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'Los Jorges' son los padres de la baliza V-16: así crearon dos guardias civiles el gran negocio de 1.200 millones 'made in Spain
Estos gallegos han transformado una idea nacida de ser testigos de accidentes reales en la baliza V-16. Tocayos soñadores, tras abandonar sus empleos, superar ruina y hallar "creyentes" entre las víctimas de accidentes, lograron que su luz de emergencia, fabricada en Zaragoza, sea obligatoria para más de 30 millones de vehículos a partir del 1 de enero de 2026
Martín Mucha |
24/11/2025 22:34
«La mediocridad para algunos es normal / la locura es poder ver más allá»... ['El tuerto y los ciegos', Sui Generis]
Cambiar un paradigma es misión de soñadores, orates o creyentes. O de todos los anteriores. El procedimiento a realizar tras un accidente era así: caminar 50 metros, bajo la lluvia, de noche o entre tráfico a 120 km/h, para colocar un triángulo de emergencia. Se suponía obligatorio. Se asumía inevitable. Pero se convirtió en un drama. Al año, decenas de atropellos, con amputaciones y muertes. Un guardia civil con alma de inventor e investigador llamado Jorge Torre (Ourense, 1968) quería que eso cambie. A pesar de su éxito como heroico investigador, resolviendo casos imposibles, sentía que su idea podía salvar vidas. Miles de vidas. Decidió que debía dejarlo todo. Por su eureka con acento gallego.
Se unió a otro Jorge, otro agente de la policía judicial de la Benemérita, con mayor experiencia en sacar adelante proyectos empresariales. Desde Vigo, creían en la idea de un dispositivo luminoso que ayudara a que otros conductores identificaran que el coche tenía problemas. Que podía ser una realidad. Que podía evitar miles de muertes y mutilaciones. Su idea es ya la norma: la baliza V-16 que se coloca sin salir del vehículo será obligatoria desde el 1 de enero.
Esta es la historia completa de cómo nació uno de los inventos españoles más relevantes... de la seguridad vial reciente. O a secas, como la fregona o más bien como la jeringuilla desechable. Y no. No surgió en un laboratorio, ni en un gran centro tecnológico. Surgió de una vida de servicio, de observación en carretera, de accidentes reales, de ruina, de terrores nocturnos y de un puñado de creyentes. De dos hombres que lo arriesgaron literalmente todo.
EL SOÑADOR INVENTOR
Apenas tiene ego. Es de modales de antaño, de hablar de usted, un tipo de otra era. Jorge Torre mira a los ojos sin creerse que ha inventado un aparato que moverá al menos 1.200 millones de euros. Ingresó en la Guardia Civil en 1985. Tenía apenas 17 años y acababa de perder a su padre. Necesitaba un salario urgente y estabilidad. Una decisión pragmática, él quería ser ingeniero, terminó convirtiéndose en una vocación . Durante décadas trabajó en tráfico, investigación criminal, aplicando la ciencia para resolver delitos...
Era parte de su sino. Desde que tiene memoria ha buscado crear soluciones, para niños y adultos. Inventó una afiladora de lápices para los más chicos que no rompía la punta ,a la que bautizó como la «girolina». En el ámbito policial, creó unos testigos métricos plegables para escenarios de crimen, una alternativa a los pesados que eran los que habitualmente usaban. También un sensor de seguridad que detectaba herramientas de intrusión antes de que una ventana o una puerta se abriera. Ingeniosas, pero ninguna de esas ideas-sueños llegaron a comercializarse.
El eureka que cambiaría su vida —y la de miles de conductores— comenzó en el año 1999. Él ya veía repetidamente los mismos accidentes: peatones atropellados al colocar triángulos, vehículos detenidos sin luz porque la avería era eléctrica y los warning no funcionaban, o escenas nocturnas donde los conductores no eran visibles hasta que era demasiado tarde. El horror no sólo está en las películas de guerra.
«Pensé que si pudiéramos poner una luz potente en el techo, como las que usábamos en los coches camuflados, podríamos evitar muchos atropellos», recuerda en su despacho con vistas al cielo de Pontevedra. Fabricó un primer prototipo en su casa, con piezas de otras lámparas. Un artefacto casero, poco estético, pero funcional. Nos lo enseña y posa con orgullo con él. Lo tenía guardado en un cajón. No existía entonces tecnología LED suficiente, ni baterías ligeras, ni había posibilidad legal de sustituir los triángulos. Pero Torre tenía un pálpito.
