Autor Tema: ¿Inherente al cargo?  (Leído 51747 veces)

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Re:¿Inherente al cargo?
« Respuesta #540 en: 20 de Abril de 2018, 06:59:06 am »
Echa un vistazo al Tweet de @ElHispano77: https://twitter.com/ElHispano77/status/987074695861342209?s=08

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Re:¿Inherente al cargo?
« Respuesta #541 en: 07 de Mayo de 2018, 13:49:16 pm »

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Re:¿Inherente al cargo?
« Respuesta #542 en: 08 de Mayo de 2018, 02:10:09 am »
Bien mayorcitas y en la estación de autobuses de Málaga, y no menores en un colegio,  como se decía por ahí.

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Re:¿Inherente al cargo?
« Respuesta #543 en: 08 de Mayo de 2018, 07:40:17 am »
Una pelea entre mujeres acaba con una agresión a un policía en Málaga

Las tres mujeres han sido detenidas por una trifulca en las inmediaciones de la estación de autobuses este domingo.

Tres mujeres fueron arrestadas este pasado domingo por la Policía Nacional tras una pelea que se produjo en las inmediaciones de la estación de autobuses de Málaga capital. Un vecino alertó a la Policía de una trifulca entre varias mujeres y cuando llegaron los agentes para intervenir fueron objeto de agresión por parte de las mujeres, agrediendo dos de ellas a uno de los policías que intervino. Las detenidas son una mujer de 50 años y su hija, de 30 años, y otra mujer, también de 30 años.

Las tres mujeres fueron arrestadas por un presunto delito de atentado a agente de la autoridad.

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Re:¿Inherente al cargo?
« Respuesta #544 en: 22 de Mayo de 2018, 10:14:36 am »


un agente explica la paliza a cinco policías en Linares (Jaén)
Audio de la paliza: "El Pechuga le ha pegado una patada en los huevos a un policía local"
70 miembros de un clan gitano rodearon a los policías que trataban de detener a su líder

Vanesa Lozano / Luis Rendueles
Madrid - Miércoles, 02/05/2018 | Actualizado el 03/05/2018 a las 12:48 CEST   

Audio de la batalla campal con los Pechuga, desde un coche z policial. / periodico
https://www.elperiodico.com/es/sucesos-y-tribunales/20180502/pechuga-patada-huevos-policia-local-6795704

"Ha sido un desastre… El compañero dice que ha vuelto a nacer, se me están poniendo los pelos de punta. El momento cuando el compañero ha pedido apoyo, que se le iba la voz… en fin… fatal. Una puta mierda". Así describe uno de los policías de Linares (Jaén) la paliza que propinó a cinco de sus compañeros y en la que el intervino para mediar, el clan de 'el Pechuga'. Su líder, ahora encarcelado, es un hombre que fue detenido por homicidio en 2005 y dirige el grupo de 'los alicantinos', con antecedentes por narcotráfico, robo con fuerza y extorsión.

El agente que relata la agresión tuvo que socorrer a sus compañeros el pasado sábado cuando se toparon con 'el Pechuga' en un control en la estación de Linares-Baeza, después de que este se saltara un ceda el paso circulando con su coche a gran velocidad. Los policías le dieron el alto y acabaron siendo rodeados y agredidos "en cuestión de pocos minutos" por unas setenta personas.
"Treinta, cuarenta, cincuenta gitanos..."

Tras el suceso, el policía que acudió con refuerzos envió a otros compañeros un mensaje de audio, al que ha accedido EL PERIÓDICO, para informarles de lo ocurrido: "Han llegado un montón de gitanos, los han rodeado, les han pegado un palizón. Nos han pedido apoyo, hemos bajado escopeteados. Cuando hemos llegado habían allí 30 o 40 o yo qué sé o 50 gitanos. El hijo fuerte del pechuga tenía cogido a un compañero del pescuezo y allí pegándoles un palizón todos. Ya me he metido yo. He sacado de allí unos cuantos".

