Hablan los militares de la Armada tras liberar un barco asaltado por piratas: “Los rehenes tenían víveres para 24 horas”
El comandante de la fragata 'Victoria' atiende a Vozpópuli tras liberar el petrolero asaltado por piratas: "Nos acercamos sin delatar nuestra posición"
Vozpópuli
Gonzalo Araluce
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Defensa
Publicado: 14/11/2025 ·04:45
Actualizado: 14/11/2025 · 04:45
La Armada española, con su fragata Victoria, se ha enfrentado con éxito a un nuevo episodio de piratería en el Índico; una operación especialmente sensible por la volatilidad de los asaltantes -para ellos, mucho que ganar, poco que perder- y porque en juego había 24 vidas, las de los rehenes, guarecidos en una cámara de seguridad del buque. Velocidad, sigilo y precisión fueron algunas de las claves del desenlace: así es como se liberó el petrolero Hellas Aphrodite de bandera maltesa, atacado cuando cubría el trayecto comprendido entre Sikka, en la India, y Durban, en Sudáfrica.
El capitán de fragata Jorge Fernández de Navarrete atiende a Vozpópuli desde aguas del Índico. Es el comandante de la Victoria. Habla entre el orgullo, por la actuación de todas las unidades implicadas en el rescate, y la satisfacción de haber encontrado a todos los secuestrados sanos y salvo: “En la sala donde estaban encerrados únicamente tenían víveres para 24 horas”, desvela, en conversación con este diario.
La fragata Victoria está integrada en la misión Eunavfor Atalanta, desplegada por la Unión Europea para garantizar la navegación en el Índico. España participa, además, con un avión del Ejército del Aire y del Espacio que opera desde Yibuti, mientras que el cuartel general de la misión se ubica en Rota (Cádiz). A bordo del buque hay un helicóptero embarcado SH-60B, un vehículo aéreo no tripulado (UAV) ScanEagle y un equipo de Operaciones Especiales, entre la dotación de más de 200 efectivos.
Su relato arranca el 6 de noviembre, cuando recibieron la alerta del ataque. Los piratas habían asaltado el petrolero a bordo de un esquife, armados con ametralladoras y lanzagranadas.
Pregunta. ¿En qué momento reciben la alerta del asalto pirata al petrolero de bandera maltesa?
Respuesta. Recibimos la información en la mañana del día 6 de noviembre, cuando navegábamos frente a la costa nordeste de Somalia, a unas 500 millas náuticas de la posición del ataque.
P. ¿Cómo actúan a partir de ese momento?
R. En cuanto recibimos la orden del Comandante de la Fuerza en la zona de operaciones, dependiente del Cuartel General Operacional, ubicado en Rota, nos dirigimos a máxima velocidad. Es cierto que teníamos por la proa una larga navegación y no sabíamos cuánto tiempo íbamos a emplear en esta operación; pero, en estos casos, lo prioritario es conocer cuanto antes qué está pasando realmente y decidir el plan que mejor se adapte a la situación.
La fragata Victoria, junto al buque atacado
P. Hábleme de la preparación de las unidades embarcadas en esa jornada de navegación ante cualquier posible escenario: helicóptero, dron, operaciones especiales...
R. Lo primero es subrayar todo mi reconocimiento y orgullo por el comportamiento de la dotación de la fragata y de los distintos medios embarcados. Todos han dado el 110%, han sido proactivos y han realizado un gran esfuerzo en la preparación, asumiendo que estábamos ante un desafío real y que la libertad de la tripulación del mercante dependía de sus acciones.
Respecto a su pregunta, en este caso lo más importante es facilitar que cada medio aporte, de forma coordinada, el máximo de sus capacidades. En primer lugar, el helicóptero nos permite ampliar los sensores del buque para localizar e identificar al mercante; el dron permite, de una forma discreta, visualizar qué está pasando en tiempo real. Finalmente, y una vez que se evalúan las condiciones y con todas las precauciones posibles, el equipo marítimo de operaciones especiales —conocido como SOMTU— entra en acción, disponiendo de todos los medios, incluida la fragata, en su apoyo.
P. Llegan hasta esta posición al sureste de Eyl, donde se ubica el petrolero de bandera maltesa. ¿Cómo se aproximan?
R. La aproximación es diferente en cada situación. En este caso, el Comandante de la Fuerza nos ordenó actuar de forma que no delatásemos nuestra posición hasta que tuviésemos clara la situación del mercante, de su tripulación y de los piratas. Con la escena bien definida, se lanzó el abordaje para liberar cuanto antes a los rehenes secuestrados en el mercante. Nos informaron de que en la sala donde estaban encerrados —llamada ciudadela— únicamente tenían víveres para 24 horas, tiempo que ya había trascurrido.
P. ¿Quiénes son los primeros en acceder al petrolero y cómo lo hacen?
R. Una vez que se dan las condiciones y con los medios de la fragata en apoyo, el equipo marítimo de operaciones especiales (SOMTU) es el primero en acceder al petrolero. En esta ocasión, accedieron por medio de fast-rope [deslizándose por cuerdas] desde el helicóptero. Hicieron un trabajo impecable, rápido y seguro, actualizando periódicamente la situación al mando. Aunque conozco bien a este equipo, ya que he actuado con ellos anteriormente en ejercicios, confirmé que soy un privilegiado por contar con esta unidad a bordo. Desde que comenzaron la inserción supe que iban a tener éxito.
Efectivos de la Armada, a bordo de la Victoria
P. ¿Qué ocurrió con los piratas?
R. Cuando los piratas fueron conscientes de que no podían controlar la navegación del mercante ni acceder al compartimento donde se resguardó la tripulación, tras saquear camarotes y zonas comunes, abandonaron el mercante. Para nuestra operación, lo importante era asegurar que no permanecía ningún pirata a bordo y proceder a la liberación. Todos nuestros medios estaban centrados en proporcionar seguridad al equipo de operaciones especiales, especialmente durante la inserción y los primeros movimientos dentro del buque
P. ¿Cuál es el protocolo a bordo una vez se accede?
R. La primera misión es asegurar el barco, revisar los compartimentos y asegurar que no hay piratas o no suponen un riesgo por haberlos detenido. Hasta que esto no se realiza, no se puede proceder a la liberación de los rehenes. Tras estas acciones iniciales, que son las más demandantes, el SOMTU es relevado por el equipo de abordaje de la fragata Victoria, que apoya a la tripulación del buque en la reactivación de todos los servicios para que pueda reanudar, cuanto antes, su libre navegación y volver así a la normalidad.
P. ¿Cómo les reciben los 24 tripulantes que se encuentran en la ciudadela?
R. Nos recibieron con la alegría de quien lleva 32 horas encerrado en una habitación, racionando la comida porque no sabían cuánto tiempo tendrían que aguantar, y con el miedo de que los piratas les obligasen a salir de la zona restringida. Tengo que destacar que, en este caso, la reacción de toda la tripulación del mercante fue totalmente adecuada, porque todos se encerraron en la zona restringida y mantuvieron una comunicación permanente con su armador.
Según nos comentaron, los piratas intentaron obligarles a salir, pero el capitán controló la situación y no dio opción a que nadie abandonase la cámara. Esta decisión fue la clave para acelerar la misión, pues sabíamos que toda la tripulación estaba segura y comunicada. Eso nos permitió realizar nuestras acciones para conseguir la liberación de los marinos secuestrados, que agradecieron enormemente a nuestros militares la rapidez con la que habíamos actuado.
El comandante de la Victoria, Fernández de Navarrete