Autor Tema: Pongamos que hablo de Madrid  (Leído 91769 veces)

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #360 en: 10 de Febrero de 2015, 15:32:54 pm »

La adicción al sexo de Felipe IV: el Rey que tuvo 46 hijos, pero solo dejó un heredero

César Cervera@C_Cervera_M / Madrid

Día 10/02/2015 - 08.23h

National Gallery de Londres
 .
Retrato de Felipe IV, por Diego Velázquez

El Monarca tenía el perfil de «un sexoadicto anónimo y promiscuo». Fruto de su relación con la actriz María Inés Calderón nació el célebre Don Juan José de Austria

Nadie sabe el número exacto de hijos que tuvo Felipe IV de Habsburgo fuera de sus dos matrimonios. Entre 20 y 40 se mueven las cifras más exageradas, pero ninguno de sus contemporáneos tuvo el atrevimiento de contar los resultados de su promiscuidad sexual. Paradójicamente, el Rey que más hijos ha tenido en la historia de España, 13 legítimos, murió sin ser capaz de dar más heredero varón que el enfermizo Carlos II. Un castigo casi bíblico para un Monarca –culto, inteligente, amigo de Velázquez y gran mecenas del arte–, que desatendió los asuntos de su reino hasta que éste comenzó a desmoronarse. Para entonces era demasiado tarde.

Muestra el comportamiento de «un sexoadicto anónimo y promiscuo»
Tras un breve reinado marcado para las treguas y las maniobras diplomáticas, la repentina muerte de Felipe III dio paso al periodo de Felipe IV, señalado por la alta nobleza como el retorno a los éxitos de los primeros Austrias españoles. Pero nada más lejos de la realidad, Felipe IV fue un Rey despreocupado, pasmado por los placeres de la carne, que delegó en validos el gobierno del entonces mesiánico Imperio Español. Según describe José Deleito y Piñuelo, autor de «El Rey se divierte», el príncipe desarrolló su obsesión por el sexo «con los primeros hervores de la adolescencia, cuando cabalgó sin freno por todos los campos del deleite, al impulso de pasiones desbordadas». Y lo hizo asistido e impulsado por un gentilhombre, el Conde Duque de Olivares, que con el cambio de reinado pasó a ejercer el máximo poder hasta 1643. Mientras tanto, el joven Monarca empeñó su tiempo al libertinaje, a la caza y a las correrías nocturnas por las calles madrileñas.
En palabras del psiquiatra Francisco Alonso-Fernández, que dedicó un estudio a la vida personal de los Habsburgo españoles, Felipe IV muestra el comportamiento de «un sexoadicto anónimo y promiscuo». El denominador común de todas las mujeres elegidas, donde no hacía distinción social, es la escasa duración en el tiempo de las relaciones. Entre la larga lista de amoríos de este licencioso Monarca se encontraban mujeres de toda clase y condición: casadas o viudas, doncellas, damas de alta alcurnia, monjas y, por su puesto, también actrices.


El Rey acostumbraba a frecuentar de incógnito los palcos de los teatros populares de Madrid, como El Corral de la Cruz o El Corral del Príncipe, en busca de aventuras amorosas. En una de estas incursiones, Felipe IV conoció a una joven actriz llamada María Inés Calderón, a quien apodaban «la Calderona», y la cual había mantenido también relaciones con el duque de Medina de la Torres. El Monarca quedó admirado por la belleza de la joven y, con la excusa de felicitarla por su actuación, pidió reunirse en privado con ella.
 
Don Juan José de Austria, «hijo de la tierra»

El niño que nació fruto de esta relación fue bautizado como «hijo de la tierra» (la forma en que se inscribían en el libro de bautizados a los hijos de padres desconocidos) en la parroquia de los Santos Justo y Pastor, actuando como padrino un caballero de la Orden de Calatrava, ayuda de cámara del Rey. Conocido como Don Juan José de Austria, este hijo de Felipe IV terminó convirtiéndose en una de las figuras políticas más importantes del reinado de su hermanastro Carlos II. Por su parte, «la Calderona» ingresó pocos años después del parto en el monasterio benedictino de San Juan Bautista en Valfermoso de las Monjas, Guadalajara. Fue abadesa entre los años 1643 y 1646.

La adicción al sexo de Felipe IV: el Rey que tuvo 46 hijos, pero solo dejó un heredero

Museo Nacional del Prado
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Retrato de Juan José de Austria, anónimo madrileño del siglo XVII

Y pese a su activa vida sexual fuera del matrimonio, Felipe IV no escatimó vigor sexual en dar herederos legítimos a la Monarquía hispánica. En 1615 se casó con Isabel de Borbón, la hija del Rey de Francia, con quien había sido prometido a la edad de 6 años. Fruto de este matrimonio nacieron siete hijos, de los cuales solo dos llegaron a adultos. Uno de estos fue Baltasar Carlos, que incluso juró antes las Cortes castellanas como heredero antes de fallecer repentinamente a los diecisiete años a causa de la viruela. La otra hija superviviente, María Teresa de Austria y Borbón, vivió 47 años y fue Reina consorte del Rey Luis XIV de Francia.




Extravió a su hijo, a su hermano Fernando y a su esposa en el mismo lustro
Precisamente, la muerte del Príncipe de Asturias llegó en el peor momento de la vida de Felipe IV. Además de perder Portugal, la guerra contra Francia, la de Flandes y por poco los Condados catalanes, Felipe IV extravió a su bizarro heredero cuando su mujer y su hermano el Cardenal Infante Fernando –otro posible candidato a la sucesión– también habían fallecido en ese mismo lustro. A partir de entonces, el Monarca, que había evitado incurrir en consanguineidad cansándose con una princesa francesa, tuvo que improvisar una solución de urgencia y recurrió a la opción más a mano. La elegida para contraer matrimonio fue la prometida de su fallecido hijo y sobrina del Rey, la Archiduquesa Mariana de Austria.
El matrimonio de Felipe IV con su sobrina de 12 años dio como fruto cinco hijos, pero solo dos llegaron a adultos. Margarita, esposa del emperador alemán Leopoldo I, que murió con 21 años, y Carlos II «El Hechizado», cuya muerte sin herederos desencadenó la Guerra de Sucesión española. El funesto Carlos II es el miembro de la familia Habsburgo con el mayor coeficiente de consanguineidad de la dinastía, un 0,254 –el que se puede encontrar en una relación entre padre e hija–, y el portador de numerosas malformaciones que le invalidaban para reinar.

La controversia: ¿Cuántos hijos tuvo?

Es difícil saber el número exacto de hijos que tuvo Felipe IV más allá de sus 12 vástagos dentro del matrimonio, puesto que de sus hijos bastardos solo Don Juan José de Austria fue reconocido oficialmente en vida. Josefina Castilla Soto, profesora de historia moderna de la UNED, habla de al menos una treintena de hijos bastardos, y González Cremona precisa que fueron 34 hijos. Para el historiador Alberto Risco, sin embargo, la cifra de bastardos sería de 23 hijos naturales, de los cuales tan solo reconoció a Juan José porque el Rey quedó «electrizado por sus dotes físicas y morales» y porque quizás pensó en la posibilidad de incluirle en la sucesión real.

La adicción al sexo de Felipe IV: el Rey que tuvo 46 hijos, pero solo dejó un heredero

Museo del Prado
 .
Retrato de Felipe IV a caballo, por Velázquez

Frente a la dificultad de dar una cifra definitiva, las investigaciones históricas se han contentado con indagar en las biografías de los hijos ilegítimos más famosos. Entre ellos destacan Alonso Henríquez de Santo Tomás –resultado de una relación con Constanza de Ribera y Orozco, dama de honor de la Reina Isabel de Borbón–, y Alonso Antonio de San Martín, que llegaron a ser obispo de Málaga y obispo de Oviedo y Cuenca, respectivamente. A su vez, Carlos Fernando de Austria, hijo del Rey y de la noble vizcaína Casilda Manrique de Luyando y Mendoza, fue guarda mayor de las damas de la archiduquesa Mariana de Austria, la segunda esposa de Felipe IV.

