Autor Tema: Pongamos que hablo de Madrid  (Leído 91623 veces)

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #420 en: 16 de Agosto de 2015, 17:37:16 pm »
Bueno pon 500 y la gente seguirá meando en la calle por que somos asi de guarros.



En busca de un baño público en la capital
Madrid solo tiene 25 baños públicos móviles para sus 3.198.645 habitantes

CAROLINA BAENA Madrid 15 AGO 2015 - 22:34 CEST80


Un millón de personas pasan cada día por la almendra central de Madrid. Para atender a esa multitud, entre la que cada vez hay más turistas, el Ayuntamiento solo mantiene en servicio ocho baños móviles, además de cuatro fijos en el Retiro. Si alguno de los viandantes siente la necesidad urgente de ir al servicio, solo tiene la opción de entrar en un bar. Con suerte, el dueño no se dará cuenta. Pero cada vez son más los establecimientos que cierran los baños con llave o con una cerradura de combinación, de forma que los usuarios deben consumir si quieren usarlos. O hacer algo cada vez más frecuente: orinar en la calle.


Esteban Benito, presidente de la asociación de vecinos de Chueca, uno de las zonas más concurridas del centro, se indigna en cuanto le mencionan el problema: “Es muy grave para la higiene de la ciudad, especialmente en el centro”. Explica que en la plaza de Chueca viven 12 personas que desde hace años orinan en una zona de árboles. “Los vecinos que viven en los bajos no pueden abrir las ventanas porque el olor es muy fuerte, y más ahora por el calor”. Pero ese es un problema muy concreto. Hay más: “Los últimos locales de copas cierran a las seis de la mañana, y a esa hora todos los días te encuentras el barrio lleno de orines que se quedan concentrados”, asegura.

Benito no entiende que, si orinar en la calle está penalizado, “sorprendentemente” no se impongan sanciones. En efecto, el artículo 14 de la ordenanza de limpieza de los espacios públicos señala: “Por su especial repercusión en el ornato e higiene de la ciudad, queda expresamente prohibido escupir o satisfacer las necesidades fisiológicas en la vía pública”. Vulnerarlo está tipificado como falta grave, sancionada con multas de entre 751 y 1.500 euros. Pero la policía municipal afirma que no es habitual imponer este tipo de sanciones.


La escasez de aseos en el centro de la capital, 25 baños móviles y uno en proceso de instalación, contrasta con los de otra capital cercana, París, donde hay más de 400 baños fijos, con acceso para discapacitados físicos y totalmente higiénicos ya que están provistos de un mecanismo de lavado desinfectante cada vez que se utilizan. En Madrid, salvo los cuatro del Retiro, son cabinas automáticas con forma cilíndrica, de color verde oscuro. Se trata de una concesión a la empresa JCDecaux, que gestiona la publicidad que los rodea a cambio de mantenerlos limpios. El precio de uso son 10 céntimos, excepto para los conductores de autobús de la EMT, que tienen una tarjeta para su uso ilimitado.

El centro de Barcelona tiene un problema similar al de Madrid. El Ayuntamiento, gobernado por Ada Colau, instaló a principios de este mes seis urinarios públicos en el marco de una prueba piloto que estará vigente hasta las fiestas de la Mercé, que este año se celebrarán a partir del 18 de septiembre. “Son provisionales y se han situado en las zonas donde había más quejas por conductas incívicas”, según un portavoz del Consistorio. La mayoría de los baños de Barcelona, con 1.611.013 habitantes (la ciudad de Madrid tiene 3.198.645) y están situados en parques y jardines (107) y en las playas (130) de la ciudad. Las cafeterías son el recurso de los paseantes del centro de Madrid que sufren una urgencia. Juan Carlos Rodríguez, operario de limpieza, explica que cuando le entran ganas de ir al baño se ve obligado a ir una: "A mi jefe no le gusta, pero en algún sitio tendré que mear", dice. Rosa Molina, funcionaria que pasea con su hija, se encoge de hombros: “¿En medio de la calle a dónde vas? Pues a una cafetería con tal de que te dejen pasar….”. María Luisa Fernández, jubilada que pasea todos los días por el centro de la capital, explica que suele ir a una cafetería y consumir un refresco, pero que a la media hora le vuelve a surgir la urgencia: “Cuando vas de turista y te pasa, sabes que es un gasto más con el que contabas, pero cuando vives en la misma ciudad te da rabia tener que gastar en esto”.


MÁS INFORMACIÓN
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Una ciudad con la vejiga llena
Los urinarios de la discordia
El doctor Adot, coordinador nacional del grupo de urología funcional y femenina de la Asociación Española de Urología, señala los grupos de personas que se ven más afectados por la necesidad de ir al baño. Las que sufren de vejiga hiperactiva (un 16% de la población padece este problema), necesitan ir al servicio con urgencia. También los hombres que tienen problemas de próstata, que sufren el síndrome de dolor eficaz: si no orinan les duele mucho la vejiga. Y, por último, personas que tienen enfermedades neurológicas, como parapléjicos o enfermos de esclerosis múltiple o Párkinson. Las embarazadas también sufren las consecuencias de la escasez de baños por la ciudad, sobre todo al final del embarazo. Irene Barquillo, que ha dado a luz hace poco, asegura que tiendas y restaurantes le han facilitado siempre el acceso a los servicios.

Uno de los colectivos que más sufren este problema son los taxistas. Jesús Fernández, vicepresidente de la Federación Profesional de los Taxis, asegura que hace un año y medio cursaron una petición al Ayuntamiento solicitando una reserva de suelo para la instalación de servicios en algunas zonas emblemáticas de la ciudad donde hay paradas de taxis. “Todavía estamos esperando respuesta”, comenta. “Conozco a compañeras taxistas que aparcan en el tanatorio porque allí hay baño, fíjese a qué niveles estamos. Otros compañeros tienen más facilidad porque en cualquier sitio se alivian, pero no sabes dónde te va a dar un apretón, es un problema”.

En el Metro de Madrid tampoco hay retretes públicos. Los que existen son para uso exclusivo de los empleados y se encuentran ubicados en instalaciones a las que solo se puede acceder con llave. Desde Metro Madrid aseguran que no existe ningún proyecto para dotar de baños públicos a sus instalaciones. “Los trayectos que se hacen en metro son demasiado cortos como para instalarlos”, señala una portavoz del Metro de Madrid. “Además, ponerlos supondría crear espacios apartados, con escasa visibilidad, que podrían generar problemas de seguridad”.

En el parque del Retiro hay cuatro baños públicos fijos. Están abiertos desde las 09.00 hasta las 21.00 y miden 3,5 x 2,20 metros. Domingos y festivos se forman largas colas ante ellos. “La chica que los limpia trabaja todos los días, pero solo los limpia una vez al día”, dice un operario del parque. “¡Aunque no es culpa suya!” añade. Una señora, que no quiere dar su nombre, escucha la conversación y comenta enfadada: “Estos baños huelen fatal, hace un calor infernal y te dan ganas de vomitar”. El operario explica que datan de 1935 y que en su día denunciaron su estado a la Inspección de Trabajo para que se hicieran reformas o pusieran una caseta, sin resultado. Los primeros servicios callejeros fueron instalados en Madrid a mediados del siglo XIX gracias al duque de Sesto, que quiso dejar la capital limpia y sin olores. Se instalaron en Sol y posteriormente otras plazas, como Callao y Tirso de Molina, se sumaron a esta iniciativa. La lógica hacía suponer que con el paso de los años y el aumento de la población esa pequeña red se ampliaría. Pero ha sucedido al revés.



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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #421 en: 18 de Agosto de 2015, 08:15:50 am »
Lo dicho, unos auténticos CERDOS.



