Autor Tema: Violadores: ¿Enfermos o delincuentes?, ¿La castración química, es la solución?  (Leído 47161 veces)

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Re:Violadores: ¿Enfermos o delincuentes?, ¿La castración química, es la solución?
« Respuesta #440 en: 30 de Abril de 2019, 17:26:51 pm »
Lo importante es que le condenen a Prisión Permanente Revisable por el caso Diana Quer.

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Re:Violadores: ¿Enfermos o delincuentes?, ¿La castración química, es la solución?
« Respuesta #441 en: 10 de Mayo de 2019, 14:58:46 pm »



“Te ha tocado, te violaré y luego te mataré”: otros 70 años de cárcel al violador reincidente de Martorell



Tomás Pardo aprovechaba sus permisos en la cárcel para abusar sexualmente de sus, al menos, tres víctimas.
10 mayo, 2019 03:12

 VIOLACIONES  ABUSOS SEXUALES  SUCESOS
David López Frías  @lopezfrias
El l Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 2 de Cataluña había negado hasta en 13 ocasiones un permiso penitenciario de tres días a Tomás Pardo Caro, un violador reincidente que cumplía una condena de 26 años por violación, secuestro e intento de asesinato a una mujer en 2002. Pero la Generalitat y la Audiencia de Barcelona consideraron que estaba listo para esa licencia de tres días. Había completado con éxito unos cursos de rehabilitación para agresores sexuales. Incluso había salido a la calle en permisos de dos días sin incidentes. Así que le dejaron salir.

Los dos primeros días, Tomás se portó bien. Pero el tercero volvió a actuar como el depredador sexual que es y que incluso su propia familia repudia. Tomás Pardo, el violador de Martorell, abordó a una mujer de 52 años en Igualada y la obligó a conducir más de 50 kilómetros con una navaja en el cuello. “Te ha tocado”, le dijo, mientras le adelantaba que tendría que matarla porque él ya había estado preso previamente por una violación. Llegaron a un bosque de Castellbisbal y Tomás la hizo bajar del coche. Allí la violó en repetidas ocasiones. Luego le ordenó que caminase hacia un barranco, le propinó siete puñaladas en el cuello y la tiró al fondo del precipicio. Creyéndola muerta, la tapó con ramas y se largó.


Tomás, en los pasillos del juzgado.
Tomás, en los pasillos del juzgado.
Por este delito, del que se acaba de confesar culpable, al violador de Martorell le acaban de caer 70 años de cárcel. Ha reconocido que aquella noche de 2016 retuvo, violó, golpeó y apuñaló a una mujer a la que envió a la UCI. Durante la vista, afirmó sentirse arrepentido y pidió perdón. Pero no a su víctima, sino a su madre, la mujer con la que vivía cada vez que salía de prisión y con la que mantiene una extraña relación.

Que se sepa, Tomás Pardo Caro ha sido autor material de tres violaciones. Las dos primeras la noche del 31 de octubre de 2002, en un polígono industrial de Abrera (Barcelona). Primero agredió sexualmente a Montserrat, una mujer que se dirigía a trabajar a una fábrica. Montse se ha plantado esta semana en la puerta del juzgado cuando se estaba celebrando la vista, junto a otras manifestantes, para pedir que se haga justicia. Ella finalmente pudo escapar. Pardo entonces no se dio por satisfecho y decidió seguir cazando. Encontró a Lucía Murillo, una mujer de 37 años que salía de trabajar.


Montse, a la entrada de los juzgados, pide justicia.
Montse, a la entrada de los juzgados, pide justicia.
Su forma de actuar fue la misma: la abordó poniéndole una navaja en el cuello y la obligó a caminar hasta un bosque de Martorell, la ciudad natal de Pardo. Allí la violó durante hora y media, la golpeó en repetidas ocasiones y le intentó fracturar el cuello. Cuando acabó la agresión sexual, la mandó a ponerse en el borde un foso y la lanzó al vacío. Cuando la creyó muerta, le robó la tarjeta de crédito y se largó. Precisamente la policía lo detuvo porque las cámaras le identificaron sacando dinero con esa tarjeta de un cajero.

