Absuelto pese a emborracharse y dormirse en un andén de la nacional M-503: reconoció beberse "cinco latas de cerveza" y dio 0,85 mg/l en el etilómetro, pero "nadie le vio conduciendo"
El automóvil, incluso, ocupaba parte del carril derecho de la citada carretera, por donde "pasaban vehículos a 100 km/h"
Daniel SomolinosMadrid
Madrid
Actualizado Miércoles, 28 enero 2026 - 00:19
No había sido su mejor noche, le comunicó a los agentes de la Guardia Civil cuando le despertaron golpeando con sus nudillos en la ventanilla. Porque Roberto C. Q., ciudadano ecuatoriano, se había quedado dormido en mitad de un andén de la nacional M-503, dentro del término municipal de Pozuelo de Alarcón.
Eran las ocho de la mañana del pasado lunes 8 de diciembre. Sin saber muy bien qué sucedía, Roberto abrió los ojos. Se encontraba en el asiento del conductor de una furgoneta Renault Master. El automóvil, incluso, ocupaba parte del carril derecho de la citada carretera, por donde "pasaban vehículos a 100 km/h".
La sentencia, a la que ha tenido acceso este diario, refleja cómo los agentes del Instituto Armado que levantaron el acta no tardaron en apreciar "un olor fuerte a alcohol". Eso, sumado a la dificultad que tenía el sujeto a la hora de articular palabra, parecía cerrar el caso. Además, el etilómetro no daba lugar a error: marcaba 0,82 mg/l de alcohol por litro de aire espirado en la prueba practicada a las 8.30 horas y de 0,85 mg/l en el test realizado a las 8.44.
De ahí que, atendiendo a un delito contra la seguridad vial, el Ministerio Fiscal solicitara que se le impusiera la pena de nueve meses de multa, a razón de una cuota diaria de nueve euros, y privación del derecho a conducir vehículos a motor durante dos años y medio.
Preguntado al respecto, Roberto contestó como pudo y trabándose a las preguntas de los uniformados. Afirmó que se dirigía a casa pero que, como tenía problemas personales, se sintió afectado y paró en el andén. Que una vez allí se "tomó unos tragos". Concretamente unas "cuatro o cinco cervezas", sobre las seis de la madrugada, y se quedó dormido. También que ejercía como repartidor, que la furgoneta la había cogido en Coslada sobre las 05.00 horas, que había hecho una parada en una gasolinera para comprar las cervezas, y que el origen de su malestar emocional respondía a una discusión con su novia a las 5.30 horas. Asimismo, aseguró no conducir después de beber.
Al completar el acta, los agentes de la Guardia Civil dejaron por escrito algo que resultaría clave en la resolución: al individuo no le vieron conducir ni sabían cuánto tiempo llevaba ahí parado.
Finalmente, la sentencia ha determinado que Roberto queda absuelto ya que "no ha quedado debidamente probado que el acusado condujera el vehículo citado en los momentos anteriores a que llegara la Guardia Civil y bajo la influencia de bebidas alcohólicas". Su abogado, el penalista Julen Martínez, de Valmaseda Abogados, valora que "mi cliente fue absuelto porque pusimos de manifiesto la insuficiencia probatoria sobre el hecho nuclear —la conducción— y la ausencia de acreditación más allá de toda duda razonable, lo que obligaba a aplicar la presunción de inocencia e in dubio pro reo".