Un vertedero llamado La Pedriza

Cada fin de semana, los visitantes dejan un rastro de porquería y destrozos en la zona


Se han llegado a producir puñaladas en una disputa por una plaza de aparcamiento

 VÍDEO:
http://www.elmundo.es/madrid/2015/08/17/55d23bede2704e20628b458d.html

       
Suciedad en la Pedriza


JAVIER DÍAZ 
Actualizado:17/08/2015 22:28 horas
 
Compresas, pañales, botellas, colchonetas, bolsas de plástico, árboles despellejados, cañas de pescar, sillas e incluso grafitis pintados en las piedras... El panorama visible en la zona de El Tranco y La Charca Verde de La Pedriza, en Manzanares El Real, es desolador. «Llevamos años así, pero 2015 está siendo espectacular. Hemos llegado a ver un arcón congelador abandonado a la orilla del río», se queja Ana Jáuregui, vecina y cofundadora de la plataforma SOS Pedriza.

«Creamos SOS Pedriza porque nadie hacía nada», continúa Jáuregui. Cada fin de semana el municipio de Manzanares El Real recibe miles de visitantes. En verano la cifra de turistas triplica el censo del pueblo, que registra 8.182 habitantes. El atractivo de La Pedriza y su localización dentro del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama ejercen un efecto llamada en esta época. Sin embargo, muchos visitantes practican un turismo poco sostenible, sobre todo en las zonas más accesibles en coche que sufren de un vandalismo perpetuo.

«Algunos vienen a esta parte del río para montar su particular campamento con música, comida, bebida e incluso lanchas. Esto es un problema de toda la vida aquí, pero desde hace cinco años es mucho peor», aseguran desde SOS Pedriza.

En un paseo por el río hasta el área de El Tranco, este lunes se podían comprobar los desmanes del último domingo. Además, los desperdicios se acumulaban también en los márgenes de la carretera, la llamada avenida de la Pedriza, muchos con aspecto de llevar años en el mismo lugar.



Voluntarios liberan el cauce del río, estancado por varias piedras.J. D.

Para agravar el asunto, algunos visitantes crean presas con piedras en el río para formar pozas artificiales y bañarse. En consecuencia, el agua se estanca y la vida natural se deteriora. Incluso se ha podido ver a personas lavando platos con detergente en la orilla.

Situaciones violentas

El verano y, sobre todo, los fines de semana marcan el punto álgido de un conflicto que en ocasiones degenera en violencia. «Yo he llegado a ver puñaladas en una disputa por el sitio en el aparcamiento», atestigua Manolo Regueira, guarda de la zona de estacionamiento de El Tranco desde hace cinco años. «Aquí ven que todo es gratis y que encima no hay control, y arrasan. A mí me han amenazado con navajas e incluso con botellas rotas», asevera Regueira.

Vecinos y paseantes se quejan de haber sufrido amenazas por parte de los visitantes. «Ponen la música a todo volumen y muchos se emborrachan y la lían», ratifica el guarda. En ocasiones, los vecinos, cuando recriminan la actitud de algunos bañistas, son respondidos con insultos. Todos coinciden en señalar en que son familias de etnia gitana, latinoamericanos y, en menor medida, jóvenes de 'botellón', los que suelen protagonizar los altercados.

«A esta parte la llamamos 'la playa de los gitanos'. Nadie se atreve a decirles nada. Meten el coche hasta casi el borde del río, encienden barbacoas con bombonas de butano...», confiesa Leticia Carrera, encargada de El Jardín de las Delicias, una terraza ubicada en la parte alta de El Tranco. «La Policía se queja de que no tiene recursos suficientes y en cuanto a la Guardia Civil, según nos confesó el concejal de Medio Ambiente de Manzanares, sólo dispone de una pareja del Seprona para cubrir siete pueblos», denuncian desde la plataforma vecinal.

Manifestación el 5 de septiembre

Así las cosas, la plataforma SOS Pedriza tiene prevista una manifestación en el aparcamiento de El Tranco el próximo 5 de septiembre, para dar visibilidad al problema medioambiental y plantear posibles soluciones. «Queremos formar parte del grupo de trabajo creado por el Ayuntamiento de Manzanares. Hasta ahora nos han dado largas. Aducen que tienen que poner de acuerdo a todos los grupos políticos», explica Ana Jáuregui.

Sus propuestas pasan por regular el tráfico que da acceso al río, que sea de pago, y con el dinero recaudado contratar a personas para mantener una mayor vigilancia. Otra de las ideas pasa por fomentar un turismo responsable, pues «el actual ensucia y no deja dinero en el pueblo», comentan desde la plataforma vecinal.

Mientras tanto, desde SOS Pedriza se quejan de que nadie se hace cargo. Las aguas bajan revueltas por un conflicto entre el Ayuntamiento de Manzanares El Real, gobernado en minoría desde las últimas elecciones de mayo por Progresistas y PSOE, la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT)y la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid.

Cuadrillas de limpieza

EL MUNDO intentó ayer en repetidas ocasiones hablar con el Cabildo de Manzanares y la CHT sin conseguirlo. Por su parte, desde la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad alegan que la limpieza del río es de su competencia y se ejecuta hasta cinco veces por semana, con dos cuadrillas de tres personas cada una, afirmación que niega SOS Pedriza. Sin embargo, argumentan que la gestión y limpieza de la parte del arroyo cercana al núcleo urbano se cedió a la Agrupación de Pescadores a cambio de un coto de pesca.

En respuesta, Carlos Sanz, presidente de la Agrupación de Pescadores del Alto Manzanares, afirma que son responsables de ese entorno, «pero en época de pesca, ojo, y eso excluye los meses de junio, julio, agosto y septiembre. Cuando nos toca limpiar lo hacemos y sin cobrar un duro, pero carezco de potestad para decirle a nadie que no se bañe vestido o que no lave los platos en el río, para eso están las autoridades».

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #422 en: 27 de Agosto de 2015, 08:51:20 am »
¿Si no hay puerta, de dónde proviene el nombre de Puerta del Sol?

s. l.abc_madrid / madrid

Día 27/08/2015 - 02.25h
 

Descubre cuál es el origen de una de las puntos turísticos más emblemáticos que atesora la capital

Ramón Alba



Fotografía de 1918 qie ilustra cómo era la madrileña Puerta del Sol

Una de las muchas teorías del origen del nombre de la Puerta del Sol se remonta a 1520. El hambre, el descontento y la revolución eran la tónica reinante en el Madrid de aquella época. Un malestar que se propragó también a las zonas aledañas y que empujó así a los nobles de Segovia, Ávila y Toledo a sublevarse contra el rey, originario de Flandes, Carlos V.

La decisión del citado rey de designar en la élite de su Gobierno a líderes flamencos, en lugar de a los españoles fue también una las gotas que colmó el vaso. Su mandato fue empañado tras recibir duras críticas sobre haber endeudado el país con el único fin de cumplir sus aspiraciones de controlar toda Europa. Este afán le habría llevado a descuidar las necesidades de los locales.

De tal modo, los «rebeldes» o «Comuneros» se conviertieron en una peligrosa amenaza para el rey «extranjero». Aunque la ciudad, por aquel entonces, no era capital de España fue forticada por una gigantesca muralla además de un foso para salvaguardar los monárquicos (se llegó a construir un castillo, según algunos historiadores). Se piensa que una de sus puertas de acceso se situaba al este de la plaza -concretamente por donde sale el sol-, de ahí surgiría el nombre de Puerta del Sol.

Otras hipótesis apuntan a la realización de una pintura del astro rey en aquella puerta y con el paso de los años ésa fue la razón de su denominación.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #423 en: 28 de Agosto de 2015, 23:48:38 pm »
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"No hay hechos, sino interpretaciones" Nietzsche

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #424 en: 02 de Septiembre de 2015, 14:26:50 pm »

La aterradora leyenda de la casa de citas del barrio de Salamanca donde murió un cura


s.l.abc_madrid / madrid

Día 02/09/2015 - 00.36h
 

Los inquilinos del edificio huyeron en los años 80 por los extraños y inexplicables ruidos

La aterradora leyenda de la casa de citas del barrio de Salamanca donde murió un cura 

El número 124 de la calle de Ayala, ubicado en el Barrio de Salamanca, desde principios de los años 80, se quedó practicamente vacío por una serie de extrañas circunstancias. Algunos vecinos de este pequeño edificio empezaron a escuchar extraños e inexplicables ruidos. Fue por ello por lo que algunos optaron por abandonar el inmueble, huyendo asustados de aquellos sucesos paranormales.