El relato del agente da cuenta de los momentos de tensión que vivieron los policías, después de que 'el Pechuga' y su grupo trataran de quitarles las armas y los medios de comunicación para que no pudieran pedir ayuda, según fuentes policiales: "Qué hijos de puta, la virgen, nos hemos visto allí fatal, nos hemos visto fatal. Se ha liado una del copón. Nos han tirado hasta piedras, el compañero ha pegado varios tiros (al aire), a otro el pobre lo han cogido 'el Pechuga' padre y se ha puesto a estrangularlo en el suelo. A otro compañero le han tirado un… con un palo le han hecho una brecha en el ojo, luego 'el Pechuga' (…) le ha pegado una patada en los huevos a un policía local".
A la cárcel

'El Pechuga' y uno de sus hijos ya están en prisión y el juez ha prohibido a los otros cinco hombres que fueron detenidos la entrada en la localidad, así como acercarse a la casa de uno de los agentes que vive en la zona, que ha sido amenazado, según ha podido saber este diario. Los policías aún se recuperan de las lesiones. A uno de ellos le fracturaron la clavícula, otro terminó con un derrame en un ojo y tres más sufrieron contusiones.

Del testimonio  grabado por el agente se deduce que pudo ser aun peor: "Estábamos seis tíos y cuatro de Policía Local… Es que había ochenta personas allí sabes, tirando piedras. No podíamos barajarlos a los hijos de puta estos. Nos han atrancado los zetas en Vista Alegre, nos han puesto dos coche detrás. Ha habido uno que ha dicho: ¡Vamos a por las cacharras! En fin, ha sido…". El policía concluye: "Menos mal que no ha salido ninguna navaja por allí porque esto ha podido ser un desastre".

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Re:¿Inherente al cargo?
« Respuesta #545 en: 26 de Junio de 2018, 09:25:05 am »
A la Guardia Civil le pierden el respeto, y no sólo en Alsasua: La Benemérita ha contabilizado más de 12.628 agresiones entre 2012 y 2017



La reciente agresión de radicales de Alsasua a Guardias Civiles, cuya condena hemos conocido hace escasas fechas, no es ni mucho menos la única que soporta la Benemérita, aunque mediáticamente haya sido la más espectacular. Las cifras que se manejan en el Ministerio de Interior demuestran que los Agentes de este Cuerpo ya ‘no asustan’ como antes: desde 2012 hasta 2017 hay contabilizados nada menos que un total de 12.628 casos de agresiones. Sorprende especialmente el alto nivel agresivo hacia la Guardia Civil en Navarra, sobre todo cuando se contabilizan muy pocas agresiones en el País Vasco (cero en Guipúzcoa). En definitiva, que a la Guardia Civil se le está perdiendo el respeto.

El pasado 1 de junio se dio a conocer la sentencia por la agresión a dos Guardias Civiles y de sus novias en un Bar de Alsasua (Navarra); una sentencia que descartó la vinculación con el terrorismo callejero, según concluyó la Audiencia Nacional, aunque, en cambio, sí se reconoce probada la paliza a las cuatro víctimas por el citado grupo radical. Un ataque “movido por la animadversión y menosprecio” a los efectivos del Instituto Armado, según detalla el citado Tribunal, que condena por ello a los ocho acusados a penas que oscilan entre los 2 y 13 años de prisión. La Fiscalía pedía hasta 62 años y medio de cárcel.

En la gravísima agresión de Alsasua, los Magistrados consideraron probados los delitos de atentado a los Agentes de la Autoridad, lesiones, desórdenes públicos y amenazas. Pero la Sección Primera de la Sala de lo Penal rechazó que la finalidad fuese terrorista. “No podemos dar por probado en este caso que exista una vinculación real y verdadera de los procesados con ETA”, recalcaron los Jueces, que también tenían en cuenta en su valoración la edad de los acusados. “Ni siquiera eran mayores de edad cuando, en el año 2011 o 2012, la banda terrorista manifestó que abandonaba la lucha armada”. “Es difícil imaginar que hubieran asumido este ideario con dicha edad y, manteniéndolo en el tiempo, tuvieran alguno de los propósitos que describe el artículo 573 del código penal [relacionado con el terrorismo] cuando realizaron los actos”, reza la sentencia.