Lejos de lo que cabría pensar, la adicción al sexo de Felipe IV no fue una rara avis en la piadosa familia Habsburgo. Si bien Felipe III y su padre Felipe II –que encargó a Tiziano una colección de pinturas eróticas y mantuvo varias relaciones ilícitas en su juventud– no engendraron ningún hijo ilegítimo, otros miembros de la familia tuvieron numerosos vástagos fuera de sus matrimonios. De esta forma, Carlos I de España tuvo como mínimo cuatro hijos y su abuelo Maximiliano unos 12. A su vez, Don Juan de Austria, el más famoso de los hijos bastardos de la dinastía, tuvo al menos dos hijos sin estar casado.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #361 en: 11 de Febrero de 2015, 15:24:38 pm »

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #362 en: 11 de Febrero de 2015, 18:34:47 pm »

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #363 en: 12 de Febrero de 2015, 18:01:28 pm »

Serrano, el amante de Isabel II que dio nombre a la calle más comercial de Madrid

m. r. domingo @ABC_Madrid  / madrid 

Día 12/02/2015 - 04.52h

El marqués de Salamanca proyectó esta calle a finales del siglo XIX y creó la primera línea de tranvías para servir al barrio




Isabel permuy / wimiedia
 .
La «Milla de Oro» de Madrid y el general Francisco Serrano Domínguez



La ambición fue el principio rector en la vida del general Francisco Serrano y Domínguez. El también duque de la Torre fue uno de los hombres más poderosos de su tiempo. El «general bonito» de Isabel II, que da nombre a la más lujosa e ilustre calle de Madrid, cambió de bando según las circunstancias de la convulsa historia de España del siglo XIX.

Colaboró con Espartero –el Príncipe de Vergara–, aunque luego se unió a Narváez para derrocarle como regente. Logró seducir a Isabel II hasta convertise en su favorito. Un romance que estuvo a punto de provocar una crisis institucional. Narváez resolvió el entuerto en 1848, cuando el gobierno de Joaquín Francisco Pacheco reconcilió a la reina con su esposo y desplazó a Serrano, designándolo capitán general de Granada.

Sin embargo, después de unos años en Rusia, regresó para participó en la Vicalvarada. El objetivo de esta revuelta era apoyar el retorno de Espartero, precisamente a quién intentó derrocar en su momento. Más tarde contribuyó a la formación de la Unión Liberal hasta lograr liderarla tras la muerte de O'Donnell.

Entre intriga e intriga, pasó largo tiempo en Cuba, donde se hizo con una gran fortuna al permitir el tráfico de esclavos. A su regreso, dio un nuevo giro político y participó en la conspiración para destronar a Isabel II. La Gloriosa revolución le acercaba, esta vez, a los progresistas, liderados por el general Juan Prim.
 
Serrano gobernó durante la I República apoyado en la Constitución de 1869, la primera Carta Magna democrática. Serrano acabó con la rebelión cantonal y levantó el cerco de Bilbao en 1874, lo que dejó a los carlistas casi derrotados. El pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto precipitó la restauración de los Borbones. Un nuevo sistema político de partidos ideado por el conservador Cánovas al que Serrano no supo adaptarse. No le gustó que Alfonso XII y Cánovas prefirieran a Sagasta como líder liberal. Casualidades del destino, Serrano murió en Madrid el 25 de noviembre de 1885, el mismo día que el joven rey Alfonso XII.

La calle más lujosa

El general Serrano residió en ella cuando aún se llamaba Bulevar Narváez. José María de Salamanca y Mayol, el marqués que daría nombre al barrio, quiso dejar la impronta del París de su exilio, con los bulevares y las anchas avenidas que todavía predominan en la calle Serrano. Con un pie en Claudio Coello y otro en Villanueva empezó a levantar esta vía donde en 1863 comenzaron a erigirse las primeras casas, incluso con agua corriente, un lujo en esos días.

En la esquina con la calle de Maldonado, se levantó la primera estación de tranvías de la ciudad, desde la que el 31 de mayo de 1871 partía el primer convoy. En Serrano se construyeron los mejores comercios de la época en los que compraban los vecinos ilustres del barrio: Ríos Rosas, Fernández de la Hoz, Alonso Martínez, Castelar, Cánovas del Castillo, Lázaro Galdiano, Pérez Galdós.

Incluso, estuvo uno de los establecimientos más curiosos del momento, el Teatro Ventura, el nombre de la hija general Serrano. La Duquesa, cuando por fin recuperó el ánimo tras la muerte de su marido en 1885, decidió levantar en un edificio de su propiedad en la calle de Villanueva esquina a la de Serrano.

Esquina con la calle del General Orá se encontraba también la «huerta de Cánovas» que, durante la Guerra Civil Española fue sede del Partido Comunista. En Serrano estuvo, donde hoy se encuentran los Jardines del Descubrimiento, la antigua Casa de la Moneda. Allí se emplazó la sede este diario durante casi un siglo.

Esta calle también es conocida por sus boutiques de moda, como Tommy Hilfiger, Carolina Herrera, Manolo Blahnik, Prada, Ermenegildo Zegna, Gucci y Salvatore Ferragamo, entre otras; también se hallan joyerías internacionales como Cartier, Tous, Bvlgari, Piaget, entre otras.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #364 en: 15 de Febrero de 2015, 09:09:38 am »
La aterradora leyenda del hospital que se convirtió en el museo Reina Sofía
raúl martín@abc_madrid / madrid
Día 15/02/2015 - 02.06h


Sucesos extraños, actividad paranormal y espíritus; son muchos los episodios fantasmagóricos que pueblan sus pasillos vacíos

javier prieto


Voces y gritos en salas vacías, puertas que se abren y se cierran solas, alarmas que saltan sin que se encuentre la causa técnica de este fallo. Son algunos ejemplos de los hechos denunciados a lo largo de los años por funcionarios y vigilantes del Museo Reina Sofía. Unas circunstancias que han dado lugar a la formación de una siniestra leyenda alrededor de este centro, un espacio que se ha convertido en un clásico de las investigaciones paranormales en España.

La historia del edificio se remonta a la segunda mitad del siglo XVI. En esta fecha se construyó, en el solar que actualmente ocupa el Museo, un albergue donde mendigos y personas sin recursos acudían a morir. En el subsuelo de este lugar podrían haber sido enterrados muchos de ellos. Este albergue se convirtió posteriormente en el Hospital General, inaugurado en 1787 por Carlos III. El proyecto, que fue iniciado por el ingeniero José Hermosilla y culminado bajo la dirección de Francisco Sabatini, buscaba reunir en una misma ubicación, en la zona de Atocha, los numerosos centros y hospitales desperdigados por la ciudad. En su interior se veneraba a la imagen de Nuestra Señora de Madrid o Virgen de los Pobres.
Más muertes

En sus primeros años de funcionamiento murieron miles de personas en el hospital, en una época en la que distintas pestes y epidemias asolaron Madrid. El número de cadáveres era tan elevado que muchos de ellos tuvieron que ser enterrados en el subsuelo del propio centro hospitalario. Este hecho hizo que durante el siglo XIX surgiesen historias sobre duendes y fantasmas que subían por las noches a las habitaciones de algunos enfermos para anunciarles que su muerte estaba próxima.

El Hospital General cerró sus puertas y dejó de funcionar en 1965. Durante 20 años permaneció abandonado e invadido por cientos de gatos. Se llegó a plantear su demolición, pero la Academia de San Fernando y la Dirección General de Bellas Artes pidieron al Gobierno su conservación y consiguieron que en 1977 fuese declarado edificio histórico—artístico. Cinco años después se decidió convertir el viejo edificio del Hospital General en un centro de arte moderno: el Museo Reina Sofía.
Momias religiosas

Durante las obras de acondicionamiento se produjo toda una serie de macabros hallazgos, entre los que se encontraban restos de esqueletos, calaveras o cadáveres de niños. En 1990, mientras se llevaba a cabo una segunda remodelación, aparecieron tres monjas momificadas enterradas en la antigua capilla del hospital, una zona que hoy día se utiliza como sótano y en la que algunos trabajadores del museo aseguran que se producen la mayor parte de actividades paranormales. De hecho, las tres momias permanecen enterradas bajo la puerta principal del Museo tras el permiso de la Archidiócesis.