Al no encontrar ninguna explicación científica, finalmente se atribuyeron estos ruidos al fantasma de un sacerdote que falleció repentinamente en el edificio, cuando este era utilizado como «casa de citas». En la actualidad, el edificio es utilizado como oficinas en su totalidad.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #425 en: 07 de Septiembre de 2015, 07:37:18 am »

El amor enfermizo que provocó el cuádruple asesinato de Jarabo en Madrid
cristian quimbiulcoabc_madrid / madrid
Día 07/09/2015 - 01.41h

Un «enfermizo» amor le condujo a acabar con la vida de tres de sus cuatro víctimas en menos de media hora. ¿Su obsesión? Dar con dos objetos de gran valor: una joya junto a una carta

En las primeras sesiones, el procesado erguido, seguro de si mismo, casi desafiante (año 1958)

España se levantó desconcertada la mañana del 21 de julio de 1958. Aquel día se conocieron los terribles asesinatos de cuatro personas en El Retiro. Tres de las víctimas habían perdido la vida en sus propios domicilios, pero la cuarta en una tienda de empeños.

Los hechos se remontan a dos días antes. El 19 de julio, José María Jarabo Pérez­ Morris llegó a la vivienda de Emilio Fernández Díaz, su primera víctima, ubicada en la calle de Lope de Rueda. Su esposa, María Alonso Bravo, estaba en la portería del inmueble. Jarabo llegó sobre las 10 de la noche y Paulina Ramos, la sirvienta, le abrió las puertas. A continuación, una acalorada discusión llevó a Emilio a echarle de mala manera. Creyéndose a salvo, se dirigió al cuarto de baño ignorando que un tiro en la nuca le recibiría.
El asesinato, paso a paso


Paulina, la criada, acudió despavorida al lugar tras aquel ensordecedor disparo. José María se abalanzó sobre ella, le tapó la boca para evitar que pidiera auxilio, cogió un cuchillo y le asestó un puñalada mortal. Su tercera víctima, Amparo Alonso, accedió hasta su dormitorio, sin ver los cadáveres, pero Jarabo le disparó en la nuca. Tres crímenes en menos de 30 minutos.

Tras deshacerse de sus víctimas, José María regristró la vivienda en busca de una carta y un brillante valorado en más de 200 mil pesetas. Era para él de suma importancia encontrar la joya, que pertenecía a su amante –una joven inglesa que se la cedió en un momento de apuro–. Sin embargo, cuando esta volvió a su país tuvo que reclamársela y enviarle una autorización para poder recuperarla en una conocida tienda de empeños.

Una comercio cuya legalidad siempre estuvo en tela de juicio. A él acudían aquellos madrileños en apuros y que no podían obtener el dinero por la vía legal; es decir, en el Monte de Piedad. Según la investigación, los prestamistas le exigieron más dinero.

Jarabo, sin embargo, no halló absolutamente nada pero tuvo la sangre fría de preparar pistas falsas para despistar, posteriormente, las premisas de la Policía. El asesino fue muy meticuloso para no dejar huellas en el domicilio de las tres víctimas.
Cuarto crimen

José María Jarabo disfrutó a la mañana siguiente de un día relajado, sin olvidar tenía que saldar una última cuenta pendiente. Así, aprovechó las sombras de la madrugada para cometer el asesinato. A las seis de la madrugada, se presentó en el establecimiento de compraventa y tras reclamar ­sin éxito­ sus preciados objetos a Félix López Robledo, antes de encañonarle y realizar, a bocajarro, dos letales disparos.

Registró el comercio en busca de aquellos objetos convertidos en una obsesión, con su cuarta víctima fuera de juego. Jarabo, no obstante, había pasado por alto un detalle que acabaría suponiendo su detención. Se había manchado la camisa de sangre, tras la lucha cuerpo a cuerpo.

El asesino dejaba el segundo escenario rumbo a una tintorería, ubicada en la calle de Orense, donde dejaba su traje bañado de sangre. Se justificó diciendo que era producto de una pelea, pero todas las alarmas saltaron en aquel preciso momento. Así, cuando volvió Jarabo la Policía esperaba apresarle. Ese mismo día se descubrieron los tres cuerpos sin vida en el domicilio de Fernández Díaz.

Condenado a morir


Decenas de personas acuden a las sesiones del juicio oral de Jarabo

El 29 de enero de 1959 inició un juicio, que duró cinco días y que tuvo como invitados a grandes personalidades de la época. Cientos de personas aguardaban en la entrada de la sección quinta del Palacio de Justicia de Madrid para asistir a uno de los acontecimientos del siglo. España entera se había sobrecogido con el cuádruple asesinato que paralizó las vidas de los ciudadanos.

Pese a todo, José María le restó hierro al suceso ante el negro devenir que le esperaba y asistió cada día con un traje diferente. «Una ocasión como ésta bien merece estrenar un traje», señaló el reo.

Finalmente, le condenaron a cuatro penas de muerte.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #426 en: 13 de Septiembre de 2015, 18:19:57 pm »

La curiosa relación del origen de la palabra «tiovivo» con la muerte de un madrileño

s.l.abc_madrid / madrid

Día 13/09/2015 - 17.06h
 

El término se remonta a 1834 cuando el dueño de un carrusel, al pasar el cortejo fúnebre por su local, resucitó al grito de: «¡estoy vivo!»

Los excrementos y residuos que se amontonaban por las calles de Madrid en el verano de 1834 dieron lugar a un brote de cólera que se extendió por media España. Esteban Fernández, más conocido como Tío Esteban, era un madrileño que se ganaba la vida con un carrusel infantil con cuatro caballos de juguete en la calle Paseo de las Delicias. De pronto, el Tío Esteban cayó enfermo fruto de la epidemia y murió. Su fallecimiento causó mucho dolor a los vecinos del barrio, especialmente a los niños que se entretenían en su «atracción» día tras día.

Cuenta la leyenda que los familiares y amigos del Tío Esteban le colocaron en un ataúd abierto y le llevaron al cementerio en un cortejo fúnebre pasando por delante de su negocio. En el momento en el que se encontraban delante de su carrusel de «caballitos» se escuchó una voz procedente del interior del féretro. «¡Estoy vivo!, ¡estoy vivo!». Era Esteban Fernández que milagrosamente había «vuelto al mundo».

Una vez recuperado el Tío Esteban regresó a su trabajo. Su fama se propagó como la pólvora. Había incluso los que se desplazaban hasta el lugar simplemente para ver que realmente estaba vivo. «El tío vivo» se convirtió en una celebridad y aunque a Esteban en un principio no le gustaba la manera en la que se referían a él, al final lo aceptó y se quedó con el apodo. 

Su atracción paso de llamarse «los caballitos» a «los caballitos del Tío Vivo» a, finalmente, «El Tío Vivo». Supuestamente es de esta historia de donde proviene la palabra «tiovivo», que tan extendida está ya por nuestro país.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #427 en: 07 de Octubre de 2015, 08:49:36 am »

El mensaje que Carlos III ocultó al colocar a cuatro niños «putto» sobre la Puerta de Alcalá

S. L. / MADRID
Día 07/10/2015 - 01.01h


El rey quería que los madrileños tuvieran muy presente el mensaje para cuando llegaran los tiempos difíciles



La Puerta de Alcalá era una de las cinco entradas principales que tenía Madrid hasta el año 1869. Hasta entonces este monumento era el límite de la ciudad por el este. De ahí uno se dirigía hacia Alcalá de Henares. Fue Carlos III el monarca que se empeñó en rediseñar el monumento y en dotarlo de elementos decorativos, algunos de ellos con significados ocultos.