No hay terrorismo, sino pérdida de respeto a la Guardia Civil
Esa sentencia, que ha levantado ríos de tinta, sobre todo porque desde algunos sectores se pedían penas por terrorismo para los agresores navarros, forma parte de un hecho que se extiende por toda España: la pérdida de respeto del ciudadano de a pie hacia la Guardia Civil. Eso demostrarían, al menos, los datos de agresiones recopilados por el Ministerio del Interior a los que ha tenido acceso Extraconfidencial.com.

Resulta que entre los años 2012 y principios de 2017 -última fecha con datos oficiales cerrados-, los Guardias Civiles han tenido que soportar en el conjunto del Estado español un total de 12.628 agresiones de todo tipo; violencia física que, aunque ha ido descendiendo lentamente con los años, podría demostrar que o aumentan los casos de delincuentes cada vez más despreocupados por agredir a agentes, o que se ha perdido el miedo que se le tenía a la guardia civil, o ambas cosas a la vez.

Pero los datos, que son dignos para un estudio sociológico, son terroríficos para la fama de la Benemérita. En 2012 se registraron 2.964 denuncias por agresiones a Agentes de la Guardia Civil, según los datos en poder de este periódico; en 2013, la cifra fue de 2.798 agresiones de distinto grado; en 2014, las agresiones fueron de 2.373; en 2015 bajaron a 1.819 agresiones, cuyo número se mantuvo en 1.835 en 2017 y se quedó en 839 en el primer trimestre de 2017, último año para el que se tienen datos oficiales tan precisos.

Ahora bien, analizando aisladamente los resultados globales de este cuadro, se demuestra cómo las agresiones hacia los Agentes eran mucho mayores (casi 3.000), en la época en la que el PP accedió al Gobierno; es decir, que el Ejecutivo de Rajoy -que no se formó hasta principios de 2012-, arrastraba ya una mala imagen de la Benemérita que se había creado en toda la etapa del Gobierno de Rodríguez Zapatero, entre 2004 y 2011. De ahí que en 2012 continuara una línea ascendente de digamos desprecio hacia la Guardia Civil, pero que se cambiara en sentido descendente por las sucesivas políticas de los ministros de Interior para acabar con esa situación. Eso explicaría que la cifra de violencia hacia los agentes se fuera rebajando paulatinamente a lo largo de los últimos años.

No hay agresiones por cuestiones territoriales
En cuanto al elevado número de las agresiones, un análisis territorial de las mismas ofrece datos realmente preocupantes. Por ejemplo, podría pensarse que el mayor número de agresiones se hallan ubicadas en el País Vasco o en Cataluña por razones territoriales obvias, pero no es así, como demuestra la estadística a la que hemos tenido acceso.

Por ejemplo, en el periodo de tiempo considerado, en Guipúzcoa, zona abertzale por excelencia, no se produjo ni una sola agresión a ningún miembro de la Benemérita, y en las otras provincias vascas, Vizcaya y Álava, apenas se contabilizaron en esos años un total de 23 agresiones en el conjunto de las dos provincias. Sin embargo, en Navarra se dieron 108 agresiones como la que sufrieron los dos guardias civiles y sus novias citadas arriba.

Ése es un dato importante, que demuestra que las agresiones a la Guardia Civil no lo son en los sitios conflictivos. Por seguir con el ejemplo, en Cataluña, antes del referéndum progolpista del 1-O, sólo se habían registrado en total 43 agresiones a agentes desde 2012, infinitamente menos que en Madrid, donde el total de esos años fue de 1.242 ataques sufridos por miembros de la Guardia Civil por parte de los ciudadanos. Y en Madrid, obviamente, no existen tensiones separatistas. Esos datos son similares en otras zonas de España que tampoco promueven ninguna problemática territorial, lo que demuestra que a la Guardia Civil se le está perdiendo el respeto, o incluso el miedo.

