierto que tu trabajo, por el hecho de ser mujer, se miraba con lupa.

Fuera como fuese, lo cierto es que esta manchega demostró que era una de las mejores. Sin ir más lejos, por ejemplo, ayudando a resolver el crimen de Sonia Carabantes en Coín (Málaga), en 2003. Dos años más tarde, seguía escalando puestos. Con la llegada de Fernando Grande-Marlaska al Ministerio del Interior, Moreno era elegida como número dos del Gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad. Toda una declaración de intenciones por parte del ministro de que estaba dispuesto a contar con mujeres. Y así fue

Barreras físicas

Moreno estuvo rodeada sólo de hombres en este puesto hasta 2018, cuando Dolores Gimeno Durán fue ascendida a teniente coronel. Antes, no obstante, Dolores se había convertido en la primera comandante en hacer el curso de Estado Mayor de la Guardia Civil.

Ella tuvo claro siempre que sería guardia civil. Desde que con ocho años un vecino le llevase a un acuartelamiento. "Tomé la decisión en un momento en el que ni siquiera la legislación lo contemplaba. Fue en el año 1988 cuando se permitió el ingreso de mujeres en las Fuerzas Armadas. Así que en 1994 ya pude optar a la Guardia Civil y en 1996 ingresé en la academia. Me considero una afortunada por haberlo tenido tan claro desde el principio y no haberme arrepentido en 25 años", declaraba esta teniente coronel en una entrevista reciente.
La segunda teniente coronel, Dolores Gimeno.

La segunda teniente coronel, Dolores Gimeno.

Su carrera no fue fácil, pero lo ha conseguido su sueño a base de constancia y esfuerzo. La primera barrera fue la física. "Ahora no, pero hace años pedían las mismas marcas en las pruebas para hombres y mujeres. Por otro lado, siempre sentí una gran responsabilidad, algo que suele ser habitual en lugares donde la mujer está menos representada. Tendemos a evitar que nos vayan a juzgar a todas por un error que puede cometer solo una", añadía Dolores Gimeno.

Además de haber hecho historia, esta teniente coronel es la responsable del área de Mujeres e Igualdad de la institución, y que se creó en septiembre de 2018. Su trabajo allí tiene dos objetivos. Por un lado, mejorar las condiciones de las carreras profesionales de las mujeres guardias civiles y, por otro, aumentar el número de féminas en la Guardia Civil. "Por ejemplo, mostrado a las niñas lo bonita que es la profesión y también todas las opciones de futuro que tiene. Si el 50% de la población somos mujeres, es lógico que tengamos que incorporar ese talento", concluye.

Un año después del nombramiento de Dolores Gimeno, Soledad Gómez Torres se convertía en la tercera teniente coronel del Instituto Armando. Sin embargo, apenas se tiene información sobre su trayectoria. Y hace unos días, era Silvia Gil la que subía al penúltimo escalón del escalafón de oficiales.
La primera 'greimwoman'

Se enteraba estando de misión internacional, donde todavía permanece, pero a miles de kilómetros recibía el aplauso de compañeros tras convertirse en la cuarta teniente coronel de la Guardia Civil, y la tercera que promocionaba, entre tanto, estando el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en su cargo.

La historia de Silvia comienza igual que la de sus compañeras, cuando era niña y decidió ser guardia civil "para ayudar a las personas". Entonces, su madre pensó que se le pasaría. Pero no fue así. Esta asturiana entró en la Academia Militar de Zaragoza en 1996, siendo la séptima mujer que lo hacía en esas aulas y poco después se convirtió en una pionera en la Benemérita.

Fue la primera fémina que logró superar el curso de especialista de montaña del Cuerpo, conocido por su extrema dureza. De esa forma, se convirtió en la primera greimwoman estando al mando de un área de socorro, en concreto el Greim de Cangas de Onís (Asturias), donde bajo su responsabilidad quedaban actuaciones de auxilio de Cantabria, Asturias, Galicia y León. También sembró un precedente, poco después, dirigiendo un subsector de Tráfico.

En cada destino, en cada ascenso, a Silvia Gil le ha tocado demostrar en las pruebas físicas de lo que era capaz a la par que cualquiera de sus compañeros, superando a muchos en unas competiciones que entonces eran iguales para ambos.

Y en cada servicio ha demostrado que ama el cuerpo tanto como a su condición de mujer. De hecho, ahora trabaja mano a mano con otra de las tenientes coroneles, Dolores Gimeno Durán, en la nueva área de Área de Mujeres e Igualdad implementando un Plan de Igualdad que se aprobó seis meses antes de la llegada de la primera mujer directora de la Guardia Civil, María Gámez.

Silvia Gil tiene un 'Máster en Estudios de Género' y un postgrado de 'Especialista en prevención de violencias sexuales y de género desde un enfoque multidisciplinar' y acaba de terminar el curso de 'Conductas violentas en la infancia y juventud. Guía para educar en la no violencia'. Un expediente más que apto para tratar de remover a la Guardia Civil y cambiar las dinámicas, "prejuicios" y "estereotipos", dice ella, que siguen viéndolo como un lugar muy masculinizado.

La nueva teniente coronel también ha participado en misiones internacionales siendo capitán oficial de enlace en EOGN, más de dos años en Francia, y capitán, de enlace también, en una misión de paz europea en Israel.

Esta teniente coronel sabe que la Guardia Civil no es perfecta, pero le encanta su trabajo y cree firmemente en lo que se hace en el Cuerpo. "Creo que somos capaces de hacer cosas muy grandes quienes formamos parte de esta Institución; y que casi todos damos lo mejor de nosotros mismos, tratamos de mejorar ponemos el alma en ello. Si volviera a nacer, sería otra vez Guardia Civil. Creo que esta frase lo resume todo".