Los adornos de la Puerta de Alcalá presentan importantes diferencias entre la fachada que da a la plaza de Cibeles y la que da al parque de El Retiro. En la primera, el escultor francés Roberto Michel proyectó unas cabezas de león que rematan los arcos. En la parte superior, unos trofeos militares formados por banderas, armas, corazas y cascos.

El escultor abulense Francisco Gutiérrez fue el encargado de diseñar la otra fachada, donde destacan los mascarones rematando los arcos, las guirnaldas sobre las puertas adinteladas y, sobre el arco central, el escudo real, sostenido por la figura de la Fama y de un niño. Lo que más llama la atención entre los viandantes que se detienen a presenciar con detalle el monumento es la presencia de cuatro niños pequeños sentandos sobre el friso de esta fachada. Estas figuras reciben el nombre de «putto», que significa «querubín» en italiano.
Una lanza y una espada

Los cuatro niños representan las virtudes y están labradas en piedra blanca de Colmenar. El «putto» que se encuentra en la esquina izquierda tiene un casco y una lanza en su mano derecha y representa la Fortaleza. A su lado está la Templanza, un niño que tiene en una mano un freno de caballo.

Al otro lado del friso está representada la Justicia por la figura de un niño con el brazo izquierdo levantado y la mano cerrada sobre lo que sería una espada o una balanza desaparecida, mientras que en la esquina derecha se encuentra la Prudencia: un niño que se mira en un espejo que levanta por encima de su cabeza.

El Rey Carlos III ordenó colocar estas cuatro figuras en la Puerta de Alcalá para mandar un mensaje a los madrileños y reclamarles fortaleza, templanza, prudencia y justicia para cuando llegaran los tiempos difíciles. Desde entonces son testigos del día a día de la ciudad... y de los atascos que se forman en torno a ellos en las horas punta.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #428 en: 13 de Octubre de 2015, 13:53:36 pm »

El caso de la joven poseída en Vallecas: los sucesos paranormales que comprobó la Policía


s. l.@abc_madrid / madrid

Día 13/10/2015 - 00.04h
 

El parte policial tras su visita al domicilio familiar habla de «una situación de misterio y rareza», basada en armarios que se abrían solos o una mancha marrón «identificada como babas»


Estefanía Gutiérrez Lázaro

Un armario cerrado que se abre repentinamente y de forma antinatural. Estruendos sin justificación en la terraza de la vivienda. Un Cristo separado inexplicablemente de su cruz. Una mancha marrón, identificada como babas. Estos son algunos de los sucesos paranormales que la Policía Nacional, en noviembre de 1992, redactó en el parte de su visita a la casa de la familia de Estefanía Gutiérrez Lázaro, la joven de Vallecas que falleció en extrañas circunstancias tras jugar a la güija con sus amigas.

La historia, relativamente reciente, con pruebas y testigos disponibles, alcanza por su contexto una dimensión superior en su significado. Todavía sin una explicación lógica o científica, es uno de los episodios más relevantes de la parapsicología en España. Sucedió en la calle Luis Marín, en la popular barriada madrileña, y su consideración ha llamado la atención de diversos expertos en la materia. Igualmente, el tema ha sido tratado en famosos programas televisivos sobre lo oculto y lo desconocido, incluso con la participación de sus padres.

Según se ha narrado, el origen del misterioso suceso remite al inicio de la década de los 90, cuando Estefanía, de 18 años, comienza a interesarse por el mundo del ocultismo. Dado que ya ha participado en alguna güija, organiza otra en su instituto junto a varias compañeras para contactar con el novio de una de ellas, fallecido en un accidente de moto. Los problemas comienzan cuando las profesora las descubre y destruye el tablero contra el suelo. Entonces, la joven comienza a sufrir comportamientos extraños, inexplicables; convulsiones y alucinaciones, voces que la amedrentan y sobras que la acompañan. Nadie alcanza a dar un diagnóstico acertado sobre qué ocurre. Para creyentes, la chica de Vallecas ha sido poseída por el Mal. Así, en agosto de 1991, ingresa en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid y fallece en extrañas circunstancias.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #429 en: 02 de Noviembre de 2015, 08:42:48 am »
El «Ratoncito Pérez» no es un mito: nació en el Palacio Real y vivió en la calle Arenal


Una placa rinde tributo al pequeño roedor en el número 8 de la transitada vía, a unos pasos de la Puerta del Sol

I. S. C. - @abc_madrid Madrid - 02/11/2015 a las 06:49:25h. - Act. a las 06:49:25h. Guardado en: Madrid

Para abordar esta lectura, es necesario ubicarla en un contexto literario y de fantasía, aunque cuente con apuntes documentales. En ese sentido, creer en el Ratoncito Pérez, a pesar de su evidente aura fabulosa, no es tan difícil si vives en Madrid o si conoces los alrededores de la Puerta del Sol. Prueba de ello es que a unos metros de la transitada plaza, en el número 8 de la calle del Arenal, se pueden encontrar las huellas del roedor en la capital: una placa conmemorativa, una pequeña estatua metálica y la Casa Museo del ratón, una suerte de galería ilusoria. «Aquí vivía dentro de una caja de galletas en la Confitería Prast el Ratón Pérez», reza el cartel.

La inscripción, no obstante, explica las incógnitas de la historia: «Según el cuento que el padre Coloma escribió para el rey niño Alfonso XIII». Y es que el mágico animal nació en el Palacio Real, a finales del siglo XIX, por un episodio del monarca cuando aún era un crío. Que el magnánimo palacio sea su cuna, cómo no, remite a un sentido figurado. Alfonso XIII, ya huérfano de padre y muy consentido por su madre, la regente María Cristina, era un pequeño asustadizo. Tanto que, tras la caída de su primer diente, convirtió esta banalidad en un problema. María Cristina, entonces, encargó al padre Luis Coloma, jesuíta y novelista, que escribiera un cuento sobre el suceso para dotarlo de tintes fantásticos y restarle la importancia que el niño le había dado.
Estatua del Ratón Pérez
Estatua del Ratón Pérez- ABC

Según explican Marco y Peter Besas en su libro Madrid Oculto (La Librería. 2010), Coloma desarrolló un relato de poco más de una decena de páginas en torno al Rey Buby I, un nombre basado en el apodo con el que la madre se refería al pequeño monarca (Buby). En el cuento, tras perder Buby su primer diente de leche, este lo colocó debajo de la almohada, junto a una carta, para la visita del Ratoncito Pérez. La historia, después, narra cómo el niño y el ratón recolectan por la noche los dientes de los niños de Madrid, para llevarlos a la casita del roedor. Su morada, como recuerda la placa, se situaba en la pastelería Carlos Prast. En la casa, el personaje análogo de Alfonso XIII conoce a la familia de su singular amigo. Coloma incluyó aquí otro apunte que identificaba al futuro rey dentro de la narración: los ratoncitos vivían en una caja de galletitas Huntley, sus preferidas.

