Autor Tema: Aquellos "viejos tiempos"  (Leído 328750 veces)

Desconectado Heracles_Pontor

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Re: Aquellos "viejos tiempos"
« Respuesta #1340 en: 20 de Julio de 2026, 12:09:30 pm »
Yo, el recuerdo que tengo de Malasaña es que era una zona muy degradada, llena de yonkis y donde la peña iba a pillar chocolate, la plaza olía a meado y todo era guarro y sucio. . . nunca me pareció un buen sitio para salir, más bien al contrario, era casi mejor estar lejos de allí porque los personajes que pululaban por allí siempre estaban buscando camorra. . .

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"No hay hechos, sino interpretaciones" Nietzsche

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Re: Aquellos "viejos tiempos"
« Respuesta #1341 en: 03 de Agosto de 2026, 07:48:52 am »

Toxicómanos sin techo, peleas y alcohol durante las 24 horas en el bulevar de Puente de Vallecas: "Estamos peor que en los años 80"


Vecinos denuncian la extrema degradación de este enclave históricamente deprimido: "Es impensable en cualquier otra parte de Madrid"

Daniel J. OlleroMadrid
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Actualizado Lunes, 3 agosto 2026 - 00:06
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Residuos Vallecas estalla contra la suciedad y la basura que desborda sus calles frente a la limpieza del Centro: "Nos come la mierda"
Drogas De los viejos poblados de la droga a los narcopisos, con Vallecas como epicentro: "Son un infierno, con ratas, cucarachas y colchones con restos de sangre"
El olor llega antes que la imagen. En la parte superior del bulevar de Puente de Vallecas, junto al centro de salud, el hedor a orina resulta casi insoportable. Aunque no se aprecia ningún charco reciente sobre el suelo, el nauseabundo perfume ha quedado impregnado en las paredes, en las persianas metálicas y en los adoquines de la plaza. A escasos metros, cerca de una treintena de personas ocupa el espacio situado frente al centro sanitario y al Centro de Atención a las Adicciones, el antiguo centro de atención a drogodependientes. Algunas permanecen tiradas en el suelo. Otras rebuscan entre bolsas y contenedores. Varias se acercan a los coches para tratar de ejercer como gorrillas. Entre berridos, una mujer se quita la ropa, se queda en bañador y luego se desnuda completamente para asearse en una de las fuentes del bulevar. Nadie se inmuta. Los vecinos y transeúntes están acostumbrados.

Otra mujer de cerca de 35 años corretea con la mandíbula desencajada y disfrazada con una peluca de color rosa. Su actitud es tranquila hasta que, sin previo aviso, comienza a gritar en mitad de la plaza y asegura que está viendo «al diablo». Mientras tanto, el resto del grupo continúa bebiendo, fumando o caminando de un lado a otro. La escena se repite prácticamente a cualquier hora del día en la zona alta del bulevar de Peña Gorbea, más conocido por los vecinos como el bulevar de Puente de Vallecas.

«Ojalá estuviéramos como en los años 80. Estamos peor. Hay muchos más», lamenta el propietario de uno de los comercios próximos. El hombre sostiene que la situación ha empeorado durante los últimos años y que buena parte de las personas con problemas graves de adicción que se mueven por el distrito «ha terminado concentrándose alrededor del bulevar», especialmente junto al centro de salud y al centro de adicciones.


Desde el propio ambulatorio admiten el deterioro. Un empleado reconoce a GRAN MADRID la gravedad de la situación que atraviesa el bulevar. Señala que la presencia de toxicómanos convive con miembros de pandillas y con la proliferación de lo que define como «negocios tapadera en lo que se estarían vendiendo estupefacientes». A su juicio, todos estos factores han elevado la percepción de inseguridad entre quienes trabajan o residen en la zona.


La llegada de una patrulla de la Policía Municipal modifica momentáneamente el paisaje. El vehículo de los uniformados hace que el grupo se disperse por las calles colindantes. Cuando el patrullero se marcha, regresan al bulevar como si nada hubiera pasado. La estampa se repite de forma cíclica.

