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Re: ELECCIONES
« Respuesta #17620 en: 23 de Febrero de 2025, 08:21:31 am »
Los votantes que propulsan a la ultraderecha en Alemania: “Todo es una mierda”


Alternativa para Alemania tiene pocas posibilidades de llegar al poder por el ‘cordón sanitario' del resto de formaciones políticas, pero puede cosechar un resultado histórico en las elecciones del domingo

Icíar Gutiérrez

Cottbus / Berlín — 21 de febrero de 2025 22:35 h Actualizado el 22/02/2025 18:07 h 91

Desde la carretera secundaria que lleva al pequeño pueblo de Heinersbrück, a menos de seis kilómetros de Polonia, se observan las turbinas eólicas que dan forma al paisaje junto a los árboles pelados por el invierno. Son lo que Alternativa para Alemania (AfD) llama “molinos de viento de la vergüenza”, un aderezo a su promesa de derribar los aerogeneradores que, en su batalla cultural, perturban el campo para proporcionar energía a consumidores urbanos invisibles.

A la entrada de Heinersbrück, un cartel electoral del partido ultra dice que es “la hora de las fronteras seguras”. En esta mañana gélida y soleada de febrero, el pueblo, de apenas cinco calles de casas unifamiliares, está desértico, como muchos en esta zona del estado de Brandeburgo, en el este de Alemania. La poca vida se concentra en el único restaurante de la localidad, un salón de mesas con manteles de cuadros donde los clientes devoran platos tradicionales. La luz del mediodía baña la estancia, y tres hombres charlan mientras se terminan sus salchichas con mostaza. Todos votan a AfD.

En Heinersbrück, que no llega a los 600 habitantes, más de la mitad de los votantes (un 58%) se decantó en septiembre por la formación ultra en los últimos comicios regionales de Brandeburgo. Según las últimas encuestas disponibles, AfD va camino de ganar en este estado en las elecciones federales del próximo domingo, que pueden propulsar a la formación capitaneada por Alice Weidel como segunda fuerza, por delante de los tres partidos que han formado el impopular Gobierno de Olaf Scholz: el Partido Socialdemócrata (SPD), los Verdes y los liberales del FDP. AfD tiene pocas posibilidades de llegar al poder por el ‘cordón sanitario’ que mantienen a duras penas el resto de formaciones políticas, pero puede cosechar un resultado histórico en las elecciones federales de un país profundamente consciente de su pasado nazi, el país del ‘nunca más’.

Preguntado por la situación de Alemania, uno de los hombres del grupo del restaurante despacha rápido la respuesta. “Una mierda, solo tienes que poner la televisión. Esto se decide el domingo”, dice, dando un puñetazo en la mesa. No revela su nombre y se va en medio de la entrevista. Su actitud es fanfarrona, a diferencia de Motyka, que está sentado frente a él y guarda silencio con un zumo en la mano. Motyka, que lleva un uniforme de trabajo rojo y barba de pocos días, no duda en reconocer que marcará la casilla del partido ultra y asegura que es la primera vez que vota. “Nunca va a gobernar, pero tiene que influir para que se hagan mejores políticas”, dice.


Motyka, votante de AfD, en el restaurante de Heinersbrück. Florian Bachmeier
Como muchos pueblos de la zona, Heinersbrück vivía del carbón. Ahora los jóvenes se van, y los mayores se quedan. Motyka, que tiene 60 años, procede de la cercana Forst –donde el apoyo a AfD rondó el 40% septiembre–. Hay quienes los llaman “los abandonados”. “Abandonados es poco. Esto está muerto. Es el final”, responde el trabajador.


En el marco de la eliminación progresiva del carbón, en la que el Gobierno está invirtiendo miles de millones de euros, el último gran empleador de la región está cerrando gradualmente: la mina de lignito a cielo abierto y la central eléctrica cercana a la que suministraba. Motyka trabaja en una empresa que se encarga de las cintas transportadoras, según explica. “Teníamos tanto trabajo aquí… Ahora hay un 80% menos. 8.000 personas han perdido sus trabajos relacionados con la mina. Cuando todavía funcionaba, había tres turnos. En mi empresa teníamos que contratar trabajadores temporales, pero ahora solo quedan dos. La gente se está yendo”.

Un edificio destartalado en Heinersbrück. Florian Bachmeier
Pero, lejos de lo que podría esperarse, Motyka no arremete contra las políticas de lucha contra el cambio climático. “El problema son los extranjeros”, dice. Es un tema al que vuelve varias veces en la conversación y sobre el que va endureciendo el discurso con una retahíla de argumentos que casan bien con los discursos antimigración que AfD ha logrado inocular en el debate público: “Han metido a 400 sirios en un asilo de ancianos reformado. Si tengo una cita en el médico y viene un sirio, él va primero. Aquí tenemos todo viejo y ellos vienen con bicis eléctricas nuevas, es una provocación. Si robas lo mismo que ellos, te condenan y te cae un castigo bastante mayor”. Y zanja: “Yo estuve en el Ejército de la República Democrática Alemana (RDA), me dieron un kalásnikov y me dijeron: 'Defiende tu patria'. Yo les daría uno a cada sirio para defender la suya, aquí no se les ha perdido nada”.

“¿A quién voto si no?”
Fuera del restaurante, Siegfried, un jubilado de 64 años, cuenta que votará “a los azules [el color de AfD], naturalmente, ¿a quiénes si no? Nadie quiere gobernar con AfD, parece un voto perdido, pero lo voy a hacer de todas maneras”. Asegura que siempre ha votado al partido ultra, desde que existe. Teme que le quiten la pensión –“ese dinero es mío”– y también hace referencia a la inmigración, aunque reconoce que aquí, en Heinersbrück, el contacto con población extranjera es más bien nulo. “Aquí hay todavía tranquilidad. Pero yo no solo veo nuestro pueblo, veo todo el panorama. En las ciudades grandes no veas. En Berlín, hay barrios donde la policía ya no entra”, dice Siegfried, que era carpintero y conductor. “Nos quitan todo, yo pago por la seguridad social y luego vienen esos señores y reciben todos los servicios”.


Siegfried, votante de AfD y vecino de Heinersbrück. Florian Bachmeier
Los expertos llevan tiempo intentando responder a la pregunta que sobrevuela en estas elecciones: ¿por qué crece la formación ultra? El voto a AfD no puede explicarse con un único parámetro, pero una de las principales razones aportadas es que la inmigración, que sigue siendo el principal tema de la ultraderecha, vuelve a estar a la orden del día, a diferencia de 2021, cuando no fue muy relevante para la mayoría de los votantes. Junto a la situación de la economía, es la principal preocupación para los votantes alemanes, según muestran las encuestas.

