En la conversaciones, Matos se ofrece a «intentar calmar las cosas» con «alguien de arriba». Según uno de los pasajes, Matos señala: «Yo ayudo a mis amigos porque sé que cuando me hagan falta, me van a ayudar».
Mohamed Derbah lleva en prisión desde el pasado 1 de mayo.
https://www.abc.es/espana/canarias/conversaciones-situan-dirigente-socialista-canario-gustavo-matos-20250519091618-nt.html
230.000 euros al día y precintos rotos: en el imperio cannábico del capo libanés que toreaba a la policía mientras susurraba a los políticos de Tenerife
Una visita rutinaria a un club cannábico destapó una de las mayores tramas de narcotráfico del archipiélago, una red de corrupción de película: el magnate Derbah, el jefe de policía Moar, la fiscal Fagil, el abogado Vega y el político socialista Matos. Todo empezó por una regañina a los frustrados agentes: "Les esperaba el viernes"
Luigi Benedicto Borges
24/05/2025 22:53
El martes 6 de junio de 2023, la jornada despierta apacible en la Avenida Marítima de Los Cristianos, en el sur de Tenerife. En la calle apenas se escucha el castellano: inglés, italiano, ruso y alemán son los idiomas que resuenan. Los trabajadores de los distintos locales del vetusto Centro Comercial Josebas, situado a apenas 20 metros de la playa, comienzan la actividad. Los relaciones públicas del restaurante Fados, en pie desde 1979, intentan llamar la atención de los transeúntes mientras que en el Kinsellas, un irlandés que sirve para todo -lo mismo programa retransmisiones deportivas que karaokes drags- sirven las primeras pintas. Pero el local que lleva semanas llamando la atención es High Times. Desde la calle se anuncia como un private social club, pero quien accede al patio interior del Josebas, una mezcla entre lo mejor del desarrollismo patrio y la escena de tortura en South Beach de El precio del poder, descubren rápidamente lo que es: un exitoso club cannábico que el gallego Manuel decora a su manera.
Cuenta con billar, una amplia terraza para hacer «chuletadas», varias aves exóticas y una máquina expendedora de tabaco decorada con un póster de la serie Pablo Escobar, el patrón del mar, en la que el actor Andrés Parra interpreta al famoso narcotraficante colombiano. Manuel se encuentra junto a ella cuando atraviesan la grafiteada puerta del local efectivos de la Brigada Local de Policía Judicial-Grupo de Estupefacientes dispuestos a efectuar una inspección rutinaria. Pero lo primero con lo que se topan los agentes es con una regañina por parte del encargado del local: «Les esperaba el viernes».
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Fue la gota que colmó el vaso en una comisaría, la de Adeje -para el pueblo «la del sur»-, donde los agentes, canarios y llegados de la Península, se sentían «rodeados de dificultades». Tenían constancia de que Mohamed Jamil Derbah, un empresario libanés que vendía la imagen de emprendedor turístico, referente mediático, aspirante a político y asesor de potencias africanas, había vuelto a las andadas por las que el juez Baltasar Garzón lo sacó de la isla en un avión militar en 2001. También sería detenido en 2003 y 2005, acusado de estafa, blanqueo de capitales y financiación de grupos terroristas. «Derbah tiene tentáculos en todas las instituciones. Su afán es controlarlo todo», detalla un agente que lleva años investigando al magnate, heredero del imperio del mafioso británico John Palmer, conocido como Goldfinger.
Cannabis Club Los Hermanos, en Los Cristianos, Tenerife.
Cannabis Club Los Hermanos, en Los Cristianos, Tenerife. L. B. B.
Según la Policía Nacional, él era quien estaba detrás del negocio de los clubes cannábicos, más de 60 repartidos en el sur de la isla, sobre los que ejercía el control o figuraba como protector y que funcionaban de tapaderas para «el tráfico de cocaína y heroína». Un negocio que le reportaba entre seis y siete millones de euros mensuales, unos 230.000 euros al día. La impunidad del magnate era vox populi y los agentes sabían que no operaba solo en su campaña de «hacerles la vida imposible». Dieron el aviso a Madrid y arrancaron unas pesquisas de Asuntos Internos que han destapado una trama de corrupción donde las prácticas más turbias de los bajos fondos se entremezclan con la alta política de formas que no se recordaban desde los tiempos de Jesús Gil.
El 29 de abril se produjo la detención en su casa de La Coruña de Francisco Moar, ex jefe de la Brigada Provincial de la Policía Judicial de Santa Cruz de Tenerife, que investigó el caso Mediador-Tito Berni y fue responsable de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado; del inspector David Izquierdo, jubilado y antiguo responsable de la Brigada de Seguridad Ciudadana de la Comisaría de Adeje y de un subinspector de la Brigada de Policía Judicial de la citada comisaría, aún en activo. Derbah fue declarado en búsqueda y captura y detenido 24 horas después por agentes de la Guardia Civil en un control rutinario. El cabecilla libanés continúa en prisión, pero Moar fue dejado en libertad pese a que en su casa se hallaron 145 gramos de cocaína. «Un error grave» que según los investigadores «fue una decisión que no se consultó ni a la fiscal ni a la jueza del Juzgado de Instrucción nº 3 de Arona».