Pocos niños conocen realmente el origen de este personaje mágico, más allá de su labor recolectora de dientes. Así, en pleno centro de Madrid se da a conocer el verdadero y único legado del Ratón Pérez. Además de la placa, situada en 2003, en la galería de la calle del Arenal se ubica la pequeña estatua de metal, así como el museo homónimo, donde se exponen algunos objetos relacionados con el famoso animalito.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #430 en: 14 de Noviembre de 2015, 14:10:59 pm »

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #431 en: 15 de Noviembre de 2015, 10:16:07 am »
La espeluznante historia del «matamendigos»

Fue condenado a 30 años acusado cometer 11 crímenes. Esquizofrénico, alcohólico y obsesionado con la muerte, practicó la necrofilia y el canibalismo. Murió en un centro psiquiátrico penitenciario en 2014


García Escalero durante el juicio celebrado en 1995. A la derecha, una de sus víctimas - Ladyalcon
M. J. ÁLVAREZ - @mariajo_abc - 13/11/2015 a las 16:04:47h. - Act. a las 08:22:20h. Guardado en: Madrid

«Nacido para sufrir», era el tatuaje que lucía en uno de sus brazos uno de los mayores asesinos en serie de España. Se llamaba Francisco García Escalero, nació en Madrid el 24 de mayo de 1954 y murió en agosto de 2014 en el centro psiquiátrico penitenciario de Foncalent (Alicante), tras ser condenado a 30 años de prisión acusado de haber cometido once crímenes entre agosto de 1987 y septiembre de 1993. Él confesó otros cuatro más que no se pudieron demostrar.

Considerado inimputable por su enfermedad mental, los forenses que le examinaron durante el juicio dijeron de él que «era un paradigma de la locura». El tribunal que le juzgó en 1995 consideró que era «un hombre peligroso» y que no podía estar en un centro abierto, a pesar de sus promesas de «tomarse la medicación y no beber vino». Dijo que ingería tres litros de vino al día.

Padecía un rosario de enfermedades (enajenación mental, esquizofrenia, manía depresiva, transtornos sexuales, necrofilia, alcoholismo e ingesta de psicotrópicos), y se dedicó a matar a vagabundos como él con gran crueldad. Y todo ello, por motivos banales. «Me desperté junto a él, le miré y le aplasté la cabeza», llegó a decir. A todos ellos les quitó la vida lapidándoles o acuchillándoles, tras perder el control en una de sus muchas borracheras y de las voces que decía oir fruto de sus delirios. Después quemaba los cadáveres y, a veces, les rebanaba las yemas de los dedos para dificultar su identificación. También practicó el canibalismo con ellos.
«Hacía cosas que no estaban bien»

Desde niño se sintió diferente. «Hacía cosas que no estaban bien», manifestó. Vivió junto al cementerio de La Almudena, en un barrio chabolista junto a su hermano mayor y su padre, y siempre sintió atracción por la muerte. Paseaba entre las tumbas y se ponía delante de los coches para que le atropellaran con 12 años. «Tenía ideas raras desde los 17 años. Caminaba por las noches con un cuchillo, me gustaba entrar a casas abandonadas y mirar por las ventanas para ver a las mujeres y a las parejas».

Hosco, introvertido y solitario, siempre fue un ser asocial y no tuvo relaciones afectivas con nadie. Sus relaciones sexuales fueron siempre producto de la necrofilia, de actos violentos o con prostitutas y llegó a practicar la zoofilia, según confesó a los psiquiatras. Los forenses que le examinaron dijeron que su caso «era uno de los más pesimistas que existen». «Tiene sentimiento de la falta de sentimiento».

Su historial delictivo comenzó a los 16 años con el robo de una moto; tras salir del reformatorio cuatro años después, pasó a mayores: violó, junto a otros sujetos, a una mujer delante de su novio. Por ello, fue detenido y estuvo doce años en prisión con la única compañía de los roedores y pájaros muertos que encontraba en el patio.

    «No era consciente, no era yo», fue el resumen que hizo en el juicio sobre el porqué de sus actos

    «Tiene sentimiento de la falta de sentimiento y es un paradigma de la locura», fue el diagnóstico de los forenses

Cuando salió de la cárcel su padre había muerto y él cayó cuesta abajo. Se dedicó a vagabundear. La ingesta de alcohol y pastillas le provocaban alucinaciones que le conminaban a profanar cementerios y a matar. Su primera víctima fue una prostituta toxicómana con la que se topó en Capitán Haya. Su cadáver apareció en agosto de 1987, decapitado y calcinado. Después siguió en una espeluznante y delirante espiral sangrienta. En marzo de 1988 acuchilló por la espalda a un indigente al que le aplastó la cabeza con una piedra.

La lista es larga. Meses después, otro vagabundo apareció quemado y muerto junto a la pared del cementerio de Aluche. A otros los decapitó, les sacó las vísceras y las mordió. «Las voces me lo decían», explicó.
Intento de suicidio

La Policía Nacional investigaba el puzzle. Centró sus sospechas en él en el último crimen: el de un compañero con el que se fugó del Hospital Psiquiátrico Alonso Vega, donde García Escalero ingresó voluntariamente en septiembre de 1993. El infortunado apareció con la cabeza machacada y calcinado junto a una iglesia. Los agentes no lo dudaron: él estaba detrás de esa muerte pero no se imaginaban todo lo que había detrás.

Mientras los funcionarios tratan de encontrar las pruebas para detenerle por ese homicidio, García Escalero se intenta suicidar lanzándose delante de un coche en marcha. «Me lo dijeron las voces». No logró su propósito y a las enfermeras del hospital les rogó que le detuvieran. No quería seguir matando.

Cuando fue detenido, comenzó a desgranar, uno por uno, el rosario de asesinatos y barbaridades que había cometido con todo lujo de detalles, ante la estupefacción de los agentes: él dijo que catorce en total, pero fue acusado de once. Su caso conmocionó a toda la sociedad. En el psiquiátrico de Foncalent, en donde falleció, jamás volvió a mostrarse violento debido a que tomaba la medicación. Ahí, quienes le trataron le calificaban de amable.

Los forenses, en sus conclusiones, afirmaron que la historia de García Escalero era la de un doble fracaso. «Personal de Francisco, que padece una enfermedad paradigma de la locura que le ha incapacitado para desarrollarse de forma armónica consigo mismo y con su entorno». Y, en segundo lugar, «Francisco es un fracaso estrepitoso de la sociedad en general y más en concreto, de sus instituciones porque no han sabido o no han podido detectar, prevenir o poner los medios para eviar estos hechos», relataba ABC el 20 de febrero de 1996.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #432 en: 17 de Noviembre de 2015, 18:36:19 pm »
Era una mujer o era una dama?

En aquellos tiempos no era lo mismo...y en los actuales.................



La plaza de San Martín, el lugar donde Quevedo mató a un hombre por pegar a una mujer


I. S. C. - @abc_madrid Madrid - 13/11/2015 a las 22:27:02h. - Act. a las 07:06:41h.
 
Guardado en:  Madrid   


Detallan los escritos, propios y ajenos, que Francisco de Quevedo (Madrid, 1580) dominó a partes iguales la pluma y la espada, tan ácidas y afiladas como su propia lengua. Lo dicho, en efecto, no es ninguna novedad, como tampoco lo es que, desde estas líneas, se destaque el carácter pendenciero del autor. Y aunque este texto apoya esta tésis, lo cierto es que el desarrollo de la historia remite a otra de sus definiciones personales: su reconocida devoción cristiana y su comportamiento galán ante las mujeres; aunque no necesariamente en ese orden.

Fue el Jueves Santo de 1611 cuando Quevedo, que rezaba en la próxima parroquia de San Ginés (aunque no se sabe a ciencia cierta dónde se encontraba), contempló cómo un asistente a los oficios daba una bofetada a una dama que también se estaba allí. Quizá por la indiferencia generalizada entre el resto de asistentes en el templo, el genial escritor se implicó inmediatamente en el suceso, inicialmente con palabras y después con algo más, acaso preso de la situación. Altivo, primero sacó al agresor a la calle, no se sabe si a golpes o a improperios. Después, sea como fuere, y ya en el exterior, intercambiaron insultos mientras la riña subía de tono.