La ultraderecha, experta en sacar rédito del malestar social, ha instrumentalizado una serie de ataques violentos por parte de sospechosos de origen extranjero para ondear su bandera xenófoba y defender una de sus principales ofertas políticas, las deportaciones masivas, empleando el polémico término ‘remigración’. Hoy son los ataques al igual que hace un año fueron las protestas de los agricultores contra el recorte de subvenciones agrarias, que AfD también explotó para atacar al Gobierno de coalición de los socialdemócratas con los liberales y los verdes, como recuerda Franco Delle Donne, fundador del proyecto de divulgación Epidemia Ultra e investigador en la Werkstatt für Sozialforschung Berlin.

La narrativa que vincula la inmigración con la criminalidad y la seguridad ha calado con fuerza, y eso queda patente en prácticamente todas las entrevistas de elDiario.es con votantes de AfD, que suelen dar argumentos del tipo: “Hay acuchillamientos todos los días”. Un estudio del instituto Ifo difundido esta semana ha constatado que la inmigración no genera un aumento de los índices de criminalidad en Alemania. En el informe, basado en un análisis de estadísticas de la policía de los años 2018 a 2023, los autores no encontraron ninguna correlación entre un incremento del porcentaje de extranjeros en un distrito y el índice de criminalidad local, y lo mismo es aplicable para los solicitantes de asilo.

Pero el daño ya está hecho. La retórica derechizada sobre inmigración ha arrastrado a otras fuerzas del espectro político, que han endurecido sus posiciones al respecto, como Scholz. Durante la campaña, el candidato de la CDU, Friedrich Merz, ha llegado a romper el tabú sobre la colaboración con la ultraderecha para sacar adelante una resolución parlamentaria que exige medidas más estrictas, entre ellas controles fronterizos permanentes y el rechazo a personas extranjeras indocumentadas. Otro partido, el de la rojiparda Sarah Wagenknecht, se presenta como una alternativa AfD abrazando postulados antiinmigración.


Una pintada sobre un cartel de los socialdemócratas en un pueblo del estado de Brandeburgo. Florian Bachmeier
“Está demostrado que el mero hecho de que la inmigración se haga visible en la agenda pública y en los medios es un punto a favor para los partidos de derecha radical, más allá de cómo se hable del tema”, dice Delle Donne. “No han hecho nada diferente, suelen ser bastante lineales en lo que dicen que van a hacer, con propuestas muy generalistas que lanzan a la discusión pública. Se han beneficiado del contexto”. Este tipo de partidos también se nutre de la desinformación para desestabilizar. “No importa mucho el dato ni si el argumento tiene sentido. Importa el componente rupturista, porque da visibilidad y un espacio de duda en una parte de la población que busca respuestas”, señala el analista, coautor del pódcast ‘El tercer voto’ junto a Raúl Gil Benito.

Otro argumento frecuente entre los votantes de AfD entrevistados tiene que ver con la presión sobre los servicios públicos, pasando por alto el papel de los trabajadores extranjeros en la mayor economía de Europa. Alternativa para Alemania se apoya en el discurso nativista, que pone por delante a los nativos de los no nativos, para dar su explicación de los problemas que sufre el país y atacar a otros partidos políticos. Apuestan por crear un clima de “nosotros contra ellos”, convirtiendo sistemáticamente casos individuales en generales.

“Alemania no funciona”
El partido ultra obtiene votos principalmente de antiguos partidarios de la CDU/CSU y de no votantes, según explica a elDiario.es Robert Grimm, jefe de investigación política y social de Ipsos. Suele ser más fuerte en las zonas remotas y rurales y más débil en los centros urbanos. Tanto Motyka como Siegfried encajan en el perfil típico de votante de AfD: hombre blanco de mediana edad, trabajador con estudios medios de una zona débil. Pero, en este avance, la formación política está cautivando a nuevos sectores, como las mujeres y los jóvenes.

En la periferia norte de la ciudad de Cottbus, a unos 20 kilómetros en coche de Heinersbrück, dos jóvenes beben cerveza mientras fuman un cigarro. Se niegan a dar sus nombres y son escuetos en las respuestas, pero cuentan que tienen 18 y 22 años, que quieren ir al Ejército y votan a AfD. “Todo es una mierda”, dice uno de ellos, que arremete contra los migrantes y sostiene que la formación azul tiene “los mejores argumentos”. ¿Qué piensan cuando se dice que no es un partido democrático? “Cada uno tiene su opinión”, contesta el chico. No muy lejos de allí, otro joven de 26 años espera a un conocido. Se está formando en una empresa industrial. “Si pudiera, emigraría. En otros países la gente está mucho mejor que en Alemania. Si ganas mucho dinero hay que pagar mucho al Estado y el coste de la vida es muy alto”, dice. No quiere decir a quién vota, pero da una pista: el partido no va a gobernar.


Un joven votante de AfD en Cottbus. Florian Bachmeier
Para el politólogo Gero Neugebauer, la subida de AfD en las encuestas tiene mucho que ver con que la gente “no se siente segura sobre su futuro” en una Alemania en crisis, que arrastra una recesión económica desde hace más de dos años. “También están enfadados con las políticas del Gobierno. No las entienden o no las aceptan.Y estos planteamientos han llevado a la creencia de que el sistema democrático es incapaz de resolver los problemas de la gente”.

Muchos votantes con los que ha hablado este medio son pesimistas y pintan la imagen de un Estado que no funciona, en el que todo va mal. “Si preguntas hasta qué punto están satisfechos con el sistema democrático, las encuestas muestran que el 25% dice que no está bien y que hay que cambiarlo. Pero no saben lo que costará la alternativa que quieren. Si nos fijamos en el programa de AfD, por ejemplo, no les importa el salario mínimo. Pero la gente no lo ve así. Solo ve un peligro para su trabajo y su identidad cultural en la llegada de personas de fuera”, indica Neugebauer.

“En Alemania no funciona nada, habría que empezar de cero. Lo hemos intentado con otros partidos y todo se ha ido al garete”, opina Sebastian, que cuenta que ya ha votado por correo a AfD y enumera con los dedos una serie de profesiones con las que, explica, trata de ganarse la vida: eventos, construcción de carreteras, carpintería. “La gente que trabaja está casi maltratada. Todo ha subido de precio. Los alemanes no tenemos dónde vivir”, dice el hombre de 38 años.