Pese a la rehabilitación del edificio, la pinacoteca madrileña era escenario de todo tipo de extraños sucesos. Una situación que estudió el Grupo Hepta, un equipo de investigadores y especialistas fundado por el sacerdote José María Pilón. Acudieron por primera vez al Museo en 1992, cuando María de Corral era la directora del Reina Sofía, y fueron testigos de fenómenos inexplicables como que los ascensores se pusiesen en marcha por sí solos durante las noches.

Los hechos empezaron a sucederse meses después del traslado del Guernica ese mismo año. Un cambio de lugar que resultó muy polémico puesto que numerosos expertos consideraban que el Reina Sofía no era el sitio más idóneo para la obra de Picasso y que se encontraba mejor en su anterior ubicación, el Casón del Buen Retiro. Por este motivo, hay investigadores que aseguran que los hechos paranormales están protagonizados por el fantasma de Pablo Picasso, enfadado por el traslado de su cuadro a un hospital convertido en museo.

Las teorías no acaban ahí. Una médium afirmó que el espíritu existía y que se trataba de un sacerdote que murió torturado durante la Guerra Civil en una zona del hospital que habría sido utilizada en esta época como cárcel y centro de tortura.
Ataúlfo responde a la llamada

Sin embargo, la cosa fue a más. Y es que según cuenta el periodista Ángel del Río en su libro «Duendes, fantasmas y casas encantadas de Madrid», algunos vigilantes nocturnos se tomaron a broma la cuestión del fantasma en el museo y decidieron llamarle a través de una ouija. Apareció un espíritu al que atribuyeron el nombre de Ataúlfo, quien hizo una trágica previsión a uno de los trabajadores presentes: «Dentro de unos días vas a tener una gran desgracia. Prepárate». Días después un familiar muy cercano del vigilante fallecía en un accidente de tráfico, tal y como documenta el libro. Para algunos no fue más que una cruel coincidencia, pero otros llegaron a sentir miedo y pidieron el traslado de puesto de trabajo.

Un antiguo vigilante del Reina Sofía denunció estos sucesos paranormales en octubre de 1997 ante la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid. El extrabajador del Museo pidió la baja por la depresión que le habrían ocasionado las supuestas apariciones del fantasma y reclamó a la Consejería que realizase un exorcismo en la pinacoteca para acabar con el espíritu.
Una broma

Además, el denunciante aseguró que por culpa de este fantasma había enfermado, sufría nerviosismo, sudores y mareos. Unos síntomas que, según afirmó en su escrito, desaparecieron nada más ser trasladado, motivo por el que reclamó que sus problemas fuesen considerados enfermedad laboral.

El director del Reina Sofía en esa fecha, José Guirao, simplemente indicó que «lo de Ataúlfo es una vieja broma que alguien se ha tomado en serio». Por su parte, Medio Ambiente cerraba su particular expediente X con un breve mensaje: «En virtud del Estatuto de Autonomía, la Consejería carece de competencias en fenómenos paranormales».

En los últimos años no se ha vuelto a saber nada sobre estos extraños sucesos, no se sabe si porque los espíritus nunca existieron, porque ya descansan en paz o porque a los miembros del Museo no les interesa sacarlos a la luz. Unos se ríen ante la posibilidad de que un fantasma ronde el edificio, otros simplemente niegan saber nada al respecto. En cualquier caso, si visitas el Reina Sofía presta atención, es posible que alguna aparición vigile tus pasos.


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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #365 en: 16 de Febrero de 2015, 11:18:45 am »

Las dos formas de morir ejecutado en la Plaza Mayor


s. l.@abc_madrid / madrid

Día 16/02/2015 - 09.47h

No se pasaba a mejor vida del mismo modo si la Santa Inquisición decidía ser degollado o si dictaminaba el garrote vil


Cuadro de Francisco Rizzi (1614-1685) «Auto de fe en la Plaza Mayor de Madrid», de 1680



No mirará del mismo modo hacia la Casa de la Panadería de la plaza Mayor o la Casa de la Carnicería de la Plaza Mayor cuando sepa que era la dirección en que se colocaba a los reos civiles ejecutados por la Inquisición española. El Santo Oficio llevó a cabo centenares de ejecuciones en esta plaza. Según la periodista Isabel Gea Ortigas, especializada en temas de Madrid, aquellos que eran decapitados por hacha o cuchillo se les ponía mirando frente a la Casa de la Panadería. A los de garrote vil, frente a la Carnicería.

En 1805, las ejecuciones se trasladaron a la plaza de la Cebada, aunque en este emplazamiento permanecieron pocos años, ya que durante la dominación francesa, entre 1808 y 1814, volvieron a la Plaza Mayor.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #366 en: 17 de Febrero de 2015, 15:23:51 pm »

El político corrupto que dio origen al refrán «Tener más orgullo que don Rodrigo en la horca»


Adrián DELGADO abc_madrid / MADRID

Día 11/02/2015 - 01.05h


Enemigo del conde duque de Olivares, torturado y acusado de abusos de poder, mostró tal entereza en el potro de tortura y el cadalso que pasó a ser un héroe para los madrileños

Don Rodrigo de Calderón dio sus primeros pasos en Madrid como paje del marqués de Denia. Su padre, un renombrado capitán que peleó en las guerras de Italia, lo dejó a su cargo con tan solo 15 años. Su inteligencia le hizo convertirse muy pronto en hombre de confianza del marqués y, cuando este último se convirtió en duque de Lerma –ministro principal de Felipe III–, Rodrigo elevó su posición hasta el de un hombre de «primerísima categoría». Llegó a ser ayuda de cámara del Rey, a vestir el hábito de la Orden de Santiago y a ser secretario de Estado. Fue nombradomarqués de Siete Iglesias, primero, y conde de la Oliva, después. Junto al duque de Lerma y el conde de Lemos forjó una alianza que llegó a acaparar toda la autoridad del Imperio Español.

Tanta que, antes incluso de la muerte del Felipe III, despertó recelos en el sector de la Corte contrario al duque de Lerma. En concreto, don Rodrigo de Calderón se convirtió en objetivo del nuevo valido del rey Felipe IV, el conde duque de Olivares. La envidia por la ingente fortuna que amasó a través de abusos de poder y por el trato que ejercían sobre el resto de la nobleza fue el principio de todos sus males. Junto al conde-duque se alió el hijo de duque de Lerma, el duque de Uceda, y el confesor del Rey Luis de Aliaga.

La lucha entre ambos bandos fue realmente sanguinaria, mezclando lo político con lo puramente personal. En cuanto coronaron a Felipe IV, encerraron a Don Rodrigo 32 meses. Fue acusado de cuatro muertes y 244 abusos de poder. En un auto del 7 de enero de 1620 se le atribuía haber matado a Francisco Xuara, un músico que tenía intenciones con su esposa, y haber obtenido ilegalmente una cédula exculpatoria del Rey; haber dado muerte a un alguacil de la Corte; matar a otros dos servidores del duque de Lerma; haber inducido a un médico para que envenenara a la reina doña Margarita de Austria; y, lo más curioso, de usar «hechizos» para ganarse las simpatías del rey.

Sometido al tormento del potro

El político corrupto que dio origen al refrán «Tener más orgullo que don Rodrigo en la horca»
Grabado sobre la utilización del potro de tortura
 
Con estos cargos en su contra se le sometió a la tortura del potro para que «confesara». En un primer interrogarorio le tendieron sobre el potro y le estiraron los brazos hasta descoyuntárselos. En el segundo le ataron los muslos impidiendo la circulación de la sangre con un terrible sufrimiento. En el tercero, sobre el potro, también, le echaron a través de un embudo varios jarros de agua por la boca. Don Rodrigo, solo confesó haber ordenado matar al músico. Del resto solo dijo que eran calumnias.

El procedimiento dejó lisiado durante meses al reo que volvió a los calabozos antes de que se ejecutara su pena de muerte. Ese día llegó el 21 de octubre de 1620. Después de pasar toda la noche rezando, fue conducido por las calles de Madrid hacia la Plaza Mayor. Por el camino, las burlas y las coplillas que le escribieron por su escándalo, se tornaron en lástima.




