Autor Tema: Emergencias, dígame?  (Leído 106611 veces)

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Re:Emergencias, dígame?
« Respuesta #1000 en: 10 de Noviembre de 2019, 07:29:59 am »

Así es el trabajo de los médicos del Summa: 3.000 llamadas al día y un máster de 2 años en Emergencias

Su formación abarca cursos anuales de reciclaje y 90 horas de tutelaje en las patologías más frecuentes
M. J. Álvarez
Madrid Actualizado:10/11/2019 00:52h

    La Consejería de Sanidad revisará los protocolos tras la muerte de Aitor

El caso de Aitor García Ruiz, el joven de 24 años que murió hace 17 meses en Navalcarnero asfixiado a causa de un trombo pulmonar, ha puesto en entredicho al médico del Summa-112 que atendió las dos primeras llamadas que realizó la madre a Emergencias. La familia del fallecido sostiene que «no supo valorar su gravedad y tardó 8 minutos en solicitar una UVI-móvil, lo que pudo costarle la vida». Por ello, pide que se cambie el protocolo. Mientras, la Consejería de Sanidad y el propio Summa sostienen que «se cumplió estrictamente con lo establecido». De hecho, se está realizando una inspección a raíz de la reclamación administrativa que han puesto los padres al Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) no contra él facultativo, pues no han acudido a los tribunales.

La formación a la que se someten estos facultativos, 564 en total, es muy exhaustiva. Deben ser médicos de familia homologados si se licenciaron antes de 1995 o tener el MIR, tal y como establece la ley. Además, tienen que realizar un máster de dos años en Urgencias y Emergencias o, en su defecto, haber trabajado en un servicio hospitalario de ese tipo como médico de cabecera.

Están sometidos a constantes cursos de reciclaje con carácter anual para conocer las últimas técnica empleadas en su labor. Y, en función del puesto al que deseen optar, otras 90 horas de tutelaje al mes que incluyen las patologías urgentes más frecuentes a las que se deben enfrentar: traumatología, cardiología, neurología, oftalmología, etc. Y, para consolidar el puesto, realizar oposiciones.
Movilizan 1.400 recurso

El Summa, incluido en el Sistema Nacional de Salud, atiende cada día unas 3.000 llamadas en las que se movilizan 1.400 recursos. El tiempo medio de respuesta es de unos 15 minutos. Dispone más de 400 enfermeros y 700 técnicos en emergencias sanitarias. Estos son versátiles ya que van también en las ambulancias para conducir y auxiliar.

El protocolo del que tanto se ha hablado esta semana recoge las pautas que sigue el Summa en función de los avisos que se reciben. El 112 es una centralita que está en Pozuelo de Alarcón y deriva las llamadas en función de su tipología: siniestros, sucesos, sanitarias, etc. En estas últimas se activa al Samur o Summa, en función de donde ocurra la incidencia.

La comunicación la recibe un operador, que recoge los datos del paciente y realiza un primer cribado a través de un programa de ordenador propio, denominado árbol lógico, que empieza a definir, a priori, si se trata de una urgencia o emergencia que conlleva riesgo vital (por ejemplo, un código ictus o un infarto).
Una UCI sobre ruedas

A continuación se transfiere la llamada a un facultativo mientras un locutor –técnico en emergencias sanitarias– activa el recurso adecuado. Si es una urgencia, un vehículo de atención domiciliaria o una ambulancia de soporte vital básico. Si es una emergencia una UVI-móvil (una UCI sobre ruedas), Vehículo de Intervención Rápida (VIR) o helicóptero, según donde se encuentre el enfermo. «El objetivo es que no se pierda ni un minuto», explican fuentes del este servicio.

En ocasiones puede suceder que en el transcurso de la conversación con el médico este cambie el recurso, como ocurrió en el caso de Aitor. «Es importante que el ciudadano sepa que, aunque la conversación con el médico se prolongue, ya que necesita testar una serie de variables, no se está perdiendo el tiempo ya que la ambulancia está marcha». En los casos en los que la vida del paciente corre peligro se pueden enviar varios recursos en paralelo para garantizar la atención «in situ». El último paso es el traslado hospitalario si procede.

«Es esencial que el médico, siempre que sea posible, hable con el afectado; en ocasiones, el familiar no sabe explicarse bien y no percibe la gravedad, mientras que en otras, puede distorsionar la realidad», precisan. También sucede que aunque no pueda hablar, el sanitario necesite, según la sintomatología, que le pongan el auricular en la boca para ver el número y frecuencia de las inspiraciones.
El SUMMA defiende al médico implicado en un caso de supuesta negligencia y dice que su actuación estuvo ajustada a los protocolos