Entre edificios de colores, Karl y Elke cruzan una plaza céntrica de Cottbus. Vienen de votar por correo. No revelan a qué fuerza han elegido, pero son tajantes: “No a AfD”. Elke, de 71 años, cuenta que han notado un aumento del apoyo al partido ultra en su entorno. “Gente joven, amigos que han estudiado y tienen nuestra edad, que deberían saber cómo fue la Segunda Guerra Mundial… Pero dicen que les votan porque es la única posibilidad de que haya un cambio político”. “Es un partido democráticamente elegido”, agrega Karl, de 70 años.


Un bloque de viviendas en la periferia de Cottbus. Florian Bachmeier
La ciudad de Cottbus, en la que viven unas 100.000 personas y que está situada en el territorio de la desaparecida RDA, está experimentando cambios importantes que pueden suponer un caladero de votos para el partido ultra. Tras la caída del Muro en 1989, primero colapsó la industria textil y ahora, con la eliminación progresiva del carbón, también la industria energética que hacía de ella un próspero centro productivo. Los Verdes han decidido no presentar una candidatura directa aquí y hacen campaña por la aspirante del SPD para evitar una posible victoria de AfD, que presenta al exdiputado Lars Schieske, considerado como extremista de derechas por los servicios secretos de Brandenburgo. Cottbus es desde hace tiempo un foco de grupos de extrema derecha y neonazis, especialmente en el fútbol.

Aunque cuenta con una base de votantes en el oeste, el partido ultra cosechó sus primeros y mayores éxitos en el este de Alemania. “AfD nunca fue un fenómeno puramente del este, pero desde sus inicios ha sido más fuerte allí. Creo que este patrón también se mantendrá en estas elecciones, solo que el nivel general de apoyo ha subido”, explica Kai Arzheimer, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Maguncia.

Muchas voces sitúan el origen de esta tendencia en una reunificación culminada bajo las condiciones occidentales y en una división que no desapareció con la caída del Muro de Berlín. En este sentido, algunos investigadores han atribuido los hábitos de voto del este a las persistentes diferencias demográficas y económicas. Paulina Frölich, directora general adjunta del think tank berlinés Das Progressive Zentrum, recuerda las fuertes oleadas migratorias del este al oeste alemán, entre las que había muchas personas “políticamente descontentas, dejando atrás a otras muchas más bien críticas hacia la nueva era liberal”. “Estas personas tenían una gran experiencia: de mediana edad, con educación media, infelices y escépticos hacia cualquier tipo de autoridad, que son bastante más propensos a estar abiertos a un poder autoritario. No obstante, esto también pasa en el oeste”.

“Es todo bla, bla, bla”
En Spandau, un extenso distrito en el oeste de Berlín donde el criminal nazi Rudolf Hess estuvo 40 años entre rejas, AfD parece estar en crecimiento. Una encuesta de principios de mes del demoscópico YouGov colocaba en cabeza a la CDU con un 26%, seguida de cerca por el SPD, y pronosticaba un 24% para el partido ultra. En las europeas de junio AfD sacó en Spandau un 15%, cinco puntos más que en las federales de 2021.

Michael es uno de esos nuevos votantes tras muchos años apoyando al Graue Panther, conocido como el partido de los jubilados. En el centro de Spandau, cuenta que no está de acuerdo con todo lo que promete AfD, pero se dejó convencer por un amigo. “Conocemos a los partidos desde hace décadas y no va a cambiar nada. Es todo bla, bla, bla. Los ciudadanos siempre pagamos la factura. Tenemos muchos extranjeros y cada día llegan más”, dice. “Mucha gente ha salido a protestar porque tiene miedo de que vuelva Hitler, pero cada partido hace sus promesas. Deberían ganar, ¡deberían tener la mayoría!”.


Nicole, vecina de Spandau, es partidaria de AfD. Florian Bachmeier
Fuera del centro, en una zona de grandes bloques residenciales de Spandau, Nicole va a hacer la compra antes de que caiga la noche. Se mudó en 2011 a este barrio, pero quiere marcharse. “Si tengo que ser sincera, nunca había votado antes. Si voto, votaré a AfD. No estamos seguros en ninguna parte y toda Alemania está estropeada. Tenemos que vivir con miedo a una Tercera Guerra Mundial apoyando a Ucrania”, dice la mujer de 56 años y desempleada. “Necesitamos algo fuerte, que ayude a nuestro propio país. Entra aquí con 20 euros, verás como no puedes comprar nada”, asegura señalando el supermercado.

Subida a lomos de las crisis
Alternativa para Alemania fue fundada en 2013. Entró por primera vez en el Bundestag cuatro años después, en 2017, sacudiendo el tablero político. Actualmente, las encuestas pronostican que logrará 10 puntos más que en aquel momento, pero la trayectoria de la formación ultra no ha sido lineal, sino un camino de subidas y bajadas. Para analizar por qué ha ganado votantes y simpatizantes –por ejemplo entre la población femenina– Paulina Frölich se remonta a la crisis de la COVID, cuando una multitud se sintió “insatisfecha y escéptica sobre la política y sobre la interferencia del Estado en la vida personal”. La siguiente gran crisis fue la invasión rusa de Ucrania, iniciada en febrero de 2022. “Cuando los efectos reales de esta crisis golpearon de verdad a los hogares, tales como la crisis energética o la inflación, AfD fue capaz de ampliar su base a personas escépticas e insatisfechas que tienen la imagen de un Estado disfuncional”.

A esto se suma que AfD, su ideología y su retórica han sido “normalizadas aún más” por los partidos mayoritarios y los medios de comunicación, señala Kai Arzheimer. Frölich coincide: “Hace 10 años, era un escándalo que un político dijera algo racista. Hoy ni siquiera sería un titular. La estrategia de la extrema derecha para normalizarse a través del lenguaje y la agenda ha funcionado”.


Un mercadillo en el centro de Spandau, al oeste de Berlín. Florian Bachmeier
El miedo y la ira se mencionan con frecuencia como motor de muchos votantes de AfD. Fröhlich discrepa: “Las fuerzas de extrema derecha utilizan las emociones positivas tanto como las negativas. Una de sus emociones positivas más importantes es el orgullo, estar orgulloso de quién eres, de tu nación, de la forma en que consumes, vives y hablas. El segundo es la superioridad, el sentimiento de haber entendido cómo funcionan realmente las cosas”.

Existe cierto debate sobre si parte del apoyo a AfD es voto protesta. Para la experta, se trata de un voto protesta sólido y profundo que va más allá del mero descontento. “La gente vota a este partido porque este partido les promete auténticamente disrupción y cambio. Y disrupción y cambio significa protestar contra el sistema. Ellos dicen que quieren que el sistema desaparezca por completo”.

