75 años de Vallecas en Madrid: la ciudad que se agrandó por el sur a base de lucha vecinal
Franco decidió que la adhesión era la mejor forma de solventar el problema demográfico de una ciudad que crecía al calor de la prosperidad
Vozpópuli
Mario Cortijo
Madrid
Publicado: 20/12/2025 ·04:45
Actualizado: 20/12/2025 · 04:45
Nadie concibe que Vallecas no forme parte de Madrid, pero hace 75 años eran dos lugares diferenciados. El barrio tenía su propio Ayuntamiento como municipio independiente, pero todo cambió un 22 de diciembre de 1950. Fue entonces cuando Vallecas celebró su último pleno como entidad administrativa autónoma para adherirse a la ciudad de Madrid.
Entonces, Madrid era una ciudad mucho más pequeña: la entrada a la ciudad era el actual puente de Conde Casal y barrios anexos como Moratalaz ni siquiera existían. Durante aquellos años, el Puente de Vallecas comenzaba a crecer hacia el sureste, donde la Villa de Vallecas existía como un pueblo más de los muchos que rodeaban a la ciudad de Madrid.
El crecimiento de la ciudad provocó esta adhesión que convirtió a una villa de Madrid en un barrio que hoy es imprescindible para la ciudad: en él se encuentra el corazón legislativo de la región -la Asamblea de Madrid- y uno de los equipos más importantes del país, el Rayo Vallecano y uno de los restaurantes más conocidos para comer cocido. A ello se suma que sus dos distritos -Villa de Vallecas y Puente de Vallecas- suman 400.000 habitantes, convirtiéndose en una de las zonas más pobladas de la ciudad y la región.
Vallecas pasó a formar parte de Madrid debido a un decreto del régimen franquista, que vio en esta adhesión una forma de expandir la ciudad y modernizarla tras la Guerra Civil. Madrid se había convertido en un atractivo para los españoles de provincia, que veían en la capital un lugar con trabajo, futuro y prosperidad, por lo que creció rápidamente y de forma descontrolada.
De hecho, Vallecas fue uno de los principales destinos de esa migración interior. Si a ello se le suma la pobreza de quienes llegaban desde el medio rural, el resultado fue una expansión urbana marcada por la precariedad. El entonces municipio absorbió a decenas de miles de personas, en su mayoría procedentes de Andalucía y Extremadura, que encontraron en Vallecas un lugar donde asentarse por su cercanía a la capital y por el menor coste del suelo. Sin embargo, muchos tuvieron que vivir durante años en chabolas y viviendas autoconstruidas, ante la falta de recursos y de una planificación urbana adecuada.
Durante las décadas de 1950 y 1960, Vallecas se convirtió en uno de los principales escenarios del chabolismo madrileño. Barrios enteros crecieron sin servicios básicos, con calles sin asfaltar, sin alcantarillado y con un acceso muy limitado a la sanidad o la educación. Esta situación generó una fuerte conciencia vecinal y un movimiento asociativo que, con el paso del tiempo, sería clave para la mejora de las condiciones de vida del barrio.
La anexión a Madrid supuso también un cambio administrativo profundo. El antiguo municipio de Vallecas quedó dividido en dos distritos, Villa de Vallecas y Puente de Vallecas, una separación que se mantiene hasta hoy y que responde tanto a razones históricas como urbanísticas. La Villa conservó durante más tiempo su carácter de núcleo rural, mientras que el Puente se consolidó como una gran área obrera ligada al desarrollo industrial de la capital.
En los años posteriores, Vallecas fue protagonista de algunos de los procesos urbanos más relevantes del Madrid del siglo XX. La construcción de grandes polígonos de vivienda, como Entrevías o Palomeras, permitió sustituir progresivamente el chabolismo por vivienda social, aunque no sin dificultades. Estas actuaciones marcaron el paisaje urbano y la identidad social del barrio, estrechamente vinculada hasta el día de hoy a la clase trabajadora.
Esa identidad se ha mantenido a lo largo de las décadas y se refleja en numerosos ámbitos. Uno de los más visibles es el deportivo. El Rayo Vallecano, se ha convertido en un símbolo del barrio y en uno de los clubes con mayor arraigo social del fútbol español. Su historia centenaria está ligada a la de Vallecas y a sus vecinos, y su estadio, situado en pleno Puente de Vallecas, es uno de los más singulares del país.
Estadio del Rayo Vallecano
Pero Vallecas no solo ha sido un barrio obrero. Con el paso del tiempo ha ganado peso institucional dentro de la Comunidad de Madrid. La instalación de la Asamblea de Madrid en el antiguo recinto de la Real Casa de Correos de Vallecas, en el distrito de Puente de Vallecas, consolidó al barrio como un espacio clave en la vida política regional, situando en él el centro legislativo autonómico.
En las últimas décadas, Vallecas ha seguido transformándose. A la rehabilitación urbana se ha sumado la llegada de nuevos desarrollos, especialmente en Villa de Vallecas, donde barrios como el Ensanche han cambiado el perfil demográfico y urbano del distrito. Aun así, el barrio mantiene una fuerte personalidad propia, marcada por su historia, su diversidad social y su papel en el crecimiento de Madrid.
Setenta y cinco años después de su adhesión, Vallecas es ya inseparable de la capital, aunque se siga apreciando un cambio cuando uno cruza el 'scalextric' de Pacífico. Lo que fue un municipio independiente se ha convertido en una parte esencial de Madrid, tanto por su población como por su peso social, cultural e institucional. La historia de Vallecas es, en buena medida, la historia del Madrid contemporáneo: la de una ciudad que creció hacia el sureste, impulsada por la migración, el trabajo y la orgullosa lucha vecinal por unas condiciones de vida dignas.