Pero los vínculos de la trama de narcotráfico no terminaron ahí. Asuntos Internos señala a Sandra Fagil Fraga, fiscal Antidroga de Tenerife hasta el pasado noviembre y pareja de Moar por «conductas delictivas reiteradas» y «actuaciones favorables» a los intereses de Derbah, quien no dudó en pedir apoyo político.
Mohamed Jamil Derbah junto a John Palmer, 'Goldfinger', en los años 90. CRÓNICA
Y lo consiguió. Tal y como adelantó este periódico, el empresario libanés se reunió el 29 de enero en la cafetería de El Corte Inglés con el socialista Gustavo Matos, ex presidente y actual vicepresidente del Parlamento de Canarias, persona de confianza del actual ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres y apoyo de Pedro Sánchez en las primarias canarias de 2014 y en su regreso a la secretaría general del PSOE en 2017.
Matos, que no ha querido hablar con Crónica, se ha envuelto en explicaciones contradictorias que se sustentan en la base de que desconocía la dudosa reputación de Derbah, aunque le llegó a decir «yo ayudo a mis amigos porque sé que cuando me hagan falta, me van a ayudar».
«Si hubiera sabido que Derbah estaba en algo ilícito no me habría reunido con él», aseguró el político tinerfeño. Justificaciones que han causado estupor en varios sectores de la isla, como la subdelegación del Gobierno de Tenerife. Cada día, sus trabajadores acceden al imponente edificio que la acoge, en la calle Méndez Núñez. Inaugurado en 1951, su magnitud impresionó a los santacruceros, pero esta semana en su interior las miradas no iban a su imponente escalera de mármol o su triple vidriera emplomada. Se centraban en el mueble en el que se recopila, desde hace años, la información referida a Derbah. «Solemos hablar de la carpeta de Derbah, que no es un desconocido para nadie que esté metido en la política canaria. Sus andanzas se recopilan desde hace décadas. No caben en una carpeta. Tiene un archivador para él solo, desde antes de que se iniciase la digitalización de todo», dice una persona que ha tenido acceso al mismo.
Gustavo Matos, expresidente y actual vicepresidente del Parlamento de Canarias. EFE
En las grabaciones se escucha como Matos media entre Derbah y el propio subdelegado de Gobierno, Jesús Javier Plata Vera. Como máxima autoridad política provincial, tiene mando sobre la Policía Nacional, y también se reunió con Derbah. Fue de forma oficial, el 18 de octubre de 2024, a petición del libanés, en calidad de «consejero especial del primer ministro de Guinea-Bissau». Matos no incluyó el encuentro en su agenda institucional.
A la reunión con Matos también acudió Jacob Haubbi Vega, presidente de la Agrupación de Jóvenes Abogados de Tenerife. Imputado por un delito de pertenencia a organización criminal y contra la salud pública, llevaba la representación jurídica de los clubes cannábicos, labor nada sencilla aunque contara «con muleta judicial».
Según se extrae de la investigación, «un ejemplo paradigmático de la frustración sufrida fue la del Cannabis Club Los Hermanos». Ubicado a 350 metros del High Times, junto a la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, el trasiego de turistas entre las 14:00 y las 23:30 horas alertó a la Policía. «Eran captados por relaciones públicas que vendían la idea de que los clubes eran coffee shops. Los visitantes casuales entraban y salían sobre la marcha. Tras hacerles un seguimiento a la salida del local, se les interceptaba y se comprobaba que se estaba vendiendo marihuana a turistas para ocio, que es un delito de tráfico de estupefacientes. Acto seguido se pedía una orden de entrada y registro a la autoridad judicial y cuando el juzgado la concedía se procedía a acceder. En su interior se hallaron 20 kilogramos de cogollo de marihuana. Pero el juzgado no concedió el precinto. Lo denegó. Y la asociación continuó abierta al día siguiente, vendiendo. Una barbaridad».
El magnate libanés Mohamed Jamil Derbah, actualmente en prisión. CRÓNICA
El triángulo del negocio verde de Derbah, que dotaba a sus locales de medidas de seguridad reforzadas, cámaras acorazada y dobles fondos, lo completaba el BDL Tenerife. Aunque en España los clubes sociales de cannabis operan en un marco legal complejo, no pueden hacer publicidad de sus actividades. Pero este local hizo de la promoción su forma de vida. Ubicado en lo que era la discoteca Nooctua Sur, entre una tienda de calzado deportivo y el club de striptease Las Vegas, contaba hasta con escudo propio, donde las hojas de marihuana sustituían a las estrellas y dos canutos cruzados al balón de fútbol americano del emblema habitual de los equipos aficionados. De grandes dimensiones, vendía conciertos, smoke sessions, merchandising y viajes con todo incluido. «Provocó un turismo de drogas. Si Moar no quería que se investigara algo, no se hacía. Su jubilación abrió el camino con 110 inspecciones en Arona y Adeje en tres meses», narran los investigadores.
«Te estoy pagando y me están entrando», fue la queja que comenzó a escuchar repetidamente Derbah, que decía que muchas inspecciones se hacían sin autorización judicial. Se puso nervioso y amenazó veladamente a la Policía en su medio de comunicación. Fue entonces cuando recurrió a Matos y comenzaron a aparecer vehículos calcinados. Un toque de atención para el que contrató a un italiano. Pero ninguna de las tácticas le surtió efecto. Ahora, su legado, que ya aspiraron arrebatarle en vida dos de sus hermanos, «se sitúa en la órbita de un hijo que ya está bajo la lupa».