“No todo el que apoya a la AfD es un ultraderechista hecho y derecho, pero a los votantes les importan las políticas de AfD”, agrega Arzheimer. “En el pasado, el voto a la AfD estaba realmente impulsado por la actitud de los votantes hacia los inmigrantes y la inmigración. Hay un elemento de protesta, pero se basa en preferencias políticas”.


Gente paseando por la calle en Spandau, al oeste de Berlín. Florian Bachmeier
AfD llega desinhibida a estas elecciones, envalentonada tras sus buenos resultados en las elecciones europeas y regionales del año pasado. Respaldada por Elon Musk y favorable a Rusia, aboga por salir el euro y defiende la familia tradicional, un concepto que choca de frente con la vida personal de su candidata Weidel, que mantiene una relación con una mujer originaria de Sri Lanka con la que cría a dos menores en Suiza.

Arzheimer se confiesa “muy preocupado” por el avance de AfD, una formación vigilada por los servicios secretos. “A diferencia de partidos comparables en otros países europeos, AfD ni siquiera intenta parecer moderada”, subraya el politólogo. “Tres de las secciones regionales del partido, su ala joven (que actualmente se está disolviendo) y la facción ‘der Flügel’ [que englobaba a sectores radicalizados] ya están clasificadas como extremistas. Solo en la bancada del partido en el Bundestag trabajan más de 100 empleados que son miembros de organizaciones de extrema derecha (por ejemplo, el Movimiento Identitario). Miembros de la base e incluso un exdiputado están siendo juzgados por terrorismo. Y, sin embargo, el apoyo a la AfD ha crecido en los últimos tres años”.

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La experta de Das Progressive Zentrum comparte la preocupación. “Desde hace al menos 10 años no hemos encontrado aún ninguna estrategia eficaz entre los demócratas moderados para reducirlos, para eliminarlos”, dice. “Me preocupa que los demócratas se pongan nerviosos y prueben cosas antidemocráticas en el nombre de la democracia para detenerlos. No hay indicios de que estrategias como las de Merz y Sarah Wagenknecht funcionen. Deberíamos centrarnos en una cooperación real, hablando de reformas profundas dentro del espectro democrático y dejando fuera a la extrema derecha”.


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Re: ELECCIONES
« Respuesta #17621 en: 23 de Febrero de 2025, 11:46:24 am »
En Alemania, de momento, el cordón sanitario a la extrema derecha funciona, habrá que ver hasta cuando podrán mantenerlo, esta bola de partido puede que la salven, pero dentro de cuatro años volverán a tener otra y no sabemos cómo estará el mundo y la geopolítica después de cuatro años de Trumpismo. . .

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Re: ELECCIONES
« Respuesta #17622 en: 23 de Febrero de 2025, 20:57:34 pm »
Berlín, la aldea gala


« Última modificación: 24 de Febrero de 2025, 07:17:41 am por 47ronin »


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Re: ELECCIONES
« Respuesta #17624 en: 24 de Febrero de 2025, 08:05:00 am »
Que ocurrirá en España, le ofrecerá Sánchez sus diputados a Feijoo para excluir a VOX?, los aceptaría Feijoo?


La derecha gana las elecciones en Alemania pero sólo podría formar coalición con los socialistas


El bloque democristiana de Merz rechaza la coalición de Gobierno con los nacionalistas de Weidel

Vozpópuli
Michael Viperino
Publicado: 23/02/2025 ·22:25
Actualizado: 24/02/2025 · 07:43

En un día de participación electoral récord que se ha situado en el 84%, según los datos oficiales, es decir, la cifra más alta desde la reunificación alemana en 1990, Merz triunfa y el partido de la CDU se confirma líder en las proyecciones. La verdadera sorpresa y segunda fuerza política del país ha sido el partido de la extrema derecha, que con un histórico 20,4 % ha superado al SPD en caída libre. Olaf Scholz, el vigente canciller ha tenido que admitir la derrota y felicitar al rival: "Para mí es importante dar la enhorabuena a la CDU/CSU por el resultado electoral", dijo al aludir a los resultados de las elecciones, en los que los conservadores se impusieron con claridad.

"Es un resultado amargo", afirmó Scholz sobre el resultado electoral del SPD, que pasaron de un 25% de las pasadas elecciones a un 16% que los coloca como tercera fuerza política. Este resultado marca de manera inevitable un cambio, como ha subrayado el copresidente del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), Lars Klingbeil, que se ha pronunciado a favor de un "cambio generacional" en la formación del canciller saliente. Ese porcentaje, casi diez puntos por debajo del de las elecciones de 2021, es el peor resultado que ha cosechado el SPD en sus 161 años de historia.

Hay otro partido que festeja después de los resultados y es el AdF que ha logrado duplicar los votos obtenidos en 2021. La segunda fuerza política ha pasado de un 10% a un 20%, "Somos el único partido que ha duplicado nuestro resultado. Nos querían reducir a la mitad y ha pasado lo contrario. Nuestro brazo siempre estará extendido para entrar al Gobierno y hacer realidad la voluntad del pueblo", dijo Alice Weidel en la fiesta electoral de la AfD. Una coalición que la líder busca, pero difícilmente encontrará dado que el líder del bloque conservador formado por la Unión Cristianodemócrata y la Unión Socialcristiana (CDU/CSU), Friedrich Merz ha confirmado que "Tenemos visiones divergentes en política exterior, de seguridad, con respecto a la OTAN".

Friedrich Merz, después de reclamar la victoria en las elecciones generales y ha aprovechado para pedir negociaciones rápidas y lograr una coalición de Gobierno en vista de las grandes crisis que hay en el mundo. "Nosotros, la CDU y la CSU hemos ganado estas elecciones al Bundestag. El mundo no espera y tampoco nos espera a nosotros, ni a largas y difíciles negociaciones de coalición. Tenemos que sentar pronto las bases para que Alemania vuelva a ser bien gobernada", ha dicho en la sede de su partido. Merz ha afirmado que esta victoria se debe a que la Unión Cristianodemócrata (CDU) que lidera y su partido hermano, la Unión Socialcristiana (CSU) bávara, que conforman el bloque conservador, han "trabajado bien" y se han "preparado bien para el cambio de gobierno". El que será el nuevo canciller de Alemania, si logra formar una coalición, pronosticó que lo que viene de ahora en adelante "no será fácil", al tiempo que expresó su “respeto” por sus contrincantes durante la campaña electoral.