La situación sucede durante todo el día, aunque por la noche a veces se agrava con la música procedente de altavoces portátiles. Vecinos y comerciantes denuncian «consumo de alcohol y drogas a plena luz del día, peleas, gritos y episodios de música a gran volumen durante la madrugada». El hartazgo llega hasta tal punto que algunos residentes han creado cuentas específicas en redes sociales para publicar fotografías y vídeos a diario sobre el deterioro de Peña Gorbea y sus alrededores.


Desde las terrazas de los bares puede observarse el recorrido circular de muchas de las personas que permanecen habitualmente en la zona. Caminan entre el bulevar, el mercado de Puente de Vallecas y las calles próximas, rebuscan en los residuos y recogen objetos que después intentan vender en pequeños mercadillos improvisados en los alrededores o en la cercana calle de Monte Igueldo, según los testimonios de los comerciantes de esta zona.



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Re: Aquellos "viejos tiempos"
« Respuesta #1342 en: 08 de Agosto de 2026, 10:58:09 am »
Qué cosas....



Toxicómanos sin techo, peleas y alcohol durante las 24 horas en el bulevar de Puente de Vallecas: "Estamos peor que en los años 80"


Vecinos denuncian la extrema degradación de este enclave históricamente deprimido: "Es impensable en cualquier otra parte de Madrid"

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Drogas De los viejos poblados de la droga a los narcopisos, con Vallecas como epicentro: "Son un infierno, con ratas, cucarachas y colchones con restos de sangre"
El olor llega antes que la imagen. En la parte superior del bulevar de Puente de Vallecas, junto al centro de salud, el hedor a orina resulta casi insoportable. Aunque no se aprecia ningún charco reciente sobre el suelo, el nauseabundo perfume ha quedado impregnado en las paredes, en las persianas metálicas y en los adoquines de la plaza. A escasos metros, cerca de una treintena de personas ocupa el espacio situado frente al centro sanitario y al Centro de Atención a las Adicciones, el antiguo centro de atención a drogodependientes. Algunas permanecen tiradas en el suelo. Otras rebuscan entre bolsas y contenedores. Varias se acercan a los coches para tratar de ejercer como gorrillas. Entre berridos, una mujer se quita la ropa, se queda en bañador y luego se desnuda completamente para asearse en una de las fuentes del bulevar. Nadie se inmuta. Los vecinos y transeúntes están acostumbrados.

Otra mujer de cerca de 35 años corretea con la mandíbula desencajada y disfrazada con una peluca de color rosa. Su actitud es tranquila hasta que, sin previo aviso, comienza a gritar en mitad de la plaza y asegura que está viendo «al diablo». Mientras tanto, el resto del grupo continúa bebiendo, fumando o caminando de un lado a otro. La escena se repite prácticamente a cualquier hora del día en la zona alta del bulevar de Peña Gorbea, más conocido por los vecinos como el bulevar de Puente de Vallecas.

«Ojalá estuviéramos como en los años 80. Estamos peor. Hay muchos más», lamenta el propietario de uno de los comercios próximos. El hombre sostiene que la situación ha empeorado durante los últimos años y que buena parte de las personas con problemas graves de adicción que se mueven por el distrito «ha terminado concentrándose alrededor del bulevar», especialmente junto al centro de salud y al centro de adicciones.


Desde el propio ambulatorio admiten el deterioro. Un empleado reconoce a GRAN MADRID la gravedad de la situación que atraviesa el bulevar. Señala que la presencia de toxicómanos convive con miembros de pandillas y con la proliferación de lo que define como «negocios tapadera en lo que se estarían vendiendo estupefacientes». A su juicio, todos estos factores han elevado la percepción de inseguridad entre quienes trabajan o residen en la zona.


La llegada de una patrulla de la Policía Municipal modifica momentáneamente el paisaje. El vehículo de los uniformados hace que el grupo se disperse por las calles colindantes. Cuando el patrullero se marcha, regresan al bulevar como si nada hubiera pasado. La estampa se repite de forma cíclica.