Por ejemplo, el miedo parece que se está quitando en Ciudad Real, donde se mantenía un nivel de agresiones a Guardias Civiles que iba de los 36 casos de 2012 a los 22 de 2016. Pero algo ha pasado, que sólo en el primer trimestre de 2017 los ciudadrealeños parecen haberse desquitado de tanta ‘bonanza’ y se enfrentaron en 90 ocasiones en tres meses a la Guardia Civil. Son cifras que destacan mucho, como la de Huelva, con 56 enfrentamientos en esos mismos tres meses, pero con una situación especialmente conflictiva desde 2102.

La existencia de furtivos, contrabandistas y narcos podría explicar el caso de los onubenses, lo mismo que en Cádiz, cuyas cuotas de peleas con los Guardias alcanzan límites históricos: 197 agresiones a la Guardia Civil en 2012; 165 en 2013; 163 en 2014; 97 en 2015, y 118 en 2016. Ahora, las cifras incluso han aumentado al incrementarse exponencialmente el contrabando de tabaco y el tráfico de drogas en todo el Campo de Gibraltar, especialmente en la bahía de Algeciras, como ya informó este periódico.

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Re:¿Inherente al cargo?
« Respuesta #546 en: 27 de Junio de 2018, 00:53:53 am »
Citar
No hay agresiones por cuestiones territoriales
En cuanto al elevado número de las agresiones, un análisis territorial de las mismas ofrece datos realmente preocupantes. Por ejemplo, podría pensarse que el mayor número de agresiones se hallan ubicadas en el País Vasco o en Cataluña por razones territoriales obvias, pero no es así, como demuestra la estadística a la que hemos tenido acceso.

Por ejemplo, en el periodo de tiempo considerado, en Guipúzcoa, zona abertzale por excelencia, no se produjo ni una sola agresión a ningún miembro de la Benemérita, y en las otras provincias vascas, Vizcaya y Álava, apenas se contabilizaron en esos años un total de 23 agresiones en el conjunto de las dos provincias. Sin embargo, en Navarra se dieron 108 agresiones como la que sufrieron los dos guardias civiles y sus novias citadas arriba.

Ése es un dato importante, que demuestra que las agresiones a la Guardia Civil no lo son en los sitios conflictivos. Por seguir con el ejemplo, en Cataluña, antes del referéndum progolpista del 1-O, sólo se habían registrado en total 43 agresiones a agentes desde 2012, infinitamente menos que en Madrid, donde el total de esos años fue de 1.242 ataques sufridos por miembros de la Guardia Civil por parte de los ciudadanos. Y en Madrid, obviamente, no existen tensiones separatistas. Esos datos son similares en otras zonas de España que tampoco promueven ninguna problemática territorial, lo que demuestra que a la Guardia Civil se le está perdiendo el respeto, o incluso el miedo.

Por ejemplo, el miedo parece que se está quitando en Ciudad Real, donde se mantenía un nivel de agresiones a Guardias Civiles que iba de los 36 casos de 2012 a los 22 de 2016. Pero algo ha pasado, que sólo en el primer trimestre de 2017 los ciudadrealeños parecen haberse desquitado de tanta ‘bonanza’ y se enfrentaron en 90 ocasiones en tres meses a la Guardia Civil. Son cifras que destacan mucho, como la de Huelva, con 56 enfrentamientos en esos mismos tres meses, pero con una situación especialmente conflictiva desde 2102.

Menudo iluminado el que ha escrito eso, que alguien le explique que en el PV y Cataluña hay muchas menos agresiones a GCs, porque son las únicas CCAA en las que las FFCCSE no realizan funciones de SC.

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Re:¿Inherente al cargo?
« Respuesta #547 en: 03 de Julio de 2018, 18:25:43 pm »
SIN MEDIOS CONTRA YIHADISTAS Y "BLACK BLOCS"

Víctimas de asesinatos, agresiones y suicidios: así es ser policía en Francia


LUIS RIVAS. PARÍS
Noticias de Francia
Emmanuel Macron
Estado Islámico
03/07/2018 17:35 - Actualizado: 03/07/2018 17:46
Falta de medios, malestar, desmoralización, depresión… Las fuerzas del orden francesas viven una auténtica crisis, según desvela una comisión del Senado que se ha sumergido durante seis meses en el trabajo cotidiano de policías y gendarmes.