Según los primeros sondeos a pie de urna publicados por las televisiones públicas ZDF y ARD, en cuarto lugar han quedado Los Verdes con un 12 % ó 13 %, y en quinto La Izquierda con entre un 8,5 % y 9 %. La incógnita se mantiene, sin embargo, con respecto al partido liberal FDP, que habría obtenido entre el 4,9 % y un 5 %, y la fuerza populista de izquierdas Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), que habría logrado ente un 4,7 % y 5 %. Para entrar en la Cámara Baja se requiere un 5 %. Las proyecciones ofrecen así pocas sorpresas, pero todo dependerá ahora si FDP y BSW entran en el 'Bundestag', de qué tipo de coalición podrá formar el líder de los conservadores, Friedrich Merz, quien sería el próximo canciller.

Según el sondeo de ARD, que deja fuera a los liberales y al BSW, sería posible una gran coalición entre conservadores y socialdemócratas, al sumar entre los dos 327 escaños de 630 que compondrá la Cámara Baja. Sin embargo, según la segunda cadena ZDF, tendría que haber al menos un tripartito

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« Respuesta #17625 en: 24 de Febrero de 2025, 13:44:11 pm »
No, para el PSOE darle sus votos al PP sería su muerte política y para el PP pedirle los votos al PSOE sería hacerle grande a VOX, además, todos sabemos como paga el PP los favores, ahí está la abstención del PSOE para que gobernara M.Rajoy y todos hemos visto como el PP se lo ha pagado. . .

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« Respuesta #17627 en: 24 de Febrero de 2025, 14:22:04 pm »
La ultraderecha mosqueada por qué no son gobierno y la izquierda mosqueada por qué han duplicado votantes.


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« Respuesta #17628 en: 24 de Febrero de 2025, 15:29:15 pm »
Alemania no es España, aquí, si el PP y VOX suman. . . gobiernan

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« Respuesta #17629 en: 26 de Febrero de 2025, 01:54:28 am »
En Alemania Merkel gobernó mucho tiempo con los socialistas.

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Re: ELECCIONES
« Respuesta #17630 en: 26 de Febrero de 2025, 02:07:02 am »
Curiosamente donde hay más podemitas y zonas "no go" tomadas por individuos de cierto origen...


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« Respuesta #17631 en: 26 de Febrero de 2025, 13:00:41 pm »

Alemania como síntoma


26/02/2025 07:00

Los resultados de las elecciones federales alemanas tienen diversas lecturas dependiendo del prisma con el que se miren. El auge de la extrema derecha, sus más de diez millones de votos que la han llevado a sus mejores resultados desde la II Guerra Mundial y que la han situado en el segundo puesto no es una buena noticia. A pesar de que ellos esperaban obtener más, incluso ganar las elecciones, y de haber recibido el apoyo del hombre más rico del mundo y mano derecha de Trump, Elon Musk. El auge de Die Linke, por ser la opción menos mala y más izquierdista de todas, tampoco es más que un bálsamo con muchos peros. Y el fiasco de los rojipardos, que se quedaron a las puertas del Bundestag por décimas, no quita que hayan logrado más de dos millones de votos. 

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La victoria de la CDU, aunque signifique un tapón momentáneo para los ultras, tampoco es nada a celebrar, y menos todavía capitaneados por un personaje como Friedrich Merz. Este ultrarrico, que se jactaba de ganar un millón de euros al año, y que entre 2016 y 2020, fue presidente del consejo de supervisión del fondo de inversión estadounidense BlackRock en Alemania, es un firme defensor de las privatizaciones y de la política neoliberal, causante de muchos de los males de los que se quejan los alemanes de clase trabajadora que han votado a la extrema derecha. Ya no es nada raro que las respuestas a los problemas estructurales del capitalismo sean votar a los más ricos y partidarios de ahondar todavía más en la herida neoliberal.


Merz ya ha anunciado que no pactará con la extrema derecha, y parece que vamos hacia una nueva coalición con los socialdemócratas. En uno de sus últimos mítines, Merz cargaba contra el antifascismo, preguntándole donde estaba cuando un neonazi asesinó a Walter Lübcke, miembro de su partido. Una pregunta ridícula y tramposa, sabiendo que estos precisamente enfrentan a diario con esos nazis, y son perseguidos por ello. El antifascismo del que presume Merz es tan solo no pactar con AfD (algo más de lo que hace aquí el PP), pero de nada sirve si luego compras sus marcos y persigues a quienes los combaten. El miedo a AfD moviliza, pero da también carta blanca a quien ocupa las instituciones para hacer y deshacer a su gusto, por miedo a que, si no son ellos, vendrá alguien peor. Algo parecido a lo que pasa aquí, y me temo que, en todas partes, cuando los neoliberales usan a los ultras como espantajo.

El panorama internacional no es plato de buen gusto para las formaciones hegemónicas, el SPD y la CDU, que ven cómo su mundo se desmorona, cómo su aliado americano, con bases militares por todo el continente, se ríe de ellos y pide el voto para quienes quieren acabar con su reinado y con toda la estructura de la Unión Europea. No va a ser fácil lidiar con las tensiones geopolíticas y, a la vez, con una ultraderecha dinamitando consensos y arrastrando el eje cada vez más hacia el extremo.

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Una de las primeras cosas que ha hecho Merz tras las elecciones ha sido invitar a Benjamín Netanyahu a Alemania, a pesar de la orden de detención de la Corte Penal Internacional, asegurándole que podrá pasearse sin problema por su país. El apoyo a Israel en Alemania, no solo del establishment sino también de una parte de su izquierda, es uno de los temas más controvertidos. Ni Die Linke ni el partido de Wagenknecht se atreven a romper esos consensos, aunque critiquen con la boca pequeña los excesos del ejército israelí en Gaza y en los territorios ocupados.

La excusa de la culpa alemana por el Holocausto se esgrime hasta el extremo vergonzante de apoyar otro genocidio y un apartheid, regalando la representatividad de todo el pueblo judío al proyecto colonial israelí. Hay incluso grupos autodenominados antifascistas, los llamados Antideutsche, que, con la excusa de combatir el antisemitismo, enarbolan banderas de Israel y criminalizan la solidaridad con Palestina. Esto ha llevado a que muchos otros grupos antifascistas, y gran parte de las izquierdas, marquen distancia con los alemanes, incluso a la disolución de varios grupos internacionales de apoyo a la hinchada del equipo hamburgués de Sankt Pauli, icono durante un tiempo del fútbol popular y antifascista.