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Re:El acceso de la mujer en las funciones "reservadas"
« Respuesta #2272 en: 27 de Octubre de 2020, 07:23:38 am »


Casi 7.000 mujeres quieren ser guardias civiles: la polémica de los cupos y las cuotas en las oposiciones
Colectivos de mujeres guardias civiles critican que se destine entre un 40 y un 50% de las plazas a militares, donde no hay apenas presencia femenina, y no se cree una cuota para llegar a las 2.464 mujeres que necesita el cuerpo.
27 octubre, 2020 00:54

C. Serna

Casi 7.000 mujeres, concretamente 6.998, han realizado las pruebas de la última oposición convocada para ser guardias civiles el pasado fin de semana, lo que significa un 26% del total de opositores. Sin embargo, la experiencia de los números advierte de que, con mucha suerte, sólo unas 300 llegaran a conseguirlo, siguiendo la estela de las últimas promociones.

    Suerte a tod@s
    Cerca de 27.000 aspirantes, optan a conseguir alguna de las plazas que dan acceso a la academia de formación de la Guardia Civil.
    2154 plazas, un 40% es para militares, las mujeres militares solo son el 16, 4%, echen cuentas ¿cuántas plazas hay solo para hombres? pic.twitter.com/N98Oc7XA8z
    — mujeryguardiacivil (@mujerygc) October 24, 2020

Los propios responsables de la Guardia Civil reconocen que necesitan la entrada de mujeres en el cuerpo de las fuerzas de seguridad del Estado con menos presencia femenina de todos: menos de un 8% del total de estos uniformados es mujer, unas 6.000 agentes femeninos frente a los 71.000 hombres.

Por eso, desde algunos sectores de la propia Guardia Civil se ha pedido la implementación de una cuota que podría ser del 30% para mujeres hasta alcanzar, como mínimo, los niveles de otras fuerzas de seguridad y, sobre todo, garantizar las necesidades operativas del propio cuerpo.
María Gámez, la directora General de la Guardia Civil, visita un centro de oposición.

María Gámez, la directora General de la Guardia Civil, visita un centro de oposición. Guardia Civil

"Estoy a favor de las cuotas por dos datos objetivos: por el 7,9% de mujeres que hay en el cuerpo ahora y el segundo, después del informe de la Dirección Adjunta Operativa donde habla de la necesidad operativa de al menos 8.924 mujeres, un número que no alcanzamos en la actualidad. Faltan al menos 2.464 plazas para mujeres. Lo mínimo y no lo tenemos", explica Ana Katia Pérez Gil, sargento 1º de la Guardia Civil y vocal del Comité para la Igualdad Efectiva de Mujeres y de Hombres en representación de la Asociación Escala de Suboficiales de la Guardia Civil-ASESGC.

La cifra mínima a la que hace referencia sale de un informe interno, nacido del I Plan de Igualdad de la Guardia Civil en ejecución desde julio 2019, que concluyó que sólo para los servicios para los que es requerida imprescindiblemente la presencia de una agente femenina se necesitaría aumentar su presencia "en 2.464 plazas prácticamente, un 50% más de las mujeres que hay actualmente", aseguraba el escrito de la Dirección Adjunta Operativa (DAO).

"Independientemente del derecho de ingreso de las mujeres y que puedan optar a cualquier especialidad/unidad sin ningún tipo de limitación en cuanto al número, se ha llegado a la conclusión que para cubrir de forma eficaz y eficiente las necesidades operativas de nuestras unidades, había que contar con al menos 8.294 mujeres. Actualmente, el número es de 5.830, por lo que habría que aumentar en 2.464, prácticamente, un 50% más de las mujeres que hay actualmente".

Por su parte, María del Pilar Cascales Lázaro, de la asociación 'Mujer y Guardia Civil', insiste en la necesidad de las cuotas como "una medida transitoria". "Ha llegado el momento de establecerlas por ser necesarias: hay un plan de igualdad en la Guardia Civil y se ha hecho balance de los primeros seis meses de aplicación de ese Plan de Igualdad y el resultado es que se necesitan mujeres en todas las escalas, especialidades y empleos, es por ello que para llegar a la ansiada igualdad en la Guardia Civil hace falta que se establezcan cuotas", recuerda.

Además, critica que se denoste siempre este tema apuntando a la valía de las mujeres: "Siempre que se habla de reserva de plazas para mujeres se pone en cuestión la valía personal y la capacidad intelectual de las mujeres y se crea mucha polémica debido a una falsa creencia de que las cuotas benefician a las mujeres y no es cierto, benefician a la sociedad y en este caso a la seguridad de toda la ciudadanía que es para la que trabajamos".

Por eso, piden a la directora general que sea "valiente" e implemente una medida positiva que ampara la Ley de Igualdad. Sin embargo, no va a ser en esta oposición, donde sí hay otros cupos que, según denuncian algunos colectivos, provocan aún más la masculinización de este cuerpo.

La Guardia Civil reserva un 40% de plazas, como mínimo, y puede llegar a un 50% para militares de tropa y marinería mientras que otros cuerpos, como la Policía Nacional, sólo guarda un 20% como máximo, según el artículo 20 de la Ley 8/2006, de Tropa y Marinería. Lo mismo ocurre con policías municipales, como la de Madrid, cuya reserva no pasa del 20%.

Esto significa que se está reservando casi la mitad de las plazas ofertadas para las Fuerzas Armadas donde las mujeres no llegan al 12% de presencia, lo que significa que la aplastante mayoría de los opositores que entran en la Guardia Civil a través de este cupo serán hombres también.

De hecho, según cifras internas en total sólo un 5% de las mujeres se presentarían desde las Fuerzas Armadas, una cifra que también abre trabajo a poder establecer mayores canales de comunicación que incremente este porcentaje.