En Francia triunfan series de televisión en las que policías conducen vehículos de lujo y viven en apartamentos en los mejores barrios de la capital. Nada más lejos de la realidad que vive de la mayoría de los miembros de las fuerzas del orden. Esa realidad son los Renault Kangoo, con más de 200.000 kilómetros en su motor, persiguiendo a delincuentes que se desplazan en Porsche Cayenne o Range Rover robados para la ocasión. El informe del Senado, cuyo resultado publicó este martes 'Le Figaro', también señala que algunos coches de la policía trabajan con la sirena averiada, o que las nuevas armas utilizadas en la lucha antiterrorista no caben en el maletero.


Basta echar un vistazo a las redes sociales para descubrir las fotos que publican los funcionarios de la policía sobre el estado de muchas comisarías: retretes destrozados y sin agua, instalación eléctrica a la vista de todos, ausencia de aire acondicionado o calefacción, ratas compartiendo el espacio con rateros…

Un policía francés pasa la mayoría de su tiempo de trabajo en una mesa, haciendo labores burocráticas que servirán para las estadísticas de sus jefes, pero que no tendrán impacto alguno en la seguridad ciudadana. Esa labor implica la necesidad de material de oficina, pero los folios son escasos y no digamos la tinta de las fotocopiadoras. Hasta hace poco, firmas comerciales del vecindario se hacían algo de publicidad ofreciendo a las comisarías cuadernos y bolígrafos con sus logos y nombres. Pero una nueva norma lo prohíbe. Al menos, todavía no está vetada la posibilidad de hacer fotocopias en el supermercado más cercano o en el propio Ayuntamiento del distrito.



Para ir a ese supermercado necesitará el calzado oficial que le entrega la administración policial. Pero los zapatos y los cinturones oficiales son de tan mala calidad que prefieren pagárselos ellos mismos.

La penuria afecta también a la propia seguridad del policía y del ciudadano. Para hacer prácticas de tiro, los policías franceses solo cuentan con 60 balas al año. Lejos del entrenamiento que las series de TV y las películas de cine enseñan, como si esa práctica fuera diaria.

Los atentados terroristas, el odio al policía fomentado por la ultraizquierda, la multiplicación de la violencia en los “barrios calientes”, la impunidad de los delincuentes menores y la ausencia de una respuesta penal a la medida exasperan a un colectivo que, a la falta de medios debe añadir algo mucho peor: haberse convertido en el objetivo de terroristas islamistas radicales y de la extrema izquierda violenta. Los primeros han acabado con la vida de policías y gendarmes; los segundos han quemado y herido gravemente a otros, aunque su objetivo confesado era el mismo: “Hacerse un poli”.


El abogado especializado en asuntos policiales, Thibaut de Montbrial, denuncia que “hay una parte de la población en guerra contra la policía”

La policía recibió un homenaje popular espontáneo tras los atentados de enero de 2015. Todos recordamos los aplausos que los manifestantes dedicaron a gendarmes y policías en los días posteriores a los asesinatos en la sede de Charlie Hebdo o en la tienda judía asaltada por Amedy Culibaly. Pero la situación cambió en poco tiempo.

El hecho que provocó la gran conmoción entre las fuerzas del orden fue el asesinato de una pareja de policías en su domicilio, ante su hijo de tres años, por el yihadista Larossi Abballa, el 13 de junio de 2016. El asesino seguía así las órdenes del autodenominado Estado Islamico, que propugnaba acabar con la vida de policías. Desde entonces, policías y gendarmes temen por sus familias. Sobre todo, después de descubrir que una mujer, fichada “S” como posible islamista radical, detenida tras el asesinato de la pareja, tenía en su poder un pendrive con los datos personales de 2.626 miembros de las fuerzas de seguridad.