Lucía, casada y madre de dos hijos, no murió. Le perforó un tendón del cuello pero no le alcanzó la yugular con sus puñaladas. Salvó la vida de milagro. Necesitó más de dos meses para recuperarse parcialmente de las heridas físicas. De las psíquicas no se ha recuperado jamás, “pasen los años que pasen”, le explicaba Lucía a varios medios de comunicación un par de años después, con los que quiso hablar y dar la cara y su nombre. Desde entonces, Lucía tuvo que caminar por la calle con un escolta policial, a pesar de la extrañeza de sus hijos de 11 y 15 años al tener que pasear con un policía. Además, cada vez que Pardo salía a la calle de permiso, Lucía era informada y tenía que cambiar de domicilio para que él no la encontrase. Es difícil llamarle ‘vida’ a una situación así. Siempre huyendo de un violador simplemente porque “le había tocado”.

Su padre era alcohólico y su madre le mandaba a mendigar
Tomás Pardo Caro nació en Martorell, en el seno de una familia desestructurada. Su padre era alcohólico y su madre le mandaba junto a sus dos hermanas a mendigar comida fiada en las tiendas. Cuentan sus vecinos que desde pequeño fue un niño amable y falto de cariño. También de mayor. Un tipo educado, atractivo, seductor y con buenos modales, según los que le conocieron. Uno de los que ‘siempre saludaba’.

Pardo fue detenido por la violación de Lucía Murillo en 2002. El juicio no se celebró hasta 2005. Durante ese lapso de tiempo que pasó en prisión provisional, la justicia también tuvo otro ‘detalle’ inesperado con él: se olvidaron de renovarle la prisión provisional y fue puesto en libertad. La típica equivocación que hace que pongan en la calle a un violador multireincidente. Un error que fue “imposible de subsanar”, según la Audiencia Provincial de Barcelona.

Lucía, víctima de Tomás, el violador de Martorell.
Lucía, víctima de Tomás, el violador de Martorell.
La vista del juicio se celebró en 2005 y Pardo fue condenado a 26 años de cárcel. Él sostenía que era inocente. Se lo creyó su madre y se lo creyó Carmen, su novia, que decidió seguir con él a pesar de su ingreso en prisión. Ella creía en Tomás. Por eso se acabaron casando, estando él entre rejas y ella en libertad. Así tuvieron una hija. Ella aseguraba que le esperaría.

Pero algo sucedió durante todo ese tiempo que hizo que la mujer cambiase de opinión. Sus arranques, su conducta violenta cuando ella iba a visitarle… Carmen se dio cuenta de que tal vez Tomás no era la víctima inocente que él le había vendido. Así, ella decidió cortar con la relación. Él montó en cólera porque, aseguraba, ella no le dejaba ver a la niña. Así se quedó sin mujer y sin hija.

También sin hermana, que acabó cortando con él la relación de raíz. Sucedió en un vis a vis, en una de las visitas que ella le hizo en prisión. Tomás le confesó a su hermana que le gustaba físicamente. Además, tuvo ataques de celos cuando su hermana se echaba novio. “Yo le dije que era un enfermo mental, que no quería saber nada más de él. Entonces me amenazó y me dijo que cuando saliese iba a ir a por mí”; le contó de espaldas a la cámara a María Casado en TVE. Así se quedó sin hermana.

La única mujer que le quedaba era su madre, que seguía sosteniendo que su hijo era inocente, que no había violado a nadie. Ella le abría su casa cuando Tomás salía de vez en cuando con permisos penitenciarios de dos días para que se hospedase allí. Así transcurrió el tiempo. Con Tomás haciendo cursos de reinserción en la cárcel y con la Junta de Tratamiento de la cárcel de Ponent (Lleida) tomando buena nota de sus progresos y su buena conducta en prisión. Así se llegó al fatídico domingo de octubre de 2016, cuando violó e intentó matar a su tercera víctima conocida.

Madre de Tomás, la única que creyó en él.
Madre de Tomás, la única que creyó en él.
La mujer, de 52 años, también fue violada, apuñalada en el cuello y lanzada por un precipicio, exactamente igual que hizo en 2002 con Lucía. Salvó la vida porque, agonizando, consiguió mandar su ubicación por el móvil a los Mossos d’Esquadra. Cuando la policía autonómica llegó al Torrent Bo de Castellbisbal, la mujer se encontraba en estado muy grave.

Cuando Pardo Caro consumó el delito, también le robó la tarjeta de crédito a la víctima y se refugió en casa de su madre. Desde allí mandaba a su sobrino de 15 años (hijo de su otra hermana) a que sacase dinero para poder comprar cocaína. Esta vez no estaba dispuesto a que le pillaran las cámaras de ninguna sucursal, como pasó la primera vez. Pero una de las veces que mandó al crío a por dinero, se percató de que no volvía. Se asustó y huyó. Fue detenido el 29 de octubre de 2016.