Saludó y besó al verdugo al que llegó a decir: «Cumple con tu obligación»
Torpe, pero con una gran entereza y orgullo, subió al cadalso con ayuda del cura que le había confesado. Saludó y besó al verdugo al que llegó a decir: «Cumple con tu obligación». Este le pidió perdón por lo que iba a hacer y se dispuso a cortarle el cuello. «¡No!», gritó al verdugo. «Por ahí no. Soy noble y tengo derecho a que me degüelles por delante, no por detrás», le dijo. Alzó la cabeza y el frío metal bañó el patíbulo de sangre. Algunas leyendas dicen que en ese mismo instante gritó el nombre de Jesucristo. El silencio, cuentan, tomó la Plaza Mayor, y el orgullo del marques de Siete Iglesias quedó para siempre en la memoria de los madrileños.
«Tiene más orgullo que don Rodrigo en la horca» se popularizó como refrán a pesar de que no murió ahorcado, sino degollado. Licencias poéticas de una dramática historia que conmocionó al Madrid del siglo de Oro.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #367 en: 19 de Febrero de 2015, 09:21:16 am »
La casa de campo de los Reyes de Castilla que se convirtió en la calle más comercial de Madrid
vídeo: Alfonso f. moreno / texto: M. r. domingo @ABC_Madrid / madrid
Día 19/02/2015 - 01.00h

Los hermanos Preciado, temidos por los comerciantes usureros, compraron estas tierras y construyeron en ellas sus casas. Pasó de ser un herial a la calle más concurrida de la capital


abc
La calle Preciados en los años 60 del siglo pasado y la misma vía 50 años después

Muchedumbre. Prisas. Artistas y músicos callejeros. Rebajas. Captadores de socios de ONG. De todo ello es sinónimo la calle Preciados. Una de las diez arterias que bombean un flujo constante de madrileños y turistas hacia el corazón de la capital: la Puerta del Sol. Nació con vocación comercial y nombre árabe. Su origen musulmán se plasma en su trazado irregular, que cuando llega a la plaza de Callao hace un brusco quiebro para desembocar en la plaza de Santo Domingo.

La mayor parte del terreno de esta calle pertenecía a la casa de campo que tenían los Reyes de Castilla como quinta de recreo. Esta zona estaba donde hoy se halla el convento de las Descalzas y el resto pertenecía a las eras del convento de San Martín. Posteriormente, dos hermanos apellidados Preciado –conocidos como «los Preciados»– compraron a los monjes estas tierras y construyeron en ellas sus casas. En ellas establecieron el peso real porque tenían arrendado el almotacén de la villa.

Su oficio de almotacenes –en árabe clásico: muhŏtasib, el que gana tantos ante Dios, con sus desvelos por la comunidad– es en el principio una figura traída de los zocos árabes. Con el tiempo esta labor se fue especializando hasta incluso requerir –en 1086– conocimientos jurídicos.

Los Preciados se hicieron conocidos –y temidos– en todo Magerit por ser los chivatos encargados de reportar ante las autoridades qué comerciantes incumplían las ordenanzas. Su fama era merecida, ya que cumplían a rajatabla su oficio de comprobar las pesas y medidas e imponer las correspondientes multas a los mercaderes que no tenían pesa. Por esta razón, la calle que empezaron a edificar adoptó como nombre su apellido.
Una de las vías más cotizadas

Desde su cuna hasta la actualidad, la calle Preciados ha permanecido atestada comercios. Precisamente, en este enclave tan simbólico el empresario Pepín Fernández, en 1943, emprendió sus actividades comerciales abriendo uno de los primeros centros comerciales madrileños, Galerías Preciados, que heredó el nombre de la calle.

Estos pioneros grandes almacenes sucumbieron ante el ritmo vertiginoso que impuso El Corte Inglés en los años 60 y 70 del siglo pasado que, al final, acabaron absorviéndole. Galerías Preciados, que había terminado en manos de Ruiz Mateos, pasó por distintas manos hasta que en 1995, su histórico rival la compró con sus 5.200 empleados.

La calle Preciados es una de las más cotizadas del mundo, comercialmente hablando, y una de las más transitadas de Madrid. Además, ocupa el quinto puesto de las calles del mundo donde es más caro el alquiler. Existe un callejón de igual denominación que comunica la calle de Preciados con la de Maestro Victoria. En otros tiempos fue conocida como el callejón del Codo, por la forma que tiene.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #368 en: 21 de Febrero de 2015, 08:59:07 am »
La fallida catedral gótica de Madrid que quiso competir con la de Burgos
ADRiÁN DELGADO abc_madrid / MADRID
Día 21/02/2015 - 01.50h

El proyecto original de La Almudena, obra del marqués de Cubas, se inspiró en la traza de templos góticos como el de Reims; en el franquismo se transformó su línea al neoclásico

La Almudena pudo ser la catedral gótica que la capital soñó siempre con tener y no pudo. Cuando Alfonso XII confió el deseo de que Madrid tuviera una catedral digna para la capital de España a Francisco de Cubas, marqués de Cubas, este le respondió con un proyecto sorprendente. El arquitecto quiso hacer sombra a las de Burgos, León, Toledo o Sevilla con un edificio de dimensiones colosales. Los madrileños llevaban siglos queriendo mostrar al mundo una catedral –desde tiempos de Carlos I y Felipe III– pero el arzobispado de Toledo, a cuya diócesis pertenecía la ciudad, siempre se opuso.

Superado ese obstáculo histórico, el marqués de Cubas se inspiró en la traza de catedrales góticas como la de Reims (Francia) para diseñar el templo. El punto de partida fue la demolición en 1869 de la iglesia de Santa María de la Almudena del siglo XI, hasta entonces la más antigua de Madrid. En 1880, el marqués presentó su proyecto para una iglesia catedralicia neogótica espectacular ante los Reyes Alfonso XII y María de las Mercedes de Orleans, impulsores de la idea. Los restos de la reina fueron trasladados allí en 2000, en cumplimiento del deseo expresado en su día por el rey.

Tres años después, el 4 de abril de 1883, se colocó la primera piedra y, con ella, se creó el ansiado obispado de Madrid-Alcalá, dejando de depender de Toledo. La construcción comenzó por la cripta. Es la única parte original de los planes del marqués de Cubas. Los ventanales, triforios, chapiteles y afiladas agujas de piedra apuntando al cielo de Madrid, se quedaron en el papel.

La parte más impresionante, el cimborrio sobre el crucero, pretendía llegar hasta los 100 metros sobre el suelo frente a los 79 de la de Burgos o los 97,5 de la torre de la Giralda de Sevilla (sin incluir al Giraldillo). Su planta tenía una longitud de 104 metros por 76, 16 metros menos que la de Toledo, y mucho más grande que la de Burgos. La nave mayor iba a medir 32 metros de altura y 12 metros de anchura.
El franquismo sentenció al proyecto gótico

La falta de recursos hizo que las obras avanzaran muy lentamente. Se prolongaron en el tiempo y, cuando en 1899 murió el marqués de Cubas, continuaron con sus planos Miguel Olavarría, Enrique Repullés y Juan Moya. En mayo de 1911 su cripta –la única parte de la catedral que se hizo siguiendo los planos del marqués de cubas– se abrió al culto como parroquia.

Sin embargo, el mayor enemigo del proyecto gótico fue la Guerra Civil. Entre 1936 y 1939 se interrumpió la construcción del templo y, tras la contienda, las obras fueron reanudadas bajo la supervisión de Luis Mosteiro. La falta de dinero para continuar levantando el colosal edificio era cada vez más evidente. A ello se sumó la discusión sobre si el estilo gótico era el más adecuado para la catedral. Los arquitectos de la época consideraron que no estaba acorde con el cercano Palacio Real y se convocó un nuevo concurso para continuar con la obra.