"Siendo muy optimistas, debería aprobar el 35% de las chicas que se presentan para alcanzar lo mínimo que necesita la Guardia Civil. Pero nos encontramos con una gran pared que es Defensa: de las 2.154 se lleva 862 plazas, que están restringidas para ellas, con sólo un 12% de mujeres en sus filas. Además, en los últimos años están entrando un 5% de mujeres desde las Fuerzas Armadas únicamente. Es lo que nos está bajando la media de entrada de mujeres", insiste Ana Katia Pérez Gil.

Al margen de una mayor diversidad en las distintas unidades que enriquece las actuaciones y estrategias del grupo, como han probado ya numerosos estudios en el ámbito civil y directivo de empresas y asociaciones, la presencia de mujeres guardias civiles es imprescindible, por ejemplo, en el control de las fronteras con terceros países donde muchas veces se requieren a más agentes femeninas para poder completar estas competencias.

El único paso que se ha dado hasta ahora en este sentido es en la cuota de reserva de plazas del 30% para las llamadas mujeres polillas (hijas de guardias civiles) para entrar en el Colegio de Valdemoro donde se les prepara durante un año académico para luego poder opositar a las plazas de hijos e hijas de guardias.

Este es otro de los cupos criticados dentro y fuera del cuerpo. La garantía de un 30% de plazas en este caso busca incrementar la presencia por esta vía de agentes mujeres, pero los colectivos siguen demandando las cuotas en toda la oposición que garanticen la igualdad.




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Re:El acceso de la mujer en las funciones "reservadas"
« Respuesta #2273 en: 09 de Noviembre de 2020, 07:14:31 am »


Lola y Delfina Tapia, primeras mujeres Policías Locales "Volveríamos a ser policías, a pesar de todos los palos en las ruedas"

    En 1970 se incorporaron a un cuerpo que todavía sigue masculinizado y aunque sus recuerdos están llenos de "zancadillas", son conscientes de que abrieron camino a muchas otras



Noelia Santos
08 Noviembre, 2020 - 02:02h

Era 27 de abril de 1970 cuando dos hermanas, Dolores (Lola) y Delfina Tapia, junto a otras ocho mujeres, empezaron a escribir una parte de la historia de este país. Ese día, Córdoba estrenaba sección femenina en su cuerpo de Policía Local y estas mujeres fueron los primeras en empezar a derribar barreras en un sector masculinizado a más no poder (algo que no ha cambiado del todo).

En la primavera del 70, Delfina y Lola entraron en la plaza de las Tendillas entre algunos aplausos y hace unos días se pasearon por allí para hacerse las fotos de esta entrevista. En ese segundo paseo se toparon con un coche de la Policía Local que sirvió de fondo perfecto para las instantáneas. "Nos hemos sentido como el primer día que entramos en las Tendillas", cuenta Lola por teléfono, un par de horas después de que la entrevista cara a cara ya hubiese terminado. "Tenía que decirlo, esto me ha quitado diez años de vida [en el buen sentido]"

Hace pocos días, el Ayuntamiento de Córdoba entregaba una de las medallas de la ciudad a la mujer policía local por el 50 aniversario de su incorporación. Delfina y Lola valoran este premio, aunque siguen teniendo clavada "la espinita" de que el reconocimiento personal todavía no les ha llegado. Delfina, unos años más joven que su hermana, deja claro que es "muy reivindicativa" y añade: "Con 72 años que tengo yo digo ya lo que pienso porque ya no tengo que ver con nadie". Y lo que piensa es un hecho constatable, no una opinión: "A nosotras, personalmente, que quedamos cuatro [la primera promoción era de diez mujeres], ni la Jefatura ni el Ayuntamiento nunca nos han dado ni la medalla de los 25 años de servicio".

"Abrimos camino no solo a la Policía Local de Córdoba, sino a la de toda España, a la Nacional, después vinieron la Guardia Civi y los militares. Hay miles de mujeres que están ya en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado", ésta sí, dice la menor de las Tapia, es una forma de que se reconozca su labor.
Delfina Tapia

"Abrimos camino no solo a la Policía Local de Córdoba, sino a la de toda España"

Delfina y Lola, junto a sus compañeras, rompieron un grueso muro en el 70 construido a base de dictadura, machismo y muchísimos prejuicios. Sin embargo, ese muro está lejos de ser derribado por completo. "Después de los 50 años que se han cumplido, se ha avanzado muy poco", se lamenta Delfina, que añade que "todavía tenemos que intentar hacernos ver para que sepan que estamos, que existimos, que queremos romper el techo de cristal, está costando mucho trabajo y muchos palos en las ruedas". Lola define esos palos en las ruedas como "zancadillas", todas las que les pusieron "para que no avanzáramos" y que estaban ahí "desde el principio".

Y es que el hito lo marcaron ellas cuando dieron el paso para formar parte de la Policía, no quienes dejaron que lo dieran. La razón la explica muy bien Delfina: "Nosotras vinimos aquí como ellos querían, de mujer florero". Las primeras labores en las que se encomendaron las primeras policías locales de España fueron de control de tráfico. Lola reconoce que eso de "mujer florero" no le gusta mucho, pero no le queda otra que reconocer que, básicamente, ese era su papel en los primeros pasos que dieron dentro del cuerpo. "Si había toros nos llevaba el mando a la plaza de toros, si había fútbol, nos llevaban al fútbol. El mando entraba dentro y nosotras nos quedábamos fuera controlando el tráfico, para que nos vieran", recuerda.