Ahora, Pardo ha sido condenado a 70 años de prisión. Su hermana pide que no vuelva a salir a la calle. También Montse, su primera víctima (que se sepa), que lo gritó en la puerta de los juzgados la semana pasada. También Lucía, la mujer a la que dio por muerta tras violarla en 2002. También su exmujer, amenazada por el violador. Pero la justicia ya le hizo un par de favores en el pasado al violador de Martorell, por lo que nadie descarta que cualquier día, por buen comportamiento, lo vuelvan a soltar. 

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Re:Violadores: ¿Enfermos o delincuentes?, ¿La castración química, es la solución?
« Respuesta #442 en: 16 de Mayo de 2019, 07:34:37 am »



Alberto G.S., salmantino de 46 años, intentó violar a una joven de 23 en Lebrija (Sevilla) la madrugada del 18 de abril, Jueves Santo.

Con el pene en la mano antes de intentar violar en Lebrija: el salmantino 'pillado' por una cámara
Alberto G. S., de 46 años y vecino de Guijuelo, se desplazó a una localidad sevillana a 475 kilómetros para tratar de agredir sexualmente a una joven.
16 mayo, 2019 02:13


Andros Lozano @AndrosLozano

Alberto G. S. había llegado esa misma noche a Lebrija (Sevilla) procedente de Guijuelo (Salamanca). Condujo por carretera los 475 kilómetros que distancian ambas poblaciones. Realizó el trayecto en coche por la autovía A-66 -la Ruta de la Plata-. El hombre, de 46 años, tenía pensado pasar unos días en el pueblo natal de su mujer para disfrutar de la Semana Santa local y para recogerla a ella, que se había desplazado días antes en tren hasta allí.

Alberto G. S., de aparienci amable, llegó a casa de sus suegros, donde se hospedaría y donde le estaba esperando su esposa, pasadas las cinco de la madrugada del miércoles al jueves santo (18 de abril). Iba alterado, con las pulsaciones disparadas. Minutos antes se había paseado con la bragueta del pantalón bajada y masturbándose por las calles de Lebrija, que a esa hora se encontraban casi vacías y en silencio. La Hermandad de Los Gitanos ya había recogido sus pasos hacía más de una hora.

Pero Alberto G. S. no sólo se paseó por Lebrija mostrando sus genitales. Durante el tiempo que estuvo deambulando por la localidad también intentó violar a una joven de 23 años que retornaba a su casa después de disfrutar de la Semana Santa. La chica iba sola.

El hombre, padre de una niña menor de edad, la siguió a cierta distancia. En un momento dado la joven se percató y comenzó a correr. Cuando se alejó del centro de Lebrija, Alberto G.S. la abordó y la tiró al suelo. Fue en la calle Molino. La víctima forcejeó con él, gritó, se lo quitó de encima y logró huir a su casa.
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El presunto agresor comenzó a sangrar por la nariz a causa de los golpes que le propinó la mujer. Las cámaras de tráfico que el Ayuntamiento tiene instaladas por el pueblo registraron cómo el hombre se dirigió después de forma apresurada hasta la casa de sus suegros mientras se limpiaba el rostro, explican fuentes policiales a EL ESPAÑOL.

La joven que sufrió un intento de violación denunció los hechos en el cuartel de la Guardia Civil en Lebrija, una localidad al sur de la provincia de Sevilla bañada por el río Guadalquivir. Alberto G. S. retornó a Guijuelo en coche junto a su mujer y su hija el sábado 20 de abril. En ese momento confiaba en que todo quedase en nada.

Pero efectivos de la Policía Judicial de la Benemérita en Lebrija se desplazaron la semana pasada hasta Guijuelo para detener a Alberto G. S., quien ya había sido denunciado por hechos similares cuando tenía 19 años, aseguran las citadas fuentes.

Los agentes de la Guardia Civil que han llevado la investigación han contado con la estrecha colaboración de la Policía Local de Lebrija. Las cámaras de tráfico que hay en la jefatura grabaron al presunto violador tanto durante el seguimiento como en la posterior huida. También sirvieron algunas imágenes captadas por los sistema de videovigilancia de algunos negocios ubicados en el recorrido que realizaron víctima y agresor.