Los arquitectos Carlos Sidro y Fernando Chueca ganaron el concurso y respetaron lo construido. Sin embargo, revistieron el exterior siguiendo un patrón neoclásico, siguiendo la línea del Palacio Real. Las obras se retomaron diez años después de que acabara la Guerra Civil y, finalmente, el 15 de junio de 1993 Juan Pablo II consagró la catedral sin estar aún totalmente acabada.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #369 en: 24 de Febrero de 2015, 07:37:46 am »
La verdadera historia por la que Valle-Inclán quedó manco en un café de la Puerta del Sol
Ignacio s. calleja@iserranoc / madrid
Día 24/02/2015 - 00.52h

La pérdida de su brazo izquierdo ha dado pie a diferentes hipótesis y leyendas que él mismo se encargó de alimentar, pero que tienen su origen real en una pelea surgida tras una tertulia

La apostura de Ramón del Valle-Inclán (1866-1936), «rostro español y quevedesco, de negra guedeja y luenga barba» -como él mismo se definió en la revista Alma Española en 1903-, dibujaba al personaje altivo, bohemio e irónico que el propio escritor gallego se encargó de construir desde las anécdotas, reales y atribuidas, inherentes a su vida y obra.

En la pérdida de su brazo izquierdo convergen buena parte de esas historias que, aunque Valle-Inclán, fiel a su reputación, se afanó por adornar y ubicar en lugares y situaciones inverosímiles, tienen su único origen en el desaparecido Café de la Montaña, antes denominado Café Imperial, que aglutinó a diferentes pensadores de la época. Situado en la parte correspondiente de la calle Alcalá en la Puerta del Sol, en dicho lugar reza hoy una placa con la inscripción: «Aquí estuvo el Café de la Montaña, lugar de tertulia del escritor Ramón del Valle-Inclán», tal y como recogen Marco y Peter Besas en su libro «Madrid Oculto» (Ediciones La Librería. 2007).
La leyenda del estofado

Es el caso de la fantástica historia que el escritor, en una de sus visitas al café madrileño, brindó a los presentes tras la insistencia de la audiencia por conocer cómo y cuándo quedó manco de su extremidad superior izquierda. Valle-Inclán, que adoptaba entonces un semblante serio y adusto, melancólico, narró cómo en su estancia en un palacio de Galicia su sirviente le comunicó muy preocupado que se habían agotado todos los ingredientes disponibles para cocinar un estofado. Después de estudiar una situación tan delicada, le pidió que trajera un cuchillo carnicero de la cocina. Así, remangó su camisa, estiró el brazo y exclamó: «¡Corta un buen trozo de esto!». «En esta casa nunca va a faltar la comida», apuntilló.

Las distintas reacciones se repartieron entre quienes, boquiabiertos, llegaron a creerse tal fanfarronada y los que, conscientes de la imaginación del escritor, intercambiaron carcajadas como en la ocasión que dijo que le mordió un león o en la que fantaseó con una pelea contra el bandido mexicano Quirico.
Pelea con Manuel Bueno

En cualquier caso, los habituales del Café de la Montaña sabían de buena fe cómo Ramón del Valle-Inclán perdió su brazo en julio de 1899. Siempre poseedor de la última palabra, labró su fama en acalorados debates ante sus homólogos de entonces, asiduo incluso a recurrir al duelo en ciertos casos. Cuando, en un conflicto que no iba con él, discutía en torno al valor de españoles y portugueses en una disputa, la intervención del también escritor Manuel Bueno hizo que se precipitara una lucha entre ambos.

«¿Qué quieres decir con eso majadero?», le espetó Valle-Inclán cuando su participación en el debate no fue de su agrado. Bueno, igualmente, poco dado al diálogo en estos casos, alzó su bastón para golpear a su adversario, que trató de protegerse con el antebrazo izquierdo. Con el impacto, el gemelo de su camisa se clavó en su piel, ocasionando una profunda herida que acabó infectada y con el brazo engangrenado; causa del posterior amputamiento, tal y como se creyó en un principio.

Sin embargo, años después se supo que tal operación no se debió al incrustamiento del gemelo, sino por una rotura ósea que no podía tratarse en la época. El doctor en medicina y cirugía Manuel Barragán y Bonet certificó que el brazo de Ramón del Valle-Inclán fue amputado por «una fractura con herida en los huesos del tercio inferior de la extremidad». La versión extendida hasta entonces, como las leyendas que el escritor alimentó, quedó desmentida y sepultada.

La ausencia del brazo, que lo comparó con Miguel de Cervantes por razones obvias, no hizo sino reforzar la imagen pretendida y el ánimo irónico y burlón del autor gallego. Según recogen los escritos, el único lamento que destacó Valle-Inclán por su pérdida fue que a la muerte de su hija no pudo abrazarla como hubiera deseado. Ni siquiera en su vuelta al madrileño Café de la Montaña guardo un ápice de rencor a Manuel Bueno: «Tranquilo, el brazo de escribir es el derecho».

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #370 en: 26 de Febrero de 2015, 08:50:46 am »
La mujer del cetrero de Felipe III que levantaba pasiones y que dio nombre a la calle Montera
m. r. domingo @ABC_Madrid / madrid
Día 26/02/2015 - 00.52h
A medio camino entre leyenda e historia se articulan las distintas versiones explican la denominación de esta famosa arteria madrileña que conecta la Puerta del Sol con la Gran Vía


La placa de la calle Montera (arriba izquierda); varias prostitutas (arriba derecha); la esquina con Gran Vía a principios de siglo (abajo a la izquierda); y la única firma del grafitero Muelle que se conserva en Madrid

A medio camino entre leyenda e historia se articulan las distintas versiones que dan nombre a la calle de Montera. Esta famosa arteria madrileña, que conecta la Puerta del Sol con la Gran vía debe su peculiar nombre al sombrero tradicional de los toreros, pero ¿sabes por qué tiene esta prenda una calle en Madrid?

La explicación más extendida es también la más sencilla. Antes de que los límites de Madrid llegasen a esta calle, se decía que el horizonte que se dibujaba desde esta calle hacia las afueras parecían los picos de una montera. De ahí que se le diera este nombre cuando se inauguró la vía.

Otro de los mitos sobre la calle nada tiene que ver con la indumentaria taurina, sino con la esposa de un montero mayor –oficio similar al de cetrero– de Felipe III, que vivía en esta calle. Su belleza era tal que despertaba las más ardientes pasiones entre los caballeros de la alta sociedad castellana. Según relata Francisco Azorín «Leyendas y anécdotas del viejo Madrid» todas las noches se citaban bajo su balcón hombres que intentaban cortejarla y se batían en duelo para llamar su atención. Esta mujer, sin quererlo, lograba congregar en su portal a caballeros, alguaciles –para poner orden– y curas –para dar la absolución «in extremis»–.

Pedro Répide en «Las Calles de Madrid» cuenta también que, cuando salía a misa, los galanes se daban estocadas a su paso para poder ganarse el privilegio de robarle una mirada. Sin embargo, ella rechazó a todos los hombres que la cortejaron. Nunca quiso saber nada de amoríos y se mantuvo fiel a su marido.

No obstante, su caso llegó a oídos del tribunal de la Santa Inquisición, que decidió intervenir para atajar el acoso a la dama. Mandó a un emisario al portal de la mujer para leer un edicto dirigido hacia las personas que «dieran ocasión a muertes violentas tras pretensiones lascivas». El Santo Oficio llegó a enviar una carta a la causante involuntaria de los entuertos. En el escrito la amenazaban con que recaerían contra ella serias consecuencias si no cesaban las disputas. Tanto insistió la Inquisición que la joven decidió marcharse para siempre de la Corte.

Pese a todo, ningún hombre pudo afirmar haber tenido relaciones con la dama. Su estancia en la Villa no se olvidó y, según cuentan, la calle donde se gestaron tantas trifulcas fue bautizada con el sobrenombre con que era conocida: «La Montera». Su popularidad y belleza ha llegado hasta nuestros días a través de los versos de Narciso Serra:

«Que si usiría viniera,

aquí de alcalde menor,

que es mucha calle, señor,

la calle de la Montera».

Otra de las leyendas que explican la denominación de la calle tiene que ver con el Rey Sancho IV de Castilla. En el siglo XV en el que junto a la Puerta del Sol se arremolinaba el arrabal de San Ginés por la zona oriental del espacio que ocupa hoy en día la Puerta del Sol, una de las salidas del muro iba a parar a los olivares de los caños de Alcalá. Caños en los que bebió el Rey antes de entrar a Madrid.

Al «Bravo», como solían llamar al monarca se le cayó la montera, justo donde nace la calle. El Rey sacó a relucir el fuerte carácter por el que era conocido. Enfurecido echó en cara a sus vasallo que no se hubieran dado cuenta y que nadie se ofreciera a devolvérsela.