Ceremonia por el agente asesinado Jean-Baptiste Salvaing y su pareja Jessica Schneider, en Versalles, cerca de París. (Reuters)

El último atentado contra la gendarmería fue el llevado a cabo en Carcasonne, en marzo pasado, por el islamista radical Raduan Lakdim, que disparó a un grupo de gendarmes desde un vehículo robado. Hirió a uno de ellos. El terrorista asesinó antes al dueño del coche y mató a otras personas en el supermercado en el que se refugió. Un comandante de la Gendarmería fue degollado por Lakdin después de intercambiarse por una rehén.

Las manifestaciones de policías -y también de las parejas de los agentes- no se centran solo en la falta de medios, sino en la desconsideración hacia su labor. Las manifestaciones contra la reforma de la Ley de Trabajo iniciada por el socialista François Hollande dieron lugar a una explosión de violencia brutal de miembros de los “Black Blocs” y otras organizaciones ultraizquierdistas contra las fuerzas de seguridad. Policías rociados con productos inflamables, apaleados y en algunos casos perseguidos, temieron por su vida, ante la pasividad del Gobierno, que pretendía que la violencia callejera desprestigiara la protesta sindical.

Hollande pasará también a la historia de la demagogia de la comunicación gracias a su visita a un presunto delincuente que presuntamente fue violado con la porra de un policía. El Jefe del Estado necesitaba esa foto con “la víctima de la banlieue”. No acudió, sin embargo, al hospital donde un policía se recuperaba -en las mismas fechas- de las quemaduras que le causó el cóctel Molotov de un manifestante.

Los abuelos de la yihad: cuando debes salvar a tu nieto
Paula Rosas. París

Guillaume Labeau es un policía de la “brigada anticrimen” de una ciudad “sensible” cercana a París, que volcó su enfado escribiendo el libro 'Colère d’un flic' ('La Rabia de un poli'), en noviembre del año pasado. En su relato, Labeau describe cómo compañeros suyos casi mueren carbonizados dentro de su vehículo, tras ser atacados por una banda de jóvenes delincuentes de la zona. Denuncia también las emboscadas continuas y las agresiones que sufren los policías en los guetos, que se han convertido en zonas de venta de drogas y refugio de delincuentes. Y subraya la violencia y los hechos delictivos protagonizados por de los menores de 18 años, que saben que los jueces les dejarán libres en pocas horas, para seguir trapicheando y amenazando a vecinos y comerciantes de su propio barrio. El abogado especializado en asuntos policiales, Thibaut de Montbrial, denuncia que “hay una parte de la población en guerra contra la policía”.

A la hostilidad en la calle, policías y gendarmes deben añadir un ritmo laboral que la comisión del Senado juzga ”penoso y desestructurante”. Los policías libran un fin de semana de cada seis. En lo que va de año, 17 policías y 16 gendarmes se han quitado la vida. En 2017, el total de suicidios fue de 68 entre los dos cuerpos. Que un miembro de las fuerzas de seguridad se pegue un tiro en su casa o en la comisaría ya no es noticia.


Desde 2015, el presupuesto de las fuerzas del orden y el número de plazas ha ido en aumento. Pero los afectados creen que, además de insuficiente, las medidas financieras deben de ir acompañadas de otras acciones que valoren el trabajo de policías y gendarmes, cuya jerarquía vive alejada de sus problemas cotidianos y obsesionada con la opinión de sus responsables políticos.