Cinco años después de empezar ambas pidieron una excedencia tras quedarse embarazadas. Pero incluso aquí tuvieron problemas. "Hasta los cinco meses de embarazo yo estuve en la calle regulando el tráfico, eso hoy es impensable", rememora Delfina, que puntualiza que "ahora llegas diciendo que estás de dos semanas y al momento estás en una oficina". A ella no la mandaron a una oficina porque, manifiesta, "ni la Jefatura ni el Ayuntamiento sabían dónde ponerme" y después de estar regulando el tráfico en la Espartería hasta el quinto mes de su embarazo, le dijeron que se diera de baja porque ni sabían dónde podría trabajar y, además, "el uniforme no me quedaba bien".

Las dificultades de ascenso dentro del cuerpo tampoco eran pocas, tanto es así que ni Delfina ni Lola lucharon por subir escalafones porque estaban seguras de que no las iban a dejar. Lola explica que esas zancadillas estaban por todas partes, también "a la hora de los exámenes, de querer ser cabo, yo ni me presenté". Delfina le toma la palabra: "Yo no me presenté nunca para mando porque sabía que no iba a salir nunca. Por mucha preparación que tuviera". Para entrar en la Policía Local en aquellos momentos hacían falta los estudios primarios, ellas los tenían, "podíamos haber subido escalafones con los mismos estudios que llevaban los hombres, pero no nos dieron la oportunidad", insiste la menor de las hermanas.

    "Podíamos haber subido escalafones con los mismos estudios que llevaban los hombres, pero no nos dieron la oportunidad"

Tras estar de excedencia 13 años, Delfina y Lola piden reincorporarse, algo a lo que tenían derecho. Nada de lo que ocurrió entonces puede sorprender a nadie: "Solicitamos el reingreso y nos lo rechazaron", y no está de mal recordar que ya había democracia. La razón que les dieron es que no había plazas vacantes porque la cantidad de plazas era inferior a la de la gente que había aprobado, "pero nosotras teníamos preferencia", recuerda Lola. Hasta año y medio tuvieron que esperar para su reincorporación tras haberla solicitado por primera vez y los juzgados tuvieron que intervenir para darles la razón.

El Ayuntamiento se enteró antes de la sentencia que ellas mismas y recibieron una llamada pidiéndoles que retiraran la denuncia y las incorporaban de inmediato. "Le dijimos que no y ellos sabían que tenían que pagar", comenta Delfina, que critica que no les reconocieron la antigüedad, aunque finalmente la consiguieron cuando ya iniciaron la jubilación.

Vuelta al trabajo

Tras una nueva lucha, volvieron al trabajo. Escuchaban los mismos comentarios que años antes, los mismos que hoy siguen sonando. "A coser calcetines, a cocinar", relata Lola, que sentencia con resignación: "Lo que se dice siempre". Aún así, la mayor de las Tapia le saca el lado positivo a todo y apunta que "ahora recuerdas nada más que lo bueno", tanto como cuando trabajaba. "Nunca pensé en dejarlo porque llegabas a la casa y veías tu ambiente y lo otro se te olvidaba", apostilla Lola, que, al igual que Delfina, tiene claro que "volvería a ser de nuevo policía", a pesar de todo lo que han tenido que pasar.

Hay varias lecturas positivas en toda esta historia y la familia es responsable de gran parte de ellas. Lola y Delfina comentan que tanto su padre como su madre tenían "una mente adelantada a aquella época". Además, tenían algo adelantado, porque su padre era guardia civil. "Mi padre ingresó en la Guardia Civil cuando yo tenía cuatro años, en mi casa solo se ha visto el uniforme, limpiar los tricornios, limpiar los botones dorados y vivir en el cuartel", recuerda Lola y Delfina añade que ella misma nació en un acuartelamiento. Cuando le contaron que iban a presentarse para las plazas de policía, fue su padre quien vino a Córdoba a recoger los impresos, Lola tenía 25 años y Delfina, 21, y su padre "tan contento", rememoran entre sonrisas.

Y aunque ellas heredaron esto de su padre, no lo han hecho así sus hijos. Lola reconoce que le hubiese gustado que hubiera sido así, aunque tampoco es algo necesario. Una de las hijas de Delfina sí intentó entrar en la Policía Local y luego en la Guardia Civil, aunque lo segundo se lo impidió una lesión durante las pruebas físicas. Lo primero, de nuevo nada sorprendente: otra piedra en el camino. Delfina cuenta que su hija se estaba preparando para policía en Córdoba cuando uno de los mandos (que además era su profesor en la academia) le dijo: "Tu hija que no se presente porque tu hija no va a aprobar". "Le llegó a negar el temario porque decía que no traía dinero, cuando al día siguiente me iba a ver", lamenta Delfina, que se resigna al afirmar que su hija "podía ser hoy en día policía local, pero la vetaron".

"Mi hija podía ser hoy policía local, pero la vetaron"

Historias como ésta tienen unas cuantas. Como aquella en la que el marido de Delfina, ferroviario, le pagó las vacaciones a un compañero para poder coincidir con ella e irse juntos de viaje. El jefe de ella le cambió sus vacaciones sin previo aviso diciéndole: "Esto es un problema que tienes tú, si no trabajaras te podrías ir de vacaciones con tu marido siempre como hago yo con la mía".

Pero nada de lo que hayan vivido Lola y Delfina se asemeja al día que la primera define como "el peor de nuestra vida". El tema no sale en la entrevista, aunque Lola lo nombra en esa llamada posterior y no es otro que el asesinato, en 1996, de sus compañeras María de los Ángeles García y María Soledad Muñoz a manos de unos atracadores.

Una entrevista con Lola y Delfina podría durar semanas enteras si relataran cada una de esas zancadillas que tuvieron que padecer durante su carrera como policías locales, no como policías locales al uso, sino como las primeras policías locales mujeres de España. Todavía siguen viviendo en Córdoba Dolores Romero y Paquita Serrano, de la misma promoción.