El pueblo madrileño, muy dado a las chanzas, en seguida acuñó dos dichos populares en alusión a esta historia: «Al pasar esta vereda, perdió el rey la montera» y «Como Don Sancho era bravo, caminó con grande enfado».
De calle de lujo a la prostitución

Desde comienzos del siglo XX la parte superior de la calle ha sido conocida por la prostitución. Sin embargo, dos siglos antes Montera era conocida como la vía del lujo. Una zona de paseo habitual para los personajes más elegantes de la ciudad.

A finales del siglo XIX, la calle Montera es testigo de las obras de ensanche de la Puerta del Sol. En 1920 el escritor Valle Inclánfija una escena de su obra «Luces de Bohemia» en esta vía, lugar donde se encuentra la «taberna Pica Lagartos».

En la actualidad, ya como vía peatonal desde 2009, la calle conserva los vestigios de la Movida Madrileña. Un dibujo de una espiral acabado en una flecha es el último recuero de de Juan Carlos Argüello (1966-1995), «Muelle», pionero del grafiti en España. El último grafiti del Bansky madrileño, nacido en el barrio de Campamento, todavía resiste en el número 30.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #371 en: 27 de Febrero de 2015, 09:04:04 am »

Madrid
Los desaparecidos estudios de cine que dieron nombre al puente de la CEA
ADrián DElgado abc_madrid / MADRID
Día 27/02/2015 - 00.58h
Fueron parte del paisaje urbano de Madrid hasta el año 1966; en ellos se rodaron hasta 15 producciones internacionales




ARCHIVO DE ABC
Vista aérea de los Estudios Cinematografía Española Americana (CEA) de Ciudad Lineal en ABC

Hace 55 años una inmensa recreación del Coloso de Rodas se adueñó del horizonte de Madrid. La carretera de Barcelona en su cruce con Arturo Soria se convirtió en el escenario elegido por Sergio Leone para rodar su mítica película. No era Hollywood pero los estudios Cinematografía Española Americana (CEA) no le hacían sombra. Un centro de producción de películas del que no queda más testigo que el viaducto que cruza la A-2 que recibió, para siempre, el nombre del puente de la CEA.
Los desaparecidos estudios de cine que dieron nombre al puente de la CEA

Fueron creados sobre el papel en 1932 por socios tan ilustres como el dramaturgo y director de cine Jacinto Benavente o los hermanos Álvarez-Quintero. Sus seis platós fueron inaugurados en 1933 y tuvieron su apogeo en los años 50. En sus instalaciones se construyeron varios laboratorios fotográficos para el montaje de las películas, talleres de decorados, camerinos para los actores y áreas de descanso que tenían incluso piscina.

«La CEA, en CIUDAD LINEAL, tiene equipados sus estudios con el material cinematográfico más moderno y completo. Cuenta con personal técnico y práctico especializado para filmar las más grandes superproducciones cinematográficas, sonoras, mudas, culturales, documentales, etc. que se le encomiende realizar. Cabinas y material de proyección fijo para interiores y móvil sobre camiones para exteriores», se anunciaban en ABC en 1934.

En el proyecto se desembolsaron 10.000.000 millones de pesetas de la época y a la inauguración oficial, el 28 de octubre de 1933 acudió el presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora. Para su construcción se utilizó parte del antiguo Parque de Diversiones de la Ciudad Lineal, un centro recreativo de verano con atracciones, teatro y frontón que fue muy popular en las primeras décadas del siglo XX.
De las Zarzuelas a Doctor Zhivago

Además de las producciones nacionales, en las que se llevaron a la gran pantalla multitud de zarzuelas –como La Verbena de la Paloma (1934)–, en los estudios CEA se rodaron grandes producciones internacionales como El Coloso de Rodas (1961), de Sergio Leone, o Doctor Zhivago (1965), de David Lean, entre otras. Los más mayores de Ciudad Lineal aún recuerdan ver, desde el puente de la CEA, el frío invierno ruso representado en los exteriores de los estudios. También se rodaron en sus instalaciones parte de ¡Bienvenido, Míster Marshall! (1953), de Luis García Berlanga, o Viridiana (1961), de Luis Buñuel.


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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #372 en: 28 de Febrero de 2015, 13:30:37 pm »

«Casas a la malicia»: pisos clandestinos para eludir los impuestos de Felipe II


s.l. @ABC_Madrid  / madrid 

Día 28/02/2015 - 01.48h

El primer delito inmobiliario se cometió cuando se trasladó la corte a Madrid: el monarca estableció una carga denominada «regalía de aposento» para resolver el problema de alojamiento

El primer delito inmobiliario se cometió en los siglos XVI al XVIII. Cuando Felipe II trasladó la corte a Madrid en 1561, estableció también por primera vez una carga denominada «regalía de aposento» para resolver el problema de alojamiento que suponía la llegada a la ciudad capital de los personajes de la corte, funcionarios, embajadores, servidores, etc. Esto implicaba la obligación de los propietarios de casas de más de una planta a ceder los restantes pisos a los recién llegados. Como consecuencia, los madrileños comenzaron a construir viviendas que no pudieran cumplir con esta obligación: las «casas a la malicia», unos pisos clandestinos para eludir pagar los impuestos establecidos por el monarca.

Los primeros en evitar la imposición real fueron los propietarios de las clases adineradas dueños de inmuebles en el Madrid convertido en Corte. Apelando al refrán castellano de que quien hace la ley, hace la trampa, consiguieron que el Concejo de la Villa dejara exentas de la carga municipal a las consideradas «casas privilegiadas», condición que podía conseguirse a cambio de favores o donación hechas a la Casa Real.

La ley conllevaba el pago de un canon monetario de compleja recaudación. Las llamadas casas de «incómoda repartición» pasaron, con el tiempo, a denominarse «casas de la malicia» porque, astutamente, encontraron la manera de eludir pagar las tasas impuestas por el monarca.
 

En estas viviendas de dos pisos se aparentaba que la planta baja solo se utilizaba como establo, la primera planta era para la vivienda y el segundo piso era para el desván. Pero la realidad es que todas las plantas servían como alojamiento para los extranjeros, visitantes y huéspedes. Siempre que venía la inspección, solían camuflarlas para que parecieran lo que habían declarado. A principios de siglo se llegaron a contabilizar unas 6.000 casas de este tipo.


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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #373 en: 01 de Marzo de 2015, 14:01:25 pm »

Diez historias sobre la Gran Vía que seguramente no conoces


s.l.@abc_madrid / madrid

Día 01/03/2015 - 01.46h
 

La popular avenida madrileña alberga un amplio muestrario de anécdotas y lugares únicos desde su inauguración, en 1910

Rechazada por los vecinos
Diez historias sobre la Gran Vía que seguramente no conoces 
http://www.abc.es/madrid/tops/20150301/abci-curiosidades-granvia-madrid-201502251247_1.html


Inauguración de las obras de la Gran Vía, con la presencia de Alfonso XIII, que firma el acta de inicio.

El ambicioso proyecto de la Gran Vía, que arrancó en el cambio de siglo y se hizo efectivo en 1910, contó en un principio con el rechazo generalizado de los madrileños. Y es que una obra de tales características implicaba un elevado coste, que no se limitaba a lo económico. La construcción de la avenida exigió el derribo de más 300 casas y la expropiación de unos 33 terrenos. Además, desaparecieron 14 calles y se recortó el trazado de otras 34, como el caso de la calle de san Miguel o la de Jacometrezo.

Fue necesario que, en paralelo, se levantaran más de 26.000 metros cuadrados de empedrado, más de 9.000 metros de aceras y se prescindieran de casi 300 farolas, así como la supresión de alrededor de 14.000 metros de cañerías. El coste total de la popular vía madrileña rondó los 29 millones de pesetas.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #374 en: 03 de Marzo de 2015, 17:05:25 pm »

Por qué tiene dos puertas principales la antigua sede del Ayuntamiento de Madrid

M. O.MOliver_abc / MADRID

Día 03/03/2015 - 01.00h

El edificio, en la plaza de la Villa, se construyó en 1621 para que pudiera cumplir dos funciones muy diferentes

El Concejo de Madrid se reunía en el claustro de la iglesia de San Salvador, en la esquina de la calle Mayor con la de Señores de Luzón. Pero fue en 1621 cuando comenzó a construirse la nueva sede de la plaza de la Villa, según un proyecto de Juan Gómez de Mora. Muerto el arquitecto lo continuó José de Villarreal y, al morir éste, lo terminó Teodoro Ardemans en 1696.