Una tragedia confirmó que tenía que hacer algo. Años después, conoció un caso que lo marcaría definitivamente. La amiga de su mujer había perdido una pierna al intentar ayudar en una avería. Un segundo. Un coche. Un derrape. Un golpe lacerante. Ella se despertó en el hospital...
Jorge Torre (Ourense, 1968) ha recibido cinco condecoraciones en la Benemérita por sus investigaciones. Ha resuelto casos imposibles. Posa con los dibujos iniciales de la baliza, en la foto superior. Sobre estas líneas, a la izquierda, en sus primeros años en el cuerpo. Jorge Juan Costas (Vigo, 1982) fue policía judicial de la Guardia Civil. Ha sido la mente económica del proyecto. FOTOS: ROSA GONZÁLEZ / ARCHIVOS PERSONALES / CRÓNICA / EL MUNDO
Torre había sido testigo de escenas similares como guardia civil. Lo leía en los expedientes. Sabía lo que era sentir un coche pasar derrapando a centímetros. Que la mayoría de accidentes ocurren de noche. Que pedirle a alguien que caminase 50 o 100 metros por el arcén es exponerlo a una ruleta rusa pero con sólo una bala menos en el tambor.
La idea dejó de ser un boceto. El sueño se convirtió en una misión que le podía llevar a la ruina. En 2013 pidió la excedencia. Sin sueldo, sin red, sin una multinacional detrás. Solo con su idea imposible. Y un amigo.
EL AMIGO TEMERARIO
El Jorge joven, Costas (Vigo, 1982), es de otro talante: más emprendedor, cuasi temerario. En 2013, montó la primera empresa de reparto de comida a domicilio de Galicia, antes de que existieran Glovo o Uber Eats. Funcionó... hasta que llegaron los gigantes y le apartaron del negocio. Ese fracaso le abrió otro camino: montó un parque acuático flotante que tuvo éxito. Lo llevó a México pensando expandirse y hacer las Américas. Allí perdió hasta la camisa. Literalmente. En 2015 dormía en una hamaca entre dos palmeras, repartía hielo para poder comer. Las mafias, al antaño agente de la Benemérita, le arrebataron cada céntimo.
Cuando regresó a España, sin un euro, recibió la llamada del otro Jorge.
—Tengo esta idea. Creo que juntos podemos...
Solamente ellos creían que podía salir bien. Dos arruinados que se resistían a volver a sus puestos. Un prototipo rudimentario. Con 300 euros que Costas sacó de su bolsillo en una cafetería, lo que tenía para llegar a fin de mes, con eso fundaron la empresa en 2016.
EL APOSTADOR
El local donde trabajaban no tenía ni calefacción. El techo con humedades. No había ni para bocadillos. Las penurias no invitaban a creer. Pero aparecieron los primeros «creyentes», término que repiten constantemente. Sus salvadores. El primero fue Enric, un barcelonés que fabricaba productos para las teletiendas. Los escuchó, miró el prototipo —una pieza impresa en 3D que sostienen con mimo—, comprendió sus posibilidades y soltó:
—No sé por qué, pero creo en vosotros.
Financió 5.000 unidades. Las guardó en su casa. Él las enviaba a los clientes a medida que la empresa las vendía. Se convirtió en su primer socio. Agotaron la producción. Dos años después, Enric falleció de forma trágica. Su pérdida fue un golpe devastador. Pero había marcado el camino...
Para saber más
Obligatoria en enero. Todo lo que debe saber sobre la baliza V-16 que llega en 2026
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La primera, la de Netun / Help Flash. Lista completa de los modelos homologados por la DGT
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Los siguientes «creyentes» fueron las víctimas de accidentes. Entendieron lo que significaba esa luz intermitente. Entre ellas, la Asociación Nacional de Amputados (Andade).Torre y Costas llegaron a un acto de la asociación y se encontraron frente a un par de centenares de personas amputadas o con secuelas graves por atropellos en carretera. Varios contaban la misma historia: salir a poner un triángulo... Creyeron y llamaron a políticos, a técnicos, a la DGT. «Tienen que ver esto», repetían. Funcionó. Así, un subdirector de la DGT se acercó a los Jorges...
