Ábalos podrá retrasar hasta diez años una sentencia firme si abandona su escaño
La opción de que el 'caso Koldo' vuelva a la Audiencia Nacional le permitiría dilatar el proceso a golpe de recurso, aunque le restaría garantías procesales
Vozpópuli
Isaac Blasco
Publicado: 01/10/2025 ·04:45
Actualizado: 01/10/2025 · 04:45
La opción que se plantea José Luis Ábalos de renunciar a su escaño en el Congreso de los Diputados como fórmula para sortear al Tribunal Supremo (TS) prevé un calendario de diligencias y trámites que podría dilatar el proceso hasta diez años, según las estimaciones de expertos jurídicos consultados por Vozpópuli.
La inibición del TS en favor de la Audiencia Nacional sería inmediata a partir de que la Cámara Baja notificara la pérdida del acta de diputado del exministro, que el próximo diciembre cumplirá 66 años, y por tanto su condición de aforado.
De acuerdo con la valoración jurídica de esta estrategia que Ábalos medita, hay muchas posibilidades de que su causa recayera de nuevo en el magistrado Ismael Moreno, juez que abrió las investigaciones sobre el también exdirigente socialista a raíz de las revelaciones vertidas por el empresario Víctor de Aldama como parte del acuerdo que alcanzó con la Fiscalía para ser excarcelado. Aquella primera declaración de Aldama, efectuada ante el instructor del 'caso Koldo', se produjo el 21 de noviembre de 2024.
En este punto, el juez proseguiría la instrucción, y tendría que valorar si ordena nuevas testificales, periciales y otras diligencias que alargarían el proceso "un mínimo de un año".
Transcurrida esa fase, en caso de ser procesado, Ábalos dispondría de opciones para plantear un doble recurso. Primero, de reforma ante el propio instructor; en segundo lugar, podría presentarlo de apelación ante la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional.
Idéntico trámite podría seguir en caso de que se le abriera juicio oral. Tirar de estas posibilidades supondría para el ex secretario de Organización del PSOE 'ganar' un año más, como mínimo.
La 'causa sin preso'
En el supuesto de que se le abriera juicio, su señalamiento también lleva ligado "dilatar" el proceso. "Se trataría de una causa sin preso", puesto que la lógica procesal apunta a que, "pasados esos dos años, Santos Cerdán ya estaría fuera de prisión al haber decaído el riesgo de fuga y el de destrucción de pruebas", precisan las fuentes jurídicas consultadas.
Esta circunstancia, la de la 'causa sin preso', tiene una afectación directa sobre los tiempos, teóricamente a favor de Ábalos, porque la Audiencia Nacional prioriza aquellos procesos con reo, de los que no faltan precisamente en una órgano jurisdiccional con competencias sobre delitos de narcotráfico, terrorismo y de carácter transnacional, con encausados pendientes de extradiciones y largos trámites inherentes a las entregas a terceros países.
Por tanto, el señalamiento de ese potencial juicio podría demorarse entre dos y tres años más, si se atienden a casos precedentes como el que afecta al expresidente catalán Jordi Pujol o la Kitchen. En este supuesto, por tanto, el ex titular de Transportes podría acumular ya de cuatro a cinco años eludiendo el juicio.
Recursos disponibles en caso de condena
En caso de que acabara en el banquillo y su sentencia fuera condenatoria, lo previsible es que presentara un primer recurso en apelación ante la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. Y un segundo en casación ante el Tribunal Supremo, en concreto ante la misma Sala que matiene abierta ahora la denominada 'causa especial', propia para aforados.
Este final del hipotético periplo procesal de Ábalos llevaría una demora de entre uno y dos años para la resolución del recurso en apelación y dos más para la emisión, por parte del Supremo, de una hipotética sentencia firme. En total, casi diez años, de acuerdo con los tiempos que vienen manejándose en la Audiencia Nacional.
Ábalos tendría unos 75 años cuando tuviera una setencia fire, lo que le permitiría, en caso de condena, eludir la cárcel acogiéndose a la situación de libertad provisional prevista para los mayores de 70 años
Para entonces, Ábalos tendría unos 75 años, lo que le permitiría, en caso de condena, eludir la cárcel acogiéndose a la posibilidad de libertad provisional prevista para los mayores de 70 años.
"Culpabilidad tácita frente a un discurso de firmeza"
Sin embargo, la estrategia encierra también una serie de contras para el aún diputado del Grupo Mixto. Y no solo relacionados con el ámbito judicial. "Desde la perspectiva política, la renuncia al escaño consolidaría una narrativa de 'culpabilidad tácita', que redoblaría la presión mediática y podría debilitar su capacidad de defensa pública". Por el contrario -agregan las fuentes consultadas- permanecer en el escaño le permite mantener un discurso de firmeza en el que traslada la idea de que no se esconde y afronta el proceso con todas las garantías, defendiendo a la dignidad institucional de su cargo".
Desde un punto de vista estrictamente procesal, la inhibición del TS en favor de la Audiencia Nacional introduciría a Ábalos en "un procedimiento más amplio, el del llamado 'caso Koldo', dominado por la difusa atribución de responsabilidades colectivas en el que ya no contaría con el filtro más estricto del Supremo".
El efecto de renunciar al escaño también se proyecta, según los expertos, "en la decisión sobre la prisión provisional o la libertad. En el Tribunal Supremo, la prisión preventiva se aplica con mucha mayor prudencia. Los magistrados de la Sala Penal, conscientes de su rol institucional, solo acuerdan esta medida en casos de gravedad extraordinaria y cuando los riesgos procesales están acreditados con claridad".
Por tanto, "esta tradición de contención opera como una garantía adicional para Ábalos, al reducir la probabilidad de que se vea sometido a la medida más gravosa", es decir, la prisión preventiva.
La prisión provisional
En la Audiencia Nacional, por el contrario, la práctica es distinta. En macrocausas de corrupción o con fuerte componente mediático, la prisión provisional se utiliza con mayor frecuencia como respuesta a la presión social. En consecuencia, "en un procedimiento junto a Koldo García y Santos Cerdán, Ábalos correría un riesgo mucho más elevado de verse afectado por una decisión de prisión provisional, aunque fuese limitada en el tiempo".
En definitiva, concluyen los especialistas, "la lógica de instrucción expansiva y ejemplarizante de la Audiencia Nacional incrementa la vulnerabilidad del exministro".