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Re:Violadores: ¿Enfermos o delincuentes?, ¿La castración química, es la solución?
« Respuesta #443 en: 23 de Mayo de 2019, 15:06:09 pm »
El Tribunal Supremo rechaza el sexo por obligación en el matrimonio y condena a 9 años a un hombre que violó a su mujer


20MINUTOS.ES / AGENCIAS 23.05.2019 - 09:20h
Llevaban 25 años casados y él exigió tener relaciones porque "es domingo y toca" y usó la violencia para ello.
Tras la agresión sexual, la víctima se fue a comisaría a denunciar los hechos y de ahí a un centro sanitario.
"El matrimonio no supone sumisión de un cónyuge al otro", dice la sentencia de la que es ponente Vicente Magro.

El Tribunal Supremo ha rechazado que en el matrimonio exista el "débito conyugal", entendido como una obligación de la mujer y un derecho del hombre, y ha confirmado la pena de 9 años y 9 meses de prisión impuesta a un varón que violó a su esposa ejerciendo violencia e intimidación.


De este modo, la sala de lo Penal del alto tribunal ha confirmado la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Málaga, que en mayo del año pasado condenó al varón a dicha pena por un delito de agresión sexual en concurso con uno de maltrato.

Según los hechos probados de la sentencia, el 6 de julio de 2014 Manuel Jorge V.S., que llevaba 25 años casado con la víctima, le exigió tener relaciones sexuales y ante su negativa la obligó a hacerle una felación, la golpeó con "cabezazos y bofetones", la forzó y la penetró vaginalmente y lo intentó analmente.

La mujer no quería tener relaciones en un día determinado, pero el marido le reprochó que era su "obligación" porque "es domingo y toca".


Tras la agresión sexual, la víctima se fue a comisaría a denunciar los hechos y de ahí a un centro sanitario donde se le atendió médicamente.

La sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Vicente Magro, subraya que en este caso concurre una conducta de dominación sexual del marido con la que pretende "un reconocimiento de que el matrimonio lleva consigo el derecho de los cónyuges a tener acceso carnal con su pareja cuando uno de ellos quiera, pese a la negativa del otro".

Un planteamiento que rechaza el tribunal al considerar que este comportamiento ejercido "con violencia del acceso sexual mediante golpes o venciendo la voluntad de la víctima con intimidación", determina la comisión de un delito de agresión sexual (violación).

"Bajo ningún concepto"
"No puede admitirse bajo ningún concepto que el acceso carnal que perseguía el recurrente, porque entendía que ese día debía ceder su pareja a sus deseos sexuales, es una especie de débito conyugal, como obligación de la mujer y derecho del hombre", destaca la sala.

Los magistrados recalcan que la libertad sexual de una mujer casada, o que vive en pareja, "emerge con la misma libertad que cualquier otra mujer", y, por tanto, estiman que conductas como las del condenado constituyen un grave atentado a la libertad sexual.

"El matrimonio no supone sumisión de un cónyuge al otro, ni mucho menos enajenación de voluntades ni correlativa adquisición de un derecho ejecutivo cuando se plantee un eventual incumplimiento de las obligaciones matrimoniales, si así puede entenderse la afectividad entre los casados o ligados por relación de análoga significación", subraya el tribunal.

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Re:Violadores: ¿Enfermos o delincuentes?, ¿La castración química, es la solución?
« Respuesta #444 en: 01 de Junio de 2019, 08:03:00 am »

Ocho años de prisión por violar a una amiga y grabarlo en vídeo jactándose de ello

El responsable ha sido condenado por abuso sexual y descubrimiento y revelación de secretos tras forzar a una amiga a mantener relaciones sexuales en una vivienda de Murcia


Autor
EP

31/05/2019 17:56

La Audiencia Provincial de Murcia ha condenado a ocho años de cárcel a un hombre que violó a una amiga y lo grabó en su teléfono móvil sin que ella lo supiera. Además, le impone un alejamiento de 300 metros durante 7 años y, como la perjudicada no ha reclamado indemnización, ha restado los 3.000 euros que el acusado entregó antes del juicio como reparación del daño para el pago de la multa de 3.240 que le ha sido impuesta.

El relato de hechos probados señala que la madrugada del 12 de julio de 2013 ambos se quedaron a dormir en la casa de una amiga común en la que habían cenado. Como la vivienda solo contaba con dos habitaciones y una de ellas la ocupó la dueña, el acusado y la víctima compartieron la otra, donde él empezó a abusar de ella, que se opuso desde el primer momento a mantener relaciones sexuales, aunque él no cejó en su empeño hasta conseguir la penetración.