Sus recuerdos precisarían de un amplio papel en blanco si se trasladaran a palabras, pero no solo los malos. Delfina y Lola señalan también algunos pasajes felices, de esos imposibles de olvidar. Son recuerdos muy similares, de cuando ambas estaban trabajando ya en la sala del 092. Lola llegó a esta sección en la última noche del año 1999, Delfina tardó algo más porque estuvo en la calle hasta los 55. Su trabajo en esta sala es algo que ambas señalan como gratificante, "estresante, pero muy satisfactorio"

Delfina recuerda cómo durante algún día de la crisis originada en 2008 llamó un joven diciendo que "se iba a tirar con el coche por un barranco". Delfina estuvo hablando con él durante un largo rato, mientras pedía a una compañera que le pinchara el teléfono para dar aviso a la Guardia Civil, ya que el joven estaba cerca de Lucena, fuera de la zona de actuación de la Policía Local de Córdoba. Finalmente, consiguieron detener sus intenciones. Muy parecido es el recuerdo que reseña Lola, que cuenta cómo recibió una llamada de otro joven de 28 años, "no se me olvidará", que estaba en la cornisa del edificio de Cajasur en la plaza de Andalucía y que tenía las mismas intenciones. También consiguieron llegar a tiempo.

Porque llegaron a tiempo, no solo en estas llamadas. Todavía son pesimistas en cuanto a una igualdad real entre la mujer y el hombre en el cuerpo, aunque el camino que ellas comenzaron a andar en 1970 y el muro que empezaron nadie (ni un alto mando) se los podrá arrebatar.

Un cupón por el aniversario de su incorporación

El próximo 16 de noviembre, la ONCE dedicará su cupón al 50 aniversario de la incorporación de la mujer al cuerpo de la Policía Local. Aunque se tenía que presentar esta misma semana, la pandemia ha impedido que sea así. En un primer momento, Lola Tapia iba a ser la protagonista de este cupón, e incluso llegó a hacerse la foto junto a una compañera policía más joven que actualmente está en activo. Sin embargo, la ONCE avisó de que no podían verse las caras demasiados nítidas, por lo que se ha optado por un conjunto de policías mujeres de espaldas. Curiosamente, ninguna de las cuatro agentes que siguen viviendo en Córdoba de aquella primera promoción de 1970 estaban invitadas al acto de presentación, lo que, cuanto menos, extraña a las hermanas Tapia y a sus compañeras. Aún así, esperan que la venta de este cupón sea todo un éxito.


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Re:El acceso de la mujer en las funciones "reservadas"
« Respuesta #2274 en: 15 de Noviembre de 2020, 19:58:08 pm »

Cincuenta años de la mujer en la Policía Local: la lucha por quitarse el tacón


Han pasado 50 años y, aunque parezca mucho, lo cierto es que la mujer se incorporó tarde a estos cuerpos, sobre todo si se tiene en cuenta que algunas policías locales se crearon hace ya dos siglos.
     

Delfina Tapia y su hermana Lola el día de su incorporación a la Policía Local de Córdoba, el 27 de abril de 1970. - EFE
Delfina Tapia y su hermana Lola el día de su incorporación a la Policía Local de Córdoba, el 27 de abril de 1970. — EFE
MADRID15/11/2020 13:08
SAGRARIO ORTEGA (EFE)
Los conductores se estampaban cuando nos veían, creían que éramos azafatas en mitad de la calle". Pero no. Eran las diez primeras mujeres que, con tacón y falda, comenzaron a regular el tráfico en Córdoba, el primer municipio español que hace 50 años se atrevió a convocar plazas para mujeres en la Policía Local.


Un 27 de abril de 1970, Delfina Tapia, su hermana Lola y otras ocho mujeres más se incorporan a la Policía Local de Córdoba. Habían superado las pruebas de la convocatoria del Ayuntamiento de la ciudad, destinada solo a mujeres. Las plazas para hombres se convocaban aparte. Eran otros tiempos.

Han pasado 50 años y, aunque parezca mucho, lo cierto es que la mujer se incorporó tarde a estos cuerpos, sobre todo si se tiene en cuenta que algunas policías locales se crearon hace ya dos siglos. Con un techo de cristal aún sin desquebrajar del todo, las mujeres en esas policías apenas representan en la actualidad entre un 10% y un 15% del total de las plantillas.

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A la iniciativa pionera de Córdoba le siguieron Madrid y Valladolid. En la capital, las mujeres se hicieron hueco en su Policía Municipal en 1971. Desde esa fecha y hasta 1980, hubo cinco promociones separadas por género, para después pasar a mixtas.


Según datos facilitados a Efe por este cuerpo, la plantilla actual es de unos 5.600 agentes, de los que un 12,4% son mujeres. Una proporción similar a la de Valladolid, una ciudad que vio patrullar a la mujer en sus calles en 1972. Con sus más de 400 agentes desplegados en la actualidad, el porcentaje de mujeres es del 13%.

Las pioneras en la lucha por quitarse el tacón
Delfi, como la conoce todo el mundo, y Lola son hijas de un guardia civil. Desde pequeñas vieron uniformes en casa y no se lo pensaron dos veces cuando se enteraron de que se convocaban plazas para mujeres en la Policía Local de Córdoba. Tenían 21 y 25 años, respectivamente.

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"Fue una época muy bonita", recuerda Delfi en conversación con Efe. Y explica que sus primeras funciones tenían que ver con la vigilancia del cumplimiento de las ordenanzas municipales, desde el tráfico a los mercados. Al principio, los ciudadanos se sorprendían al verlas. Con su indumentaria –falda y tacón–, más de uno creyó que eran azafatas y más de uno, sorprendido por su presencia en las calles, "se estampó" con el coche, relata Delfi.