Ya en la plaza de San Martín, con un tono que sólo llevaba un camino, el escritor y su contrincante elevaron un escalón la disputa. De sobra es sabido que, en aquel Madrid del Siglo de Oro, las discusiones sólo se zanjaban de un modo, por dramático que fuese. Así, sabedor Quevedo de los códigos de la Villa, asestó al agresor una punzada mortal con su florete. La prueba de este lance, siglos después, es una placa municipal, situada junto a la que identifica la plaza. «En esta plaza hirió mortalmente Francisco de Quevedo a un caballero el Jueves Santo de 1611 en defensa de una dama».


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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #433 en: 28 de Noviembre de 2015, 10:33:23 am »
El último carbonero de Tetuán

Encontrar el material es complicado y costoso: «la mayoría de las minas españolas se han cerrado por falta de demanda, casi todo el que se comercializa llega de Sudáfrica»



Rocío Fernández de Buján - @ABC_MadridMadrid - 27/11/2015 a las 23:11:57h. - Act. a las 23:12:02h.Guardado en: Madrid

«La mayoría de clientes solo se acuerdan de ti cuando llega el invierno». Parece irreal, del siglo pasado, incluso de hace doscientos años. Pero es cierto, aún existen carboneros. José Javier, uno de los pocos que junto con su familia se dedica a este trabajo olvidado, está feliz puesto que comienza la mejor época del año para ellos.

En su origen fabricaban ellos mismo el carbón. Se pasaban dos o tres días en la montaña prendiendo fuego a madera cortada, y ahogando su combustión, hasta conseguir que se carbonizara. Era un trabajo muy duro. Durante ese periodo debía estar constantemente vigilando la madera para que en la combustión no penetrase el aire que estropea el carbón. Mas tarde aparecen las minas de carbón. Debido a la dureza del oficio, los mineros han sido uno de los actores más importantes en las revueltas laborales y revoluciones políticas. Víctor Manuel, el famoso cantautor, dedicó una de sus canciones a su abuelo. Su letra conmueve: «El abuelo fue picador allá en la mina/ y arrancando negro carbón, quemó su vida…».

Con el paso del tiempo, el carbón se convirtió en una fuente indispensable en las viviendas para una función tan imprescindible como es cocinar o para la calefacción. A mediados del siglo XX comienza a ser sustituido por el petróleo, la bombona de gas y la electricidad. En la actualidad, el carbón se distribuye a restaurantes un tanto especiales, pues se anuncian con hornos artesanales, asadores en su mayoría. Hoy en día son muy pocas las cocinas de carbón que quedan en las ciudades. En nuestra capital, uno de los barrios que conserva un porcentaje mayor es Tetuán, con sus pequeñas calles y sus casas humildes. De los casi treinta carboneros que había en el barrio a finales de los setenta, hoy solo queda una persona que todavía se dedicada a esta profesión.

José Javier comenzó en este oficio a los 22 años, cuando la fábrica en la que trabajaba cerró y el paro le obligó a compartir con su padre la carbonería que este había abierto durante la Guerra Civil. Estuvieron trabajando juntos más de veinte años hasta que el padre, por motivos de la edad, tuvo que dejarlo. Desde ese momento, su mujer y su hija le han ayudado a seguir adelante con el negocio.

Se levanta todos los días sobre las seis de la mañana, va a su pequeña «cueva», donde recorrerla se convierte en toda una yincana, intentando evitar tropezar y ensuciarse con las decenas de sacos de diferentes tamaños que ahí se almacenan. Sin embargo, José Javier, acostumbrado a pasar a oscuras más horas de las que le gustaría, se desenvuelve con una soltura envidiable, da la sensación de que podría recorrer todas sus esquinas y trabajar igual de bien con los ojos vendados. Su cara y brazos teñidos de las fuertes manchas negras que deja el carbón son ya casi imperceptibles para él. Aún es joven, sin embargo, sus manos ásperas y agrietadas reflejan el cansancio de toda una vida de duro trabajo.

Encontrar carbón se convierte en una tarea cada vez más complicada y costosa: «la mayoría de las minas españolas se han cerrado por falta de demanda, las pocas que quedan están en Asturias, pero ahora casi todo el que se comercializa llega de Sudáfrica». Su día a día consiste en distribuir el carbón almacenado en sacos en su furgoneta por toda la ciudad y su sierra. «Me gusta mi trabajo, porque no es monótono ni estoy sentado en una oficina viendo a la misma gente. Yo cada día voy a visitar a clientes diferentes, charlo con ellos y nos contamos cómo nos va el negocio. Me encanta conducir y ver los paisajes de montaña, por eso cuando llega el invierno y los chalets y casas de allí me hacen pedidos, disfruto saliendo de la ciudad». Aunque a él le gusta lo que hace, no lo desea para su hija: «Ahora me echa una mano en el negocio, pero no quiero que lo herede como yo. Es un trabajo muy duro y por supuesto muy mal pagado».

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #434 en: 29 de Noviembre de 2015, 09:56:34 am »
El Jarabo, el vividor que se convirtió en el último ajusticiado por el garrote vil en España

Cometió cuatro crímenes, tres de ellos en apenas media hora, incluido el de una embarazada


Las víctimas (arriba), el asesino en serie sobre estas líneas, a la izq., y colas en el juicio, a la dcha. - ABC
Madrid Madrid - 28/11/2015 a las 21:18:37h. - Act. a las 22:52:01h.Guardado en: Madrid

De alta alcurnia, estudió en los mejores colegios de la época, entre ellos El Pilar, en pleno barrio de Salamanca. Se llamaba José María Manuel Pablo de la Cruz Jarabo Pérez Morris, conocido como Jarabo. Nació en Madrid en 1923. Tenía 33 años cuando cometió cuatro asesinatos los calurosos días 19 y 21 de julio de 1958. Fue el último ajusticiado con garrote vil de España cuatro años después.

Su historia es la de un niño rico sin oficio ni beneficio que dejó los estudios tras mudarse su familia a Puerto Rico en 1940 cuando tenía 17 años. Vividor, calavera, aficionado al alcohol y a las mujeres, atractivo y seductor, este dandy acabó convirtiéndose en uno de los asesinos más crueles y despiadados de la crónica negra madrileña. Sus restos mortales yacen en el cementerio de La Almudena.

Una carta de amor y el anillo de brillantes empeñado por una de sus amantes, ante la falta de dinero por el elevado tren de vida que llevaba, ya que no tenía bastante con las casi 8.000 pesetas de la época que le daba su madre al mes, a costa del tren de vida que llevaba, le llevó a cometer cuatro crímenes, tres de ellos en apenas media hora, incluido el de una embarazada.

A los 20 años se casó con una rica heredera de la que se divorció poco después. Después, viajó a Nueva York, donde pasó cuatro años en la cárcel condenado por pornografía y tráfico de drogas. A su regreso a Madrid, en 1950, dilapidó en dos años los 15 millones de pesetas que le dio su familia para instalarse, gastando a troche y moche en alcohol, que desataba su agresividad, y cocaína, por lo que siguió viviendo al amparo del «sueldo» que le enviaba su progenitora.

En 1957 conoció a su amante Beryl Martin Jones de nacionalidad inglesa, a la que Jarabo engatusó como a tantas otras con su labia, sus modales de caballero y sus dotes de seductor. Los hoteles de lujo, las cenas, los regalos costosos que le hizo acabaron por menguar su ya exigua fortuna.

Fue entonces cuando le pidió a Beryl un anillo de brillantes valorado en unas 50.000 pesetas. Ella lo empeñó y cuando enfermó, regresó con su marido para replantarse qué hacer con su matrimonio. Mientras, Jarabo alejado del lujo y la ostentación a la que estaba acostumbrado, acabó hospedándose en pensiones de mala muerte.
Una joya y una carta comprometedora

Un tiempo después, en 1958, su amante le pidió la joya, con la excusa de que era un regalo de su pareja, y le envió un autorización para reclamarla en un conocido comercio cuya legalidad siempre estuvo en entredicho. A él acudían quienes no podían obtener dinero por la vía legal: en el Monte de Piedad. Los prestamistas no se la devolvieron: le exigían una autorización de su propietaria.