Pero sería injusto meter a toda la izquierda alemana y a todo el antifascismo alemán en el mismo saco. Estos grupos son minoritarios dentro de la izquierda radical, pero hacen ruido y manchan el nombre del antifascismo, que en el resto del mundo tiene clara su posición ante la colonización, el apartheid y el genocidio. Las manifestaciones de apoyo a Palestina en Berlín y en otras ciudades alemanas no son minoritarias, aunque sí sometidas a una persecución y criminalización constante. Muchos judíos también se exhiben en estas protestas, poniendo frente al espejo esta contradicción estructural alemana, que pretende hacer creer que expurga sus pecados del pasado apoyando incondicionalmente a Israel y blindando sus políticas de toda crítica bajo la amenaza de ser acusado de antisemitismo.

La causa palestina es un buen termómetro para entender el complejo panorama que se vive en Alemania, incluso dentro de las izquierdas, pero no es el único asunto que lo explica. Que haya sido en el Este, en la antigua República Democrática donde AfD haya cosechado más apoyos (y, casualmente, donde menos migración hay), también merece un análisis a parte. Lo mismo con el voto de la comunidad LGTBIQ+, que, según una encuesta del portal de citas Romeo, ha sido en su mayoría para la extrema derecha. Esto ya sucedió anteriormente en Francia, donde un alto porcentaje de esta comunidad votó a Marine Le Pen.

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Hay demasiadas variables, cada vez más líquidas y cambiantes, en el voto y la configuración ideológica e identitaria del presente, no solo en Alemania. Todo pasa muy deprisa, los cambios se suceden sin tiempo para la reflexión, pillando a la mayoría dormida en los laureles de una Europa que se creía eterna e inmutable, y que hoy se tambalea no solo por el viento transatlántico del trumpismo sino por sus propios demonios, que, en tiempos de crisis e incertidumbre, vuelven a resurgir.

Por muy agridulce que le sepa el resultado electoral a AfD, sabe que es cuestión de tiempo. Que su mayor éxito no es electoral, sino haber conectado con los miedos, los odios y los ánimos de una gran parte de la ciudadanía. Cada vez más, el resto de los partidos juega en el mismo terreno, aceptando sus reglas, sus temas, sus marcos. La rojiparda de Sahra Wagenknecht es otro de los éxitos de la ultraderecha. Alguien que habla como ellos y que ayuda a apuntalar el edificio con los mismos materiales.

Alemania es, con todo esto, un síntoma de los tiempos que nos ha tocado vivir

Aunque este país está inevitablemente atravesado por su historia, de nada sirven hoy tantas lecciones del pasado viendo cómo se repiten los pasos que llevaron al periodo más oscuro y hasta ahora, más vergonzante de esta nación. Son muchos los factores que han llevado no solo a este país sino a gran parte de Europa hacia viejas fórmulas de consecuencias nefastas, pero no es en absoluto fruto de la habilidad de los nuevos fascistas. Hay una responsabilidad en quienes gobiernan, que van allanando el camino con sus políticas y sus discursos cada vez más esencialistas y autoritarios. De un sistema que permite que anide y crezca la bestia, y que está dispuesto a vaciarse de derechos con tal de mantener intactas las relaciones de poder.

Quienes votan a la extrema derecha, quienes compran sus marcos y quienes, pudiendo, no toman medidas para pararla, saben lo que hacen, no son víctimas de la ignorancia, como algunos pretenden autoconvencerse para eximirlos de cualquier culpa. Estos son corresponsables de lo que pase. Y esta vez no les va a servir aquello de que no sabían nada, eso que dijeron muchos de los alemanes tras la caída del nazismo. Hay ya demasiadas señales, demasiados avisos.


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Re: ELECCIONES
« Respuesta #17632 en: 26 de Febrero de 2025, 23:27:59 pm »
Ya estás intentando meter miedo como los medios rojeras, menos mal que este foro no lo lee ni Dios  :carcaj :carcaj :carcaj.

Aquí no va a haber un Brexit gobierne quien gobierne.

Sí nadie lo lee, no deberías preocuparte tanto por lo que se pone aquí  :matrix

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Re: ELECCIONES
« Respuesta #17633 en: 27 de Febrero de 2025, 07:05:11 am »
El 16% de jóvenes alemanes votó por la AfD
Los jóvenes votan en masa a la extrema derecha. Hay analistas políticos que culpan al covid


El coronavirus no ha instalado ningún chip en el cerebro. Pero, según diferentes estudios, sí ha creado unas circunstancias que están llevando a muchos votantes menores de 25 años a apoyar a la derecha radical a ambos lados del Atlántico

Por Celia Maza. Londres
26/02/2025 - 14:03

Los directivos de las empresas nacidos en la década de los 30 eran reacios a aceptar préstamos, según reveló el estudio sobre los 'Bebés de la Depresión' realizado por la universidad de Oxford. Los académicos quisieron averiguar cómo las experiencias individuales de shocks macroeconómicos afectaban en la vida adulta y encontraron que aquellos que crecieron con el seísmo del 'Martes Negro' asumieron menos riesgos financieros que los que supieron de ello a partir de una descripción simbólica. Puede que estos cambios no sean duraderos, pero los hábitos de gasto e incluso los gustos musicales se consolidan durante la adolescencia, al igual que otros comportamientos, como las preferencias políticas. Y aquí la pregunta: ¿esto explica que la AfD haya conseguido ahora un resultado histórico en las elecciones de Alemania, que Donald Trump esté en la Casa Blanca o que Javier Milei sea el presidente de Argentina? Los adolescentes que pasaron el confinamiento enganchados a las redes sociales y fueron golpeados luego por la inflación, ¿son los que están ahora detrás del auge de la extrema derecha? La llegada de la Covid-19 pareció abrir la perspectiva de nuevos tipos de solidaridad y sacrificio colectivo. Se llegó a hablar incluso de que una conciencia aguda de vulnerabilidad compartida podría crear las condiciones para un renovado sentido de propósito a la hora de abordar los problemas globales, incluida la emergencia climática. Pero cinco años después, el panorama es más tenso que nunca. ¿Ha cambiado la pandemia el comportamiento político de los adolescentes? Un análisis publicado por el Centro de Riesgo Sistémico de la London School of Economics concluyó que las personas que sufren epidemias entre los 18 y los 25 años tienen menos confianza en sus líderes científicos y políticos. Esta pérdida de confianza persiste durante años, incluso décadas, en parte porque la ideología política tiende a solidificarse en los 20 años de edad.

Ahora no se habla de la generación Z, sino de la generación C, la afectada por el covid. El coronavirus no ha instalado ningún chip en el cerebro. Pero, según diferentes estudios, sí ha creado unas circunstancias que están llevando a muchos votantes menores de 25 años a apoyar a la derecha radical.