Terminada la violación, el acusado se puso frente a la cámara del teléfono "haciendo un gesto de fuerza doblando el brazo derecho como sacando músculo y con el pulgar hacia arriba para decir: 'Colorín, colorado, el cuento se ha acabado'". A continuación, cogió el móvil y le preguntó a ella si quería hacerse una foto, acercándoselo a la cara.

La sentencia lo condena a seis años de cárcel por un delito de abuso sexual y a dos años y multa de 3.240 euros por otro de descubrimiento y revelación de secretos.

Durante el desarrollo del juicio, el abogado de la defensa pidió la absolución al señalar que tanto la relación sexual como la grabación habían sido consentidas. De forma subsidiaria, solicitó que si el acusado era hallado culpable se le aplicara la atenuante de reparación del daño por la consignación de los 3.000 euros, pero sus alegatos no han prosperado.

 

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Re:Violadores: ¿Enfermos o delincuentes?, ¿La castración química, es la solución?
« Respuesta #445 en: 03 de Junio de 2019, 19:17:39 pm »


El violador en serie del Metro agredió a dos niñas de 13 y 15 años



Anthony Fernando V. S., ecuatoriano de 21 años y vecino de Opañel, atacó también a tres mayores en plena calle

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Carlos Hidalgo
Carlos Hidalgo
@carloshidalgo_
MADRID
Actualizado:
07/02/2018 09:29h

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Detenido el violador en serie del Metro de Opañel
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La Policía Nacional ha dado caza al que, en el útimo año, era el depredador sexual más buscado de Madrid. El presunto delincuente es un sujeto ecuatoriano, Anthony Fernando V. S., de 21 años, pero con antecedentes por otro tipo de hechos, siete en total, como robos con violencia y riña tumulturaria. Ahora, está acusado de una violación y cuatro agresiones sexuales a otras tantas jóvenes. Dos de ellas apenas eran niñas de 13 y 15 años en el momento de los hechos, y las otras de 19 y 20. Operaba siempre a la salida del Metro de Opañel, en el distrito de Carabanchel. De hecho, apenas se movía un poco de su casa, situada en las inmediaciones de la calle de Alcatraz, donde fue detenido tras una prolija investigación.


Fuentes del caso han indicado a ABC que el primero de los asuntos investigados ocurrió en febrero de 2017. Atacó a su primera víctima, mayor de edad, cuando abandonaba el suburbano; no contento con ello, apenas media hora después, volvió a agredir a otra muchacha, la de 15.

Siempre utilizaba el mismo «modus operandi»: no portaba armas, pero agarraba a las chicas por la espalda con gran violencia, hasta el punto de intentar estrangularlas, aunque no las dejaba sin conocimiento. En plena calle o arrojándolas contra un portal, las vejaba. Lo hacía sobre la 1 de la madrugada (hora cercana al cierre de servicio de Metro) o a las 7 (poco después de abrir). Y cuando se aseguraba que no había vigilantes de seguridad ni cámaras que lo grabaran.



Este sujeto volvió a atacar al mes siguiente, a otras dos mujeres (las de 20 y 19 años), con solo cinco horas de intervalo. Y en junio se produjo el quinto caso, la de la cría de 13.

Actuaba a cara descubierta
También las amenazaba de muerte e incluso les robaba sus pertenencias. Hasta que La Unidad de Atención a la Familia y a la Mujer (UFAM) de la Brigada de Policía Judicial de Madrid se hizo cargo de las denuncias, las analizó y tomó testimonio a las cinco afectadas. La dificultad en este caso para dar con el sujeto estribaba en que no estaba fichado por delitos contra la libertad sexual, sino por otro tipo de ilícitos penales. Pero la descripción coincidía. Actuaba a cara descubierta.

El 13 de diciembre, el presunto violador fue arrestado, puesto a disposición judicia con una alta carga probatoria y el juez le mantiene en prisión provisional. En el registro de su casa, se hallaron las ropas que solía vestir en el momento de las agresiones sexuales. La Policía da por esclarecidos los cinco casos, pero no se descarta que se hayan producido más que no fueran denunciados.