Las misivas de ella se sucedían sin resultado, hasta que en la última, junto al aval, incluyó una comprometedora carta de amor con confesiones íntimas. Por si eso fuera poco, a Jarabo su familia le comunicó que iba a regresar a Madrid, con lo que su modo de vida quedaría al descubierto.

Desesperado, el viernes 19 acudió a los prestamistas que le exigían 4.000 pesetas por la alhaja. Como no las tenía les dejó la carta en prenda. Esa cantidad fue aumentada una y otra vez por los usureros a los que siempre que llegaba con la cifra requerida les parecía poco.
Despiadado y cruel, se corrió una última juerga

Consciente del error que había cometido, urdió su atroz plan: se dirigió a la vivienda de uno de los dueños del negocio: Emilio Fernández Díez. Jarabo sospechaba que ahí estaban los dos objetos que quería recuperar. Sin embargo, engañó a los encargados del negocio y en lugar de acudir al establecimiento, como les dijo, pretendía recuperarlos por la fuerza.

Por ello, fue al domicilio de Emilio y ahí fue asesinando uno por uno a todos sus moradores en apenas 30 minutos. Al dueño, de un tiro por la espalda, a la sirvienta, Paulina Ramos, de un cuchillada en el corazón que le partió en dos el corazón, y, en tercer lugar, a Amparo Alonso, la mujer de Emilio, de un certero disparo en la nuca. Estaba embarazada.

    Cambió el escenario del crimen simulando que había habido una fiesta y se quedó toda la noche con los tres muertos

    Obsesionado con la vestimenta, acudió al juicio cada día con un traje distinto

A continuación cambió el escenario del crimen para simular una fiesta recogió los casquillos de las balas, eliminó las posibles huellas delatoras, robó dinero y joyas y las llaves del comercio. Pasó la noche en el piso con los tres cadáveres de donde salió a primera hora de la mañana del domingo en el que se corrió la última juerga y el lunes se dirigió al comercio.

Entró y esperó al otro socio, Félix López Robledo. Estaba buscando la joya cuando éste llegó y al verle le descerrajó dos tiros en la nuca sin mediar palabra. No encontro la llave de la caja fuerte en donde creía que estaba lo que buscaba, por lo que arrampló con todo lo que pudo. Un traje suyo que había empeñado previamente, dinero del muerto, varios objetos de oro y un maletín. En él guardó sus ropas, manchadas de sangre. que llevó a una tintorería. Este hecho le delataría, al igual que las huellas que dejó en los dos inmubles y la llamada que realizó a Ángeles Mayoral, con la Félix mantenía relaciones para cerciorarse de que nada sabía.

Fue detenido al ir a recoger su traje, hecho a medida, a la tintorería, situada en la calle de Orense. En lugar de deshacerse de él, pensó que podría empeñarlo. Su juicio fue uno de los más mediáticos de la época al que acudió cada día con un traje.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #435 en: 02 de Diciembre de 2015, 09:12:18 am »
El «loco del bisturí» que rajaba el culo de las mujeres en el Metro de Madrid

El suceso, de 1959, figura en la hemeroteca de ABC como parte de la crónica negra de la capital



Viñeta de Mingote en abril de 1959 en la que ironiza sobre el «loco del bisturí» - ABC
I. S. C. - @iserranocMadrid - 01/12/2015 a las 23:42:55h. - Act. a las 23:43:07h.Guardado en: Madrid

La narración de la presente historia, enmarcada en el Metro de Madrid, se encuentra a caballo entre la leyenda y la crónica negra de la capital; rescatada en cualquier caso de la hemeroteca de ABC. Y es que el suburbano, a punto de cumplir cien años de vida, inaugurado en 1919, es una fuente inagotable en ambos casos. Famosos son los fantasmas que, supuestamente, vagan por sus andenes, de la misma forma que vesánicos y personajes singulares, reales, como el que en este caso nos ocupa.

Tal es el ejemplo del apodado como el «loco del bisturí», un sujeto que en 1959 aterrorizó a las féminas de la ciudad haciendo cortes en las nalgas de las mujeres que frecuentaban la línea 1 del Metro. Aunque finalmente se detuvo a un joven de 18 años, lo cierto es que el suceso dio para innumerables especulaciones. De hecho, su apelativo, alimentado desde la prensa, remite a que en un principio se creyó que era un cirujano. Valga como ejemplo en este caso la ilustración que acompaña a este texto: una viñeta del maestro Mingote en la que una mujer huye de un quirófano al grito de «¡el loco del bisturí!».


Recorte de la noticia, en ABC- ABC

Bromas aparte, la realidad es que este agresor, a la par fetichista y misógino, generó una alarma real en Madrid. La Policía seguía su rastro con la única pesquisa de un vago retrato robot y su «modus operandi». Según el testimonio de una joven que lo vio, se trataba de un hombre de baja estatura, delgado y con ojos saltones. Sus actuaciones, idénticas: bañaba el bisturí en anestesia para que las víctimas no se percataran del pinchazo, solo advertido una vez vista la sangre. Siempre hacía los cortes en el trasero.

Tal y como detalla una noticia de ABC, en abril de ese año, los agentes del Cuerpo madrileño buscaban a un joven de unos 18 o 20 años, ajenos a la leyenda sobre el cirujano. Después se supo que se trataba de un chico con problemas psiquiátricos, al que se le comenzó a seguir la pista tras el ataque frustrado a C. B. T., una menor de 15 años que vivía en Vallecas. Vestido entonces con «americana marrón y pantalón gris», como apunta la crónica, un descuido en la parada de Sol resultó determinante para capturarlo. Mucho tiempo después, el caso del «loco del chándal», que actuaba en el suburbano de Barcelona, resucitó este caso.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #436 en: 15 de Diciembre de 2015, 14:10:56 pm »
El crimen de la calle del Calvario, el feminicidio que conmocionó a Madrid en 1907

 Tiburcio Zarzuelo, alias «Hojalata», asesinó a la mujer que amaba y arrancó la nariz de un mordisco a su amante



. S. C. - @abc_madridMadrid - 14/12/2015 a las 22:45:35h. - Act. a las 10:36:16h.


El bautizado como Crimen de la calle del Calvario, reliquia de la crónica negra de Madrid en la centenaria hemeroteca de ABC, alcanzó una dimensión social sin precedentes por la naturaleza misma del suceso y por cuantos implicó. Tiburcio Zarzuelo del Pozo, alias «Hojalata», mató a dos mujeres, Carmen Alonso Marchante y Remedios Nadal Alonso, en noviembre de 1907; madre e hija y, en el caso de la primera, amor platónico del asesino. Uno de los testigos, para más inri, era un niño, hijo y hermano de las víctimas.

La crónica de este periódico, aún joven, con cuatro años de vida, representa el alcance del caso: a una página y con las fotografías de los implicados, con el culpable en el centro, bajo el título otorgado. El escrito detalla tanto el feminicidio como sus antecedentes, lo que ayuda a comprender la demencia de Tiburcio.

Fue precisamente su hermana, Tomasa, quien habló «triste y llorosa» ante la prensa, explicando que «Hojalata» estaba enamorado de Carmen, viuda desde hacía años, y que había mantenido relaciones con ella. El asesinato, sin embargo, no fue la única ocasión en la que el hombre atacó a una mujer: tiempo atrás, a una de sus amantes, Luisa Albo, la propinó un mordisco en la nariz. Por ello, fue condenado.


Crónica de ABC, con el asesino en el centro de la página- ABC

En lo que respecta al crimen indicado, las pesquisas finales indicaron que el móvil fue un ataque de celos. Tiburcio acabó con la vida de Carmen y su hija Remedios porque había pedido matrimonio a la viuda, pero se encontró con un «no» por respuesta. Además, señaló a un hombre como el culpable de esta locura machista, «un hombre apellidado Roca al que el despechado amante retó en varias ocasiones, sin que aquel acudiese al terreno al que se le llamaba», según la crónica, fechada el 18 del mes indicado.