La fachada lateral a la calle Mayor fue realizada por Juan de Villanueva para que la reina pudiera asistir a las procesiones del Corpus.

Lo más curioso del edificio, sin embargo, es la presencia de dos puertas principales en su fachada. El motivo es que el edificio se proyectó para cumplir dos funciones: la municipal y como cárcel de la Villa. La puerta de la derecha era la del presidio.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #375 en: 04 de Marzo de 2015, 08:40:30 am »
La mujer usurera que engañaba a Lope de Vega
A. S. MOYA@asmoya10 / MADRID
Día 04/03/2015 - 01.24h
El calificatico de arpía hace referencia exclusivamente a las féminas y data de principios del siglo XVI
La mujer usurera que engañaba a Lope de Vega
ABC
Para Calderón de la Barca las arpías eran lo peor que se podía ser

La falsedad muchas veces se presenta disfrazada. Pongamos una situación cualquiera en un lugar de trabajo cualquiera: Usted, confiado y agradable, está hablando con un compañero o compañera que no para de dedicarle amplias muecas de sonrisa a cada cosa que dice, convirtiéndose la charla en una continúa exaltación de la amistad. Quizás, es atrevido generalizar, pues en la mayoría de casos este hecho entra dentro de los cánones de las nobles relaciones humanas. Sin embargo, no es tan ostentoso señalar que nuestro protagonista ha sufrido alguna vez aquello que se conoce como 'clavártela por la espalda'.

En «El Gran Libro de los Insultos», publicado por la editorial La Esfera, su autor, Pancracio Celdrán, define a la arpía como una persona perversa, de genio endemoniado y actitud fiera y cruel. Además, señala que la ofensa hace referencia exclusivamente a mujeres y data de principios del siglo XVI, con significado casi idéntico al que aún tiene. El naturalista aragonés Diego de Funes y Mendoza se refiere a ellas como robadoras y causadoras de males mediante manejos e intrigas.

Lope de Vega, gran conocedor del paño, recoge así su pensamiento:

Es la mujer del hombre lo más bueno.

Es la mujer del hombre lo más malo.

Su vida suele ser, y su regalo.

Su muerte suele ser, y su veneno (…)

No ha hecho el cielo cosa más ingrata.

Es un ángel y a veces una arpía.

Tan presto tiene amor como maltrata.

Por su parte, el madrileño Calderón de la Barca las convierte en lo peor que se puede ser:

Si habla de flores, soy áspid;

si de fieras, basilisco;

si de aves, soy arpía;

si de peces, cocodrilo.

Celdrán expone que a lo largo de los siglos XVIII y XIX equivalió a mujer de mala condición, y en nuestro siglo es tanto como bruja o demonio. «No sorprende esta visión. Las arpías o harpías eran monstruos fabulosos hijas de Neptuno y la Tierra, muy voraces, con rostro de mujer, cuerpo de buitre, garras en pies y manos y grandes orejas de oso. En tiempos de Cervantes fueron tenidas por bestias aladas, rapaces e insaciables, símbolo de la usura y de cuantos con malas artes aspiran a hacerse con haciendas ajenas; también se predicó de la mujer que a cambio de sus favores arruina y desbarata las casas de los ricos de poco seso».
Asimismo se dice de las rameras que despluman a los hombres que de ellas se encaprichan, sentido en el cual emplea el término Cristóbal Suárez de Figueroa en El Pasagero (1617):
Como corrupción de la República me apestaban el gusto estas inmundas harpías, estas infames tusonas...

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #376 en: 07 de Marzo de 2015, 10:22:00 am »
Cuando Madrid rindió homenaje a la URSS en la Puerta de Alcalá
ignacio s. calleja@iserranoc / madrid
Día 07/03/2015 - 01.54h




Un retrato de Stalin y el escudo soviético presidieron el histórico monumento en octubre de 1937 con motivo del 20º aniversario de la Revolución Rusa
Cuando Madrid rindió homenaje a la URSS en la Puerta de Alcalá

La Unión Soviética apenas había alcanzado la adolescencia cuando en la electa República Española, a las puertas de la Guerra Civil, brotaba la «curiosidad, simpatía y expectación» por ese gigantesco Leviatán del que se adivinaba su cobijo en tales circunstancias; ávidos por conocer cómo, «con esfuerzos inauditos», se había levantado en aquel vasto territorio «el acontecimiento económico y social más formidable del mundo moderno».

Sobre tales afirmaciones o creencias, tan irrefutables para una parte como cuestionadas y cuestionables en el todo, se asentaba la Asociación de Amigos de la URSS, según su texto fundacional. Creada en 1933 como espacio de intercambio y debate, se constituyó además como un contrapunto a la propaganda franquista y como instrumento que «garantizara la veracidad» del eco procedente de Pravda.

La devoción por la «República obrera rusa», como la definía el citado escrito, era tan evidente como su entrega total a la misma. Sólo unos meses después del inicio de la Guerra, y cada vez más asentada la retaguardia republicana en Madrid, se produjo un acontecimiento que confirmó esa premisa.
Stalin en Alcalá

Bajo este contexto, en octubre de 1937 y con motivo del 20º aniversario de la Revolución Rusa, la Puerta de Alcalá rindió un homenaje unilateral a la Unión Soviética. Si bien no se trató de una iniciativa oficial e institucional de parte del Ayuntamiento, y sí de la Asociación de Amigos de la URSS, el popular e histórico monumento madrileño, usurpado para tal caso, cambió su aspecto; sometido al blandir de la hoz y el martillo soviético.

Un gran escudo de la URSS -ver imagen superior- tapó la inscripción superior a la vez que un gigantesco retrato de Josef Stalin presidía los arcos junto a los propios de Maksiv Litminov y Kliment Voroshilov.

Dicho suceso, como otros homólogos relacionados, estuvieron expuestos y explicados en la muestra «Los rusos en la guerra de España», del Centro Cultural Conde Duque de Madrid en el año 2009. Entonces se desveló, entre otros apuntes históricos, que no hubo una ayuda tan abrumadora de la URSS a la República como Francisco Franco se encargó de exagerar y extender.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #377 en: 09 de Marzo de 2015, 09:22:40 am »
La siniestra tradición que dio nombre al mercado madrileño de El Rastro
s. l.@abc_madrid / madrid
Día 09/03/2015 - 01.25h

Su denominación tiene que ver con sus orígenes, en el siglo XV. En la zona se ubicaban los mataderos de la Villa

La tradición popular cuenta que la denominación de El Rastro tiene que ver con los matadero que se ubicaba en la plaza del General Vara de Rey y los curtidores que se instalaron en Ribera de Curtidores durante sus orígenes, en el siglo XV y XVI.

Los restos de los animales sacrificados y degollados se arrastraban diariamente desde el matadero, dejando a su paso un rastro de sangre en la calle. Según la plataforma de El Rastro, Hilario Peñasco y Carlos Cambronero en su libro «Las calles de Madrid», sin negar el sentido tradicional de la palabra, señalan que el término también significaba «las afueras» donde alcanzaba la jurisdicción de los alcaldes de la Corte.

El Rastro, tal y como lo conocemos hoy en día, con la venta de productos de todo tipo, se remonta al siglo XIX. Mesonero Romanos describe en su obra «El antiguo Madrid» (1861) que ya entonces se vendían allí «ustensilios, muebles, ropas y cachivaches averiados por el tiempo, castigados por la fortuna o sustraídos por el ingenio a sus legítimos dueños». Al lugar, acudían, según el escritor «clases desvalidas, los jornaleros y artesanos».