Precisamente, esta policía, ya jubilada, hizo de modelo y desfiló ante el Pleno del Ayuntamiento con tres uniformes distintos –uno de falda pantalón, otro de falda recta...– para que decidieran cuál sería el oficial de las mujeres. Delfi lamenta que no se haya conservado ninguno.


Embarazada de cinco meses, esta agente regulaba el tráfico en un punto entonces conflictivo de esta ciudad andaluza. "Era un caos. Me mareaba con tanto coche confluyendo desde distintas calles", relata Delfi. Ya con dos hijos, se fue de excedencia y cuando quiso volver la "política", como ella dice, le puso problemas. Palos en las ruedas que finalmente resolvió la Justicia.

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Mientras, las mujeres del cuerpo lucharon por desterrar del uniforme el tacón y la falda, pero también por poder realizar las mismas funciones que sus compañeros: subirse en las motos y en los coches patrulla. En estos últimos desempeñó Delfi su labor durante 11 años, ayudó a los ciudadanos en la calle y asistió a mujeres maltratadas. En la sala del 092 se jubiló. Fue el único puesto donde coincidió con su hermana.


Vivió el machismo, dice. Pero también los celos de las mujeres de sus compañeros, que no querían que sus maridos patrullaran con ellas. Afortunadamente, dice orgullosa, "nuestros maridos confiaban en nosotras".

"Al hombre el valor se le supone, la mujer lo tiene que demostrar continuamente"
Paloma Rodríguez es oficial, en su mochila carga con 39 años de servicio en la Policía Local de Cádiz y dentro de un mes se jubila. "Mi trabajo me encanta. Es precioso", y lo avala con este dato: "El 90% de nuestro trabajo es ayudar a los demás". Ella lo ha hecho porque, como dice a Efe, "siempre he procurado solucionar el problema del ciudadano y no mandarle de ventanilla a ventanilla".

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Rodríguez atribuye a problemas de conciliación y a la turnicidad que el porcentaje de mujeres en el cuerpo aún sea bajo. Y lo lamenta, porque las policías aportan muchas cosas. "Somos más de consenso, más reposadas, más de hablar con los ciudadanos", enfatiza.

Ingresó en el cuerpo el 1 de octubre de 1981, pero hasta febrero del año siguiente no tuvo uniforme. Sus compañeros mayores la recibieron bien, querían protegerla. "Nos enseñaron mucho". Por el contrario, "los más jóvenes tuvieron actitudes más machistas", añade.

Tuvo que pelearse para poder conducir los patrulleros. Las mujeres lo tenían prohibido, pero ella comenzó a manejarlos por la noche y logró que se les autorizara. Ante los recelos de los hombres del cuerpo, formaron un grupo de cuatro mujeres para patrullar: "Decían que nos tiraríamos de los pelos, pero no hubo problemas".

Rodríguez ascendió, tuvo que escuchar de algún compañero que a él no le daría órdenes y lloró a escondidas, pero consiguió el respeto de todos. En un mes deja el cuerpo. 39 años que resume así: "He disfrutado".

"Hombres y mujeres trabajando juntos, equipazo absoluto"
Lo dice Julia González, jefa de la Policía Local de Valladolid desde hace seis años y la primera en dirigir este cuerpo en una capital de provincia. También vivió la etapa del tacón, sufrió el machismo de algunos compañeros y las zancadillas de otros a los que ahora dirige y superó los obstáculos que se le pusieron por ser mujer para evitar que consiguiera los puntos necesarios para el ascenso.

De recibir órdenes a darlas
A González no la paró nadie. Retomó la carrera de Derecho que dejó aparcada para presentarse al cuerpo e hizo varios máster. Y, sobre todo, ejerció su profesión en las áreas operativas, se subió a las motos aguantando las bromas de los compañeros y desterró la idea de que las mujeres solo podían estar en la oficina.

"Opositar y opositar" hasta llegar a los escalafones más altos, lo que ha conseguido y confía logren más mujeres. Como espera también que aumente el número de féminas que opten por esta profesión. Quizá, reflexiona, muchas no lo hagan influidas por las cargas familiares, un asunto en el que todavía "queda mucho camino por recorrer", sobre todo en la verdadera corresponsabilidad de la pareja.

A otras les puede influir las exigencias de las pruebas físicas para entrar en el cuerpo. Y en este aspecto, González cree que hay que abrir un debate para que estén más relacionadas con el desempeño profesional que con las marcas a conseguir. "Igual no hace falta tanto poder nadar 25 metros en tantos minutos, como saber rescatar a alguien que se está ahogando", resalta.

En cualquier caso, como dice a Efe el presidente de la asociación de mandos Unijepol y jefe de la Policía Local de Albacete, Pascual Martínez, es necesario que las autonomías impulsen medidas para favorecer la incorporación de las mujeres en estos cuerpos, porque son "esenciales e imprescindibles".

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Re:El acceso de la mujer en las funciones "reservadas"
« Respuesta #2275 en: 20 de Noviembre de 2020, 07:07:01 am »

Crece el interés de las mujeres por formar parte la Guardia Civil
El porcentaje de opositoras sobre el total ha pasado en diez años del 19% al 28%

Fecha
20/11/20access_time 1:02

A.R.E.

Las oposiciones de acceso a la Escala de Cabos y Guardias de la Guardia Civil atraen cada vez a un mayor número de mujeres. Es una de las conclusiones que desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) extraen del segundo informe de seguimiento del cumplimiento del I Plan de Igualdad del cuerpo, informe correspondiente al semestre enero-junio de 2020.