La situación sucede durante todo el día, aunque por la noche a veces se agrava con la música procedente de altavoces portátiles. Vecinos y comerciantes denuncian «consumo de alcohol y drogas a plena luz del día, peleas, gritos y episodios de música a gran volumen durante la madrugada». El hartazgo llega hasta tal punto que algunos residentes han creado cuentas específicas en redes sociales para publicar fotografías y vídeos a diario sobre el deterioro de Peña Gorbea y sus alrededores.


Desde las terrazas de los bares puede observarse el recorrido circular de muchas de las personas que permanecen habitualmente en la zona. Caminan entre el bulevar, el mercado de Puente de Vallecas y las calles próximas, rebuscan en los residuos y recogen objetos que después intentan vender en pequeños mercadillos improvisados en los alrededores o en la cercana calle de Monte Igueldo, según los testimonios de los comerciantes de esta zona.

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Re: Aquellos "viejos tiempos"
« Respuesta #1343 en: 08 de Agosto de 2026, 18:17:52 pm »
Yo, el recuerdo que tengo de Malasaña es que era una zona muy degradada, llena de yonkis y donde la peña iba a pillar chocolate, la plaza olía a meado y todo era guarro y sucio. . . nunca me pareció un buen sitio para salir, más bien al contrario, era casi mejor estar lejos de allí porque los personajes que pululaban por allí siempre estaban buscando camorra. . .

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Así era. Ya está bien de romantizar estercoleros.

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Re: Aquellos "viejos tiempos"
« Respuesta #1344 en: 08 de Agosto de 2026, 18:31:38 pm »
Yo, el recuerdo que tengo de Malasaña es que era una zona muy degradada, llena de yonkis y donde la peña iba a pillar chocolate, la plaza olía a meado y todo era guarro y sucio. . . nunca me pareció un buen sitio para salir, más bien al contrario, era casi mejor estar lejos de allí porque los personajes que pululaban por allí siempre estaban buscando camorra. . .

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Así era. Ya está bien de romantizar estercoleros.

Bueno era el.tipico barrio de la movida de los 80 donde la afluencia de locales y la droga tuvo un gran cobijo.

https://www.google.com/amp/s/amp.elmundo.es/madrid/2026/03/22/69bbf921e85ece8d358b45b1.html


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Re: Aquellos "viejos tiempos"
« Respuesta #1345 en: 09 de Agosto de 2026, 10:33:41 am »

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Re: Aquellos "viejos tiempos"
« Respuesta #1346 en: 09 de Agosto de 2026, 13:55:41 pm »
La llamada Transición más bien debería de ser recordada como Tardofranquismo, la Constitución había sido promulgada y, sobre el papel, la democracia había llegado a España, sin embargo, todas las estructuras del Franquismo permanecían inalterables, costó años que la democracia se abriera paso entre ellas. . . y, ahora, estamos retrocediendo y volviendo a los tiempos oscuros de la Dictadura que muchos reivindican como algo bueno. . .

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Re: Aquellos "viejos tiempos"
« Respuesta #1347 en: 07 de Septiembre de 2026, 07:55:55 am »
La dura vida en Caraque, el poblado chabolista de Batán: "Había gente chunga de cojones; iban a robar a los de Aluche porque eran más pijos y blanditos"


Iñaki DomínguezMadrid
Madrid
Actualizado Domingo, 6 septiembre 2026 - 00:57

La Colonia Lourdes, situada en el barrio de Batán y construida a mediados de los años 50 del siglo pasado, cuenta con una jugosa microhistoria que merece la pena conocer. Además de ser diseñada por el prestigioso arquitecto Javier Sáenz de Oíza, contiene el que fuera conocido como Bar del Chepa (formalmente Bar Batán), donde se reunían los macarras del barrio allá por los años 70 y 80.

Batán y Sur Batán están seccionados por la Carretera de Extremadura, que lleva a Alcorcón, Móstoles y otras poblaciones del sur de Madrid. Cerca de ese lugar hubo un campamento o pequeño poblado de gitanos, llamado El Caraque, que contaba con unas 80 o 90 chabolas. Curiosamente, este barrio contenía un búnker de la guerra civil que llegó a ser habitado por el patriarca del lugar. Algunos de los habitantes del Caraque se acercaban a Batán a robar, pero, como me comenta P., vecino del barrio: "En Batán también había malos, así que era jodido venir a robar aquí".