—Todos me habla de vosotros. ¿Qué estáis haciendo?
El proyecto llegó incluso al Congreso. Al Ejecutivo... Y en 2018 ocurrió lo impensable: se publicó la primera normativa que reconocía oficialmente este tipo de dispositivos luminosos. No era aún obligatorio, pero ya estaba permitido.
La baliza evolucionó. Llegaron mejoras de autonomía, potencia lumínica y resistencia. Finalmente, nació la versión conectada: capaz de comunicarse con la nube y con otros servicios para avisar automáticamente de una avería o un accidente. Es parte de la revolución digital que plantea Europa y, por ende, tiene que implantar la DGT. Lo que empezó como un invento casero es ya un dispositivo inteligente homologado, ahora obligatorio desde el 1 de enero.
YA SALVA VIDAS
Cuando los Jorges presentaron su proyecto a la asociación Andade, no sabían que estaban a punto de encontrar uno de los apoyos más determinantes. Carlos Ventosa, fundador de la entidad. «Lo recibimos con gran satisfacción. Para nosotros fue un salvavidas», reconoce a Crónica.
Ventosa no habla en abstracto. Andade reúne a víctimas de accidentes con amputaciones graves, muchas provocadas por atropellos ocurridos al bajar del coche para colocar un triángulo. Habla de casos que estremecen: socios que perdieron una o dos piernas en curvas sin visibilidad, trabajadores arrollados al retirar un animal de la calzada, un profesor universitario cuya vida cambió para siempre. «Si la gente conociera estas historias, darían por bienvenidas estas luces», afirma.
Entre esos episodios, uno se convirtió en precursor involuntario: Julián, un asociado que sufrió una avería en el túnel de Guadarrama. Tenía una baliza de prueba de los Jorges. Aquel fogonazo «le salvó la vida». Es uno de los primeros salvados gracias al invento.
UN VERDADERO 'HECHO EN ESPAÑA'
Los Jorges recalcan que hay una filosofía positiva detrás del invento. No buscan hacerse millonarios. Quieren hacer el mejor producto posible para salvar la mayor cantidad de vidas. «Podríamos hacerlo en China y ahorraríamos millones, pero no es lo que queremos». La fábrica donde Netun/Help Flash produce sus balizas está en un polígono de Zaragoza.
Su apuesta: diseñadas y producidas en España. La fábrica donde se ensamblan sus balizas está en Zaragoza. Se producen actualmente 18.000 al día: 540.000 al mes. Pasan por pruebas de resistencia y fiabilidad creadas aquí: desde la resistencia al agua, las vibraciones, la conectividad... "No se hacen nada similar en China, he estado en sus fábricas", afirma uno de los responsables. Reivindican así la calidad del 'made in Spain', frente a sus competidores foráneos. Toni Galán / CRÓNICA / EL MUNDO
«La seguridad y precisión que conseguimos aquí es muy superior a cualquier factoría asiática», dice uno de sus responsables. El made in Spain tecnológico es posible. Abren sus puertas para mostrar cómo se hace. Es una mezcla deprecisión electrónica, automatización y una filosofía humana que sorprende. No es una cadena industrial al uso: es un ecosistema diseñado para crear un dispositivo que salva vidas. Y lo hace con una característica distintiva: alrededor del 30% de la plantilla pertenece a un centro especial de empleo, integrado por trabajadores con discapacidades —principalmente auditivas— que participan en todo el proceso productivo. Su bata es del mismo color que la de sus compañeros, excepto por un detalle que indica su área de trabajo, nunca su condición. Aquí todos forman parte de la misma maquinaria humana y técnica.
El recorrido arranca donde comienzan todas las historias electrónicas: las placas vírgenes. Son láminas que parecen inertes hasta que entran en la primera línea automática. Tres líneas paralelas con idéntico flujo que unen resistencias, LEDs, microchips y la diminuta SIM que dará conectividad al aparato. Hasta ser sólo uno...
Llega uno de los momentos más hipnóticos de la planta: la colocación automática de componentes. Un brazo robótico recoge piezas de menos del tamaño de un grano de arroz y las sitúa en su posición exacta. De ahí pasan a un horno de varias fases donde la pasta se funde y solidifica, fijando cada componente como si hubiera sido soldado a mano bajo un microscopio.