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Re:¿Inherente al cargo?
« Respuesta #548 en: 04 de Julio de 2018, 03:16:01 am »
Como a ellos nos les toca el tema pues eso.....
a tomar puñetas otros

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Re:¿Inherente al cargo?
« Respuesta #549 en: 19 de Diciembre de 2018, 06:35:02 am »


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« Respuesta #550 en: 03 de Enero de 2019, 17:16:09 pm »
Salvaje agresión a la policía en Zizur: varios jóvenes linchan a dos agentes cerca de una bajera



Los hechos ocurrieron durante la Nochevieja, entre las 3 y las 4 de la madrugada, en las proximidades de una bajera que estaba ocasionando molestias al vecindario

Vista de Zizur Mayor junto al puente de la Autovía a Estella.
Vista de Zizur Mayor junto al puente de la Autovía a Estella. 
NAVARRA.COM
03 Enero, 2019 - 10:24
   JÓVENES POLICÍA AGRESIÓN ZIZUR NOCHEVIEJA

 
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El año 2019 no comenzó bien para los agentes de la comisaría de Zizur Mayor.


 
Al parecer, un grupo de jóvenes 'aprovechó' la Nochevieja y golpeó a varios agentes del municipio próximo a Pamplona.

En concreto, las víctimas fueron el jefe del servicio y otro policía que trabajan en esa primera noche del año y que acudieron, ante quejas vecinales, a una bajera.

Allí, las disputa fue a más y tras intentar encerrar a los agentes en el propio local, finalmente acabaron propinándoles varios puñetazos y patadas en plena calle.

Tales fueron los instantes de tensión vividos, que uno de los agentes se vio obligado a sacar su arma reglamentaria para contener a alguno de los agresores y arrestarle.

Ante tal ataque, las reacciones de otros compañeros de profesión no han tardado en llegar y, por ejemplo, la Policía Municipal de Pamplona han mostrado su "total apoyo" a estos policías que fueron agredidos.

A través de un breve comunicado, el cuerpo policial de la capital navarra ha señalado que su trabajo "es el de garantizar la seguridad y la convivencia ciudadana, y actitudes de auténtico matonismo como las vividas en Zizur no son admisibles".

"Todos los cuerpos policiales, y muy especialmente las Policías Municipales, tenemos un compromiso público con la ciudadanía para garantizar la seguridad y mejorar la calidad de vida facilitando la convivencia", han señalado en su escrito.

Así, los agentes pamploneses han "repudiado la salvaje agresión" y han animado a todos los profesionales policiales a "seguir trabajando para la ciudadanía a favor de la convivencia".

Por su parte, el sindicato CSIF también ha evidenciado su "condena más rotunda" y ha mostrado su "apoyo y deseo de recuperación" a los dos policías agredidos.

Además, han aprovechado para reclamar a la autoridades para que "velen por la seguridad de aquellos que son sus delegados en la calle".

En este sentido han recordado que, el pasado 31 de diciembre, reclamaron al Gobierno de Barkos algunas medidas especiales para la Policía Foral como una dotación suficiente de efectivos, la formación o los medios materiales para que puedan desarrollar sus funciones.

"Hoy las reiteramos e interpelamos a los alcaldes para que hagan lo mismo con sus policía municipales", han asegurado en el comunicado enviado.

Asimismo, han pedido que el Ayuntamiento de Zizur Mayor anule la licencia de este local "por la evidencia de su desobediencia a la alcaldía a través de su policía", así como por la "agresión materializada y la tentativa de algo peor".

El sindicato navarro también ha solicitado que el propio Consistorio, liderado por Jon Gondán (Geroa Bai) se persone judicialmente contra estos agresores.

“Agresiones como esta y vecinos que las llevan a cabo sobran en nuestro municipio y no representan a la mayoría de la sociedad zizurtarra. Esperamos la pronta recuperación de los dos policías heridos, a quienes enviamos nuestro apoyo y solidaridad, que hacemos extensiva además a todo el cuerpo de Policía Municipal de Zizur Mayor”, ha señalado el alcalde de Zizur Mayor, Jon Gondán a través de un comunicado remitido este jueves a los medios.

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Re:¿Inherente al cargo?
« Respuesta #551 en: 30 de Agosto de 2020, 13:01:48 pm »

Se disparan a 83 las agresiones a policías locales en Bilbao



Los agentes son los empleados municipales más expuestos./e. c.

Expertos atribuyen el aumento de ataques a agentes el año pasado a la «pérdida de respeto a la autoridad» y a la «laxitud de las leyes» vigentes