El Bar Batán es regentado, aún a día de hoy por Manolo, un hombre con algo de chepa, por lo que su local fue bautizado por los chavales del barrio como Bar del Chepa. Era un mote que, como cabría esperar, sentaba un poco mal al referido individuo. "Todavía está vivo", comenta P.. "Y, además, tiene muy mala leche".

Para P. la gente del barrio que hoy tiene unos 70 años eran "los mayores". Entre estos estaba la gente de la Banda del Moreno, cuyo líder era un tal Javi Moreno. Algunos de sus integrantes eran Eusebio, el Luigi, el Quito, el Rodol. "Todos eran chungos de cojones", recuerda P.. Otros miembros eran el Carletes, el Fiti, Miguel Vidal, el Rasilla.

"Aquí tener una chupa o un peluco era tontería porque te la quitaban. Mucha gente del barrio no pasaba frente al bar del Chepa, preferían tomar otro camino para no encontrarse con su clientela macarra. El dueño del bar, por otra parte, tuvo que ponerse duro, puesto que, como observa P.: "Ahí o te hacías respetar o te comían. El Chepa era un tipo duro. Cuando entraban los malos en el bar, ahí no respiraba ni dios".

Javi Moreno, el líder de la banda mencionada, acabó por matar a dos tipos que fueron a su casa a cobrar una deuda. Tras cometer el referido delito, se fue a Legión, donde estuvo durante un periodo de tres años. A pesar de sus experiencias, Javi venía de una familia normal de clase obrera. De hecho era un tipo con cultura, aunque volvió de la Legión muy tocado. De hecho, tuvo una pelea con cinco o seis taxistas, por lo que acabó en el hospital para recibir tratamiento. Tras eso, se mudó a la casa que su familia tenía en su pueblo, donde murió. Cuando pregunto a P. la causa de su fallecimiento, me responde: "Murió de todo un poco... Tenía afectada la cabeza, mal el riego, etc".

Chabolas de Caraque, en los años 60.
Chabolas de Caraque, en los años 60.EM
Algo positivo es que la Colonia Lourdes cuenta con mucho espacio verde, además la Casa de Campo está en las inmediaciones. P. resalta que, para los chavales de la zona: "¡La Casa de Campo era nuestro jardín!". La Casa de Campo para estos chavales era conocida como el Campiri. En los años 70 y 80 los de Campamento, los de Lucero, los de Caño Roto, etc, bajaban a pegarse con los de Batán, un fenómeno típico de aquellos años. "Había unas peleas aquí de cojones", recuerda P. Por otro lado: "A los de Aluche los llamábamos los pijos, porque tenían más poder adquisitivo. Mucha gente iba a robar a Aluche porque sus vecinos eran más blanditos". A su vez, en el Paseo de Extremadura, en la calle Caramuel, etc, "también había macarras". Algunos de los bares de Batán donde había movimiento eran el Bar Doncel y la Bodega Álvaro.

Al lado de la casa de P., en la propia colonia, pasaba la autopista por lo que en su casa se oía siempre mucho ruido del tráfico colindante, por no hablar del humo que contaminaba el ambiente. En términos de ruido, según P., "esto era un infierno absoluto. Eso sí, me acostumbré de tal modo a ese traqueteo que, cuando nos mudamos, ¡no podía dormir porque no oía ruido!".

En la Colonia estaba el Colegio Lourdes, que contaba con párvulos y primaria y, además, también contaba con el instituto Lourdes. La casa familiar de P. tenía unos 50 metros cuadrados y dos habitaciones, donde vivían seis personas. Las ventanas tenían rejas puesto que, en palabras de P.: "Los chorizos se metían a robar". A día de hoy sigue siendo un bonito barrio obrero donde viven, no solo españoles, sino de muchos otros países, entre los que destacan vecinos latinoamericanos.