Los porcentajes de mujeres sobre el total de opositores que se han presentado este año 2020 a las convocatorias de ingreso en la Guardia Civil son los siguientes:

-- 31% de los aspirantes al Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro.

-- 28% por oposición libre.

-- 11% en el proceso restringido para miembros de las Fuerzas Armadas.

Desde AUGC destacan que estos datos muestran “que las mujeres van tomando interés en presentarse a la Guardia Civil, al menos las que lo hacen en la modalidad de libre”, mientras que entre los aspirantes procedentes de las Fuerzas Armadas “el número de mujeres es escaso, por lo que el porcentaje disminuye bastante el total”.
Por acceso libre

Confidencial Digital ha podido consultar un documento oficial de julio de 2017, “Diagnóstico de situación de mujeres y hombres de la Guardia Civil”, en el que se recogen datos de la presencia de mujeres en los procesos de ingreso en la Escala de Cabos y Guardias desde el año 2010.

“Entre 2010 y 2017, en la Escala de Cabos y Guardias, de acceso libre, las candidatas constituyeron el 19,07%, 20,16%, 19,07%, 19,80%, 20,40%, 19,25%, 19,62% y 20,83%” sucesivamente cada año.

Desde ese 19,07% de 2010 se ha llegado al 28% diez años después, en 2020. Se trata de un salto notable, sobre todo teniendo en cuenta que entre 2010 y 2017 apenas hubo variaciones de décimas, siempre en el entorno del 19-20%.
El vídeo del día
Casado plasma su firma contra la ‘Ley Celaá’.
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El Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro

En el Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro entran hijos de miembros de la Guardia Civil, que se preparan en este centro para acceder a la Escala de Cabos y Guardias.

Este año las mujeres suponen el 31% de los aspirantes a entrar en el Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro. Las cifras también eran algo superiores en años anteriores al porcentaje de mujeres que entraban por acceso libre: “Entre 2010 y 2017, en la Escala de Cabos y Guardias, de acceso al Colegio, las candidatas constituyeron el 20,21%, 17,04%, 13,25%, 19,38%, 16,76%, 21,60%, 24,1% y 26,51%”.

En este caso se detectan subidas y bajas en estos años, si bien ya en 2017 se alcanzó un 26,51%, y este 2020 ha subido al 31%.
Sin cambios en las Fuerzas Armadas

Donde no ha habido aumento es en la proporción de mujeres militares que accede a la Guardia Civil en el cupo reservado para miembros de las Fuerzas Armadas. Este año han sido el 11% mujeres frente al 89% hombres.

En 2010 fueron el 14,81%, y en los siguientes años fueron el 12,52%, 11,93%, 10,24%, 8,56%, 11,34%, 10,94% y 10,65%.

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Re:El acceso de la mujer en las funciones "reservadas"
« Respuesta #2276 en: 27 de Diciembre de 2020, 07:35:29 am »

Paloma Rodríguez ha sido agente de la Policía Local de Cádiz durante las últimas cuatro décadas. - Francis Jiménez
Reportaje
El adiós de la última pionera de la Policía Local de Cádiz
Paloma Rodríguez, una de las cuatro primeras agentes del Cuerpo, se jubila tras cuatro décadas superando barreras en un mundo de hombres
Fran M. Galbarro
Cádiz Actualizado:26/12/2020 09:25h


En 1981, hace casi 40 años, Paloma Rodríguez se cansó de esperar. El Cuerpo de la Policía Local de Cádiz seguía sin aceptar mujeres y, mientras en la Comisaría gaditana sólo había hombres, en otros cuerpos ya se permitía el acceso de las féminas.

Así que esta gallega afincada en Cádiz decidió apostarlo todo por dedicarse a lo que había querido desde pequeña, cuando ni siquiera tenía la certeza de que algún día pudiese participar en alguna oposición por el hecho de ser mujer. «Yo estaba ya desesperada y dije que me iba a Madrid a intentarlo en el Cuerpo Superior porque en ese ya podían acceder mujeres. Me iba a ir en verano, con todo el dolor de mi alma porque a mi lo que me gusta es esto: la policía municipal, la guardia, la que tiene contacto directo con la gente. En todos los cuerpos se ayuda al ciudadano, pero no es lo mismo. Y menos en Cádiz, que es pequeño y nos conocemos todos. Yo entonces tenía 23 años y lo tenía claro: mi idea siempre había sido ser policía», recuerda.

Sin embargo, en febrero todo cambió. Fue durante unos Carnavales, días después del fracasado golpe de estado de Tejero que acabaría por asentar los cimientos de una democracia que había llegado para quedarse. «Entonces ya conocía a algunos policías, que luego fueron compañeros míos, y me encontré a uno en el Falla. Me dijo: ‘Paloma, no te vayas para Madrid, que ya se va a aprobar’. Efectivamente, la convocatoria salió al poco tiempo y en septiembre hice los exámenes: pruebas físicas, escrito y dos orales: el temario y el callejero», rememora.

Cuatro décadas después de la llegada de las cuatro primeras agentes sólo hay 13 mujeres entre los más de 200 agentes policiales

Paloma Rodríguez fue una de las cuatro primeras mujeres que accedió a la Policía Local de Cádiz. Hoy es su primer día como jubilada y su adiós supone, casi 40 años después, la despedida de la última pionera del Cuerpo municipal.

Aquel grupo recorrió un camino difícil en un mundo de hombres. Rodríguez, conocida por muchos gaditanos por sus años de servicio en la calle -patrulló las barriadas de Cádiz hasta 2005, cuando pasó a segunda actividad por motivos médicos y ejerció desde la oficina-, recuerda como si fuese ayer decenas de anécdotas sobre su paso por el Cuerpo, muchas de ellas marcadas por el hecho de no ser hombre. Los jóvenes de su generación, paradójicamente, fueron «los que más problemas dieron» a este grupo de mujeres tras su incorporación.