Cada 4,5 segundos, una pieza completa sale de la línea. Quieren que sea el iPhone de las balizas: «Los mejores, por calidad. Superamos en más de cuatro veces la luminosidad que exige la normativa». La planta fabrica hoy 18.000 unidades al día. Una coreografía tecnológica construida para que, cuando un conductor tenga un problema en la carretera, una luz pueda marcar la diferencia entre el susto y la tragedia. Es el otrora sueño imposible de los Jorges que salvará vidas.
Desmontado las balizas V-16...
Homologación y patentes
Se reconoce a su empresa la primera homologación de la baliza V-16 por el organismo que preside Pere Navarro. Fecha de certificación: 22 de diciembre de 2022 otorgada a Netum / Help Flash. 'Los Jorges' asimismo tienen las patentes de distintos elementos de su baliza. Con la evolución actual, a instancias de la DGT, son ya distintos fabricantes los que pueden producirlas. La mayoría son extranjeras.
Obligatoriedad.
No fue la intención de estos emprendedores que así fuera. Esa ha sido una decisión de la DGT. Ellos pretendían sencillamente que se pudiera utilizar como elemento de seguridad válido y eso lo consiguieron mucho antes. Ya en el año 2021, vendieron un millón de unidades de su invento. "Fue el único año en que no perdimos dinero", afirman Torre y Costas. Han tenido que ir adecuándose a la normativa que ha ido implementando el organismo encargado de la ejecución de la política vial. Lo que, afirman 'los Jorges', ha costado millones de euros a su empresa. "Y casi la ruina". De nuevo.
¿Debo deshacerme de los triángulos?
No se tienen que desechar. Pueden seguirse utilizando como elemento de seguridad si las condiciones de la carretera lo permiten. Eso sí, cabe recordar que su colocación en situaciones de riesgo ha causado cientos de accidentes: muertes y mutilaciones.
Pionero
El uso obligatorio de las balizas es, por ahora, sólo en España. No es aventurado decir que su uso se implementará progresivamente en otros países. A su vez, el triángulo ya ha dejado de utilizarse obligatoriamente en distintos países europeos. Es cuestión de tiempo.
Comparación con la luces de emergencia del propio coche
Es un complemento también a su uso. Además, es necesario señalar, que en distintos accidentes se desconecta la batería y las luces del propio auto no funcionan.
En curvas
De lo más cuestionado. La normativa señala que las balizas deben tener un alcance de un kilómetro. Es evidente que son más visibles durante la noche que en el día. Por eso, la geolocalización incorporada en el dispositivo es un elemento que ayuda a que sea más efectivo.
Por qué es más segura la baliza que los triángulos.
Permite señalizar un vehículo sin tener que salir de él, lo que elimina el alto riesgo de atropello. Los triángulos requieren que se salga del vehículo y se camine por la calzada para colocarlos, lo cual es una de las principales causas de accidentes graves. La baliza se activa al instante al colocarla sobre el techo, gracias a su base magnética. Los triángulos requieren más tiempo para desplegarlos y colocarlos correctamente.
Impulsado por las víctimas de accidente de tráfico
Este punto es crucial. Son las que han impulsado su uso desde un principio. Entre ellas, la Asociación Nacional de Amputados (Andade), quien ha apoyado abiertamente que se implemente.
Grave error de comunicación de la DGT
Este organismo ha hecho obligatorio su uso sin hacer una campaña efectiva de las ventajas que tienen las balizas. El amplio rechazo a que se obligue a comprarlas ha hecho que -internamente y en recientes entrevistas- distintos jefes de la DGT reconozcan que no han comunicado nada bien a los conductores. Y la fecha límite del 1 de enero de 2026 se aprobó hace ya un lustro y tiene consecuencias no sólo en multas, también -en el futuro inmediato- en la cobertura de los seguros. Navarro ha sido tajante en señalar que "no habrá prorroga". Lo que ha enfurecido aún más a los ciudadanos. 'Los Jorges' entienden perfectamente su malestar. "Con la situación actual, es comprensible. Nosotros sólo queremos ayudar a salvar vidas haciendo el mejor producto posible. Esa decisión es de la DGT", apuntan.