Según consta en la misma, hubo varios testigos que, tras escuchar las voces, acudieron al lugar del siniestro. Sus testimonios coincideron una vez prestada su declaración; más complicada en el caso de Gregorio Moya y Pepito Nadal, dos niños que encontraron los cuerpos. Es Moya quien explica a los agentes que una vez en la calle del Calvario, donde acudieron corriendo, halló a Remedios tendida en el suelo, muerta, y a Carmen agonizando, aparentemente atacadas con un cuchillo.

Según informó ABC, la madre intentó hablar al pequeño, pero cayendo no pronunció más que un agónico «Hij...». Los críos incluso coincidieron con el asesino, que los amenzó con la muerte si narraban lo sucedido. Valientes, su testimonio sirvió para que la Policía diera con Tiburcio, después de un dispositivo que se extendió por las Peñuelas, Cuatro Caminos o la Ronda de Toledo, donde era frecuente toparse con «Hojalata».

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #437 en: 10 de Enero de 2016, 18:08:02 pm »
La chocolatería San Ginés sale de su «callejón»

El centenario establecimiento abrirá el 22 de enero un nuevo local en Prosperidad y ampliará su establecimiento original

La nueva chocolatería en la calle López de Hoyos, 81 - MAYA BALANYÁ

MARTA R. DOMINGO - @ABC_MadridMadrid - 10/01/2016 a las 03:35:19h. - Act. a las 03:35:26h.

Tras 126 años oculta en un callejón a mitad de camino entre la Puerta del Sol y el Teatro Real, «La escondida», como era conocida en la Segunda República la chocolatería San Ginés, hoy la cafetería más emblemática de la capital, se lanza a la conquista del mercado nacional: este mes abrirá su segundo establecimiento en Madrid, ampliará su local original y, tras el verano, planea expandirse por el resto del país. Según explica a ABC un portavoz del Grupo Trapote –la empresa madrileña a la que pertenece el establecimiento desde 1990–, el objetivo es hacer crecer el negocio para llegar «no solo al turismo internacional, sino también al cliente de siempre, al madrileño de toda la vida».

La chocolatería San Ginés, en el pasadizo homónimo, cerca de la Puerta del Sol
La chocolatería San Ginés, en el pasadizo homónimo, cerca de la Puerta del Sol- MAYA BALANYÁ

El clima de la chocolatería original en el pasadizo de San Ginés, con sus mesas de madera verde y mármol blanco, elegantes camareros y esa luz tenue que recuerda a los cafés de finales del siglo XIX será replicado en el nuevo local que se inaugurará el próximo 22 de enero. Este nuevo establecimiento, situado dentro del recién renovado mercado de Prosperidad, en la calle López de Hoyos número 81, tendrá 110 metros cuadrados distribuidos en dos plantas. A diferencia del local de Sol, no abrirá las 24 horas todos los días del año, sino que se adaptará al horario del resto de comercios del mercado: desde las 6 de la mañana hasta las diez de la noche, de forma ininterrumpida.


MAYA BALANYÁ

Una delegación de churreros artesanos de San Ginés, con una década de experiencia en el sector, se mudará al local de López de Hoyos para enseñar el éxito de su receta a la decena de empleados que atenderá a los clientes del barrio de Prosperidad.


También mantendrán al mismo proveedor, «para que ningún cliente encuentre diferencia alguna con el sabor del chocolate con churros de siempre». No obstante, el nuevo local llevará un apéndice en su rótulo: «San Ginés y sus delicias». Es una declaración de intenciones, ya que se explorarán nuevas recetas, más allá de los clásicos churros y porras.

Colombia y Japón

San Ginés es uno de los pocos establecimientos que han elevado los churros y las porras a la categoría de especialidad de la casa. El producto más popular, que se elabora con receta propia ya se puede comprar en paquetes para llevar. Algo que más de 10.000 clientes ya hicieron el año pasado.


MAYA BALANYÁ

Ante la creciente demanda, Trapote se ha propuesto ampliar el local original para incluir un espacio dedicado a la venta de productos «para llevar, regalar o consumir en casa». Así, tras la inauguración del local de Prosperidad, comenzará la remodelación de un local frente a la chocolatería original que se abrirá al público en un plazo máximo de tres meses.

La chocolatería que frecuentaban la bohemia y los eruditos de la literatura y las artes comenzó hace unos años su expansión internacional. Así, en 2010 se inauguró un local en Tokio, en el barrio de Shibuya. También trataron de hacerse hueco en Shanghái en 2012, donde abrieron dos locales, pero dos años más tarde, cejaron en su empeño por conquistar el Gigante Asiático. Donde sí caló la tradición chocolate fue en Bogotá, en Colombia, donde combinan sus populares churros con el arequipe.

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Re:Pongamos que hablo de Madrid
« Respuesta #438 en: 14 de Enero de 2016, 16:12:53 pm »

CURIOSIDADES DE MADRID

La burla de Carlos III cuando instaló el servicio de limpieza: «Mis vasallos lloran cuando se les lava»

Francisco de Sabatini elaboró la primera ordenanza contra la suciedad de la capital en mayo de 1761



El Rey Carlos III, junto a la ordenanza del nuevo empedrado y limpieza de las calles de Madrid - ABC/BIBLIOTECAVIRTUALMADRID



IGNACIO S. CALLEJA - @iserranocMadrid - 12/01/2016 a las 22:58:48h. - Act. a las 22:59:03h.

Guardado en:  Madrid


A propósito de la basura en las calles de Madrid, con las distancias evidentes de casi tres siglos, cabe recordar la primera gran ordenanza de la capital en ese sentido, surgida entonces por el deplorable e insalubre estado de la ciudad. El famoso apelativo otorgado a Carlos III, «el mejor alcalde de Madrid», remite en parte a esta iniciativa, implantada el 14 de mayo de 1761. A pesar del salto cualitativo que supuso, sin embargo, no fue bien recibida por los madrileños, despertando la ironía crítica del monarca: «Mis vasallos son como los niños, lloran cuando se les lava».

El proyecto, firmado por Francisco de Sabatini, incluyó el empedrado y la limpieza de las calles de Madrid, todavía atrasada respecto a otras grandes ciudades europeas. La ordenanza, que puede leerse de forma gratuita en la biblioteca digital de la Comunidad de Madrid (www.bibliotecavirtualmadrid.org), contemplaba un notable lavado de cara para una Villa que, con una población que rondaba los 150.000 habitantes, se caracterizaba por ser una amalgama de olores putrefactos, lodos y basuras.

Extracto de la ordenanza de limpieza- BIBLIOTECAVIRTUALMADRID

El conde de Fernán-Núñez, biógrafo del rey, narró en la Vida de Carlos III (1898) el impacto que tal atmósfera supuso para él, cuyo pensamiento distaba mucho de aquellas deprimentes vías madrileñas. Por ello, sin más dilación, encargó a Sabatini un proyecto que rescatara a Madrid de aquella alcantarilla perpetua en la que, por cierto, los cerdos podían vivir en la calle sin problemas.


Así, la denominada Instrucción para el nuevo Empedrado y Limpieza de las Calles de Madrid preveía que todas las casas, así como conventos, parroquias e iglesias, debían situar baldosas de piedra tanto en su parte delantera como en las laterales que dieran a la vía pública. En el caso de los templos religiosos y administraciones, sufragado por ellos. El texto, que consta de trece puntos repartidos en ocho páginas, obligaba también a que los propietarios instalasen canalones y conductos para las aguas de las cocinas y de evacuaciones mayores, entre otras disposiciones. El llanto al que se refería el monarca, seguramente, aludía tanto a los trastornos de las obras como a la obligación de las mismas, representación del Despotismo Ilustrado que Carlos III desarrolló.


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