«¡Que eran los más machistas, vamos!», resume la agente: «Decían que trabajar con las mujeres era ‘un problema de día y un compromiso de noche’. Así que nos fuimos a hablar con los responsables del servicio y les propusimos hacer un grupo formado sólo por mujeres. Tuvimos una reunión y el jefe aceptó sin problema. Recuerdo que un compañero dijo ‘vale, pero cuando tengáis problemas entre vosotras y os tiréis de los pelos no pidáis que se deshaga el grupo’. Al año nos volvimos a reunir... ¡Y el problema lo habían tenido entre ellos!».
«Las mujeres, incluso a día de hoy, tenemos que demostrar que valemos para esto desde el primer día. A los hombres se les supone»

En la calle también tuvo que soportar el grado de machismo propio de la sociedad de la época. Recuerda con naturalidad cómo más de un gaditano le mandó «a freír huevo» y «a casa» varias veces. «Un compañero me dijo una vez que no le volviese a mandar. Me dijo que quién era yo. Le dije: ‘Lo he hecho, lo hago y lo seguiré haciendo’», apunta orgullosa Rodríguez, que logra resumir en una explicación todas las anécdotas relacionadas con la discriminación que, en mayor o menor medida, sufre una mujer por el hecho de ser mujer en el Cuerpo: «Las mujeres, incluso a día de hoy, tenemos que demostrar que valemos para esto desde el primer día que entramos a trabajar. A los hombres se les supone que vienen valiendo. En la cartilla de la ‘mili’ ponía ‘valor: se le supone’. Pues aquí los hombres parten con eso, pero las mujeres tienen que demostrarlo. Eso sigue siendo así».

Lejos de conformarse con su puesto de policía, Paloma Rodríguez promocionó en el Cuerpo. En 1991 aprobó las oposiciones de oficial, aunque ni siquiera el ser mando le eximió de las reticencias. «Recuerdo una anécdota de cuando llevaba meses como oficial. Un fin de semana el Cádiz CF jugaba en Primera un partido importante contra el Madrid. Me dijeron que el sábado estaría como jefa de turno pero que el domingo, como había partido, me iban a poner un sargento al mando. Pregunté por qué;si yo valgo para jefa de turno el sábado, valgo el domingo. El amor propio te jode y te plantas:o los dos días o ninguno. Al final vino el Madrid y salió todo estupendo, pero tuve que demostrar que valía... y quién sabe si el sargento que me iban a poner estaba menos cualificado que yo».

La jubilación de la oficial Rodríguez deja a la Policía Local de Cádiz sin ninguna mujer en los puestos de mando

Su marcha, pese a los avances durante todos estos años, pone en evidencia que el acceso de las mujeres sigue siendo limitado. Sólo trece de los 204 agentes –uno de cada quince– son ahora mujeres y todos los mandos son hombres tras la jubilación de la oficial Rodríguez, única mujer que ocupaba ese cargo de responsabilidad.

De esta forma, el techo de cristal que esta gaditana de adopción había logrado romper se recompone en 2020. ¿Cómo se explica eso? «Son varias cuestiones. La oposición es más dura que en otros cuerpos, eso para empezar. Y encima las mujeres a veces se echan para atrás por la turnicidad, que da sus problemas, sobre todo cuando empiezas a tener hijos. Eso es así. Fíjate que decimos que ‘mi marido me echa una mano en casa’, no decimos ‘hace lo mismo que yo’. Yo personalmente no lo digo, pero es así, igual que con los hijos. Al final la oposición para ascender requiere mucha dedicación durante meses en los que prácticamente te dedicas en exclusiva a eso en el tiempo que te queda después de trabajar. Si le añades estar en casa, los niños... Eso sí, el hombre no tiene problema, eso es un clásico. Pero las mujeres lo tenemos más complicado».

Rodríguez, reconocida por todos en Comisaría, es una referente para las compañeras que deja en el Cuerpo. Una de ellas es Isabel María Pérez, que aprobó las oposiciones diez años más tarde y ahora toma su relevo asumiendo sus funciones. «No es lo mismo lo vivido cuando ellas entraron que lo que vivimos nosotras. Notas cosas porque, como ella dice, tienes que demostrar que sirves para lo que has aprobado y siempre estás en el punto de mira, pero ni punto de comparación», admite, mientras se deshace en halagos con su ya ex compañera: «La tranquilidad que he llevado patrullando con Paloma no la he llevado con ningún otro mando. Tener al policía contento es muy difícil. Y ella lo hacía. Mandar manda igual que el resto, pero son las formas, darle a cada policía lo suyo y saber que, si hay una bronca o problema, ella va a estar delante siempre», apunta, mientras Rodríguez retoma el hilo: «Es que las mujeres tenemos una cosa que no tienen los hombres: nos gusta el consenso. Eso aquí -en la comisaría- es positivo . El hombre para eso es distinto».

La histórica agente seguía sin recoger las pertenencias su taquilla a pocos días de su marcha definitiva, cuando se produjo esta entrevista. «Vamos, seguiré viniendo por aquí de vez en cuando porque a mi esto me gusta mucho, es vocación pura. De hecho me está costando trabajo dejarlo... El uniforme me llena la vida».


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Re:El acceso de la mujer en las funciones "reservadas"
« Respuesta #2277 en: 09 de Marzo de 2021, 07:25:56 am »

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Re:El acceso de la mujer en las funciones "reservadas"
« Respuesta #2278 en: 09 de Marzo de 2021, 08:16:32 am »
Para ser más imprescindible hay que ser más andrógina?

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