Macrooperación policial en la zona más 'caliente' de Vallecas: tres detenidos, registros de armas y drogas en locales y cerco a los Trinitarios
Medio centenar de agentes de la Policía Nacional y de la Policía Municipal irrumpen en el Bulevar de Peña Gorbea
Daniel Somolinos
Luis F. Durán
Daniel SomolinosMadrid
Luis F. DuránMadrid
Madrid
Madrid
Actualizado Lunes, 3 noviembre 2025 - 00:15
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Sucesos La Policía Nacional toma Lavapiés: el macrooperativo de cerca de 100 agentes se salda con cinco detenidos y 90 identificados
Se apagaba el día en el Bulevar de Puente de Vallecas, el de Peña Gorbea, este pasado jueves por la noche, cuando más de una decena de patrullas de la Policía Nacional y de la Policía Municipal, en comitiva, descendía por el centro de este paseo peatonal. Este, uno de los puntos más calientes del distrito, ha conseguido, después de mucho tiempo, alejar a las bandas latinas de sus aceras (aunque no se han ido muy lejos), pero el tráfico de droga, cada vez a menor escala, sigue presente entre sus adoquines.
"¿Y ese desfile? ¿Viene el Rey a vernos?", se reían un par de varones, cerveza en mano, tras observar la sucesión de luces azules apareciendo. Su objetivo era claro: ejecutar una macrorredada —desarrollada con más de 50 agentes de ambos cuerpos policiales— de carácter preventivo centrada exclusivamente en varios locales comerciales y locutorios, con la intención de comprobar licencias y detectar posibles irregularidades, como tráfico de estupefacientes, tenencia de armas o la incorporación de trabajadores sin papeles.
El espectacular operativo comenzó examinando tres bares: Bar Cafetería Bulevar, Taberna Peruana y El Rincón de la Taberna, todos ellos bajo la tutela de un mismo propietario. Fue en este último donde los policías se encontraron una escena surrealista. Un varón, que aseguraba que era el primer día que había ido a trabajar a este lugar, fue encontrado escondido detrás de la puerta de un frigorífico.
"Un amigo me dijo que necesitaban una persona para cocinar esta tarde... y vine a ayudar. Justo cuando entró la Policía Nacional yo estaba barriendo y fue el dueño el que me dijo que me quedase ahí, tapado por la puerta del frigorífico", contaba este cocinero, que llevaba en España menos de un mes, procedente de su Perú natal.
Un agente revisando el frigorífico donde estaba escondido un trabajador sin papeles.
Un agente revisando el frigorífico donde estaba escondido un trabajador sin papeles.D. Somolinos
Mientras la comprobación de documentos y pasaportes se llevaba a cabo con detenimiento, con cerca de una decena de agentes en este establecimiento, su actividad no cesaba. Seguían atendiendo a clientes que acudían a cenar y, ya sentados, contemplaban el espectáculo entre tallarines y copas de vino. También a repartidores de Glovo, hasta que un oficial les pidió que cerrasen la cocina hasta que se acabase la inspección.
Finalmente, el propietario fue engrilletado y metido en un coche policial para su traslado a la Comisaría de la Policía Nacional de Puente de Vallecas. Esta escena, como las idas y venidas de los uniformados, llamaba la atención de vecinos y transeúntes que no dudaban en sacar sus teléfonos para hacer fotos y vídeos. "Esto está lleno de policías. Ha debido de pasar algo gordo...", decía una sorprendida viandante. "Serán drogas, como siempre", replicaba su acompañante. En esta ocasión se equivocaban: el arresto respondía a un delito contra los derechos de los trabajadores.
Ya entrada la noche, la gran masa policial cambió de acera para inspeccionar una peluquería y un locutorio al mismo tiempo. En estos dos lugares, los trámites fueron los mismos: se comprobó la documentación, los permisos de trabajo y los antecedentes de todos los presentes, tanto de empleados como de clientes.
El dispositivo terminó en un bar-pub de la antigua Plaza Roja de Vallecas que tiene «fama de ser frecuentado por pandilleros de la banda de los Trinitarios». A sus puertas, una docena de jóvenes, todos con apariencia de tener orígenes sudamericanos, se amontonaban en la entrada. Uno intentó escapar al ver a los uniformados, pero no llegó muy lejos.
Hilera de jóvenes identificados en la plaza 'Roja' de Vallecas.
Hilera de jóvenes identificados en la plaza 'Roja' de Vallecas.
Mientras los policías municipales revisaban dentro del local los trámites administrativos —algunos de los cuales carecían de ellos—, los policías nacionales ponían en fila contra la pared a todos los jóvenes para, acto seguido, filiarlos y registrarlos exhaustivamente por si portaban sustancias estupefacientes o armas ilegales. Algunos de ellos llamaron la atención de los agentes por la cantidad de dinero que llevaban en sus carteras. Pero eso nunca ha sido un delito, por lo que todos pudieron seguir con su vida tras los cacheos recibidos.
Cerca, otro joven que también fue identificado aseguraba que no llevaba ni carné ni ningún documento. "No puedes salir a la calle así, tienes que ir siempre documentado", le advertía un agente.
Esta zona del Puente de Vallecas es un punto de encuentro de Trinitarios, donde ya se han realizado en otras ocasiones registros tras enfrentamientos entre bandas rivales. En el otro extremo del distrito también hay presencia de miembros de la banda latina de los Ñetas, pero ambos grupos se toleran y solo surgen conflictos cuando se cruzan con los DDP, con los que mantienen una fuerte enemistad y enfrentamientos que han acabado en graves reyertas que dejaron sangre y heridos durante el año pasado.
El balance total del operativo se saldó con 73 personas identificadas, cuatro actas levantadas en establecimientos y tres detenidos.
Uno de los tres detenidos el pasado jueves.
Uno de los tres detenidos el pasado jueves.D. SOMOLINOS
"Los vecinos también tenemos derecho a pasear por el Bulevar, pero a veces, cuando cae la noche, da realmente miedo venir por aquí", exponía Raúl, vallecano de toda la vida, quien evita transitar por Peña Gorbea siempre que puede.
Otros residentes valoraban tanto este tipo de intervenciones como la labor que está llevando a cabo la Junta Municipal del Distrito, con una mayor presencia policial en las inmediaciones, donde un mercadillo de objetos robados aflora en sus aceras cada dos por tres. "Simplemente ver unas luces azules pasar ya sirve para disuadir. Es fundamental demostrar que no pueden tomar las calles y convertirlas en suyas", apunta Lourdes, una vecina de la avenida de la Albufera, que reclamaba una mayor vigilancia en la zona, en la que viven muchos menores de edad.
Los residentes del distrito de Puente de Vallecas vieron, hace algo más de cuatro años, cumplida una de sus reivindicaciones más anheladas tras el inicio del funcionamiento de las 25 cámaras de videovigilancia instaladas a lo largo de toda la calle de Monte Igueldo, tres de ellas muy próximas a Peña Gorbea.
La intervención policial del jueves, que no era la primera que se llevaba a cabo en este enclave, se repetirá en otros puntos calientes del distrito con el fin de realizar una labor preventiva y, sobre todo, de concienciación.