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Re:Violadores: ¿Enfermos o delincuentes?, ¿La castración química, es la solución?
« Respuesta #446 en: 14 de Junio de 2019, 07:02:51 am »

La Justicia apoya a una víctima que no forcejeó para evitar una violación: "Evitaba una reacción más agresiva"

La Audiencia Provincial de Sevilla considera que el estado de "shock" y el "aturdimiento y afectación psicológica" pueden llevar a una mujer a no resistirse a una agresión sexual; la decisión dista de la polémica sentencia de 'La Manada', en la que se señaló la falta de resistencia de la víctima


Publicado 14.06.2019 - 05:15


El hecho de que una mujer no forcejee ante su agresor sexual no desvirtúa ni su testimonio ni su credibilidad. Que no recuerde detalles "escabrosos" de aquel ataque no le resta verosimilitud a su denuncia. Y el que confunda algún pormenor en su relato no desvirtúa su testimonio. La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Sevilla ha avalado la declaración de una víctima de violación y ha condenado a cinco años de prisión al hombre que la agredió. La sentencia, recogida por Vozpópuli, dista del polémico fallo contra 'La Manada', en la que se señaló la falta de violencia por parte de los agresores y de resistencia por parte de la víctima para condenar por agresión sexual.


El tribunal sevillano ha considerado probado que el acusado agredió sexualmente a la joven tras ofrecerle un puesto de trabajo como cuidadora de una anciana. Aquel 22 de mayo de 2018, el hombre quedó con la víctima para realizarle una entrevista en la puerta de Urgencias del Hospital Virgen Macarena. Allí invitó a la mujer a subirse a su coche y la llevó a un descampado mientras le hablaba de la oferta laboral. Una vez que aparcó, cambió "bruscamente" de actitud y "con intención de satisfacer sus deseos sexuales" la violó.

El pasado 2 de mayo, la mujer relató los hechos en la Audiencia de Sevilla. Durante el juicio oral, el tribunal observó la "fuerte afectación psicológica padecida por la víctima al preguntársele y tener que rememorar los hechos", según han detallado los jueces en la sentencia hecha pública esta semana.

"Afectación psicológica"

Dicha afectación, han añadido, es "plenamente compatible" con el hecho de haber sido víctima de una violación. A juicio de los magistrados, la conmoción de la víctima era "sincera y en absoluto fingida". De hecho, han subrayado que las "ambigüedades o contradicciones en ciertos detalles" revisten su testimonio de mayor "credibilidad", dado que "resulta ser espontáneo y no preparado para perjudicar al acusado".

En la sentencia, los jueces han respaldado a la víctima que fue incapaz de recordar "algún detalle escabroso de la agresión en el que la defensa del acusado insistió en su interrogatorio". Ello, han agregado, no resta verosimilitud al relato, sino que denota el "aturdimiento y afectación psicológica sufrida".

    Ella sufrió una especie de shock por el miedo que le causó la actitud del acusado, lo que la condujo a no intensificar la resistencia

El tribunal también ha justificado el hecho de que la mujer no forcejeara para evitar la violación. "Ella sufrió una especie de shock por el miedo que le causó la actitud del acusado, lo que la condujo a no intensificar la resistencia", han señalado los magistrados. En este sentido, han puntualizado que el hecho de que no se observaran en la víctima otras lesiones además de las del forcejeo inicial, "no desvirtúan el testimonio y credibilidad de la víctima".
"Por las buenas o por las malas"

Según contó la mujer en su declaración, cuando intentó subirse los pantalones, el agresor se "mostró más enérgico" y le advirtió de que "aquello iba a pasar por las buenas o por las malas". De ahí que el tribunal considere que la víctima no opuso más resistencia para evitar una "reacción más agresiva del procesado".

El fallo firmado por Margarita Barros, Francisco Gutiérrez y Carmen Barrero difiere de la sentencia que la Audiencia Provincial de Navarra dictó contra 'La Manada' en abril de 2018. En aquella decisión los jueces señalaron que las lesiones que presentaba la denunciante cuando fue examinada en el Complejo Hospitalario de Navarra no revelaban la "existencia de violencia, que cumplimente las exigencias de este elemento que califico el tipo de agresión sexual". Esta fue una de las razones por las que se acordó condenar por abuso sexual y no por agresión.
Una treintena de ciudades se manifiesta contra la sentencia de 'La Manada'
Una treintena de ciudades se manifiesta contra la sentencia de 'La Manada'

Lo que sí declaró probado el tribunal de 'La Manada' es que al encontrarse "en el lugar descrito, con una sola salida, rodeada por cinco varones, de edades muy superiores y fuerte complexión (...) la denunciante se sintió impresionada y sin capacidad de reacción".

Aquella resolución contra los cinco jóvenes de los Sanfermines de 2016 contó con un voto particular. En él, el firmante destacó que la joven había afirmado "sin reticencias que no se resistió ni intentó huir de ninguna manera".