Los jóvenes —más susceptibles a la desinformación— pasaron gran parte del confinamiento enganchados a redes sociales, donde los populistas tienen una gran ventaja, ampliada además por los propios medios tradicionales, que llevan a los titulares vídeos de políticos como Jordan Bardella, el líder del partido de extrema derecha que asestó un golpe decisivo a la alianza del presidente Emmanuel Macron en las elecciones europeas. La pérdida de confianza en las autoridades, sumado a la ira por los excesos del feminismo radical y del woke, los problemas de una inmigración no integrada y el alto coste de vida, les lleva a prestar ahora su apoyo a partidos expertos en explotar esos agravios, por poco probable que sea que los resuelvan. La combinación de un débil crecimiento económico real y una inmigración récord preparó terreno a estas formaciones que critican a los progresistas de ambos lados del Atlántico por no cuidar primero de sus propios ciudadanos. Elon Musk, asesor de Donald Trump y CEO de Tesla, fue uno de los primeros en llamar el domingo a Alice Weidel, la colíder del partido de extrema derecha alemán Alternative für Deutschland (AfD), para felicitarla después de que la formación duplicara su apoyo con respecto a las últimas elecciones, quedando como segunda fuerza política.

Con más de 935.000 seguidores en TikTok, Weidel ha sido la candidata con mayor éxito en las redes sociales en los comicios del pasado fin de semana, donde AfD consiguió el 21% de los votos entre los ciudadanos de 18 y 24 años y el 20,8% en voto total. El partido de izquierda Die Linke, consiguió el 25% del voto entre los jóvenes, pero sólo el 8,8% en voto total. Con los horrores del nazismo considerados cada vez más cosa del pasado, esta generación ha crecido viendo partidos como la AfD en programas de televisión o en el parlamento —donde consiguieron sus primeros diputados en 2017—, por lo que se han normalizado hasta el punto de que ya no parecen tan radicales. Pese a apoyar abrumadoramente a los Verdes en 2019, el 16% de los votantes alemanes menores de 25 años votaron por la AfD en las elecciones europeas del año pasado, donde los partidos euroescépticos, antiinmigrantes y anti establishment lograron avances más que significativos. El 16% de los votantes alemanes menores de 25 años votaron por la AfD en las elecciones europeas del año pasado En Francia, el 30% del voto de los jóvenes fue para el partido de extrema derecha Agrupación Nacional de Marine Le Pen. Mientras tanto, el 21% de los votantes italianos de entre 18 y 34 años ayudó a que Hermanos de Italia, de la primera ministra Giorgia Meloni, obtuviera un fuerte mandato para impulsar su agenda. En España, Vox aumentó su participación entre los votantes menores de 25 años al 12,4%. Y la reducción de la edad para votar a 16 años en Austria, Bélgica y Malta y a 17 en Grecia no hizo más que acentuar esta tendencia.
Las redes afectan en la polarización
No es exclusiva del Viejo Continente. Según una encuesta reciente de CBS, los estadounidenses menores de 30 años no solo están divididos de manera uniforme entre los partidos, sino que son incluso más pro-Trump que los baby boomers mayores de 65. "Si hubiera sido la extrema derecha la que estuviera en el poder durante los últimos 10 o 15 años, los jóvenes también votarían en contra de ellos" Laura Serra, investigadora en el Observatorio de Psicología Electoral de la London School of Economics, asegura que las razones que llevan a las nuevas generaciones a apoyar a los partidos de extrema derecha se explican principalmente “por la precariedad económica y también por sentimientos antisistema, en la medida en que culpan a los gobernantes y a los partidos tradicionales de las condiciones en las que viven, no necesariamente por actitudes xenófobas, que tienden a ser aún más frecuentes entre los estratos de mayor edad de la población”. “En muchos sentidos, el creciente apoyo que los votantes jóvenes están mostrando a estos partidos es una forma de protesta, más que un apego genuino a sus ideales o un acuerdo con ellos”, matiza a este diario. “Si hubiera sido la extrema derecha la que estuviera en el poder durante los últimos 10 o 15 años y las condiciones socioeconómicas reflejaran las de hoy, los jóvenes también votarían en contra de ellos. Un ejemplo de ello es que en Alemania los dos partidos más exitosos entre los jóvenes (Die Linke y AfD) podrían considerarse antiestablishment, pero se ubican en extremos completamente opuestos del espectro ideológico político”, añade. Asimismo, recalca que las redes sociales han traído consigo “cambios significativos en la forma en que las personas perciben y discuten asuntos políticos”, y aunque los partidos y líderes de extrema derecha “definitivamente han sacado provecho de esto”, no cree que eso sea suficiente para explicar su creciente popularidad entre los jóvenes.

“Independientemente de su edad, la forma en que una persona responde a lo que ve en las redes sociales, el tipo de contenido que se le presenta y con el que interactúa, depende mucho más de sus propias actitudes preexistentes, contexto social y antecedentes socioeconómicos, que del atractivo real de cualquier partido”, matiza. Reino Unido se presenta como una excepción, ya que el Partido Laborista ganó las elecciones del año pasado por una mayoría aplastante y obtuvo más del 40% de los votos entre los jóvenes de 18 a 24 años. Serra lo achaca al hartazgo por el prolongado período de dominio de la derecha y el peculiar sistema electoral británico, que favorece el bipartidismo. “Los más jóvenes han vivido durante un período de profundos sentimientos "anti-Tory" que surgieron no solo del Brexit, sino también de la austeridad, los crecientes costos de la educación superior y las dificultades con la asequibilidad de la vivienda, que son las cuestiones que mencionan como principales prioridades para ellos”, apunta. Por su parte, la reacción contra la “ideología de género” ha sido también identificada como un factor clave en esta nueva tendencia, particularmente entre los hombres. En el estudio realizado por el Instituto de Investigación Generacional de Alemania, cuando se preguntó a los votantes primerizos si consideraban que la tendencia LGBTQ+ era “exagerada”, los que mostraron el mayor nivel de acuerdo fueron aquellos que planeaban apoyar a la AfD. Los cambios progresistas en torno a la igualdad de género, identidad de género y el movimiento #MeToo han desafiado las estructuras patriarcales, los roles de género y el estatus de los hombres en muchos aspectos de la sociedad y los partidos de extrema derecha intentan explotarlo estratégicamente.