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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #378 en: 11 de Marzo de 2015, 08:52:49 am »
La confitería de la Castellana que salvó a 30.000 judíos en la II Guerra Mundial
ignacio s. calleja@iserranoc / madrid
Día 11/03/2015 - 01.41h
El local, fundado en 1931, tuvo una doble función en la época: exclusivo punto de encuentro de aristócratas y diplomáticos y refugio secreto para huidos de la Gestapo y las SS alemanas



embassy
Entrada de Embassy, fundado en Madrid en 1931

El depresivo y enjuto Madrid de los primeros 40 fue también un Madrid de confidencias e intrigas, de espías con monóculo y actividades clandestinas. Bajo su privilegiada situación geográfica, asidero para los intereses de nazis y aliados, se esconde esta historia de diplomacia alternativa; doble cara del exclusivo «Embassy», una confitería que, situada en el número 12 de la Castellana, reunió a aristócratas, embajadores y agentes de inteligencia en torno a té, pastas y vigilancia mutua.

La distinguida y exclusiva apostura británica del local, fundado en 1931, coloreó el plomizo paisaje de la ciudad. Fue la obsesión de Margarita Kearney Taylor, propietaria del mismo, que desde el inicio trató de convertir a la zona en una aproximación de los elegantes barrios londinenses, como Mayfair o Belgravia. Después, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, se afanó en dar refugio y salida a quienes huían de la Gestapo y las SS alemana.

La confitería, convertida también en restaurante, recibió el nombre de «Embassy» por su proximidad con las embajadas, especialmente la británica y la alemana -ubicada a unos pasos, junto a la genial «Friedenskirche»-. Los intereses de ambas confluían en el exclusivo local, testigo de una calma tensa y superficial.
Acoso nazi

El despliegue nazi, dirigido por Paul Winzer, jefe de la Gestapo, y Hans Lazar, su homólogo en las SS, aumentó su control y presión en la zona con la connivencia y pasividad de Francisco Franco. Alemania, en ese sentido, llegó incluso a plantearse una invasión para satisfacer sus pretensiones estratégicas en el conflicto. Ante tal situación, Kearney Taylor, junto al embajador británico Sir Samuel Hoare, convirtió su local en un refugio para paliar la persecución sufrida por todo aquel que fuera contrario a los intereses nazis.

El sótano de «Embassy», donde se hallaba un horno para la elaboración de los pasteles de la confitería, cobijó a miles de indocumentados que recibían atención, comida y algo de dinero. Se calcula que la embajada británica gastó más de 1.000 libras al día para acometer tal empresa, que eventualmente fue interrumpida por varios cierres del local. El ánimo de Margarita, irlandesa de elegante pero firme apariencia, no se arredró.

Respecto a los judíos, también acosados y amenazados en Madrid, «Embassy» se constituyó como su salvación y oportunidad de huida. Aunque Franco nunca emprendió una política de persecución contra ellos, cualquiera que entrara ilegalmente en España estaba sujeto a arresto y deportación. Cerca de 30.000 personas fueron evacuadas en ese sentido ante el acoso constante de la embajada alemana.

El establecimiento, todavía en pie, aún cuenta con su aire exclusivo y selecto. Esta historia, como otras 99, se incluyen en el libro «Historias Auténticas by Viña Pomal», que narra anécdotas históricas de los restaurantes más emblemáticos de Madrid.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #379 en: 12 de Marzo de 2015, 07:23:42 am »
La planta del esparto que dio nombre a la basílica y la calle de Atocha
vídeo: alfonso f. moreno / texto: m. r. domingo @ABC_Madrid / madrid
Día 12/03/2015 - 00.47h
Es uno de los principales ejes de la capital. Fue el epicentro de revueltas populares como el Motín de Esquilache, también vio nacer el primer ejemplar del Quijote


La estación de Atocha; uno de los primeros tranvías que pasaba por la calle Atocha; y la placa de la vía

Un camino plagado de atochas o espartos, olivares y cañizares llevaba al santuario de Atocha. El trayecto, muy transitado por la gran devoción que tenían los madrileños a la virgen homónima, ya desde la Edad Media se encontraba arropado a ambos lados por numerosos hospitales, casas de recogida, ermitas, humilladeros y conventos. Esta calle –que hoy es uno de los ejes principales de la capital– cobró mayor protagonismo al comunicar, desde finales del siglo XIX, el centro de la ciudad con la estación. Su recorrido abarca desde la Plaza de la Provincia –junto a la Plaza Mayor– acabando en el Paseo del Prado.

Gracias a Carlos V este sendero comenzó a poblar el arrabal de Santa Cruz, que se extendía desde la plaza con el mismo nombre hasta la puerta de Vallecas. El Rey Felipe IVtambién hizo famosa esta vía por sus habituales paseos a caballo por las ermitas de la zona.
La planta del esparto que dio nombre a la basílica y la calle de Atocha
wikimedia
La planta de la atocha

Cuando Felipe II estableció la Corte en Madrid produjo una gran expansión demográfica de la ciudad. Se estableció una nueva frontera de la ciudad que corría de forma paralela por la actual calle de Magadalena hasta encontrarse con la Puerta de Vallecas, actual plaza de Antón Martín. Este enclave tuvo que que desplazarse a una posición más alejada, en el arroyo de Nuestra Señora de Atocha: así nacía la primera Puerta de Atocha.

Francisco de Mora, el primer arquitecto municipal de Madrid, es el encargado –por orden de Felipe II y Juan de Herrera– fue el encargado de ejecutar en 1952 la alineación de algunos edificios y la urbanización de la calle. Gracias a su remodelación pronto se convirtió en un epicentro de tertulias y encuentros literarios como el de la Academia Selvaje (fundada en 1612) o la Fonda de San Sebastián, donde acudieron los maestros del Siglo de Oro español como Miguel de Cervantes, Lope de Vega y José Camerino.

Precisamente en el número 87 de la calle Atocha estuvo la imprenta donde se hizo en 1604 la edición de la primera parte de «El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha». En 1780 se crea el colegio de Cirugía de San Carlos, que posteriormente se convirtió en la facultad de Medicina.
Epicentro del Motín de Esquilache

El inicio y el epicentro del famoso motín de Esquilache que en 1766, puso en peligro el reinado del Rey Carlos III, tuvo lugar en la calle Atocha, a la altura del actual Teatro Monumental. A lo largo de la vía circularon dos mil personas protestando en voz alta «¡Viva el Rey! ¡Viva España! ¡Muera Esquilache!» en dirección al Palacio Real.

Pronto se convirtió también en una ruta muy transitada para conectar el centro de Madrid con la periferia. Los primeros frutos del intento de conectar por ferrocarril Aranjuez con Madrid culminaron con la inauguración del Embarcadero de Atocha el 9 de febrero de 1851. La aparición posterior del tranvía en Madrid afecta a la calle: crean una línea permanente que une la estación de ferrocarril con la Puerta del Sol. Los primeros tranvías subían costosos debido a la gran pendiente de la calle.

Con la llegada del siglo XX la calle empezó a recibir como inquilinos a diversos locales de asueto. Así, el 18 de junio de 1917 se inauguró en la plaza de Jacinto Benavente el teatro Odeón (conocido como el Teatro Calderón) que fue posteriormente sede de la Orquesta Sinfónica de Madrid. En los años 20 se abrió un cine (nª 37), el Monumental Cinema, que acabó siendo una sala de conciertos de la orquesta sinfónica de RTVE.

El nuevo siglo también trae consigo un moderno medio de transporte denominado metro. El primer tramo (Sol-Cuatro Caminos) obliga a abrir en el año 1920 una estación del suburbano en la glorieta de Carlos V. Un año después, en la plaza de Antón Martín: nace la estación de Antón Martín. En 1968 el intenso tráfico existente en la zona cercana a la Glorieta de Atocha, obliga a la solución de construir un paso elevado para los coches. El denominado Scalextric de Atocha estuvo en funcionamiento hasta que en 1985 el alcalde Enrique Tierno Galván decide su eliminación.
Atentado de los abogados de Atocha y 11-M

Se produjo un atentado terrorista cometido por extremistas de derecha la noche del 24 de enero de 1977, en el marco del llamado terrorismo tardofranquista. Cinco sindicalistas fueron asesinados, marcando la transición española iniciada tras la muerte del dictador Francisco Franco. La calle es frecuentemente lugar de protestas y manifestaciones que se dirigen a la puerta del Sol. También fue el eje de salvamento durante los atentados del 11 de marzo de 2004.