Yascha Mounk, profesor en la Universidad Johns Hopkins en Washington y autor de The Identity Trap, asegura que, especialmente en los países anglófonos, la creciente obsesión por la identidad de grupo ha derivado en una rebelión contra la cultura 'woke' entre los más jóvenes, sobre todo entre los hombres. “Tal vez estén enojados por ser incluidos en el grupo de supuestos opresores debido a su masculinidad, su “identidad de género cis” o su “raza blanca”. O tal vez simplemente vean el lenguaje identitario de sus maestros y muchos de sus representantes como una distracción inútil de los problemas básicos, como la inflación, que realmente les preocupan”, apunta. En definitiva, aunque la extrema derecha es vista por muchos como una fuerza extremista, incluso antidemocrática, parece que el esfuerzo de “normalización” está dando resultados, sobre todo entre los nuevos votantes. Tarik Abou-Chadi, profesor de Política Europea en la Universidad de Oxford, cree que, a largo plazo, podría producirse incluso un cambio aún más radical. "En cuanto los partidos más tradicionales empiecen a renunciar al 'cortafuegos' o cordón sanitario, la extrema derecha empezará a canibalizar al centroderecha. Es muy probable que, en muchos o en la mayoría de los países europeos, los partidos de extrema derecha sean el principal partido de la derecha, o ya lo sean", afirma.


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Re: ELECCIONES
« Respuesta #17634 en: 27 de Febrero de 2025, 12:26:03 pm »
La pérdida de confianza en las autoridades, sumado a la ira por los excesos del feminismo radical y del woke, los problemas de una inmigración no integrada y el alto coste de vida, les lleva a prestar ahora su apoyo a partidos expertos en explotar esos agravios, por poco probable que sea que los resuelvan. La combinación de un débil crecimiento económico real y una inmigración récord preparó terreno a estas formaciones que critican a los progresistas de ambos lados del Atlántico por no cuidar primero de sus propios ciudadanos.

. . . un buen análisis, el problema es que la extrema derecha no tiene políticas que den solución a esta situación tan compleja, lo único que hace es aprovecharse de ellos para conseguir que sus mensajes simplones y sus mentiras calen en todos aquellos que se informan por las redes sociales en vez de por los canales de información tradicionales. . .

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Re: ELECCIONES
« Respuesta #17635 en: 27 de Febrero de 2025, 15:05:20 pm »
Aislar a la ultraderecha es un deber...


Austria forma un gobierno tripartito europeísta y deja fuera a la ultraderecha


¿Por qué es importante? El líder del partido conservador, Christian Stocker, será el nuevo canciller de Austria. El programa de gobierno se centrará en el endurecimiento de la política de asilo y medidas de ahorro para consolidar el presupuesto y reducir el déficit.
Las claves:
El FPÖ, que ganó las elecciones legislativas de finales de septiembre con casi el 29 % de los votos, se queda fuera del gobierno
Los tres partidos presentarían hoy ante el Parlamento el acuerdo de gobierno titulado "Hacer lo correcto ahora. Por Austria"
Austria forma un gobierno tripartito europeísta y activa el cordón sanitario a la ultraderecha
Austria forma un gobierno tripartito europeísta y activa el cordón sanitario a la ultraderechaEuropa Press
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laSexta.com
Madrid, 27 de febrero de 2025, 13:00
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Austria tendrá un gobierno tripartito compuesto por el partido conservador ÖVP, el socialdemócrata SPÖ y los liberales de Neos. Así lo anunciaron hoy, tras alcanzar un acuerdo entre estas tres formaciones europeístas.

El pacto establece un cordón sanitario contra la ultraderechista FPÖ, que ganó las elecciones legislativas de septiembre con casi el 29 % de los votos, pero no logró un acuerdo con los conservadores para formar gobierno.


Según medios locales, el líder del partido conservador, Christian Stocker, asumirá como nuevo canciller. Además, según ha recogido el diario 'Die Presse', el ÖVPy el SPÖ contaran con seis Ministerios cada uno, mientras que el NEOS tendría dos de estas carteras. Esta composición del Ejecutivo se seguirán debatiendo en los próximos días.

Programa de gobierno
Los tres partidos presentarán hoy ante el Parlamento su acuerdo de gobierno, titulado "Hacer lo correcto ahora. Por Austria", basado en el "consenso y el pragmatismo". De acuerdo con la agencia austriaca APA, el programa se centrará en el endurecimiento de la política de asilo y medidas de ahorro para consolidar el presupuesto y reducir el déficit, que en 2024 alcanzó el 4 %. El plan de coalición prevé un ajuste de más de 6.300 millones de euros en 2025 y de 8.700 millones en 2026.Con esto, buscan evitar un procedimiento sancionador de la Unión Europea contra Austria.


Entre las medidas migratorias y de integración que han puesto sobre la mesa, las partes han hablado de prohibir el uso del velo islámico a las niñas menores de catorce años, una decisión que han enmarcado en su paquete de medidas migratorias y de integración. Esto, según la coalición, tiene como objetivo "proteger a estas niñas de la segregación y la opresión" que implica llevar este tipo de velo religioso.

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Asimismo, los conservadores, socialdemócratas y liberales han dispuesto que los solicitantes de asilo cuyas peticiones hayan sido rechazadas sean "detenidos en centros específicos para evitar su fuga y garantizar su deportación", al tiempo que han abogado por frenar "cuanto antes" el flujo de familiares de solicitantes de asilo. Sin embargo, el programa también señala la necesidad de "disponer de alojamientos que cumplan con las necesidades de los menores migrantes".



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Re: ELECCIONES
« Respuesta #17636 en: 27 de Febrero de 2025, 22:08:43 pm »
Hitler nació en Austria, allí saben muy bien lo que es el fascismo y la extrema derecha. . .

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Re: ELECCIONES
« Respuesta #17637 en: 03 de Marzo de 2025, 01:14:32 am »
Ya estás intentando meter miedo como los medios rojeras, menos mal que este foro no lo lee ni Dios  :carcaj :carcaj :carcaj.

Aquí no va a haber un Brexit gobierne quien gobierne.

Sí nadie lo lee, no deberías preocuparte tanto por lo que se pone aquí  :matrix

¿Quién dice que me preocupa?

Es evidente que esto lo leen 4 gatos.

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Re: ELECCIONES
« Respuesta #17638 en: 03 de Marzo de 2025, 07:27:23 am »

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Re: ELECCIONES
« Respuesta #17639 en: 03 de Marzo de 2025, 10:27:04 am »
Esa es la foto fija de hoy. . . todavía queda legislatura, veremos qué capacidad tiene la izquierda a la izquierda del PSOE de reconstruirse y veremos las consecuencias en el próximo año de las políticas de Trump que abraza Abascal. . . y, sobre todo, que pasa con Valencia, sin esa Comunidad Feijoo no llega a la Moncloa puede que ni de la mano de Vox, así que queda tiempo, hay partido. . .

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